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Crónica: WACKEN 2015. Día 3 (1/08/15)

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SABADO 1 AGOSTO

Nuestra primera incursión en el nuevo día, y tirando para la carpa, sería con el fin de ver A KHOLD. La imagen muy llamativa, oscura, y visual. Su estética causaba respeto, tal vez más para quien buscaban otros géneros musicales menos talleros a estas primeras horas para comenzar la última jornada. Pero aparentemente, la gente que estaba aquí, sabía muy bien lo que venía a ver. Los noruegos remarcaron my bien su estilo black metal, muy presencial, no sólo en la imagen, sino con el sonido. Está claro, que para empezar el peregrinaje por los escenarios, esta fue una muy buena manera de acceder a lo que vendría a continuación.

Asomar levemente la cabeza en donde actuaban los canadienses KATAKLYSM era suficiente para darte cuenta de la euforia que provocan con su caótico sonido, bastando breves insinuaciones de su cantante para mantener circle pits endiablados. Tanta tralla a hora aún tempranas dejaron huella en la memoria y si te metes en el tumulto, no dudes que seguro te llevas el recuerdo de algún desalmado.

La hora de la formación inglesa de corte stoner THE BLACK SPIDERS. Con el brazo en cabestrillo y todo, pareció no ser impedimento para su cantante realizar este show, en donde no tuvo otra cosa que hacer, que centrarse en entonar, aunque a veces no pudiera evitar sacar el brazo del artilugio que la mantenía preso. Mientras tanto el resto de la banda se desfogó haciendo buen rock and roll a un ritmo frenético. Fue un concierto curioso, porque no siempre podemos verlos en este formato tan particular. Lo importante es tocar y entregar todo lo que se puede, aunque sea en circunstancias anómalas para los protagonistas.

AVATAR iba cambiando de colorido a razón del estilo que incluían entre medias. Es algo que siempre he alabado en esta banda desde que los conocí en sus comienzos. Su variada forma de ver la música condimentando las canciones, a veces de una forma demasiado destacada, podía llevarles a no ser entendidos por el público, pero por suerte han sabido ganarse a la gente, y en buena parte, porque sus directos son especiales, lucen, según ellos los vistes. Son espectáculo sobre las tablas. Hacen que ejercites la visión y te sientas parte de su película, porque no olvidemos que ellos hacen además de músicos, las veces de actores. Sonaran muy potentes, amén de la interpretación.

Si hay algo que alabo de la formación SKINDRED es la manera que tiene de provocar buen rollo entre el público que tenga delante, independientemente del estilo musical que se trate. Los distintos conceptos musicales que son capaz de fusionar en un show son tan variados, que o te gustan, o pasas palabra y te va a ver otra historia a otro escenario. Benji, su cantante, un veterano que viene de la escena dub, sabe manejar el baile con el reggae, el hardcore, el drum and bass, el hip hop y el metal. Su manera de moverse y de transmitir buen rollo es una constante en cada uno de sus espectáculos, por eso, aunque sea durante un pequeño instante, pasarse a verlos es sinónimo de recargar las pilas.

AMORPHIS que dos años antes había participado de esta cita anual con un show parcialmente acústico, que yo creo no interesaba a la mayoría de la gente, esta vez vino con un carácter como siempre se les ha esperado a ellos. Y es que raramente se puede hablar negativamente de los finlandeses. Esta vez se recrearon haciendo un show basado prácticamente en las canciones de su trabajo “Tales From The Thousand Lakes” editado en 1994. La intensidad de su sonido y la rabia transportada a estas dos décadas hacia atrás fue entendida como una manera más acertada de complacer a los antiguos fans.

Y a continuación DANKO JONES propiciando otro tipo de éxtasis. Esta banda gana muchos enteros en sus directos en comparación a cómo suenan en disco y eso hace que alimentado por los vaciles y piradas de olla de su cantante, se torne todo en una fiesta macarra muy llevadera, porque así son ellos. Rock and Roll en el siglo actual que nos toca vivir con una dosis de humor que tal como están las cosas no puedes dejar de percibir y asentir con una sonrisa. Quienes ya les hemos visto varias veces tenemos la sensación de que su discurso es siempre el mismo, pero este charlatán tiene mucha clase y sino síguele el rollo cuando se echa mano a los huevos para decirle al público: “Yo soy Dan Kojones”.

