HELLFEST 2014. CLISSON. Francia 20, 21 Y 22 JUNIO.

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HELLFEST 2014. CLISSON. Francia 20, 21 Y 22 JUNIO.

JORNADA 1 / Viernes 20 Junio.
 
Las puertas al público se abren y no queremos perdernos los primeros compases de las bandas inaugurales, pero hay demasiada gente impaciente por entrar para poder ver la escueta media hora de que disponen estos primeros grupos o tal vez para no tener que aguantar colas en el merchan, por lo que el tapón es inevitable y en la espera nos perdemos la actuación de nuestros representantes Ángelus Apátrida, apenas disfrutamos de MARS RED SKY, quienes tocan en el escenario The Valley, dedicado al sonido stoner y que cada año se va quedando más pequeño dado el interés apreciado por las grandes bandas que la organización incluye en cada edición. El trío francés llega presentando nuevo disco, siente la agitación de quienes están ahí no por casualidad y les agradece el madrugón, marchándose con claros ademanes de sentir que necesitaban más tiempo, algo que posiblemente incomoda profesionalmente a una banda que macera su sonido tanto en vivo y que en esta ocasión a la hora de dar las primeras notas casi seguro que no contaría con todo su público que mereciera por estar presente en los controles de entrada o en las tiendas ganando un poco de tiempo más a la mañana.
 
 
Inauguramos el escenario The Altar con WEEKEND NACHOS. Nos metemos en una turbulencia sonora radical con el sonido grindcore de esta banda de Chicago que lleva diez años en activo y que cuenta con una prolífica discografía sembrada de Eps, algo que facilita su escueto tiempo al ser más rápido de ejecutarse su repertorio. No pierden el tiempo y sus intervenciones de estructura hardcore son rocosas, con algunos cambios de tiempo doom. Van a degüello, tan rápido, que su cantante en una de las presentaciones andaba distraído y tras presentar la canción se lanzó al aire mordiendo sin darse cuenta que sus compañeros se traían durante unos segundos otras cosas entre manos, una botella de agua, alguna afinación… 
 
 
La organización poniendo énfasis en las bandas patrimoniales, dejo en NIGHTMARE el peso de inaugurar el primero de los escenarios principales. Jugar en casa siempre ayuda a tener cerca a los tuyos, pero dada la veteranía de ellos más bien diría que media hora era muy poco, y por ello sobra decir que desde el principio la situación la tenían muy ajustada. Sonido clásico en una banda que volvíamos a ver de nuevo, con claras reminiscencias a lo Dio por parte de su cantante Jo Amore, quien llevaba como un guante el control del público cada vez que les sugería algún tipo de coro o acompañamiento mañanero. 
 
 
Ya sabemos que éste es un festival donde hay que interpretar las actuaciones de cada banda desconocida como si se subieran sus músicos a una plataforma de exposición donde las actitudes y el sonido sirve para que te descubran nuevas vías musicales, así que este grupo de Liverpool llamado CONAN, que ya nos constataron a lo que les conocíamos en sus trabajos de estudio como eran nos dejaban con la boca abierta en directo. Su sonido es un híbrido entre el stoner y el doom que te captura de primeras y si eres de los que más próximo estás de los amplificadores del escenario, posiblemente te quedes noqueado. Vestuario oscuro con gorras y capuchas, que esto es lo menos original, pero sí demuestra el interés que ponen para que tú prestes atención a ese primer instante de intenciones, que se van acrecentando cuando te das cuenta que el tiempo pasa y que en apenas en cuatro temas han conseguido mantenerte en firme con sus densos cambios de tiempo.
 
 
Otros ingleses a continuación, THE ORDER OF APOLLYON, y estos sí que llevan uniforme como tal de forma común, al estilo Arch Enemy. Cuanto menos inquietante su black metal progresivo con esos cambios contundentes. Lástima llegar a la parte final de su show porque creo que de haberlos visto en su esplendor podría rematar la opinión con más adjetivos. Por lo pronto, creo que tienen muy marcado el camino comercial que quieren llevar ante tanta saturación de grupos existentes en la misma onda con letras y conceptos entorno a la religión y la espiritualidad. 
 
