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review; Michael Schinkel’s Eternal Flame – “Smoke On The Mountain” (ROAR ! Rock Of Angles Records 2018)

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Hace pocas semanas nos llegaba la noticia del regreso de ETERNAL FLAME, banda alemana capitaneada por el vocalista y guitarrista Michael Schinkel, y que nos dejó dos álbumes, “Desire” en 1999, y “King of the King” en 2002. Después, poco se supo de ellos hasta ahora, que llegan con un nuevo trabajo que, la verdad, me ha sorprendido gratamente. Sobre todo por la calidad de las composiciones.

En este “Smoke On The Mountain” siguen la estela musical de sus inicios, hard & heavy de corte clásico de los 80, con influencias de bandas como Rainbow o Deep Purple, partes muy hard rockeras,  excelentes guitarras que en muchas ocasiones nos recuerdan a aquellos primeros años de YNGWIE MALMSTEEN. Canciones que te cautivan, o bien por su estructura y composición, sus matices, o bien por esos estribillos fáciles de recordar.

Para esta nueva etapa Schinkel cuenta con el apoyo de Tom Keller al bajo, que ya estuvo en aquellos dos primeros discos de la banda. Junto a ellos Helmut Kohlpaintner en los teclados, y Michael Hencky a la batería. Para endulzar más este buen trabajo han contado con la colaboración de dos vocalista de lujo; Mark Boals y Göran Edman en algunas canciones.

El disco se abre con una especie de intro/presentación (“Ignition“)  de unos 2 minutos, con la voz de Schinkel como protagonista, y que da paso a la fantástica “Smoke On The Mountain“. Creo que no podría haber mejor comienzo para un álbum… Épica, rápida, de corte neoclásico, muy Rainbow por su estructura, guitarras muy Malmsteen, tremendas!!. Un tema vertiginoso con una parte central en la que se preceden duelos de teclado y guitarras. Hencky  se muestra potente y contundente durante todo el corte golpeando la batería, y Mark Boals esta impresionante. Temazo que nos traslada a los mejores momentos de finales de los 80.

This Is My Life” y “Queen Of The Hilles” son de corte más hard, con pegadizos estribillos. Schinkel da muestras de ser un gran cantante y se desenvuelve bien. “Queen Of The Hilles” es más emotiva, con excelentes solos, incluso guitarra acústica en la primera parte.  “Whatcha Gonna Do” tiene una base más moderna creada por  los teclados, con mucha melodía, guitarras más duras. Una canción que me ha recordado en algunos momentos al “Addicted To Love” de Robert Palmer. Me ha gustado la parte final con ese piano de fondo.

De nuevo Mark Boals dando ese aire ochentero a “I Believe In This Miracle“, incluyendo una corta parte a lo Rainbow y aquellos sonidos arábigos a los que nos tenían acostumbrados en la etapa DIO. Entra en acción Göran Edman en uno de mis favoritos, “Got A Rock & Roll Fever“…. tremendo trabajo de guitarras, contundente la batería, y de nuevo, esta vez más marcado, el espíritu Rainbow en esas partes épicas de la parte final de la canción. Un tema con mucha energía y fuerza. Fantástico!

Out In The Dark“, aunque sus primeros compases suenan un tanto oscuros, es un tema muy fresco, con una parte vocal muy bien llevada, arropada por estribillos y teclados que le dan un rollo muy alegre. Un buen tema para el directo. “Take Me There For A Night” posee aires más hard rockeros, compaginando partes más duras en guitarras y voz con estribillos muy bien arropados, como siempre, por teclados, y una buena base de apoyo con Keller y Hencky. Buen arranque vocal de Göran Edman en “Tease My Love“, donde también destacaría la parte central del sólo, bien acompañado por la base rítmica, contundente en este corte.

Me he dejado para el final “You Can Save Me” y  “Dreaming“, que son las dos canciones más tranquilas del disco. La primera, una balada, bonita y relajada, con una parte final más intensa, gracias a la voz de Schinkel y el acompañamiento en coros. “Dreaming” me ha gustado más, es más emotiva. Es un medio tiempo, con una entrada muy típica del sonido Malmsteen, con guitarras acústicas, bien arropada por los teclados y con un Schinkel más visceral.

A forma de despedida, Schinkel se explaya de forma sosegada en “Close To The End“, arropado por el resto de la banda en un tema instrumental.

Muy recomendable. Schinkel debe estar satisfecho, dieciséis años después, de entregar un gran disco como este, con un excelente nivel compositivo, que consigue arrastrarte a tiempo añejos, sin perder la frescura. Destacar la labor de los cuatro músicos, sobre todo guitarras y teclados.  Hay muy buenas canciones, pero destacaría la propia “Smoke On The Mountain“, “Got A Rock & Roll Fever“, “Out In The Dark” y “Dreaming“. Atentos a esta joya!

Brujo

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