HELLFEST 2014. CLISSON. Francia 20, 21 Y 22 JUNIO Día 2.

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HELLFEST 2014. CLISSON. Francia 20, 21 Y 22 JUNIO Día 2.

La primera incursión en el nuevo día la hacemos pasando por los escenarios principales para ver al grupo de heavy metal vascofrancés KILLERS, quienes a mi particularmente me recordaron a nuestros SU TA GAR en algunos aspectos, sobre todo por ese corte tan clásico con desarrollos armoniosos y por tener entre sus letras algún tema en eusquera, también su cantante y guitarrista Bruno Dolheguy luce la ikurriña en el cuerpo de su instrumento. Es un grupo que lleva funcionando desde principios de los ochenta y que no hay que confundir con Killers del ex Iron Maiden Paul Di´Anno. Un buen comienzo de sábado con sabor veterano. La cosa empieza bien.

 

 

Y de sopetón una sesión intensa de metalcore con los californianos OF MICE & MEN. Se comportaron como pupilos aventajados de Suicide Silence y evidentemente su cantante, quien tomó la iniciativa de salir al escenario para mostrar quien mandaba ahí arriba, me recordaba algo al fallecido Mitch Lucker por heredar formas, tatuajes y otras historias que también es cierto, ya casi todos plagian cuando quieren sonar como algún pionero. Con tan sólo tres discos en la calle y una juventud que les hace vibrar sin amortiguación sobre un escenario, provocaron los primeros pogos con algo más que buenas intenciones. Para ser sincero, creo que les pusieron el listón muy alto a otras bandas del estilo que tenían que tocar después.

 

 

Los parisinos TEMPLE OF BAAL me dejaron la sensación de que mi persona o había descansado bien la noche anterior o Hellfest desde primera hora de la mañana estaba poniéndome muy cachondo, musicalmente hablando. Estar allí frente a esta demoniaca agrupación de black metal constructivo que tiene patentada el cantante y guitarrista Amduscias me hacía ver el in crescendo que llevaba la cosa, y la sensación de estar disfrutando como la banda, sin importar horarios ni escenarios, ni estilos musicales, a uno le va activando cada vez más. Sentir lo contrario sería ir arrastrándose por el lugar sin sentirse del todo receptivo, y eso es una putada en un lugar como éste, más teniendo en cuenta que meses antes ya uno está deseando formar parte de esta maratón, que particularmente cada uno  puede manejar a su antojo, sin necesidad de gastar ni suelas de zapatilla. Volviendo a la banda, a pesar de girar todo el tinglado sobre este misterioso personaje encargado de gestar toda la música y luego buscarse a los músicos que le acompañen en su aventura, aquello tenía pinta de pacto, como un hermanamiento de sangre.

 

Una nueva vuelta al escenario principal para ver a otros metalcore, esta vez de Ohio, y llevan por nombre MISS MAY I. Como intuía, no me provocan las mismas sensaciones que hace un rato conseguían Of Mice & Men, porque aunque posiblemente las formas son las mismas, el arranque demoledor ya lo he vivido hace un momento y tal vez aprecio menos originalidad en este otro calco de intenciones. Aún así, causan una gran polvareda debido a la sequedad del terreno y a la manera de celebrarlo los fieles del género que degustan con mucha gana su concierto. Que no me aporten tanto feeling no significa que lo hicieran bien, posiblemente fui endureciendo el recorrido y ahora las armonías vocales de su cantante cuando cambia a gutural me parece más suavecito. También podía ocurrir que influyera algo venir de ver a unos satánicos, pues ellos tiene un corte cristiano en sus letras y por eso suenan tan happy sus canciones.

 

 

Y cambiamos de estado, ahora toca Washington, y los plomos se me vuelven a fundir con MOS GENERATOR, un trío de hard rock de tacto stoner brutal que mantiene en escena una actitud típica de quien le gusta improvisar sobre la marcha, amantes de las jam sessions, dejando colar ruidos y sensaciones según necesitan levantar la vista del suelo para compartir algo con el resto de ejecutantes. Apreciar esta sesión de solos de guitarra hirientes mientras bajo y batería mantienen el ritmo me provoca un nuevo subidón que casi es obligado cada vez que pisamos la carpa The Valley, porque aquí se canalizarían un montón de energías de esas que se quedan dentro de ti de forma especial.

