Madness Live!

Crónica: 22 SWR BARROSELAS METALFEST, Portugal. Día 3 (28/04/19)

Inicio » Crónicas de Conciertos y Festivales Rock y Metal » Crónica: 22 SWR BARROSELAS METALFEST, Portugal. Día 3 (28/04/19)

DÍA 3, DOMINGO 28 ABRIL

Los thrashers brasileños CORPSIA fueron exponentes de intensidad ultra violenta para abrir la última jornada. Como son una banda de tres músicos, corrían el riesgo de que todo ello se viera frenado por un bache escénico de esos que trae el azar, y así ocurrió. Tuvieron que parar un buen rato el show porque a su cantante y guitarra Gabriel Arns Stobbe le tuvieron que tocar el clavijero. Incluso mientras le cambiaban la cuerda de la guitarra sobre el escenario, se quejaba de que el sonido no era el adecuado. Un parón así cuando dispones de poco tiempo, la verdad que es una buena pifia, porque te cortan todo el rollo, tanto arriba como bajo el escenario. Aun así retomaron con intensidad para abordar los temas que les quedaban con resignación. Venían en vísperas de la edición de su segundo trabajo de estudio, titulado “My Murder Mind”.

Los canadienses AUROCH en el pasado llevaban su sonido más cerca del thrash metal, pero hoy en día su evolución la tienen dentro de un sonido death acelerado con toques técnicos, que les da para resarcir su inquietud en escena. Está claro que se sienten más cómodos con estas atacadas lujuriosas, en donde el guitarrista y el bajista se van intercambiando voces. Cuando cada cual quedaba liberado del micrófono aprovechaban para contorsionar su espinazo como si no hubiera mañana. Mientras, detrás, el batería iba sobrado de velocidad, incluso diría que le faltaba un bombo para que todo fuera mucho más sólido. Me pareció un agradable encuentro con el frenesí. Mucho ímpetu, toques crush con pose retenida y el convencimiento de que sabían que estaban haciendo que su música sonara fuera como si un vendaval estuviera levantando un techado de madera de alguna vivienda situada haciendo frontera con EE.UU.

MARTELO NEGRO era otra de las apuestas portuguesas de algunos de los músicos que ya había visto antes tocando en bandas como Grog o Namek. Lo cierto que tras sus expedientes hay infinidad de cataduras en bandas y proyectos, así que esto era algo distinto conmutable con otras sonoridades. Los lisboetas, personajes de la escena de culto, tienen en su haber tres discos a sus espaldas, el último “Parthenogenesis”, publicado tras cinco años del anterior. Las amalgamas de oscuridad y música extrema se vivieron con mucha atención. Sobre todo cuando fueron pasando distintos invitados sobre el escenario, que enriquecían aún más este esperado momento para los más veteranos del lugar y seguidores de la escena extrema lusa. Sea por volumen, contundencia o respeto, creo que el vocalista y bajista Simão se llevaba la mayor parte de las miradas. Sin bajar la guardia y haciéndote pensar si son herederos o heredados de su sonido abrasivo hicieron que el tiempo se esfumara con su forma de interpretar esas fenomenales machadas.

Más de Brasil con RAKTA, pero con un toque de distinción, en donde las protagonistas de generar con sintetizadores y distorsiones sonidos imposibles, te invitaban a un viaje gratuito por la alteración de la conciencia sin más métodos adictivos que lo que generan sus manos. La locura que gestaron desde que salieron a escena empezando a enturbiar el ambiente con sus estructuras complejas, hacían que el público fuera entrando en contacto como el aire lo hace a través del Peine del Viento de Eduardo Chillida. Terminaron venciendo al equilibrio hasta provocar espasmos en ellas mismas. Su teclista y acróbata de las voces distorsionadas, en pleno arranque vio volar sus gafas de sol por el escenario mientras el pipa de escenario salía corriendo con cinta americana para asegurar sus cajistas de distorsión, que pareciera se estuvieran despedazando en sus manos. En cuanto a la bajista, toques buscados para marcar el ritmo y viceversa, teniendo momento de distorsiones con las manos sin utilizar cuerda alguna de su instrumento. En conjunto con los toques de jam session de su batería, aquello parecía un perfecto triángulo de amor bizarro.

Lo de los madrileños WORMED era algo esperado, conociendo de dónde vienen y la línea brutal técnica que hacen, llevándose por medio toda aquello que pillaban. Son veinte años viviendo en un infierno controlado desde su cámara de gas, al mismo tiempo que sabiendo utilizar las mascarillas de protección para no verses perjudicados. La introducción del comienzo fue tan breve como épica, porque enseguida rompieron el muro haciendo que fueran cayendo sus piezas como si se te estuviera viniendo encima una pared. Cada uno se aplicaba con su técnica haciendo de sus sonidos y movimientos como algo marcial. Su cantante tenía estilo para cada movimiento y ejecución, no sólo en las gesticulación de sus conversaciones grind con cualquier ente que pudiera estar sobre el escenario sólo a su vista, o perplejo desde el sector del público, sino imitando como nadie cualquier hélice de la armada cada vez que hacía el molinillo con ese desmelene de cabeza. Lo mejor que nos podía pasar a todos, es que pronto volvieran a estar seleccionados en Barroselas dentro de su cartel, porque no se puede ser mejor embajador del estilo viniendo desde España.

