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REVIEW: Slayer – “Repentless” (Nuclear Blast,2015)

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Tras seis años de silencio compositivo, los californianos Slayer al fin tienen algo que decir. Ellos no necesitan presentación ¿para qué? ya sabemos todos que ellos son reyes dentro de nuestro credo. Todo metalhead que se precie como poco tiene que tener ojeada la propuesta de estas leyendas del thrash metal.

LEFT TO RIGHT: Tom Araya, Gary Holt, Paul Bostaph, Kerry King

De izquierda a derecha: Tom Araya, Gary Holt, Paul Bostaph y Kerry King

Si bien es cierto que hace más de dos décadas que no arrasan como antaño, puede decirse que no envejecieron tan mal como otras estrellas del “Big 4“. Sin ir más lejos, el World Painted Blood se erige como un buen álbum, un trabajo con potencia, mala leche y empaque. Pero ojo, estamos acabando el 2015, y no debemos olvidar la trágica muerte de nuestro querido Jeff Hanneman, el mejor compositor que tuvo (y tendrá) Slayer. Kerry King lleva comandando las seis cuerdas desde hace ya tiempo, pero la ausencia de Jeff, queramos o no, se hace notar. Y si a esto le sumamos la salida de Lombardo, tenemos en total en el Repentless a medio Slayer, y seamos sinceros: no es ni de lejos la mejor mitad.

El thrash metal es una guerra, y a veces lo que tiene la guerra es que se cobra antes a los más intrépidos, a los mejores y es lo que precisamente pasó aquí. Así que este es el “Repentless”, disco que trata de mantener a flote el buque insignia que es Slayer. La pregunta es: ¿Insufla la suficiente fuerza para que se salve la situación? Lamentablemente un servidor no puede dar una respuesta concreta, eso que lo juzgue cada uno por su cuenta.

Repentless es un disco muy escuchable, lleno de buenas ideas, riffs abrasivos, compases bastante crudos (cortesía de Bostaph) y momentos que parecen conseguir lo imposible: llenar el enorme agujero que dejaron Jeff y Dave con su partida. Pero personalmente pienso que se se desinfla, en algunos temas se puede palpar a unos Slayer cansados, con el piloto automático; a un Kerry King que sigue obcecado en los mismos riffs de hace años, a un Araya que a veces canta forzado… no se, algo falla. Parece que quieren atronar como antaño, pero sin sentirlo, Y es normal que no lo sientan, no puedes estar cabreado con el mundo 35 añazos, pero se nota demasiado ya.

Hay altibajos bastante obvios a lo largo del Repentless, sin ir más lejos, según van sonando Delusions Of Saviour y el tema homónimo, te vienes arriba. No son un South Of Heaven o un Angel Of Death pero está claro que son piezas excelentes para abrir un álbum de Slayer (¿ y por qué no? también uno de sus directos). Y lo mismo otras canciones como Implode (que re-grabada y masterizada gana enteros), al igual que Atrocity Vendor o You Against You. Buen material a fin de cuentas. Con unas líneas de batería muy thrashers y unas guitarras que te queman en las orejas. Pero… ¿qué explicación le podemos dar a tracks como When Stillness Comes o Pride In Prejudice? Puro y duro relleno. Medios tiempos con menos encanto que una cerveza sin gas. Por lo demás, hay temas regulares, con sus momentos geniales y también flojos. Lo que nos demuestra una vez más una cosa:que Slayer ya no están tan en forma como antaño.

En directo siguen siendo reyes, amos indiscutibles. Pero hace ya varios discos que no aportan nada, o al menos algo relevante de verdad. Cosa que sí siguen haciendo otras bandas como Exodus, Death Angel u Overkill por ejemplo. Por lo menos podemos decir que Repentless todavía suena a Slayer, sobre todo en las voces, los intrincados leads de guitarra y buena parte de los riffs. Pero no puedo evitar pensar en que también hay muchos pasajes (sobre todo en las canciones más cañeras y potables) en que esto suena más a Exodus que a Slayer; cosa razonable dada la presencia de Gary Holt y Paul Bostaph, pero algo preocupante. Vamos: que sean los “mercenarios” y no el propio King o Araya los que levanten el trabajo. Asusta… incluso decepciona.

¡Pero ojo! Aquí no hay drama, gente. Aquí hay un puñado de temas que arrasan bastante y estoy convencido que cuando los escuchemos en directo nos van a volar la tapa de los sesos como cualquier otro del set-list.

Conclusión: Un disco entretenido, aprovechable pero también olvidable. No creo que supere la prueba del tiempo. No llega a la altura de un Divine Intervention, ni siquiera a la de un Christ Illusion pero tampoco cae tan bajo como un Diabolus In Musica.

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