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Crónica: DOWNLOAD FESTIVAL MADRID 2019 – Domingo

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Tras dos días de intenso calor, intensas carreras e intensos conciertos, por suerte o desgracia llegábamos a la última jornada el Download Festival Madrid 2019 también con una banda internacional muy difícil de ver en directo, como es Tool, y que más adelante os contamos cómo fue esa casi irrepetible experiencia! Por el momento, comenzamos así:

Teníamos muchas ganas de ver a esta banda de covers con ese toque funk y soul que vinieron desde Estados Unidos para dejarnos a todos con ganas de más. Brass Against, los de Nueva York, tienen un repertorio bastante movido basándose en su mayoría a Rage Against the Machine. Los que le seguimos por YouTube, sabíamos qué sonaría y cómo lo haría. Pues bien, el resultado fue mucho mejor de lo esperado y con la sensación, al menos por nuestra parte, de que hubiera sido actuación perfecta para acabar la noche. Como detalle fundamental, a la voz muchos pensábamos en Sophie Urista pero la banda anunció a última hora, que Liza Colby sería la encargada de poner las voces en todas la gira veraniega en Europa.

Bajo el sol madrileño que quemaba a la sombra, empezó a sonar el “Cochise” de Audioslave dejando claro que querían a la gente atenta desde el primer riff. El público sabía lo que estaba sonando y eran inevitables los coros acompañados por las ráfagas de agua a manguerazo limpio por parte de la crew del festival. “The Pot” sonaría primera vez en la última jornada del día y fue una maravilla por ver hasta qué punto es más que una banda de versiones esta gente de Brass Against. Se pueden ver las diferencias y el cariño de este tipo de bandas cuando escuchas en directo los arreglos que hicieron con “Killing in the Name”, “Bullet in the Head” o la última para cerrar el show, “Know Your Enemy”. Gran cosita maja que un festival dé oportunidad a la gente que no son simple banda tributo, aunque que no haya abuso.

Nos pasamos al escenario principal y con gente de la casa. Los madrileños Toundra tenían todo a favor y no desaprovecharon la jugada. Macón, Esteban, Alex y Alberto salieron con un setlist bastante mascado en la gira europea y nacional con la intención de hacer un espectáculo sin sorpresas a la hora de improvisar con meter temas nuevos en el repertorio o cualquier sorpresa. Por ello, empezar con “Cobra” de su último trabajo exitoso y que les ha vuelto a despegar, “Vortex”. Ya iba viéndose que la gente estaba de su lado y que la tarde-noche sería agraciada para estos Toundra.

Nos dirigimos para el “Cruce Oeste” y con la idea de defender aún la promo de su último trabajo, quizás más atrayente y facilón para que la gente que les escuche de primeras, les haga hueco dentro de su estantería con el paso del tiempo. Lo que ha crecido esta banda en los últimos 3 años es digno de admirar para un género de música que no es el típico para dar saltos agigantados. Además, que el cabeza de cartel de la jornada fuera Tool, hace que mucha parte de este público estuviera en sintonía con los madrileños. “Cielo negro” y “Tuareg” dieron el carpetazo al capítulo Donwload por parte de la banda. Gran recepción, gran feeling y con la sensación de haber hecho el trabajo de manera más que satisfactoria.

Otra carrera más hacia la meta, pero aún nos quedaban unos tramos y nos paramos en el stage 3 para contemplar que estaba reventar para el show de State Champs. Pop punk de lo más cañero moviendo al público sin parar que se sabían todas las canciones de los neoyorkinos, los cuales tuvieron una puesta en escena que no resaltaba mucho aunque no pararon quietos un segundo y tampoco dejaban de sonreir y estar agradecidos de ver a tanta gente allí. Entre algunas de las canciones de su corta actuación se encontraban «All your are is history«, «Secrets» «y «Elevated«.

Nos giramos para estar presentes para el inicio de Soulfly donde Max Cavalera y compañía harían acto de presencia con su “Ritual” e intentar demostrar que aún hay vida en la banda después de tantos años de experiencias y sorpresas por el camino. Acompañado por su hijo Zyon a la batería desde hace ya unos años, Marc Rizzo a la guitarra y el último en llegar, Mike Leon, el grupo estuvo siempre con ganas de hacer de este concierto, una gran manera de pasar una hora de puro metal. ¿Lo consiguieron? Por supuesto que sí.

Soulfly es una banda que puede llegar a cansar por su repetición de setlists y quizás, los altibajos que hicieron que estuvieran muy flojos durante algunos años atrás, hicieron que no tuviera muchas esperanzas en este concierto pero me callaron la boca. Estuvo más que entretenido y es que un inicio potente con “Under Rapture”, “Prophecy” y “Arise Again” hicieron meternos de lleno en la comunidad cavaleriana. Las nuevas canciones sonaron bastante bien como la que da nombre al trabajo y “Dead Behind the Eyes”. Un sin parar de temas casi sin parones salvo alguno para animar al público, y cuando te das cuenta, estás cantando el “Crazy Train” para decir hasta luego a una banda que ha vuelto.

Un escenario 4 que se les quedaba pequeño a ellos y para toda la gente que fue a verles, lo rompieron. As It Is, más pop punk británico en el festival, que aunque no lo parezca de primeras, llena más de lo que parece. Y es que esta gente sabe muy bien lo que hace y hace muy bien lo que saben. Jóvenes y con muchas ganas, muy conjuntados de negro y rojo, el vocalista maquillado y con cierto aire a la estética emo. Otra actuación corta que dejaba con ganas de más entre tema y tema como «The Wounded World» o «Dial Tones«.

