El Viña Rock desde mis ojos por Claudia Bernabeu Parte 1.

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Mi visión como viñarockera de la 19º edición del festival
Aunque todos los que leáis esto ya conocéis el Viña Rock, os voy a poner un poco al tanto por si hay algún despistado que otro o por si me lee alguien que no haya ido nunca al festival y esto le pueda servir para animarse en el 20º Aniversario.
El Viña nació en Villarrobledo como “Festival Nacional de Música Apocalíptica”. Grupos como Extremoduro, Platero y tú y Los Planetas se reunieron en el año 1996 y poco a poco, Viña Rock alcanzó la forma que tiene en la actualidad. A lo largo de estos años, el festival ha sufrido cambios y dificultades.  En el año 2006, cuatro empresas retiraron su patrocinio por la acusación que se hizo sobre Soziedad Alkoholika de apología del terrorismo. El año siguiente, la organización trasladó el festival a Benicasim y, tras la demanda que el Ayuntamiento de Villarrobledo interpuso, ganándola, se crearon dos festivales diferentes: “El Viña” y “Viña Rock”, que se celebraría como mínimo hasta 2016 en Villarrobledo. “El Viña” ya no se celebra, así que no nos importa denominar “El Viña” al Viña Rock por economía lingüística durante el artículo.
Otro dato importante: siempre se celebra el primer fin de semana de mayo, aprovechando que el día 1 es festivo y más gente puede acudir. Además, no olvidéis que ese es el Día Internacional de los Trabajadores. El primer día es una fiesta de bienvenida, sobre todo para la gente que ya está allí asentándose en el camping. Los tres días siguientes son inigualables por ningún festival de punk, rock, rap y ahora también, reggae, que pretenda comparársele.
Este año, Villarrobledo ha llegado a recibir a más de 200.000 personas y la verdad, yo ni me lo podría haber imaginado. Cuando empezó el concierto de Boikot pensé que quizás seríamos 100.000 pero ¿el doble? Imposible.
A pesar de los problemas que pueda haber en la ciudad (sí, yo también creía que era pueblo hasta que el señor Dios Google me puso al tanto) por el aumento de la afluencia de gente, los vecinos son bastante simpáticos y consideran el festival como una oportunidad. Durante estas dos ediciones que he podido disfrutar, habré entablado conversación con más de veinte villarrobledenses. Todos ellos, independientemente de su edad, coincidían en que “durante todo el año están esperando el fin de semana del Viña Rock”, cito de un hombre propietario de una tienda del centro del municipio. Ya sea porque tienen un bar o restaurante, una gasolinera o una casa cerca en la que ofrecer bocadillos, bebidas, duchas e incluso, dejar tu móvil cargándose, los vecinos aprovechan estos días para sacarse un dinerillo extra antes de las vacaciones.
Así que, parece ser que el Viña Rock es la gallina de los huevos de oro. Un beneficio para Villarrobledo y una diversión más para los amantes de la buena música, tanto de España como de fuera. Y es que, este año la organización ha decidido mostrarse más allá de nuestras fronteras ofreciendo por streaming bastantes conciertos en directo.
Después de contaros un poco por encima qué es el festival, paso ya a explicaros algunas anécdotas de esta edición.
 
FOTO GENERAL VIÑA ROCK
 
Miércoles fue la fiesta de bienvenida y, como me temía, no pude asistir. Ese día tenía prácticas obligatorias en la universidad, aunque solo lamenté no poder ver en concierto a Envidia Kotxina.
Para cualquier viñarockero o novatillo como yo, que este ha sido mi segundo año, no olvidéis que si os quedáis en el camping tenéis que ir totalmente preparados para ello. Hay muchos consejos por Internet y vídeos en Youtube que os pueden ayudar pero, a resumidas cuentas, recordar: comida en lata, companaje/fiambre (salchichón, jamón…), comida que no necesite conservación en frío ni ser cocinada. Luego, no olvidéis ropa tanto para el calor como para el frío, porque por el día te puedes cocer pero por la noche hace un viento que te hiela los huesos. Además, llevaos calzado cómodo y resistente, mientras estás en el camping puedes ir en sandalias pero para el recinto lo mejor son zapatillas de deporte o botas de montaña. Yo en cambio prefiero un baño a mi servicio.
El jueves por la mañana llegué a la pensión en la que me iba a alojar durante los tres días. Fueron muy acogedores aunque me habría gustado haber estado en un piso como el año pasado, es mejor para poder cocinar y guardar cosas en el congelador.
Después de la siesta post-viaje decidí que ya era hora de irse para el Recinto. Dos guardias civiles nos desviaron hasta la última entrada de Villarrobledo, en la que había un control de drogas. Ya pensaba que llegaba tarde a Sinkope cuando nos hicieron pasar rápido, y es que a mí parecer ya había demasiados coches parados. Aparqué por el centro del pueblo, un poco lejos la verdad, aunque me conocía el camino a pie de memoria. Al pasar por el camping noté que había muchas más tiendas que el año pasado pero no le di demasiada importancia hasta que tuve que hacer una cola de 45 minutos para conseguir la pulsera. Para que me entendáis los que nunca habéis ido, la pulsera se recoge entregando la entrada y así tienes acceso al Recinto.
De ahí tuve que esperar durante 20 minutos, aproximadamente, en la entrada para poder pasar. La aglomeración de gente era enorme, parecía que regalasen algo al principio del todo y yo, al final. Al menos estuve bastante entretenida con algunos de los personajes que se cruzaban en mi camino. Me sorprendí mucho con uno de ellos: un tipo de veintilargos, con una peluca y que parecía haber pasado por la aldea de David el Gnomo antes de venir. La verdad, hacía gestos extraños y bailaba. Me reí bastante durante el resto del tiempo y es que siempre hay alguien que te ameniza la espera. Lo peor: el calor.
Pasé por el control de seguridad que, por cierto, me pareció un tanto desmesurado, y conseguí llegar hasta la primera zona del Recinto. Directamente me fui a ver al siguiente grupo que tocaba en Poliakov y que estaba en mi lista de conciertos: Kaotiko. Fieles a su estilo, dieron una demostración de punk rock que no dejo a nadie insatisfecho. Eso sí, el sonido podría haber sido mejor al inicio. Sucio Criminal y Otra Noche levantaron al público, además del cover de No Somos Nada, de La Polla Records.
Rápidamente fui a comprar monedas de VR, este año Tokens (valen 2 VR, es decir, 2€ cada una) necesarias para poder comprar bebida dentro del recinto. Me sorprendió que las tiendas de comida este año fueran por dinero en efectivo aunque mejor, el año pasado hubo problemas con el cambio. Un calimocho a 6€, bueno, no está mal teniendo en cuenta los precios de otros festivales.
 
No te pierdas la segunda entrega! 
Texto: Claudia Bernabeu.
Fotos: Oficiales FB Viña Rock.
 

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