 
Metal extremo técnico en esta otra banda francesa llamada KRONOS. Para mi un interesante descubrimiento en directo que aún no había tenido ocasión de visionar, aunque ellos sean unos veteranos de la vieja escuela. Me encantó observar esa velocidad tan bien llevada con un cantante que dentro de su rollo gutural crea armonías. Verlos a todos concentrados doblando escalas en un discurrir de veloces dedos transitando por los mástiles de las guitarras y bajo mientras la batería parecía llevar un contra ritmo fue un plus. Sonaron algo  revolucionados, algo que llamaba la atención, al igual que las formas de su cantante midiendo tiempos y posturas a la hora de interpretar tonos a distintas velocidades.
 
 
Los japoneses CROSSFAITH jugaban sobre seguro en un patio que poco después acogería los sonidos de grupos con alta dosis de electrónica como Powerman 5000 y Rob Zombie, lo que pasa que estos su música la orientan a un terreno metalcore con temáticas más juveniles y menos terroríficas. Mucho glamour  a la japonesa, cercano a estéticas del tipo My Criminal Romance, y un nuevo tarro de esencias destapado para los cazadores de conceptos cercanos a esos denominados como “bichos raros”. Su cantante de aspecto cómico y un buen orador, sentó casi en la totalidad al publico de la explanada del escenario principal y los puso a saltar a la de tres, mientras el teclista, encargado de todos esos sonidos electrónicos que acompañan a la música, enloquecía paseando por el escenario con otro micrófono. Una joven banda muy activa durante todo el show que terminó con el vocalista principal cantando entre el público. Si no arriesgas no ganas.
 
 
El otro enfoque asiático lo ponía la banda de Singapur IMPIETY, pero con un sonido black metal clásico con doble bombo convencional, sin performance, y con un maquillaje de la señorita Pepis de andar por casa apenas moteando de negro sus ojos. La banda, en formato de trío, lleva tiempo descargando su furia, desde principios de los noventa, por eso fue interesante verlos, saber cómo hoy en día se manejan en vivo con sus ancestrales pensamientos anticristianos y en ocasiones controvertidas letras, pero no me mostraron mucho más, aunque seguramente hay que valorarles su permanencia en el negocio llevando tanto tiempo funcionando desde un lugar tan distante de otros puntos de mundo, entre ellos Europa. Por sus filas han pasado infinidad de músicos en todo este tiempo, siendo únicamente su cantante y bajista Shyaithan quien permanece desde entonces. No tengo muy claro el grado de humildad que queda en esta continuada renovación de músicos, siendo la más reciente hace un par de años.
 
 
El thrash metal ejecutado con sonido a la vieja escuela es algo que difícilmente se pasa de moda cuando se sabe interpretar con fuerza y actitud, es decir, con clase. En el transitar de los tiempos hemos visto en algunos ejecutores originales como han terminado haciéndote exclamar algo parecido a “están pasados de moda”, pero para los californianos FUELED BY FIRE esos términos son inviables, porque ni son una cosa ni la otra. No son originales, pero gracias al saber estar en el tiempo que les pertenece no son unos pasados de moda, por eso sus directos son como unas vías transmisoras de lo mejor del estilo que vivimos de forma original en los ochenta. Un set tocado con garra, con reminiscencias a todo aquel follón que te recordaba los momentos de despunte enfundados en aquellas vestimentas y con las mismas contorsiones de cabeza, pero cuidado, mimetizados a los tiempos presentes para bien, no lo olviden.
 