Un proyecto muy complejo, muy bestia, muy jóven (tan sólo dos discos) pero ya con carrera hacia lo alto y con una de las mejores puestas en escena del festival, sin duda alguna la más bestia. Fever 333 vino para darnos caña y lo hicieron, rompieron el stage 3 casi de forma literal, los técnicos ya no sabían dónde meterse. Rudos, veloces, potentes, ya de primeras el vocalista salió como si fuese un reo con una bolsa negra en la cabeza, a juego con su conjunto y el resto del power trío. Una vez se la quitó, todo se desató y conforme el show fue avanzando, más se desataba. Movió la plataforma de la batería hasta dejarla de perfil al público, rompió baquetas, rompió uno de los tambores y cantó con el micro y la cabeza dentro, se subió al camión cisterna a cantarle al público, el batera salía de vez en cuando con los platos fuera de la batería a tocarlos , no podía estarse sentado tampoco tocando… en definitiva, el caos absoluto, inolvidable y maravilloso. Si no los conocías aún, échale un oído a temas como «Out of control«, «We´re coming in» o «Hunting Season«. 

Uno de los grupos esperados del festival aterrizaba por fin en e Main Stage 1, los británicos Architects tristemente con Sam Carter a la cabeza. Inicialmente tuvieron un problema de sonido brutal que nos dejaba sordos, hasta que tuvo que llegar la policía a medir los decibelios y una vez reecualizado todo, fluyó el show como se esperaba. Una puesta en escena sencilla, algún juego de luces pero poco movimiento por parte de la banda, quitando a Sam que se movía de punta a punta del escenario pero sin mucho ánimo. Igualmente demostraron que están donde están porque son una apisonadora tremenda en directo y la gente los vivió con muchísimas ganas. «Doomsday«, «Nihilist«, «Mortal After All«, y «These Colours Don´Run» fueron algunos de los temas de su amplio setlist.

Desde Canadá y tras muchos años esperándoles de nuevo, con una historia convulsa y sin Stevo, el batería original, aparecían otros de los más deseados y esperados en el festival. Sum 41,  mítica banda de punk rock americanos de los ’90 con clasicazos bajo el brazo y haciendo que se llenara el espacio disponible en el main stage 2, haciendo que la gente se emocionase y viviese con los pelos de punta la música de su infancia o adolescencia. Empezando fuerte aunque con algunos problemas de sonido en las primeras canciones que se solucionaron rápidamente. Capitaneados por Derick Whibley, muy bien acompañado de sus compañeros Dave Baksh, Tom Thacker y Jaso McCaslin. «Motivation«, «In too Deep«, «Fat Lip«, «Walking Disaster«… y sólo fueron algunos de ellos!

A la vez, el black metal más sangriento y oscuro se apoderaba del escenario 3 de la mano de los suecos Watain con la ya conocida escenografía de fuegos y crucifijos con altares y sangre de cerdo, las ropas de cuero y los corpsepaints característicos de esta banda. Oscuridad y maldad se respiraban en el ambiente junto a «Total Funeral«, «The Child Must Die«, «Malfeitor« o «Stellarvore» entre otros temas conocidos del grupo.

Hay momentos en la vida donde te preguntas cómo hay gente a la que no le pueda gustar la música. Hay grandes clásicos y grandes bandas que te ponen los pelos de punta, pero hablar y escuchar a Tool es otro nivel. Otro mundo. Que estuvieran más de 10 años sin pisar la capital y junto con el misticismo que lleva implícito la banda, era obvio que, para muchos, los cuales me incluyo, fuera el concierto más esperado del año en España. Maynard, Chancellor, Adam y Danny hicieron acto de presencia y se paró el mundo.

Esos primeros suspiros de “Ænema” son pura magia para dar paso a una canción con la que hasta el fan del progresivo más tranquilo, tuviera que moverse para no ser arrollado. Una locura que con Tool se viera lo que se vio en los primeros temas del concierto. Indicar que en otros conciertos de la gira europea que hemos visto, ni por asomo vi a la gente tan desatado hasta incluso viéndoles en primera fila donde todo se amontona. Pues bien, si con la primera fue apoteosis, con “The Pot” que le siguió, fue el karaoke padre. Ya nos tenían ganados y ya daba igual lo que sonara. Pero sí, te siguen “Parabola”, “Schism” o “Jambi” y claro, estás haciendo que babeemos por encima de nuestro límite.

Tuvimos, como en los últimos conciertos de la banda, la ocasión de disfrutar de dos temas que estarán en su esperado y ansiado nuevo álbum. Con una temática más de epopeya, como si de andar un camino se tratase, tras tres veces escuchadas en directo, tengo que decir que me declaro fan de lo que vaya a salir. No repetir lo que estábamos acostumbrados a recibir de los de California, y con el hype más alto de la historia de la banda, jugárselo a canciones así, tiene su intriga.

La banda tocó a un nivel imperial y ver a Adam Jones como con tan sólo seis cuerdas te hace eso en tu cara… Eso significa demostrar que no hace falta fuegos artificiales ni un espectáculo de circo para hacer música en directo. Si algún día se valorara al músico de verdad, muchas bandas de plástico y vendepalomitas tendrían que aprender a tocar música en vez de vendernos cuentos chinos. Si consigues escuchar “Vicarious” en directo y sentir que la vida es hermosa, bienvenido al mundo que nos da Tool. La música se trata, y sobretodo en directo, de personas que tocan instrumentos sin mucho más que eso, pues Adam Jones, Danny Carey, Justin Chancellor y Maynard Keenan lo hacen como nadie. Dios tocó en Madrid y dijo gracias al terminar.

 

 

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