 

 

Creo que es la hora de volver a pasar por la vinoteca que tiene situada la organización camino de esa zona de descanso habilitada con arbolitos y mogollón de sombra, un recorrido que se prolonga hacia el alejado Warzone stage, pero la idea es tomarme un par de caldos del lugar fresquitos y prepararme para ver a SKID ROW. Los encuentro muy motivados, y la verdad que yo tengo muchas ganas de verlo. Se les nota guerreros, y a su cantante Johnny Solinger no se le da nada mal recrear los clásicos que antaño hiciera Sebastian Bach, pues es inevitable seguir pensando en él cuando hacen temas como “Piece Of Me”, “18 & Live” o “Youth Gone Wild”, la base imprescindible para los que ahí estuvimos en sus principios. Muy eufóricos en todo momento, el repertorio no era para menos.

 

 

A reglón seguido BUCKCHERRY, y no podía ser de otra manera teniendo en cuenta que andan ambas bandas girando juntas por el mundo. Con todo el glamour posible ofrecido por Joshua, a la par entonando canciones que bailoteando, y mostrando su torso tatuado, iban generando esa aureola de corte hardrockero angelino que clásicos como “Lit It Up” te hacen estar medio desbocado. Desde el primer momento arrancaron los coros del público manteniéndoles con las manos en alto dando palmas. Eso es actitud, y ganas de poner a bailar rock and roll al todo el que se precie al baile. ¡Y yo sin pareja en ese momento!

Con cierto halo introvertido seattleliano bluesero, tras una pequeña introducción saltaban a escena WALKING PAPERS

 

Como en esta banda cada uno de sus integrantes gusta de mirarse a sí mismo para repercutir música a la par que versando modales según actúan, pues lo suyo es que te dejes llevar por esa mezcla de euforia y egolatría que generan mientras te llegan con su música. Forma parte de su magia canalizar acordes de forma independiente, y tiene hasta cierto morbo ver contonearse de punta a punta del escenario a Duff Mackagan, a quien no pude verle tocar el bajo con la banda en la pasada edición del festival Azkena celebrada en 2013 al no poder estar presente, y claro, entonces disfrutamos de Walking Papers en formato de trío y sin bajista. Ahora me resarcía y disfrutaba con ellos al completo, despuntando en las particulares formas de tocar teclados y guitarra según venía a cuento.

 

 

Toca de nuevo cambiar el chip y situarse en el escenario oportuno para disfrutar de INCANTATION, y así tener en cuenta una nueva coincidencia con estos veteranos de la escena neoyorkina que tras su clásico death metal precede un nombre con leyenda. El público parecía estar abstraído debido a la robustez de su sonido. Ningún tinglado nuevo que me sorprendiera, pero en este caso de eso se trataba. La diferencia viendo a Incantation y comparándolas con otras bandas death que suenan añejas, es que ellos si suenan antiguos porque forman parte de esa estructura que otros ahora copian.

 

 

Con la llegada de la actuación de WICTH MOUNTAIN imagino lo que podría significar para esta banda poder liderar una escena que no discute entre el heavy y el doom en muchos puntos del mundo si los medios lo permitieran. Ellos son de Oregón y cuentan con una impresionante cantante llamada Uta Plotkin capaz de emitir tonos que abducen, ahí está el principal liderazgo de esta historia, pero no sería tal sin la base que el resto de músicos van preparando a modo instrumental para que cada nota vocal tenga aún mayor repercusión. Temas entonados entre una pantalla sonora de amplis orange que pasan a un segundo plano mientras misteriosos sonetos narran historias embrujadas recubiertas de orfebrería a lo Black Sabbath.

 

 

Imaginaros que con Wicth Mountain estaba jugando una partida de ajedrez, algo complicada, pues bien, cuando llego a ver aWE CAME AS ROMANS utilizo ese tablero y cambio figuras por las fichas, porque es como si ahora me encontrara en plena partida de damas. Las expectativas que había puesto en esta juvenil banda metalcore norteamericana se esfuma enseguida cuando veo la desgana desproporcionada con la que intercambian voces sus dos cantantes, sin decirme mucho más las pegadizas melodías de tinte comercial que emiten unos tíos que están más pendientes del peinado y de sí le está dando el sol en sus tatuajes que de romper los oídos de quienes tienen delante.