 
El tener tocando en directo al mismo tiempo y en distintos escenarios Impiety, Fueled By Fire y CASPIAN, haría que estos últimos apenas se llevaran una pequeña visita por mi parte, pero teniendo en cuenta que los había visto tan sólo dos días antes en Madrid, y por lo que contemplé hasta el final del concierto, estoy convencido que encantaron a quien buscaba en esta banda de post metal ese toque ambiental que te deja hipnotizado. Posiblemente si hubiera elegido como primera opción de las tres ésta, no hubiera visto ningún tema de los otros dos grupos, porque Caspian es una banda envolvente que engancha, y sus actuaciones son para verlos sin cortes, pienso que sus shows son más cercanos en pequeñas salas, donde ganan teniendo un público más exclusivo. Si llegas tarde al comienzo de los mismos, posiblemente te quedarás fuera del patio de butacas.
 
 
Interesante el grindcore de otra de las bandas francesas históricas desconocidas para mi y por descubrir en el escenario del Altar, ya que los BLOCKHEADS datan su inicios a principios de los noventa. Los vi más centrados en la rapidez de su sonido con una escena estática que por la labor de despotricar al ritmo de sus canciones. Su cantante puso la cercanía con el público cuando se lanzó a surfear entre sus manos, por lo demás todo era aura de concentración a la hora de interpretar e incluso a la hora de sugerir algún circle pit difícil de contemplar por lo apretado del lugar en ese momento.
 
 
Lo siguiente sería POWERMAN 5000 o también podríamos denominarlos Spider One y su banda, ya que este es el sobrenombre por el que responde su cantante Michael David, fundador y único miembro que permanece desde sus orígenes. No son de hace dos días pero la formación sí se puede decir que es prácticamente nueva. Mucho ímpetu desde su inicio, con una llamativa introducción que enseguida conectaba a piñón fijo con el público, seguro que muchos esperando el posterior concierto de Rob Zombie, con quien se encuentran de gira. Aunque el peso recaiga sobre su oxigenado cantante la banda se mostró muy activa y me produjeron sensaciones interesantes al no haberlos visto antes en directo. Las marcadas líneas electrónicas que interpretan, a buen seguro para muchos de ciertas similitudes al metal industrial de Ministry, también contrastaban tanto sonoras como físicas con los quehaceres de Wyne State, frontman de Static – X. Todo demasiado previsible pero por lo menos a mi me produjeron electricidad y creo que esta era su intención principal.
 
 
Enérgico black metal de estética clásica y sonido adaptado a los tiempos con ciertos matices son los que arrastran los australianos DESTRÖYER 666, quienes parecían hacerse dueños del logotipo que este año Hellfest ha colocado en el escenario Temple con la simbólica cifra sobre sus cabezas. Es un grupo que tiene gancho y que le gusta girar por el viejo continente. Hace un par de años tuve una conversación con uno de sus integrantes en Wacken y me decía que no entendía que hubiera gente de prensa que le gustara el metal y que no los conociera al menos de oídas, y yo le contestaba que quizás el problema no sea su calidad, sino lo saturado que está el mercado para despuntar, incluso en festivales como este aún siendo una banda veterana. Si pasan por tu ciudad en una de esas giras que montan pequeños promotores no dudes en pasarte a verlos.
 
 
Stoner hipnótico el de los norteamericanos ROYAL THUNDER, sin duda con su cantante y bajista Miny Parsonz aportando un liderazgo reconocible, en donde sus pausas, gestos, e incluso me atrevería a decir perfeccionismo en sus melodías vocales y formas de exponerse chocan con su aspecto de mujer fatal inspirada en aquellos tiempos de Courtney Love, aunque en general lo que vi de concierto me dejó más cerca de Laura Pleasants de Kylesa con una especie de banda a lo Led Zeppelin llevándola en volandas. 
 