ARKHON INFAUSTUS iban a seguir con la ejecución de decibelios en la zona más oscura, pero esta vez con sello francés. Sus músicos, también gestores de otros proyectos activos, tienen en esta banda una vía libre para dar rienda suelta a sus temáticas más perversas, blasfemas y depravadas. Y nadie les va a decir nada al respecto, porque todos estábamos deseando ser pasto de su violentos actos, que entre el black y death metal nos fueron pegando un insólito repaso como si fueramos seres materiales, aunque con aura de personas espirituales. Lo último que editaron fue a través del sello Les Acteurs de L´Ombre Productions, que a través de sus exitosos samplers recopilatorios muestra lo mejor del black/death desquiciado y creativo, sacado de contexto, pero con el mismo arte que “Los Renglones Torcidos De Cristo”. Creo que ya me entendéis, una marca de calidad con unos actores tradicionales que aportan su respeto al arte crudo y duro sin límite de imaginación. Oh là là!!

Sentir la presencia de VOMITORY en Barroselas estuvo por encima de verlos en cualquier club que estuvieran haciendo en gira en cualquier otro lugar. La presencia de la formación sueca, cargando con sus tres décadas acuestas como si no hubiera pasado el tiempo, y con ese descomunal sonido que tuvieron, me harían ver que fuera uno de los epicentros de la jornada, y también de esta edición de Barroselas. Recordar sus inicios dentro del underground extremo y sentir la fuera de su legado dejado a través de sellos como Metal Blade, era como volver a recordar alguno de sus discos originales que están libres de polvo en los estantes de la casa, pero sin necesidad de tirarte al sillón para oírlos cómodamente. ¡Ya estaba sucediendo en Portugal, como si fuera tu domicilio! Con algunos cambios respecto a aquel pasado referido, siguen teniendo su sonido característico que les hace ser unos de los abanderados del estilo, teniendo al frente al inductor Urban Gustafsson, quien recrea esta reunión de aniversario con inmensidad imperiosa junto con los también veteranos Tobias “Tobben” en la batería y Erik Rundqvist, imperecedero en su temple de voz, así como al frente del bajo.

Los brasileños DEAFKIDS son una extraña fusión de ruidos polirítmicos de rock, punk añadiéndole su raíz sonora brasileña, algo que no deja de ser inquietante e hipnotizante al mismo tiempo. Yo los prefiero aún nadando en la inmensidad de las bandas que siempre tienen algo nuevo que aportar hoy en día. Pasaban por Portugal girando conjuntamente con Rakta, que ya habían tocado antes, y entre las dos bandas hay puntos de unión, no sólo musicales, así que para ellos era como un viaje por el continente europeo en familia. Las distorsiones, amplificaciones y degradación del sonido que hace este trío con una base de noise rock poderoso en primera línea te causan un efecto de disturbio en la percepción de la realidad, algo que se agrava con los haces de luz tenue entre tonos blanquecinos y oscuros. Ese marco es algo buscado en sus conciertos, en donde bajan al suelo su cantante y guitarrista, así como el bajista para jugar con pedaleras mientras el humo escénico y esa performance de luz les hacían aparecer a espasmos, al son del enloquecedor ritmo de batería. Otra muestra de interesante jam session entre lo electrónico, lo metalero y lo divino.

Parapetados con capuchas y verdugos que le tapaban los rostros aparecían los suecos CRAFT, que tiene en su cantante al único que va a cara descubierta, pero eso sí, tapizada en sus particulares pinturas de guerra. Todo el entorno sonoro, con sus estridencias y melodías oscuras jugaron una buena baza y nos hicieron permanecer atentos a todo lo que iba pasando, y también paseando, porque su cantante se tiró todo el concierto con la cabeza gacha rodeando el micrófono a medio metro, de una forma nerviosa, como si no estuviera a gusto o no encontrara los textos de los papeles que parecía estar buscando a sus pies. En ese aspecto me dejó un poco frío, porque el concierto terminó siendo un poco repetitivo, pero no os voy a engañar, se solucionaba cerrando los ojos, y entonces sin necesidad de mirar la inquietud de uno y los ocultos rostros de los otros, conseguían trasladarte ese particular mundo de caos y destrucción maléfica que matizan las letras de sus canciones.

