Crónica: ROADBURN FESTIVAL 2018, Tilburg. Día 3 (21/04/18)

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DÍA 3, SÁBADO 21 ABRIL

BELL WITCH fue mi comienzo de sábado en el local de Koepelhal, y nada más entrar empecé a sentir el contundente sonido del dúo, ya con su disco empezado “Mirror Reaper”, publicado en octubre de 2017. Un largo y denso tema que ocupo todo el show y que no dejaría de sonar hasta que se despidieran, mientras entre el guitarrista y batería (con gong incluido) se repartían las partes vocales, estructuras lentas, pesadas, con un ritmo que te hacía menear la cabeza al son de sus golpes. Todo muy doom, con cierto temple violento amarrado al sludge, derivado en temáticas de dolor y muerte.

IVAR BJORNSON & EINAR SELVIK (HUGSJÁ), miembros de las formaciones Enslaved el primero, y Wardruna el segundo, entre otras, ya que la militancia en distintos proyectos de estos multiinstrumentistas es notable además de sublime. El día anterior también habían actuado pero al no poder ver ese show, éste no me lo quería perder. Tenían preparado para esta mañana su disco “Hugsjá”, una manera relajada de conocer otras capacidades de interpretación para este proyecto basado en cortes folclóricos, conceptos sonoros neo-folk, historias nórdicas de épocas legendarias, poesías a ritmo de sones indígenas. La instrumentación precisa fue dando cuerda a lo que narraban a través del micrófono como prefacio de lo que iba sucediendo al final. Mucha gente de pie, porque había una gran afluencia para verles, pero mucha gente sentada, la posición más cómoda para este encuentro con estos vikingos. Ni un sitio libre para las posaderas.

PETYR que también habían hecho un concierto de versiones setentera el día anterior, y que me salté al solaparse con alguna otra historia, algo habitual en el nutrido programa de Roadburn, me daban la oportunidad de conocerlos como parte de esa alianza llamada The San Diego Takeover a la que hice referencia en la crónica del día 1. Había escuchado su reciente disco debut auto titulado, y me sobro interés para probar suerte en comprobar si se desenvolvían igual de bien en directo. Me sobraron motivos para verlos tan capacitados como la oportunidad que se les ha entregado en el festival. No hay que infravalorar a los nuevos talentos, cuando tienen capas de músicos con nombre por encima que hacen lo mismo que ellos. Todo es cuestión de actitud. Y su concierto nos la brindó con esa enérgica psicodelia de toques hímnicos armoniosos.

 

WORSHIP era otra de las formaciones a descubrir en vivo. ¿qué tendrá este Festival que tantas incógnitas en su programación siempre me preparan? ¡Y que por cierto, en su mayoría, casi siempre me sorprenden! Publicaron en 1999 “Last Tape Before Doomsday”, un disco de culto basado en destructivos acordes doom minimalista, interludios acústicos y trazas de sensaciones experimentales que te llevan a la angustia. Pues es lo que presentaba para la ocasión este cuarteto, sugiriéndome un automático seguimiento a sus pasos a partir de ahora, pues fue uno de esos conciertos que sin esperarlo me dejó encandilado. Un gran show, un nuevo descubrimiento explotando en tu propia cara.

 

SUPERSONIC BLUES, no confundir con los SuperSonic Blues Machine que tanto pongo en el programa de radio, fue una interesante muestra de blues rock holandés ejecutada por este joven grupo en formato de trío en el Hall Of Fame, uno de los lugares nuevos concertados para este año, que entre sus escurridizas conexiones de puertas, te lleva a una alucinante pista de madera para skaters como nunca he visto. Pero bueno, centrándonos en la habitación dedicada a los menesteres que nos ocupa, un lugar reducido para ver talentos emergentes como estos músicos de La Haya tienen mucho fuzz, y muchas cosas que mostrar aún, ya que son unos debutante, muy dignos por cierto. El día anterior también tuvieron su espacio para hacer un set de versiones de los ´60 y ´70 en Roadburn.

