El Viña Rock desde mis ojos por Claudia Bernabeu Parte 2. - TNT Radio Rock

El Viña Rock desde mis ojos por Claudia Bernabeu Parte 2.

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Estrené el escenario Doogee con Habeas Corpus.A Este Lado de la Crisis provocó que
hiciera un tremendo despilfarro líquido sobre mí y todos los que estaban cerca.
Pobre calimocho. Y digo pobre porque el resto del concierto no fue muy allá, no
sé si me atacó el cansancio de Kaotiko
o fueron las sensaciones del público. Eso sí, Sois Ejemplo levantó hasta a los muertos.

A las 21:30 me tomé un descanso y aproveche para ir
al baño que, la verdad, al principio no lo encontré. Lo habían cambiado a una
zona más alta y estaba a rebosar. Menos mal que tenemos un monte cerca.

Después de recargar las pilas con unas salchipapas mientras miraba regalos para
la madre (eso que no falte) en los hippies,
corrí para coger buen sitio en Doogee.Hamlet, como sospechaba, hizo una
demostración de fuerza brutal, típica de todas sus actuaciones. Irracional y Egoísmo dieron inicio a uno de los mejores momentos que tuvo el
sonido de este escenario durante todo el día. No faltó locura arriba y debajo
del escenario en Límitate, Denuncio a Dios ni en la canción final, Jodido Facha. Y es que cualquiera que
disfrute del buen rock sabe que no puede faltar a este concierto.

Reincidentes fue el lleno del escenario Poliakov. A pesar de los años, que se notan sobre todo en la voz de
Finito, Vamos Pal Infierno empezó a
movilizar a todos los que se apelotonaban por estar más y más cerca del
escenario. No decepcionó a nadie, aunque el sonido dejó bastante que desear. Un Día Más y Jartos de Aguantar pusieron el do final a una actuación que
derrochó experiencia.

Tierra Santa estuvieron excepcionales en Doogee y es que el metal que ellos muestran sobre el escenario no
dejó indiferente a ninguno de los que estuvimos destrozándonos el cuello. La Leyenda del Holandés Errante a mitad
del concierto fue un buen modo de concentrar al público de nuevo y el final conLa Canción del Pirata nos dejó a
todos con ganas de más.

El escenario Poliakov
estaba a rebosar con El Último Ke Zierre y
aun así conseguí un buen sitio entre las primeras filas. Noté que el físico de Rober
había empeorado con respecto al año pasado, supongo por la operación. Eso
también condicionó que las canciones fueran menos fuertes que las de otros
conciertos. A pesar de ello, EUKZ es un grupo increíble y que no falla nunca.
El momento Escupire Jodidos fue el
mejor del concierto, aunque el final con Tus
Bragas
tampoco estuvo nada mal. Eso sí, eché de menos que tocaran A Dónde Vas.

De ahí no aguanté más para escuchar a Eskorzo y me fui pitando, dentro de lo
que cabe porque la afluencia de gente a la salida fue bestial, a descansar para
estar bien despierta el segundo día.

El viernes lo empecé con Segismundo Toxicómano. Poliakov
se quedó un poco grande para el grupo, supongo todavía faltó gente por llegar
al principio, aunque todos los que estábamos allí cantamos las canciones como
si no hubiera mañana para nuestras gargantas. En Este Infierno, Perros,Último Asalto y Las Drogas fueron, sin duda, los mejores momentos del concierto.

Saurom puso el punto y aparte de la noche en el escenario Doogee. Con la fuerza natural del grupo,
los juglares del metal provocaron en el público sensaciones enfrentadas. Por un
lado, el sonido no estuvo muy allá. Pero por el otro, las canciones retumbaban
en el público como si ellos se esforzaran al máximo por subsanar el problema.
Su canción Fiesta definió al máximo
el concierto al completo. Eso sí, con pena por no poder estar en Trashtucada también.

Rosendo es el padre, el clásico del festival. Como buen
sabio de la música, supo llevar a su público a límites insospechados. El
escenario Poliakov le recibió como al
Dios que es. Tiene 60 años y sigue sin pasar la edad por su voz. Disfruté al
máximo con Cada Día, Agradecido y Navegando, que marcó el final de un conciertazo.

En Def Con Dos
pude disfrutar desde la primera fila de Doogee.
Digo disfrutar porque la hora y diez minutos que duró, pues empezaron
puntuales, dejaron a más de uno con los pantalones en el suelo. Una clara
demostración de que, a pesar de las críticas que puedan recibir, su sentido del
carisma sigue intacto. Cualquiera que escucha a estos chicos en concierto se
enamora del estilo burlón de sus rimas. Desahucio
Mental
, Poco Pan, Acción Mutante y El Día de la Bestia rompieron gargantas. La mía murió con AMV. Mineros
Locos
fue la gota final de este vaso lleno de vino. Un buen rioja.