No era la primera vez que veía a NERVOSA, así que a algún portugués que me preguntó por ellas y que andaba un poco despistados, le aseguré que le proporcionarían una de las mejores actuaciones del día. ¡Y así fue! El trío femenino de Sao Paulo fue un ciclón categoría 5 en la escala Saffir-Simpson. Fernanda Lira, con su voz destroyer y esa actitud de demente te mete en seguida en su juego. Su frenesí tocando el bajo va más allá de los de muchos grupos de renombre en el thrash metal. Marcan sus espacios, y lo consiguen ganándose el máximo de los respetos. A la par estaba la guitarrista Prika Amaral, que mejor tampoco tengas un enfrentamiento con ella, o se te ocurra vacilarla, pues seguro sales perdiendo y mal parado. A quien no había visto en este nuevo ciclo en la batería era a Luana Dametto, tras la marcha de Pitchu Ferra hace unos años. Luana a la par toca también en la abrasiva banda death Apophizys, así que imagina como golpea en uno y en el otro grupo, y mide la fortaleza que tiene la endiablada. Les gustó mucho jugar con el público, sabiendo que su baza es la de embelesar con el encanto de sus tralleros shows. ¡Qué bien le tienen puesto el nombre a la banda, ¿Nervios? ¡No! Lo siguiente…

SERRABULHO estaban llamados a cerrar oficialmente los conciertos de los escenarios principales. Luego quedaría un par de bandas en la carpa exterior. La organización a estas alturas pretende siempre cerrar con algo especial, con tinte de fiesta de clausura, y con ellos jugaban en casa. Su grind metal que fusiona música tradicional portuguesa, con algunas versiones de clásicos tan fáciles de encajar en la gente como Guns N´Roses, por ejemplo, pusieron una continua comitiva bajo el escenario haciendo el trenecito, o sobre el mismo, subiéndose personajes disfrazados con objetos imposibles de imaginar que estuvieran entre sus manos, amén de flotadores, y otras cosas que volaban por los aires, como garrafas, o los propios músicos, que empezaron a liarla parda disfrazados. Los instrumentos poco usuales por ser tradicionales en la edad media o en otras bandas mas cercanas al folk sonaban con sus interpretes tocándolos en escena vestidos también con prendas de hace siglos, pero lo gutural y el trasfondo del grupo, es lo más encarnizado que te puede llegar en la actualidad. Yo estaba posicionado para tirar unas fotos en primera línea y de repente empezaron a romper sobre mi una serie de almohadones dejando caer esa fina espumilla que se adhiere a la ropa y que es difícil de quitarte de encima ni aún sacudiendo la cazadora contra el suelo. Fue cuando me di cuenta que estaba invitado a una especie de fiesta del pijama que no dejó de generar locura, diabluras y carcajadas.

Los franceses PULMONARY FIBROSIS incrementaron un poco más la intensidad en el pequeño de los escenarios, subiendo las revoluciones de todo lo que había pasado durante el día, con una vuelta de tuerca más, y eso que estábamos a punto de poner fin a nuestro viaje a Barroselas. Entre canción y canción siempre sonaba la grabación de la  sobrecogedora respiración de una persona con un aparente problema respiratorio, seguro que con fibrosis pulmonar. Su seña de identidad no era solo ese dato, sino la demencia de su grindcore llevado a las más altas revoluciones. Temblaban bajista y guitarrista cada vez que se ponían frente a frente tocando con desenfreno, con la batería sonando a cuchillo, pero lo curioso es que su cantante saliera indemne de sus disloques escénicos. En una ocasión mientras la banda tocaba se bajo al público y se piró a la barra a pedirse algo que llevarse al gaznate mientras el ambiente extremo se palpaba a kilómetros del lugar.

Y para cerrar repetían concierto PURULENT SPERMCANAL. Ya habían actuado el sábado en un escenario más grande sustituyendo a Birdflesh, así que el grueso de su directo y la manera de realizarlo estaba asimilado, y muchas cosas no cambiaron en su forma de ganarse al público. Canciones que dedicaba a todo el mundo, improvisaciones, y un desparrame casi calcado de lo de la noche anterior, con la particularidad de que aquí no tenían tantos vatios para hacer retumbar sus música. Aún así, puesto que me moló mucho el show que vi veinticuatro horas antes, no quise perdérmelo de nuevo, pues su cantante y guitarrista es un tipo muy peculiar. Fue un buen cierre, muy salvaje, y colorista, también algo frío porque aquí ya sabemos que la temperatura baja bastante en la zona y a esas horas de la madrugada, pero ya no quedaría otra cosa, en mi caso, que irme a descansar para a la mañana siguiente regresar a Madrid trayéndome la buena sensación y el convencimiento de que sigue siendo un gran festival que no te deberías perder el año que viene si tienes ocasión de disfrutar en esas fechas de la buena música extrema que enmarca el pueblo de Barroselas.

Texto y fotos: Raúl “Mister Virus” García

Déjanos tu comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.