 
La verborrea de Billy Milano al frente del micro y de las míticas siglas M.O.D. a veces superaba más en tiempo que los propios temas interpretados según se iba paseando con su chándal por el escenario. Escuetos momentos con demasiados parones intermedios quizás ante una solanera de rigor no se digiere igual que en un pequeño club ante un tumulto de cuerpos sudorosos saltando desde el escenario y dándose de ostias pogo tras pogo. Quizás no era el sitio idóneo, pero bueno, hizo su papel en esta vuelta de tuerca conmemorativa que le está llevando de tour con una reformada banda que le ayuda a interpretar la mitad de los temas de M.O.D. y la otra mitad de S.O.D., aquella otra formación crossover que creó con sus compañeros de Anthrax.
 
 
Los irlandeses THERAPY? siempre han recalado bien en los festivales, porque han sido una característica principal en sus comienzos para romper con todo. Cuando les vi hace poco en Madrid en su gira de salas me pareció que toda esa energía se mantenía, que seguían siendo sublimes en vivo a pesar de que las bandas se desgastan con el paso del tiempo. No entendí que llevaran un cuarto miembro escondido en una especie de camarote para reforzar sonidos del grupo en vivo, pues bien, aquí ni me parecieron que llevaban tanta propulsión en directo y aún entendí menos que lo tuvieran más distante si cabe “al otro”. Fue un concierto que generó algunas conexiones sentimentales, dónde recuperaron algún tema antiguo difícil de verles en directo hace tiempo y en el que triunfaron los momentos clave con los temas más conocidos. El cierre con la versión del “Breaking The Law” de Judas Priest y su emblema “Nowhere” será el dulce que mantenga el recuerdo en mi paladar.
A los teutones KADAVAR hoy por hoy se les están encumbrando como la nueva resurrección de eso sonido vintage setentero que tantas bandas han zarandeado como bandera. Parece ser que es necesaria una constante renovación del sonido rock primigenio, así que toda esa euforia estaba concentrada en un notable público, entre el que nos incluimos, que cierto es, saben manejar, con sus dubitaciones antes de atajar un comienzo de tema y esa vestimenta de la época que reviste aún más de ese halo antiguo. La banda, como sabéis en formato de trío, convence y vence. Le han allanado el camino a nivel comercial y ellos sólo tienen que hacer el trabajo para el que han sido programados. El matasellos de momento, lo está certificando sin problemas el público. Yo particularmente espero con ansias un nuevo trabajo en lugar de ver como siguen explotando lo que ya grabaron hace algún tiempo. 
Y con IMPALED NAZARENE girábamos la cabeza hacia el pasado, pero de verdad, para poder sentir o no la esencia de unos paladines de lo extremo en su tierra y los alrededores nórdicos. Sonaron contundentes, aunque el show fue algo acolchado, con una pólvora que parecía percutir sobre todo alrededor de su espectro. El tiempo no pasa en balde me dieron a entender, pero genial poderles ver en vivo hoy en día, aunque hayan perdido la mayor parte de su esencia que el tiempo ha ido comiendo al ritmo que han ido pasando por su formación múltiples cambios. Que le dure mucho el negocio a su cantante Mika Luttinen.
 
 
Aunque la competencia es abrumadora TRIVIUM sigue manteniendo ese interés para los que siguen viendo en ellos esa especie de precursora renovación de metal. Los directos siguen siendo poderosos, creo que necesariamente ambientados con attrezzo y decorados que focalicen distintas miradas del público. Quizás hayan recuperado con su último disco algunos conceptos musicales que habían perdido en los últimos tiempos y que viene bien hacer en vivo. En eso parecen pragmáticos y sí comparto con vosotros ahora que lo disfruté, por si no puedo decir lo mismo en las giras próximas que realicen. 
 