El escenario Poliakov
volvió a la carga con Gatillazo.
Echando de menos temas de La Polla y
con unos descansos que no me gustaron mucho, aunque sean habituales en ellos,
demostraron que pueden llegar a superar a cualquier grupo en este país.
Evaristo, con txapela puesta, comenzó
el concierto deleitándonos con su voz un ¡Jódete
Patrón!
sorprendente. La definición perfecta de Gatillazo en el Viña sería El
Caos Perfecto
.

Descansé lo suficiente y volví a Poliakov para disfrutar como una niña
del que considero el mejor grupo español en directo actualmente: Boikot. Y es que, en ninguno de los
festivales que he ido he faltado a la cita con ellos y siguen sin
desenamorarme. Empezaron despacito, sin prisa pero sin pausa, y dieron el salto
inicial con Skalashnikov. Con ese
tema acabé en la otra punta, y es que en un concierto de Boikot sabes dónde empiezas pero no dónde acabas. Bajo el Suelo, Korsakov y Grito en Alto fueron
las preferidas del público. El popurrí final de Kualkier Día no estuvo nada mal, aunque el Todos los Días Sale el Sol no es de mi estilo. Para mí, un 9,5
siendo exigente, sino un 10 merecido.

Ya no me quedaban fuerzas para disfrutar de Talco así que me fui como pude a
descansar, con la voz en el suelo de tanto cantar pero eso sí, muy satisfecha.

El último día que me esperaba era largo e intenso,
el último asalto de un festival mucho más que increíble. Supe aprovechar cada
concierto desde el primero hasta el último, ya daba igual como acabasen mis
pies o mi garganta.

Tuve un conflicto interno a la hora de elegir entre La Raíz o Angelus Apatrida. Al final, me decidí por Angelus en el Doogee, más
que nada porque no los había visto aún y son uno de los grupos de metal
españoles más reconocidos fuera de nuestras fronteras. Y
no me equivoqué. Thrash Metal local
(bueno, de Albacete) que me dejó boquiabierta y con el cuello destrozado. Un
grupo al que, gracias al concierto, voy a escuchar más a menudo.

La Fuga empezó flojilla en Poliakov, no sé si fue sensación mía solamente. Faltó un poco de
caña sobre el escenario aunque eso no evitó que cantase con Mi Perdición y Heroína. Eso sí, como siempre, el bajo de Raúl destacó sobre los
demás en el escenario. Aproveché para pasarme a ver la feria Viña Grow, un poco pequeña pero es
normal al principio, me parece una buena iniciativa.

El escenario Doogee
se quedó pequeño para Narco, un grupo
que ha demostrado en todos sus conciertos que nunca decepcionan y que los
moratones por el cuerpo al día siguiente están asegurados. Dame Veneno y Tu Dios de
Madera
me trasladaron al cielo.

Soziedad Alkoholika me tocó verlo desde el lateral, sino luego iba a
ser imposible coger un buen sitio para Sôber.
Cómo no, este fue para mi gusto el concierto más multitudinario del festival. Y
con motivo. A pesar de que el repertorio de sus conciertos está ya más que
masticado, todos seguimos al pie del cañón con ellos. Niebla de Guerra sonó espectacular.

Como pasó en Narco,Doogee no fue suficiente para la
majestuosidad de Sôber. Y digo
majestuosidad por no decir que estuvieron soberbios y hacer juego de palabras.
Siempre que veo a estos chicos sobre un escenario siento que unos Dioses han
bajado del cielo para tocar música celestial. La voz de Carlos Escobedo y la
guitarra de su hermano Jorge hicieron gritar a más de una como una fan
histérica. No faltaron Eternidad, Diez Años ni Arrepentido, mi tema favorito. Blancanieve,
de su nuevo disco Letargo, sonó con
una fuerza que enamoró a los que no habían escuchado aún este temazo. El Hombre de Hielo y Loco marcaron el final.

Porretas en Poliakov
y a última hora fue más que un concierto una despedida del Viña. Yo estuve el
concierto bebiendo y descansando en el montecito junto a muchos otros. Aun así,
el sonido se escuchaba increíblemente bien. Jodido
Futuro
, Hortaleza y Marihuana fueron los únicos temas que
hicieron que me levantara. Pero no por culpa de ellos. La hora y el día no
estuvieron a su favor.

El domingo tocó recoger y despedirse otro año más de
un festival que cada vez me gusta más. Viña Rock no solo sirve para desconectar
del trabajo y los estudios antes de la recta final, ayuda a que cada uno pueda
encontrarse con uno mismo a través de la música. Este año, más que cualquier
otro, ha habido grupos para cada gusto, un montón de gente y a pesar de todo,
cero problemas. Espero que el año que viene disfrutemos aún más del 20º
Aniversario. Pinta muy bien.

 

Texto: Claudia Bernabeu.

Fotos: Daniel Claudin.

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