Crónica: RIPOLLET ROCK – Ripollet (Barcelona) – 24/08/2018

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Como ya es clásico y tradicional desde hace 26 años a últimos de agosto llega el Ripollet Rock, cita obligada para todos los amantes del Rock y el Metal catalanes.

Esta edición del festival era especial por ser la primera después de la celebración del 25 aniversario el año pasado y la verdad es que cumplió las expectativas a nivel de cartel y de organización, como siempre impecable, pero a nivel de asistencia fue algo decepcionante. Fue una de las ediciones con menos público que yo recuerdo, supongo que por el hecho que la gente se hizo unas expectativas demasiado altas para un festival de estas características y esperarían un cartel parecido o superior al del año pasado, cosa inviable a todas luces.

Este año teníamos uno de los carteles más variados de las últimas ediciones, con bandas de Groove, Hard Rock, Metal Progresivo y Power Metal Melódico, suficientes para contentar a todos los públicos y algunas, como Royal Hunt por ejemplo, con una larga trayectoria detrás para acreditar su prestigio y calidad. La verdad es que la gente no respondió y no hay que darle más vueltas, simplemente preparar la siguiente edición y conseguir un cartel que llame la atención del público para llenar el recinto otra vez, tal y como merece este enorme festival.

 

WE EXIST EVEN DEAD

El festival empezaba, con algo de retraso, debido a una avería en el sistema de iluminación que penalizó bastante el lucimiento habitual de las bandas pues faltaba buena parte de los focos, con esta banda local, joven, nueva y con enorme energía, que practican un estilo indefinido entre Groove, Doom, Death, etc.

Como es de sobra conocido no son mis estilos preferidos y los desconozco en gran manera por lo que no entraré a comentar detalles. Lo que sí puedo decir es que la banda es muy solvente, que crearon una atmósfera muy buena en su estilo y que se vaciaron completamente en el escenario hasta el punto de terminar completamente agotados.

Una actuación de altura, que seguramente deleitó a los amantes del género, de una banda con un gran futuro por delante y de la que, seguramente, oiremos hablar bastante en los próximos tiempos.

 

HARD BUDS

Teminada la corta actuación de WE EXIST EVEN DEAD, muy penalizados por el retraso, se iniciaba el vendaval de Hard Rock estilo australiano de los gerundenses HARD BUDS.

Cada vez que veo a esta banda me gusta más su propuesta. Actitud 100%, Hard rock a su estilo sin preocuparles ni comentarios ni críticas. Perfecta ejecución en el escenario y un repertorio para mover cabezas sin parar.

Y esta vez no fue una excepción. Los de Girona lo bordaron. Dieron un conciertazo de principio a fin, con tanta entrega y buen hacer que se nos hizo corto a todos los presentes. Estuvieron de 10, genial actuación y a esperar la próxima que seguro que no va a defraudar a nadie.

Una banda con muy buena evolución y también con mucho futuro por delante para dejar una fuerte huella en el Hard Rock de nuestro país.

 

CRAZY LIXX

A los suecos les tocaba iniciar el turno de las tres bandas internacionales que, desde que el año pasado se hiciera por primera vez, participan en el Ripollet Rock y la verdad es que cumplieron con creces su misión.

Dieron un grandísimo concierto, desarrollando su Hard Rock melódico y pegadizo, con buenas melodías y estribillos muy coreables que gustaron a los presentes.

Llegaron, tocaron y convencieron. A lo largo del tiempo que tuvieron en el escenariose mostraron activos, con mucho movimiento tanto de los guitarras como del  bajista, disfrutando de lo que estaban haciendo y contagiando al respetable de su enegía, simpatía y buen hacer.

Una gran actuación que dejó satisfechos a todos los presentes y que dio a conocer en nuestro país algo más a CRAZY LIXX.

 

ROYAL HUNT

Finalizada la actuación de los suecos, era hora de ver a los cabezas de cartel del Festival, los daneses ROYAL HUNT, con su propuesta de Metal Progresivo que desarrollaron, durante su tiempo en el escenario,  con gran profesionalidad.

Dieron una actuación técnicamente perfecta, no se podía esperar menos dado el estilo que practican, pero a mí, personalmente, se me hizo algo larga y monótona. D.C. Cooper abusa demasiado, en mi opinión, de los falsetes y su su voz se hace bastante tediosa al espectador, si a eso juntamos la poca variedad de sus composiciones (al menos las que interpretaron en Ripollet)  acaban resultando algo difíciles de seguir.

Insisto, show técnicamente perfecto, desarrollado con buena actitud y profesionalidad pero que a mí me dejó bastante frio. De todas formas eran los cabezas de cartel y los más esperados de la noche y, como tales, fueron los grandes triunfadores del festival.

 

SERENITY

Para cerrar el festival, llegaban los austríacos SERENITY, la banda que más ganas tenía yo de ver en este día, pues los había visto en 2016 teloneando a Powerwolf y, pese al poco tiempo que tuvieron me dejaron grandes sensaciones.

Aquí, con más tiempo para desarrollar su show y pese a exhibir un trasnochado telón de “Codex Atlanticus” (recordemos que su último disco, “Lionheart” lleva un año en el mercado, tiempo más que suficiente para confeccionar y usar un telón) dieron una auténtica lección de cómo se lleva a cabo un concierto de Power Melódico ante el poquísimo público que se quedó a verlos, pues después de la actuación de Royal Hunt el recinto quedó prácticamente vacio.

Su cantante Georg es un frontman de primera línea, derrochando poderío y saber estar, controlando los tiempos del concierto y haciendo disfrutar a la gente de lo lindo, incluso terminó el concierto estirado por encima del público que lo iba paseando hasta dejarlo en el suelo dentro del foso.

Estuvieron inconmensurables, para mí  lo mejor del festival y nos dieron un muy buen aperitivo de su gira española en Mayo que, lamentablemente, no pasará por Barcelona.

 

En resumen este año Ripollet Rock reunió todo lo que cabe esperar de un festival de esta categoría, incluso la organización se esmeró y puso dos barras para que fuera más fácil acceder a la bebida que otros años.

Pese al inconveniente de la avería de los focos y del poco público asistente, se realizó un grandísimo festival, perfecto en organización y ejecución, como cada año.

Mis felicitaciones y agradecimiento a la Asociación Ripollet Rock por su gran trabajo continuado desde hace 26 años y por las facilidades y atenciones que me dispensan siempre.

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