 

La píldora musical de Jacob Bannon para este día se llamaba WEAR YOUR WOUNDS, el otro proyecto paralelo a Converge, con menos recorrido y no menos interesante puesta de largo que nos iba a entregar. Mientras iba ocurriendo, entre los comentarios de agradecimiento certificó que eran sólo unos diez conciertos los que habían tenido lugar con esta historia, pero pareciera que la cosa tenía mucho más recorrido de salas. De hecho los músicos que la integran ya lo garantiza, pues al propio Bannon, que aquí además de cantar tocaba el bajo y secuenciaba distorsiones con un aparato, se unen Mike McKenzie (The Red Chord y Stomach Earth), Sean Martin (Hatebreed y Cage), Adam McGrath (Cave In y Nomad Stones) y Chris Maggio (Trap Them y Coliseum). Juzgar por vosotros mismos sólo con la imaginación y cuando tengáis ocasión de verlos no la desaprovechéis.

PANOPTICON hasta hace poco tan sólo era uno de los proyectos de estudio del inquieto músico Austin Lunn, aunque lleva grabando música como tal desde hace una década, pero hace poco se rodeó de una banda al completo para poder mostrar sus composiciones ambientadas en el folclore oscuro de Norteamérica, en las historias tristes que sufrieron los indios Apalaches, la cultura indígena fundida con black metal atmosférico de manera interesante, como pude vivir, que una vez traspasados los primeros minutos, en los que bajo una intro de presentación se fueron situando cada miembro de la banda, para a continuación iniciar un proceso incendiario subido de revoluciones, contadas veces mermado para parones algo espirituales.

 

Pendiente de descubrir que se escondía tras el nombre de VOLCANO, una vez llegado a su momento de comienzo, ahí estaban unidos los chicos de la psicodelia que representaba al festival mejor que nadie en las bandas de Harsh Toke, siendo Gabe Messer el cantante y teclista, o JOY, estando aquí Zachary Oakley en la guitarra, además de su hermano Matt en la batería. ¡Viva la San Diego Takeover y sus jams, siempre presentes! Los riffs infinitos, las improvisaciones absorbentes, en definitiva la psicodelia que no sabes por dónde va a encaminar su comienzo, pero sí como va a terminar tras un largo, rápido e inquieto riff (o varios) de guitara. Los teclados, las percusiones, y la concentración en seguir cada uno de los miembros al siguiente, me recordaron una puesta de largo parecida a la que nos ofrecieron el pasado año los Gnog.

 

El metal japonés ya de por sí sólo siempre me parece un acontecimiento a descubrir, si a ello le añades que son BORIS quienes te tocar ver ya tiene suficiente peso para degustar sus anomalías sonoras, pero si además a ello, le unes que su actuación será especial al ejecutarla acompañados de Stephen O´Malley de o Sunn O))) tocando la guitarra, pues ya seguro que es un acontecimiento. Y como tal quedó la cosa. Previamente durante las pruebas de sonido se encargaron de dejar claro el volumen atronador que debería de tener el sarao, y llegado el momento del comienzo, Boris nos ofreció un show distinto a lo esperado, y no era para menos contando con Stephen, con quien ya colaboraran antes en otras ocasiones. Los veteranos tokiotas dieron muestras de su introspectivo planteamiento sonora, en el que consiguen que una vez empiece a sonar se ganen tu interés, pero no menos lo consiguen con las performances, y si no ahí el ejemplo de su batería Atsuo Mizuno, saliendo con una especie de tapas de un puchero al frente del escenario, golpeándolas como si fueran platillos y logrando unas vibraciones sonoras, que en el mismo lugar con sus movimientos de manos conseguía que se escuchara el atenuamiento de ese sonido producido. Yeah.

 

Sobre los británicos THE HEADS, decía Walter, el director artístico de Roadburn, que existía una conexión espiritual entre esta banda y el festival, porque evidenciaban que era una de esas bandas por excelencia que te encantaría ver una y otra vez. Y qué razón tenía el jefe. Se entiende presenciándolos en vivo. Ya actuaron aquí en otras ocasiones, y tuvieron entonces la residencia para explayarse, como es costumbre para quien se le otorga. Aquello fue durante la edición de 2015. Ahora The Heads volvía agitando fuzz y algo de caos en sus bucles intimidatorios capaces de abducirte.

