Y no caer en la ignorancia… 25 años con Morgana vs Morgana

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No recuerdo el día que conocí a Carlos Pagola, pero sí el día que su música penetró en mi piel, dejándome con una sensación tan ingrávida como cuando vi por primera vez “Akira” (Katsuhiro Otomo, 1988). “Nébula”(2005), con sus atmósferas y desgarros, con sus letras cóncavas y convexas, difíciles y cercanas, fue un disco distinto, extraño, y por qué no, valiente. Ahí estaba todo, era el corpus de lo que después llegaría. En 2005 comenzaba su carrera discográfica, el mismo año que Foo Fighters editaba su mejor obra, su quinto álbum, “In your Honor”.

Ahora celebran sus 25 años, una celebración por todo lo alto, como se tienen que hacer estas cosas: con la música en directo por encima de todo. Pocas bandas del circuito underground – comenta Carlos Pagolallegan a cumplir 25 años ininterrumpidos de carrera y además se daba el hecho de que en septiembre de este mismo año terminábamos la última parte de nuestra ‘Trilogía de Las Moiras’. Pensamos en hacer un concierto para nuestra gente de Valencia y poder compartir así una fecha tan señalada con la banda en plena actividad”. Y estamos nosotros, enfrente de una parte de la historia del rock valenciano, del más desconocido, del que llaman underground.

Los teloneros, äppelträd, no me transmitieron demasiado, aunque reconozco que su propuesta me gustó. En su tiempo de concierto tuvieron mucha audiencia, de hecho me sorprendió ver a tanta gente, aunque estaba claro que la expectación por Morgana flotaba sobre el ambiente como un promesa de gran evento.

La velada para los de Morgana comenzaba cogiendo su “Trilogía de la Moiras” y mostrándonosla en todo su esplendor. Una apuesta arriesgada que les salió más que bien, porque las canciones de esta alongada trilogía son compactas gracias a que sus miembros han sido los mismo. Esto sin duda ha ayudado a que el concepto de la obra en su conjunto cobre el sentido de unicidad dividida en el tiempo y capitulada por discos.

Comenzaron con el presumible último corte de su tercera, y definitiva entrega, de éste maratón de sentimientos en el que se acaba transformando la trilogía. “Empezar, cada vez” seguida de “Babilonia renacida” y de la mano de “Perderá el miedo” y “No me arrepiento” componen el último tramo del camino serpenteante y atractivo que los valencianos comenzaron en 2011 y que supuso un soplo de honestidad y buenas letras a un panorama deprimido con dichas carencias. Las letras y la contundencia volvían a brillar en el rock. Las canciones de éste nuevo plástico eran más desconocidas para el público que las tonadas que le siguieron, ya que Las Moiras iban a ser invocadas bajo el fuego en su totalidad, siguiendo el orden secuencial que les devuelve la vida.

El combo se mostraba feliz, no era para menos, ahí estaba su público, su gente, los que en algún momento habían pertenecido emocionalmente a la esencia morgana. Nuevo o no tan nuevos fans que se tatuaban en el alma las letras que contaban, entre piruetas sonoras, historias con honestidad. El nudo a esta obra estaba calentándose en nuestro interior, parte de las mejores piezas que han creado estos chicos estaban contenidas en ese redondo con la impactante portada de Nacho Galacho, artista también de todo el concepto visual de la trilogía. “II. En el nimbo” (2014) significa más que un disco, era la continuación de un sueño, de una historia arriesgada, la confirmación de que esto iba en serio. Morgana sabe que éste Ep (quizás el mejor de los tres) tiene una de esas canciones himno que levantan cualquier concierto, que es capaz de flambear las paredes del 16 Toneladas como si de un fogonazo de dragón se tratara. “Hielo” cambia nuestros rostros, chuta nuestra adrenalina a uno de los picos de la noche. Es grande y poderosa, y de ahí en adelante la cosa crece como la espuma de la cerveza, embriagándonos sin duda.

Misère (sin sal, sin mar)” seguida de “En el lodo” y “Nimbo”, pusieron las cosas claras: Morgana son grandes, pero debería serlo más. El primer Ep de esta extraña y valiente trilogía, el primero en nacer cuando el resto solo eran una fantasía en la mente de sus creadores, era “III. De lo inevitable”. Era el disco que alumbraba el camino. El resto era oscuridad, solo existía éste Ep, estas letras, esta idea. Sus canciones estimulaban la mente, se apropiaban de un espacio vacío, conectaban con la cara interna del alma. De éste Ep siempre me ha emocionado la fuerza telúrica y apasionada de “Nuestros nombres”. Le pregunto a Carlos Pagola por esa arriesgada idea de repasar, sin fisuras ni concesiones, la Trilogía de las Moiras, “Morgana vs Morgana siempre ha sido una banda muy independiente – me explica el vocalista – que se pone sus propias metas y esta vez queríamos ver como sonaba la totalidad de la obra, que nos ha llevado seis años terminar, en su orden lógico. Queríamos ver que sensaciones nos daba el ofrecer esos temas como si de una obra narrativa se tratase”.

El repaso a la trilogía, quizás único en la historia de la banda, vuelven la mirada a sus trabajos autoconclusivos. Se detienen en “Sol Invictus” siguiendo con la tendencia del concierto, desde lo más nuevo al material más antiguo. De ese disco sacan dos canciones, coreadas por un público más encendido, más enfervorecidos, como drogados por la lisergia de los valencianos. “Sol invicto” y “Miro al Sol” fueron de lo más aplaudido. Llegó el momento de abordar el disco que les catapultó a otra dimensión, por desgracia su primer trabajo “Hipnoterapia” (2003) compuesto por 9 temas, no tuvo esa repercusión.

Llega el momento del adiós al concierto, a la fiesta del rock y de la emoción por la tozudez en creer en lo que sea hace. “Nébula” marcó la senda, adoquinó el camino hasta la ciudad Esmeralda de los valencianos, y siempre vuelven a ella para beber de sus caldos. Sin duda el concierto ha sido un momento de gran emoción para sus integrantes, se les notaba el la cara la felicidad y satisfacción de un bolo que había salido genial, y que además se veía muy trabajado. Cómo lo habrán vivido ellos desde su interior, “La noche ha sido una maravilla en todos los aspectos, – habla Carlos con emoción – organizar los pormenores del evento con los amigos de Crossroads Agency que se han portado como unos verdaderos profesionales, hacerlo en la sala 16 Toneladas que nos encanta, junto a una banda amiga como äppelträd donde algunos de sus miembros son amigos nuestros desde hace más de 20 años y con nuestro público que nos acogió desde el segundo uno de nuestra puesta en escena con todo el cariño. Y para colmo vimos muchas caras nuevas, la banda y su propuesta sigue viva para lo fans nuevos o de toda la vida”.

El pasado,aunque sea muy presente, está ya escrito y musicado, ahora toca mirar al futuro y grabar en los surcos las nuevas tonadas que le darán la despedida a la Trilogía de las Moiras, “estamos en pleno proceso de diseño del artwork que acompañará a las canciones – dice Pagola – , aunque ya puedes escuchar los temas en nuestro bandcamp. Si todo va bien debería salir editado durante el primer trimestre de 2018. También estamos preparando junto a Roberto Cimiano Ochoa un videoclip de uno de los temas del Ep”.

Sin más me marcho a casa, al día siguiente me tocaba trabajar, pero un espectáculo así, único desde su raíz hasta su conclusión, merecía la pena robarle horas a Morfeo.

Texto: Javier Caro
Fotos: Roberto Cimiano Ochoa

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