 

 

EXTREME hicieron un concierto elegante, sin más artificios que sus temas clásicos, principalmente centrados en lo que para ellos y gran parte de sus seguidores ha sido el disco de cabecera, el albún “Pornograffitti”. Me dio la sensación de que a veces la gente recibía con demasiada emoción su actuacion y por eso eran como un público inerte o tal vez es que no era mayoritario el público de Extreme que en un festival tan variado como éste congrega, algo que medio corroboré cuando hicieron en mitad del escenario Nuno y Gary en acústico el tema “More Than Words”. A Gary se le vio muy activo por el escenario, gesticulando, bailando y pegando brincos como siempre fue característica en el, e incluso algún pequeño susto se pegó en un mal salto hacia atrás desde la base de la batería. Los temas fueron encadenados de tal manera que entraba todo con cucharón, sin dar lugar al público a mostrar su complacencia, imagino que sabiendo que disponían de menos de una hora para hacer llegar piezas tan importantes como “Decadence Dance”, “When I´m President”, "It (´s a Monster)" o “Get The Funk Out” y mientras tanto, no perdíamos detalle de cada movimiento de dedos del grandísimo Nuno Bettencourt.

 

 

Otros que jugaban en casa eran DAGOBA y me dio mucha pena no poder disfrutar de este concierto plenamente, pues el sol que a esas horas pegaba de lo lindo, además provocaba una pantalla que dificultaba la visión con la polvareda que montaron sus más fieles en un terreno demasiado seco. Aunque la organización luego tomaría cartas y algunos tramos los regaría para aplacar posibles insolaciones y este tipo de situaciones, no fue en este momento. Así que el afortunado que estuvo cerca tragando polvo disfrutaría de la brutalidad de esta genial banda, que haría cómo no, su trabajo de una forma demoledora.

 

 

Cuando empezaron STATUS QUO era difícil interpretar la cantidad de gente que había en esa parte del recinto. Difícil el acceso desde atrás del todo porque la gente se situaba en la parte más alta del inclinado terreno haciendo un muro casi infranqueable, pero luego hacia la parte de abajo había posibilidad de disfrutar del baile de una manera más holgada, algo que con ese calor era necesario, un calor que no mantuvo demasiado cómodo a Francis Rossi sobre el escenario, quien se llevaba las manos a la cabeza para limpiarse el sudor y no sabía qué hacer con las mangas de su camisa larga. El sol les daba de cara y es posible que los viera en esta ocasión algo más estáticos, pero vaya, desde que abrieron con “Caroline” y terminaron con “Rockin´ All Over The World” no cesó ese rock and roll elegante con medley y participación del público. Temas envasados al vacío en casi una hora que se conservan bien en lugares frescos y también en los muy calientes, como era el caso.

 

 

Las carpas a estas horas para los grupos que estaban programados en ellas, debían de ser un alivio en ese aspecto, y sobre todo se notaba en las maquilladas caras de TSJUDER, porque no parecía reblandecerse nada sus pinturas a pesar de la intensidad que desprendía este trío noruego narrando hazañas terroríficas y otras historias que comulgan con el mal. Mientras esto sucedía, me traían a la memoria situaciones parecidas ocurridas con bandas como Inmortal. Un concierto correcto en el que su bajista y cantante Nag iba marcando el paso y la conexión con el público, animándoles a mostrar la cornamenta, mientras Draugluin en la guitarra tocaba riffs infernales y Anti-Christian en la batería parecía estar impulsando el doble bombo como conectado a una máquina diabólica.

 

 

La expectación para ver a BRUTAL TRUTH siempre ha existido para sus fieles, pero esta ocasión era especial en un sitio frecuentado por tantos seguidores de la tralla, tras anunciar su bajista Dan Lilker que se retirará en unos meses cuando cumpla 50 tacos. No sabemos si eso será así, ni tampoco creo que suceda la disolución definitiva de la banda, como también tienen planteado al término de su gira, visto como entran y salen de la carretera bandas como Ministry, Judas Priest, Scorpions… jejeje…. Ojalá tan sólo responda a una llamada comercial porque se les vio en una forma fantástica. Espeluznante cada corte grindcore sobre los que cabalgaba basto de decibelios el cowboy de medianoche Kevin Sharp, micrófono en mano y sombrero en cabeza.