 

Los canadienses GODSPEED YOU! BLACK EMPEROR actuarían esta jornada y la siguiente en el escenario principal con un poblado escenario donde cada músico ejercería su función principal a la hora de dar forma a los desarrollos de esta orquesta post rock de tinte progresivo que consigue actuar teniendo igual de silencioso al público que de oscuro. Unos proyectores desde el centro del recinto van pasando unos aleatorios rollos de película que se muestran en la pantalla que tienen a sus espaldas para dar color a lo tenue y así contrastar las marcadas sonoridades de cada uno de los temas, a veces de una inusitada duración, con desarrollos que incluyen partes de chelo, violín y determinantes percusiones. Un espectáculo en toda regla para disfrutar con satisfacción y tranquilidad. Ambos conciertos fueron similares en su concepción, repitiendo temas como el inicial “Hope Drome”, así como “Fam/Famine” y “Undoing A Luciferian Towers” con la participación de Mette Rasmussen.

Un breve encuentro con ALL PIGS MUST DIE para ver cómo se las gastaban esta cuadrilla de destructores sonoros, no terminó de cautiva, aunque reconozco que sonó muy bestia, que bien es cierto que ni una cosa tienes por qué estar reñida con la otra. Ben Koller de Converge y Mutoid Man golpeó duro y me moló verle en acción aquí también pero Kevin Baker, también miembro de The Hope Conspiracy no me aportó demasiado con su manera de cantar. Salvaje sí, hardcore tendente al punk, pero bueno, igual salir precipitado de los sonidos que estaban proyectando en mi persona los canadienses del reglón de arriba tuvieron la culpa. Quizás en otra ocasión sin tener un contraste musical tan fuerte.

 

Ver a los japonés GREENMACHINE y al momento imaginarme con ese corte sludge y al momento empezar a volárseme la cabeza, yo creo que eso es otro tipo de contraste recomendable del que formar parte. Imponentes sobre todo los japonés que había visto hasta ahora en cuanto a energía se refiere para este Roadburn. Debutaron en 1995 con disco “D.A.M.N.” y la actividad siguió de forma incierta hasta que se separaron y juntaron varias veces. La ocasión para verles en Tilburg era inmejorable, ya que se reunían de nuevo para hacer integro aquel disco, lleno de efluvios stoner y doom en formato de cuarteto. Una vez más, y tras experimentar en mi reciente viaje por Japón tanta y de tan buena calidad música nipona, te queda la reflexión, de porque no nos hacemos eco en Europa de lo que allí está pasando.

MAGGOT HEART a la postre me parecía una buena opción para ir cerrando la jornada del sábado. De hecho hasta fui con antelación para pillar sitio, que fue innecesario porque la masa se estaba a estas horas repartida por los conciertos que estaban sucediendo al mismo tiempo en los otros escenarios, y que protagonizabane Earthless & Kikagaku Moyo, Thou x The Body, Occvlta y Old Tower. ¿Alucinas, verdad? Pues sí, todo esto al ocurría al mismo tiempo y a escasos metros del Green Room. Maggot Heart es la banda que ha formado la guitarrista sueca Linnéa Olsson (que aquí además también canta), tras partir peras con Johanna Sodonis (Ahora en Lucifer) y esa banda llamada The Oath gestada en Berlín por un periodo de dos años. No la vi nada cómoda ni a ella, ni a su compañera, quienes abarcaban el primer plano en la prueba de sonido al no quedar demasiado contentas con lo que sucedía. Tenían ganas de empezar ya mismo y no demorar más y cuando los chicos de escenario les decían que tenían que dejar los instrumentos y salir, para volver a entrar a escena y empezar según el protocolo su actuación, no terminaban de entenderlo. Los primeros fogonazos siguieron a los siguientes y la verdad que me quedé un poco paralizado. Note el frío en la sala y algo de decepción en lo que esperaba para poder escuchar aquí su ep debut “City Girs”. Abandoné la sala y todavía me quedó algo de tiempo para disfrutar de la pelotera que tenían montada en el Main Stage EARTHLESS y KIKAGAKU MOYO, de quienes ya hablé en la crónica del día 1, los creadores del sello tokiota GuruGuru Brain, que es una labor también de aplaudir, al conseguir que el underground asiático empiece a generar interés por sus grupos locales a un nivel internacional. Bueno, pues allí estaban todos al unísono, centrados en una emblemática jam session que parecía no terminar nunca. Y es que eso es lo que deseaba, que la cosa siguiera sin problemas, al menos un día más.

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