FREDDIE MERCURY f"ue el rey del Mundo", por Javier Caro - TNT Radio Rock

FREDDIE MERCURY f”ue el rey del Mundo”, por Javier Caro

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Existen conciertos que marcan una vida, que rompen barreras y que trascienden a la historia de una ciudad, banda o pueblo. Tu primer e irrepetible concierto, el gran grupo que deseabas ver y al final viste o ese bolo que se te escapó, y que siempre tendrás en la memoria de lo no realizado. Pero a veces un concierto es más que eso. Recuerdo ver en la televisión de pequeño algunas actuaciones de Queen, era un concierto donde había muchísima gente, aquello me impresionó sobremanera, ¿cómo podían haber tantas personas ahí metidas?, ¿cómo podían tener tanto fervor por la banda?

Freddie Mercury hubiera cumplido 70 años en 2016, si no se lo hubiera llevado la enfermedad. Antes de emprender su último viaje, realizó junto a Brian May, Roger Taylor y Jonh Deacon un concierto único que marcó a fuego la historia no sólo del rock. El 9 de agosto de 1986 en Knebworth, Inglaterra, ofrecieron el último concierto con el grupo original al completo. En aquel concierto sucedió de todo, fue un macro-evento que destrozó todas las previsiones y que seguro dejaría en shock a la banda. Las entradas se agotaron con una premura sorprendente, el recinto estaba tan lleno que si hubiera habido algún tipo de avalancha hubiera sido una de las mayores catástrofes registradas en un evento de esa magnitud. Estaba claro que la gente ardía en deseos de escuchar y ver las canciones en directo pertenecientes al disco que presentaban, “A Kind of Magic”, esa noche, pero quizás no se pensó en la seguridad de los asistentes.

Temas como “Friends will be Friends” o “Who wants to live forever” se había adherido a la mente de muchas personas, sonaban en sus cabezas como himnos generacionales, ese día habían aproximadamente unas 120.000 almas coreando las canciones. Apenas se veía el final del público desde el escenario, solo un manto de cabezas y brazos sin fin. Un horizonte de voces cantando. Freddie estaba exultante, él no sabía que ese sería su último concierto, pero aun así en cada actuación se entregaba al 100%. Cada recital era diferente. Tanta era la gente que se había agolpado en el recinto que la propia banda tuvo que llegar en helicóptero, como si de mandatarios mundiales se tratara. Con una épica que jamás se ha repetido en esa proporción, con esa fuerza y viveza.

Este concierto cerraba la gira después de haber recorrido 12 países europeos, y con el rumor en el aire de un descanso indefinido, justo cuando gozaban de una mayor fama. Como todos sabemos ahora, lo que estaba carcomiendo el futuro del grupo era la enfermedad que Freddie padecía, la que estaba a punto de quitarnos un artista insuperable. ¿Por qué se habían de separar una de las bandas más grandes en su cenit?. El grupo quiso señalar esa fecha como una de las más destacadas de su carrera. Era el fin de una época y el principio de otra.

Queen marcaba el camino de esos grandes conciertos que dejan huella en la piel. El calor, la excitación, los nervios y el alcohol hicieron que la gente estallase con diferentes emociones. Había tanta gente apelotonada que hubo una pelea entre dos hombre que se saldó con la muerte de uno de ellos por apuñalamiento. Pero no solo la parca sobrevoló el lugar, sino que también la cigüeña se dejó caer, pues una mujer dio a luz en aquel mítico concierto en Knebworth. Aquello desde el minuto uno era algo más que un simple directo, como bien decía el nombre del disco y la gira: “Un tipo de magia”.

Casualmente ese mismo año resultó muerto un joven en el Estadio del Rayo Vallecano en un concierto de Scorpions, dejando evidente la falta de control en los grandes eventos por aquella época (en el concierto de Scorpions habían unas 16.000 personas).

Tras el fin de la gira Brian May se separó y cayó en una depresión, y Mercury murió de sida. La reina había muerto después de asaltar el cielo y llevarse una porción de él. Como si de un emperador romano se tratase, Freddie se presentaba delante de sus tropas en Knebworth para dar lo mejor de sí mismo y despedirse con honores. Hemos perdido parte de ese glamour, de esa arrogancia bien entendida encima de las tablas. La espectacularidad que emanaba de las notas y la voz de Queen se han difuminado, los macro-eventos se repiten sin ningún aliciente nuevo o excitante. Era tanto el poder de Queen, que se acercaron sin pudor al cine, películas como “Los Inmortales” (Highlander, 1986) o en la vapuleada por la crítica “Flash Gordon” (1980), película que tuvo un éxito curioso, ya que el público iba más por Queen y sus canciones, que por el propio film, aunque a mi la película me hace cierta gracia, no se podrían entender sin el concurso en la música de Queen.

La banda no se podría entender sin Freddie, era el alma, el que construía la estructura del grupo, su música se hacía corpórea en él. Freddie era la esencia viva de Queen, y pocos combos han sido tan absorbidos por la arrolladora presencia de su vocalista y líder, tal vez me viene a la cabeza The Doors, y alguno más. Los ingleses llevaron el rock y su propuesta operística a unos niveles difícilmente imitables.

Aquel concierto marcó a fuego el espíritu de miles de personas, sembró lo que hoy vemos en muchas bandas como grandes conciertos, colocó al rock como el “rey o la reina” de los géneros musicales, porque arrastraba a mucha gente, porque latía en la sangre de los que lo escuchaban y porque eran el símbolo de libertad que nos hacía soñar. Necesitamos seguir oyendo a Queen, tenerlos presentes, que sigan vivos para saber que el rock es más que música.

Javier Caro

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