Llegaba uno de los momentos más espectaculares de la jornada, pues tenía lugar el espectáculo itinerante ROCK MEETS CLASSIC con la orquesta sinfónica de Praga, que vería pasar a cantantes de la talla de Joe Lynn Turner, Michael Kiske o Dee Snider. Primer fue un comienzo orquestal con una medley de algunos soniquetes clásicos del rock, pero después fue todo un lujazo llevado a cabo vocalmente por los mencionados, al encaramarse sobre temas como “I Surrender”, “Stargazer”, “Spotlight Kid con Turner, “A Little Time”, “Kids Of The Century” y “I Want Out” con Kiske, “You Can´t Stop Rock ´n´ Roll”, “We´re Not Gonna Take It”, “The Price”, “I Wanna Rock” y “Highway To Hell” con Snider. Como veis algunos temas propios y otros obligados a ser versioneados por ser populares. Un aunténtico espectáculo, que no es fácil de poder ver en cualquier lugar y que sin embargo en esta ocasión la organización se cubrió de gloria al acércanoslo.

En otro orden de cosas era el turno del grupo de black metal BLOODBATH, en donde milita Jonas Renkse y Anders Nyström de Katatonia, además de Martin Axenrot de Opeth y Nick Holmes de Paradise Lost. Si en disco ya mola este proyecto paralelo a todo lo mencionada, poder ver esta secuencia sonora, oscura, cargada de sangre y actitud no os digo nada. Era comprensible que la peña estuviera emocionada. Ver en otras facetas a estos músicos era casi obligado para quienes los conocemos en sus otras correrías. Además no es que toquen mucho, si acaso cuando sus otras responsabilidades se lo permiten, y en esta ocasión, tenían un nuevo trabajo que acercarnos, “Grand Morbid Funeral”.

CANNIBAL CORPSE estuvieron a la altura de lo que yo esperaba ver, pues cada show es casi temerario de seguirlo, o suenan en condiciones o te pueden dejar jodido. Impactaron con su contundente deathmetal consiguiendo por momentos enloquecer a la gente entre su sobriedad gore Su cantante mantuvo ese poder incontestable mientras sus letras de devastación y crueldad hacían desenfocar a toda la plebe que en tensión danzaban con pogos.

Después sería el turno de EXUMER. De primeras esperaba poco de este encuentro. Me temía algo pasado ya de lejos, por el tiempo, pero que va. Thrash Metal vieja escuela desempolvando los hábitos enmascarados. Genial reencontrarse con estos clásicos que tan poca repercusión tuvieron, pero que luego cuando los ves con esta congregación de público alrededor, pareciera que siempre fue una banda a tener en cuenta multivendedora. Por suerte, hoy en día, este tipo de festivales nos da la oportunidad de acercarnos a un montón de bandas que en su momento nos era posible poder conocer.

JUDAS PRIEST en su continua gran despedida acaparó la atención de esos grandes que a ojos del espectador nunca quisieran verlos desaparecer de los escenarios. Espectaculares fueron con su apertura viendo caer ese inmenso telón que llevan en toda la gira. Todo momento de decoro que se fue sucediendo dimensionaba lo que ya de por sí la música conseguía, y eso que tuvimos escenas continuadas y cambio de vestuario del gran Halford. La fuerza y el desgarro en cada una de las notas de Rob Halford te espeluznaban a pesar de que en algunos momentos no estuviera a la altura. Para esas situaciones un poco de rever lo solucionaba. Con un show donde los clásicos catapultaban su presencia, parecía que durante tantos años no cambiaban las cosas, pues no olvidemos, que aunque actualmente KK Downing no esté entre ellos, Ritchie Faulkner ya se procura de parecer un clon del mismo, imitando en vestimenta y movimientos a su antecesor. Todo el espectáculo siguió su curso. Grandes momentos fueron todos, con unos ramilletes de temas de lujo entre los que no faltaron “Dragonaut”, “Metal God”, Turbo Lover”, “Hell Bent For Leather), “Breaking The Law”o “Living After Midnight”.

A los OBITUARY parecía que nadie se los quería perder, como es lógico, y situar a una banda como ellos que arrastra tanta masa humana, pues supone empuje para el recinto. La banda lo hizo como de costumbre, metiendo la tralla que procede, con la honestidad que los caracteriza, especialmente la de su cantante John Tardy con esos contoneos de cabeza y enganche cuando habla por el micrófono, quien no tenía mucho más que reclamar al público porque lo tenían ganado, poco tenían que esforzarse en ese aspecto, ya que a la mínima ocasión que tuviera desfasaba con ellos

Los últimos compases para esta edición, nos los pegaríamos con los finlandeses WALTARI, de quienes no dudo que tal vez en su escenificación vista desde su primer tema hagan de su show algo más lógico, pero al no ver completo su concierto no me terminaron de engatusar. Su mezcla de distintos géneros auspiciados por un hard rock básico en ocasiones apoyados por samplers no es que sonara mal, sino que era como demasiado variado. Con ellos y con una buena dosis de cansancio, poníamos rumbo a nuestro lugar de descanso para bien temprano madrugar y marchar para casa, con la bonita, al tiempo que dura experiencia vivida una vez más.

Texto/fotos: Raúl García y Oscar Torres

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