 
ROB ZOMBIE trajo la lección aprendida a Hellfest después del descafeinado concierto que protagonizó años antes también como cabeza de cartel, entonces con muchos más parones entre temas y no haciéndose de entender al público. El cowboy del terror de serie B se contorsionó y bailo jugando con fuego lo necesario, porque simplemente ciñéndose a sus clásicos ya lo tiene todo hecho. La compañía instrumental soberbia, con solo de batería de Ginger Fish y primera línea de fuego también cedida para alguien tan importante como el guitarrista John 5. Respaldados por algunas fotos gigantes de nuestros monstruos cinematográficos favoritos recordaron también celebridades sonoras de Diamond Head y Metallica, haciendo como no, algún tema de White Zombie, entre ellos el cierre de show con “Thunder Kiss´ 65” que haría al público dar por aprobado esta vez el examen.
 
 
SEPULTURA sigue manteniendo ese potencial que les caracteriza en directo. Sólo pude ver la mitad de su concierto para poder disfrutar de Turisas, pero me dio la sensación que repartieron bien los temas de los discos que tienen publicados, dejando constancia de sus últimos trabajos y guardando  para el final los clásicos que todo el mundo esperaba. No parece que hagan concesiones y que tocan lo que creen es más oportuno por algo rudo que pueda parecerle a algunos, es como si quisieran retornar a su pasado, estando ausentes en la banda los protagonistas que vieron crecer a aquellos Sepultura
 
 
A TURISAS se les quedó pequeña la carpa. Tampoco eran tantas las bandas que en esta edición practicaban esta sonoridad tan especial dándole a la tralla un sentido folclórico. Fue un concierto de celebración con el soplo de las velas de la tarta cuando tocaron “Rasputin”, de hecho quien llegara a este último tema, entre las luces, la instrumentación, la gente volando por los aires y coreando de aquella manera hasta pensarían que estaban en un concierto de los mismísimos Boney M.. Hasta donde los vi me parece que  estuvieron brillantes.
 
 
Posiblemente IRON MAIDEN retrasaba el comienzo de su concierto porque estaba esperando un mayor  descenso del astro sol. A la doncella de hierro le gusta empezar sus conciertos de día y terminarlos de noche, es algo que me parece muy interesante, y que ya les he contemplado en otros festivales, dos maneras distintas de verles. Nosotros nos quedamos a lo que consideramos esa primera parte decidiendo sacrificar  la totalidad del show de la vaca sagrada en post de disfrutar de otros artistas que en ese periplo de tiempo estaban programados por otros escenarios. Tras las sintonías sonaron los temas “Moonchild”, “Can I Play With Madness” y “Prisoner” teniendo a todo el mundo expectante porque el espectáculo es continuo,  con el cambio de telones y de vestuario del propio Bruce, mientras se pasea de vez en cuando por lo alto de la rampa situada sobre la batería. Mientras tanto observamos com de llena está la explanada, así como dispuesta a un set list plagado de clásicos de una época dorada. A la gene le cuesta encontrar un recoveco vacío ante la falta de visibilidad, y el sonido no es nada bueno, pues se nota por momentos ausente dando bandazos la ecualización, algo que lo solventa la magia de la formación durante su performance.
 
A KATAKLYSM siempre me los he dejado a medias cuando los he intentado ver en otros festivales al coincidir con otras bandas  interesantes que se solapaban, así que esta vez compruebo como son de venerados su comienzos de show y la impronta contundente que tienen en su continuidad la banda sin dejar de avivar la música como si fuera el público el combustible de esa hoguera siempre en llamas. Si antes había comprobado como llevaban a buen puerto el término de sus conciertos, ahora constataba que saben ir a una correcta velocidad de crucero desde un primer momento.
 
 
Para llamaradas las que pusieron a continuación WATAIN, para mi uno de los espectáculos de la jornada, despuntando en la noche con esa parafernalia que llevan en escena y que convierte su show en una especie de altar gracias a cuadros, candelabros y otros elementos decorativos ambientados con difuminadas luces que hacían tenues las sombras de su gesta negra. Las bombas de fuego calentaban tu alma al compás del reclamo que sus melodías abstractas iban generando. Cada paso, tono y detalle en comunión realizado por su cantante Erik Danielsson era observado por el público quien iba clavándole los ojos por si traía consigo alguna sorpresa en sus rezos e invocación del maligno. Sublime misa oscura la de Watain.
 
