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Crónica: ROADBURN FESTIVAL 2019, Tilburg. Día 4 (14/04/19)

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DÍA 4, DOMINGO 14 ABRIL

La última jornada fue la más relajada, porque también desaparecen los conciertos programados en el escenario Koepelhal, pero eso da la opción de no tener tantas bandas solapadas. No obstante, la intensidad persiste entre los artistas, que se lo digan a WRONG, una banda que emula las formulas de Helmet y Prong como si fuera un collage sonora que nos trasladara a esa intensidad señuela de los noventa, aunque estos funcionan desde el año 2014. Entre saltos y despotriques, parecía que se fueran a salir del escenario. Pequeño se les quedó, sin duda, pero porque cada uno de ellos necesitba un acotado espacio para sus excentricidades. Había gran interés por ver a esta banda de Miami, que lleva el mismo nombre que la banda española de black metal, pero ellos practican un noise contundente con los rasgos sonoros de las bandas antes mencionadas. Consiguieron crear un interesante zumbido auditivo, provocando algo de distorsión en el pabellón auditivo.

Después vendría otra banda a la que pudimos ver en la pasada edición, y que causó cierta simpatía por su manera de atajar ritmos blueseros a velocidad de crucero. Se llaman SUPERSONIC BLUES, y tampoco hay que confundirlos con los californianos Supersonic Blues Machine de Lance Lopez, blues rock holandés de corte setentero en formato de trío del que ya disfrutáramos en el Hall Of Fame el pasado año, así que esta vez le reservaban un pequeño set en el Ladybird, ese lugar que tiene pista de skate y escurridizas conexiones de puertas entre salas, y que por ser domingo estaba plagado de familias con niños pequeños ataviados con cascos de protección y monopatines bajo sus brazos. Como gustaron tanto, aquí que los trajeron de nuevo para seguir viendo crecer a estos talentos emergentes llenos de fuzz con sede en La Haya.

DAUGHTERS comenzó siendo una locura oscura y extraña, muy pasada de rosca por las interpretaciones extravagantes de su cantante. Su noise rock frenético tendente hacia el grindcore era muy llamativo, pero según iba pasando el tiempo me empezó a parecer aunque igual de contundente algo reiterativo. Si bien es cierto que cada tema necesitaba un movimiento nuevo, un toque de espectáculo que intentara ponerse por encima del anterior, y como todo iba tan rápido, posiblemente ahí estaba la razón de mi saturación. Estos estadounidenses tuvieron su pronto de actividad a comienzo de 2002 y tras unos años de actividad pararon durante un largo periodos de tiempo para después retomar su música. Hacía años que no publicaban nada nuevo, y tenerlos de vuelta con el disco “You Won´t Get What You Want” era un buen motivo para que estuvieran sobre el escenario del Mainstage. Aunque su vocalista Alexis, mezcla de Jacob Bannon de Converge en cuanto a lo psicótico y de Dave Gahan de los Depeche Mode, por lo bailongo, prefirió en alguna ocasión estar entre el público. ¡Naturalmente que se tiró entre las masas! ¿Qué esperabais de un tipo así?

Un descubrimiento que ha tardado en llegar, y lo digo a nivel personal, para mí, fue el del cuarteto polaco de corte esotérico MORD´A´STIGMATA, ya que llevan funcionando desde el año 2004 y aún no los tenía en la mirilla del conocimiento. Es lo que tiene Roadburn, insisto una vez más, una puerta abierta a tus necesidades. Black metal con inercia doom dentro de un marco de espectáculo muy oscuro, donde las sombras realzan sus luces. Musica oscura avanzada que mama de los rasgos clásicos de las bandas pioneras, pero que estructuran a su maner, para los amantes de la curiosidad, post black metal con otras esencias. Los acordes estirados con ese tempo lento, hacían algunos de sus momentos preciosas disonantes melodías.

Musicalmente contrapuesto a la brutalidad de muchas de las bandas del día, fueron STUCK IN MOTION, blues rock con mucho soul que te planeaba entre Jimi Hendrix y Joe Bonamassa, filtrado por un órgano hammond y toda la indumentaria setentera que te hacía estar entre épocas con un magnetismo muy interesante. Creo que tuve suerte de estar un día como este descubriendo las canciones del primer álbum de estos suecos del blues psychedelic. Ellos mismos se autodenominan una banda de rock del futuro, y estoy de acuerdo después de presenciar esta maravilla de evento. Suave, cauteloso, delicado y entregado a las raíces del pasado con la inercia de quienes poco a poco maceran su pócima que les llevara hasta los mejores momentos que aún están por venir. Es cuestión de que se fijen en ellos los promotores y quieran tenerlos en sus pequeños clubs de Europa. Aquí en España ya están tardando en conectar con ellos. Serán una apuesta segura para quienes gustan ver a una banda con temas propios en el marco de una hipotética jam session.

La formación de Luisiana THOU, seleccionada como banda residente, ya había hecho conciertos previos a este de hoy. Creo que ya comenté en alguno de los artículos por día publicados, que el acústico del Koepelhal o el sorpresivo show en el reducido Ladybird haciendo versiones de Misfist fueron distintos, pero en el Mainstage estaban en su estado natural. Si bien es cierto que la estética estática predominó ante sus molones y desconcertantes canciones. En esta ocasión el concierto integró básicamente temas de sus últimos trabajos “Heathen” y “Magus”, pero ya os digo, de sonoridad imperante, pero poco movimiento por parte de Bryan Funck. ¡coño, que parecía que le había dado una ciática!.. ah, y otra anécdota, la imagen de su cantante es la viva representación física de “Dixie” Dave Collins de los Weedeater.