 

 

El fanatismo que acaparan los suizos ELUVEITIE con ese folk death metal armonioso es comprensible tras ver en directo como conectan con la gente. De primeras aparece en escena su batería para dar los primeros golpes  y a continuación arrancar en tromba el resto con el tema “Nil” mostrándose en primer plano de una forma muy natural violín, flautas y acordeón junto al resto de instrumentos. Un contraste de sonoridades, muy bien conectadas que no disfruté al completo por irme a explorar otros escenarios, pero marché de allí bailando una especie de sardana en plan ruso mientras buscaba un mantón de manila para ponerme en plan chulapo en la cabeza, es decir me llevé el folclore a mi manera camino de una barra para pillarme algo con lo que brindar.

 

 

Era el turno de MONSTER MAGNET y aquí mi planificación se viene abajo. Acabamos de dejar atrás a Eluveitie actuando en un escenario, y Deep Purple lo está haciendo en otro. Me veo en un difícil dilema porque además van a cerrar la carpa de prensa, y como cada día hay que recoger los utensilios de trabajo que allí guardamos. Es lo que hay, el sacrificio hay que saber llevarlo tal cuál llega. Veo tan sólo los temas “Nod Scene” y “Dopes To Infinity” y el show parece abrumador, como era de esperar por otra parte. Sombras entre unas luces oscuras preparadas a conciencia que muestran a la banda retorciéndose, con un Dave Wyndorf extasiado. Fue un breve orgasmo, demasiado concentrado para ser una de mis bandas predilectas y enterarme más tarde me cerrarían con “Powertrip” y “Space Lord”.

 

 

Cómo era de esperar, por mucho que corriéramos en esta ocasión el concierto de DEEP PURPLE se me iba a antojar descafeinado. En dos tiempos distintos “Perfect Strangers”, “Space Truckin´” junto con “Smoke On The Water” disfrutados desde la lejanía son temas que funcionan por sí solos. Con la fusión de “Green Onions” y “Hush” hacia el final, no me pareció que la cosa hubiera terminado de una manera espectacular. Eso sí, los músicos se lo pasaron en grande haciendo esa especie de jam session que capitanea al órgano Don Airey. En cambio a Ian Gillan le noté resistiendo hacia el final del concierto, aún a sabiendas que no se le puede pedir una vuelta vocal del pasado. Una vez más despuntaba por su vestuario, esta vez con gafas de sol púrpuras casi a las once de la noche.  Lo cierto es que fue un poco incómodo para mi intentar acercarme con tanta gente en el lugar  y desmembrar así su concierto no fue ni un acierto ni un propósito, porque me quedé con la duda de cómo aconteció lo que no pude ver. Pero la cosa sigue…

 

 

Con AEROSMITH no iba a suceder lo mismo porque me tomé mi tiempo para pillar buena posición y me quedé situado apenas a unos metros de la rampa central que desembocaba en un segundo escenario. Aquí se divisaba todo de una manera más clara y cercana. De repente sintonía, un video de introducción con algunas fotos del pasado del grupo en la súper pantalla central que durante todo el show iría mostrando tomas de la banda fundidas con imágenes de video clips. El espectáculo arranca con una gran dosis setentera con “Back In The Saddle” y “Train Kept A Rollin´” como si le estuvieran tomando la temperatura al público. Insisto, impactante el pantallón trasero que permitía observar gestos y esfuerzos de cada uno de ellos al detalle, especialmente los de Steven Tyler, Joe Perry y Joey Kramer, dándole a éste último una sorpresa antes de tocar el tema “Same Old Song And Dance” sacándole su tarta de cumpleaños. A estas alturas creo se puede decir que sí, que se les vi muy en forma, midiendo el tiempo y entendiendo lo que seguro no íbamos a poder presenciar.