 
Para ser honesto el concierto que dio SLAYER fue como una gran sorpresa, pues tras adorarlos durante tanto tiempo había llegado un momento en que venía observando cómo sus últimas actuaciones visionadas estaban diluidas en algo que les restaba fuerza, calidad y garantías de sonar como en sus mejores tiempos. Pues bien, la bujía esta vez hizo un encendido absoluto sonando con una intensidad cada una de sus piezas como hace tiempo no había escuchado. La actitud cuando acompaña el sonido genera una especie de onda expansiva que realza aún más todo, y en esas estábamos situados. Nada de medias tintas, los condimentos sonoros con el aurea de toda la vida donde por hecho las ausencias consumadas del fallecido Jeff Hanneman y del excluido Dave Lombardo y suplidas con éxito por Gary Holt y Paul Bostaph respectivamente.
 
 
SABATON es una banda que siempre juega sobre seguro sobre el escenario, con ese mimetismo, no sólo en su vestuario, sino también en lo musical, que hace que te adentres de una forma activa con los primeros compases y luego ya ellos van haciendo a placer. Ellos son de poner en prácticas coreografías que cuando los ves algo más parados mientras tocan hace que te preguntes si tienen algún problema. Es a lo que nos tienen acostumbrados con su épica y con ella encandilan a un público metalero haciendo que viaje con la imaginación hacia las batallas que sus letras narran.
 
 
Con ENSLAVED nos metíamos en una caverna llena de cambios de tiempo y cuidadas atmósferas gracias al corte progresivo de estos noruegos blackmetaleros que iban haciendo su recorrido ante un público seguro que mayoritariamente exhausto tras haber estado todo el día deambulando de un escenario a otro bajo un sol y por ende caluroso día, por ello, sus largos temas se presentaban como un bálsamo más de observar que de vibrar.
 
 
 Mientras ELECTRIC WIZARD volvían a constatar porque es tan importante no perderse uno de sus shows. Llegamos con ellos empezados pero enseguida nos vimos envueltos en esa espiral sonora que va centrifugando contigo dentro sin saber muy bien en qué momento va a parar. Electric Wizard tiene una marca propia, no los puedes definir como una banda de stoner amparada en el doom y punto. Ellos son la referencia de las nuevas generaciones y la suya propia, siendo capaz de reinventarse con cada nota nueva que crean sobre su propia historia, algo que hace que cada concierto sea una nueva historia que contar y de la que ser protagonista.
 
Los griegos SEPTIC FLESC sonaron rocosos, sabiendo compaginar sus distintas etapas, acompañados de los samplers necesarios para hacer su espectáculo más atractivo, entre las tinieblas y las melodías de unos sonidos que a veces impresiona con esos cambios tan drásticos llenos de melancolía.
 
 
El final del día lo dedicamos a GODFLESH, quienes llegaron con retraso al festival tras una llamada de socorro a través de sus redes sociales para encontrar alguien que les transportase al mismo. Finalmente fueron emplazados a cerrar el escenario The Valley y por lo tanto a actuar sobre la marcha con el consecuente despiste del público. El incluir dos temas nuevos en su habitual repertorio fue un condimento de contraste que daba a su sonido otro aire, lleno de luces, pantalla de video, gestos de improvisación, todo ello rompiendo el límite de los decibelios que puede soportar tu tímpano. En resumen un concierto abrasivo en el purgatorio, que se enderezó por suerte y que consiguió ubicarnos a todos superadas las circunstancias, tanto a nosotros como a los propios G.C. Green y Justin Broadrick.
 
Texto. Raúl “Mr.Virus” García.
Fotos: Nacho Criado/ Raúl García/ Oscar Torres.
 

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