La banda extrema neozelandesa ULCERATE, era la primera vez que pasaban por los escenarios de Roadburn, y creo que ya han quedado fichados para volver en próximas ediciones. Están formados por el guitarrista Michael Hoggard y el batería Jamie Saint en el año 2000, y junto al bajista Paul Kelland hicieron destacar su brutalidad con toques técnicos. Ese ensimismamiento brutal y acelerado, era algo que había que seguir con la mirada, como coordinaban sus movimientos como equilibristas al compás de sus esquemas musicales, todo el rato cambiando. En lo que se refiere a su batería, también destacar sus pequeñísimos charles buscando sonar fino con cada golpe de baqueta.

OLD MAN GLOOM, la banda que ya salió a relucir en alguna mención previa en los artículos que os voy contando, porque algunos de sus componentes estaban diseminados en varias bandas, algunas de ellos ya conocidas del festival. Se formaron en Santa Fe, Nuevo México, pero se desplazaron a Boston para darse a conocer. Aquí están el fundador Aaron Turner de Sumac y tiempo atrás en Isis, Santos Montano de Zozobra, Stephen Brodsky de Cave In y Mutoid Man, así como Nate Newton de Converge y no olvidemos al desaparecido Caled Scofield, quien perdiera la vida un año atrás en un fatídico accidente de tráfico, dejando como legado temas que aquí recordaron. Que por cierto, a Scofield, el pasado ya le harían un homenaje en el Het Patronaat como Cave In en Roadburn parte de esta banda. Old Man Gloom con sus interpretaciones instrumentales vertebradas por otros tantos temas cantados, fueron una de las mejores actuaciones del día, que además contaron sobre el escenario con dos invitados de lujo, Jacob Bannon, cantante de Converge y John-Robert Conners, batería de Cave In. No es fácil poder verlos en directo, dada la actividad de todos sus cantantes, así que además nos complacieron con algún tema nuevo aún no publicado y todo.

BOSSK es una banda británica de post metal formada en 2005 pero que ha tenido distintos parones en su actividad, y hasta el año 2016 no consiguió grabar su primer disco titulado “Audio Noir”, así que fue lo que nos entregaron. Y fue otra de las bandas alucinantes para este domingo en Roadburn, considerando su estilo. Pareciera ser que nos estaban preparando para terminar en lo más alto esta edición, porque cada vez quedaba menos para llegar al final. Los tres cuartos de hora que dura su único trabajo, fueron abordados en el mismo orden que los registraron en estudio. Se da la circunstancia de que los temas “Relancer” y “Nadir” aún no habían sido tocados antes en directo, pero eso es una anécdota para quien los veíamos por primera vez en directo. Fueron otra de esas bandas, con las que existe el flechazo a primera vista, así que espero que los puedan traer de vuelta a Roadburn cuanto antes.

SLEEP, que hoy le tocaba hacer íntegramente el disco “The Sciences”, algo inusual, integrando el extenso corte que sacaron como single en 2018 bajo el nombre de “Leagues Beneath” y que completaron con ciertos intermedios en el show para conseguir llegar a finalizar el tiempo que tenían asignado con otras piezas, repitiendo los temas “Holy Mountain” y “Dragonaut” del propio “Holy Mountain”, para finalmente hacer el corte “Cultivator” al termino del show. Se les vio más cómodos que en el día anterior, aunque con algún problema puntual a Matt Pike, y eso sí, algo despistados coordinando los tiempos y los temas que querían que sonaran a continuación, llegando a hacer corrillos para hacer consenso de que tocar a continuación. Al ser domingo, me dio la sensación de que también había algo menos de público, y seguramente que tampoco sería el mismo, debido a la venta de entradas de día, así que, como deferencia, repitieron esos dos grandes clásicos, que tampoco nos pareció nada mal volver a escucharlos a los que allí estábamos esperando de nuevo a Matt Pike, Al Cisneros y Jason Roader, quien en ambos shows parecía estar completamente adaptado a pegarle al bombo dos noches continuadas, tras el problema que tuvo en uno de sus pies, y que con seguridad le hará adaptarse de por vida al ritmo continuado de su pegada.

Y el broche de lo noche y qué decir del cierre de esta edición, lo pusieron los enmascarados de Nueva York IMPERIAL TRIUMPHANT, sobresalientes por su black metal de fusión, con jazz y otros sonidos que hacían destacar los brillantes y técnicos que son tocando a gran velocidad estos músicos ocultos tras tres máscaras que aparentaban ser algo así como deidades. La vanguardia se miraba frente a fuerte con la esencia primaria de un underground correteando entre la oscuridad camino a veces del metal extremo sin apearse del noise mientras profundizaban en el free jazz contando con un trompetista invitado sobre el escenario. Mirados de primeras sobre el escenario, sin conocer nada más de ellos, asombran lo que pueda venir después. De sorpresa es difícil comprenderlos, la cosa es algo compleja, pero es cuestión de saber que están integrados en un arte, mitad artificial, mitad realista, en donde transportan conceptos tomados del interior de La Gran Manzana, en donde conviven miserias y músicas, todo ello triturado desde su particular punto de vista.

Texto y fotos: Raúl “Mister Virus” García

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