 

 

 Se comportaron como esa banda grande que distorsiona su guitarra en los amplis al tiempo que recorre distancias importantes por el escenario. Gestos cariñosos por parte de Steven al pedirle incluso un teléfono a alguien del público para grabarse el mismo en primer plano. También tuvo sus momentos de mosqueo al no tener bien situado el ventilador que le debía mover el pelo ni encontrar ningún botellín de agua que le debiera refrescar. Son detalles que hacen más puro un concierto en donde “Love In Elevator” o “Livin´ On The Edge” sonando entre la actual “Oh Yeah” parece no importar demasiado, pero bien visto, define la intensidad con la que está ofreciéndose un concierto de esta magnitud. Intercambio de voces y casi de fluidos entre Tyler y Perry en el escenario central que rodeaba el público, un guiño a los Beatles con “Come Together” y mucha pólvora para el final con los bailecitos del cantante en “Dude (Looks Like A Lady)” y “Walk This Way”, y desparramo con “Mama Kin” en una primera retirada del escenario para cerrar en el bis con “Dream On” y “Sweet Emotion”.

 

 

PHILIP ANSELMO & THE ILLEGALS mientras tanto estaba haciendo un show más complejo para quienes estuvieran acostumbrados a verle últimamente con Down. De una forma ruda y con sus colegas repasó versiones de Pantera, Superjoint Ritual y Agnostic Front incendiando el micrófono con alguna de sus ponencias interminables. Posiblemente para muchos fuera un concierto difícil de interpretar pero el personaje es dueño de esos momentos aparentemente más distantes, que en definitiva no deja de ser un punto más en sus puestas de largo, puesto que Anselmo hace y deshace a placer lo que le viene en gana.

 

 

El sábado termina con tres bandas tocando al mismo tiempo, y de las tres queremos ser testigos, ¿cómo no?, así empezamos por CARCASS, quienes muy centrados en su último disco “Surgical Steel” después de tantos años sin grabar, dando buena cuenta del mismo en directo haciendo cinco temas, aunque fueron mezclando otros antiguos de todos sus trabajos. Me voy con el recuerdo de algunos de los temas de sus primeros discos, los iniciales “Buried Dreams” e “Incarnated Solvent” y me llevo la sensación de no haberlo disfrutado demasiado porque estaba mal posicionado, y al haber tanta gente apenas podía ver y menos observar el trabajo del nuevo batería Ben Ash.

 

 

 tocan MILLENCOLIN, de quienes conservo el recuerdo de haberlos visto en 2008 haciendo un sensacional papel dentro del festival Electric Guitar que se celebrara en Getafe. Entonces venían presentando un eléctrico trabajo, sin dejar su sello punk evidentemente, titulado “Machine 15” que sonaba brutal, y como tras pasar el tiempo no han optado por grabar ningún disco nuevo desde entonces, quería comprobar esa posibilidad de revivirlo. Y bueno, no tocaron ningún tema de este álbum, centrándose en la pureza que se le conoce  a esta banda sueca desde sus inicios a principios de los noventa. Estuvieron muy activos, encajando temas cortos mientras la gente volaba entre manos desconocidas de un lado a otro, dando más a entender que esto era un concierto de club pequeño que de festival, eso sí, muy llenito de gente.

 

 

AVENGED SEVENFOLD lo dejé para los últimos porque decidí que fuera el tercero en discordia, aún a sabiendas que sería más espectacular que Carcass y Millencolin. Sabía que iban a contar con un gran despliegue pirotécnico, pero tras haberlos visto recientemente y disfrutarlo más holgadamente, en este caso me limité a ver más o menos una parte inicial del show, un par de temas intermedios y la parte final del mismo, mientras me iba moviendo de un lado a otro, y por lo observado me dio la sensación que tuvo que mantener esa tensión en directo tan bien como siempre. Es una banda capaz de hacer ver a la gente que representan un nuevo sonido de metal, siendo en demasiadas ocasiones calco de lo que hace mucho tiempo ya hicieron otros.

 

 Saber ser clásicos absorbiendo a clásicos es un mérito en sí, así que hay que aplaudírselo, y en su cierre se lo llevaron de calle, con Matthew Shadows dirigiendo el perfecto caos, dirigiendo a sus compañeros tan bien como lo hace con el público, y en lo que respecta al resto, ese desafío lo constataron lanzando y golpeando sus instrumentos contra el suelo.



Texto. Raúl “Mr.Virus” García

Fotos:Nacho Criado/ Raúl “Mr.Virus” García y Oscar Torres.

 

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