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Crónica: XX SWR BARROSELAS METALFEST, Portugal. Día 1 (28/04/17)

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DÍA 1, VIERNES 28 ABRIL

Sin duda estamos ante un festival que con el paso de todos estos años ha sabido mantener una línea musicalmente dura, extrema, aunque incluyendo en esta XX edición entre la programación alguna banda con otro tipo de matiz sonoro. Hay que felicitar a los organizadores por mantener durante esta pila de años el barco con buen rumbo. De hecho, en esta edición se podía ver una exposición de todos los carteles que han sido protagonistas desde que se pusiera la primera piedra. Respecto a otros festivales que disponen de un buen puñado de escenarios, y por lo tanto están sobreprogramados al solaparse muchas bandas en la misma franja horaria, aquí la nota predominante era que los dos escenarios principales Warriors Abyss y Loud! Dungeon siempre alternan las bandas para que no te perdieras ningún detalle. El escenario exterior Swr Arena mínimamente enfrentaba programación con las bandas de los escenarios principales y servía para que cada jornada fuera abierta y cerrada.

Estar hospedado a algunos kilómetros del recinto, suponía hacer las pertinentes gestiones previas, y eso motivó que me quedara sin poder ver a las veteranas formaciones brasileñas Aneurose y Chaos Synopsis, que estaban girando por Europa y serían programadas para inaugurar ese Swr Arena, así que tras abrirse el acceso al Loud! Dungeon tendríamos de nuevo ante nuestros ojos a VALBORG, y desde ese momento alternaría de forma consecutiva con el Warriors Abyss cada una de las actuaciones, ya que ambos estaban comunicados entre sí en apenas unos metros. A el trío alemán Valborg los acababa de ver en Roadburn unos días antes, y el hecho de hacerlo tan de seguido en poco tiempo, musicalmente me sugirió un nuevo delirio por esos cortes de doom-death progresivos que mantienen en sus combinaciones oscuras, pero por otro lado, la escenificación me pareció demasiado premeditada. La primera vez que los ves, parecen como enajenados en su forma de interpretar, pero en la siguiente encuentras demasiados calcos y ese efecto desaparece, así que te dan a entender que se tienen bien aplicado el papel a interpretar como una performance que destaca gracias a la manera que tienen de conseguir que discos como Endstrand, su último trabajo, te haga vibrar por su forma de hacer sonar instrumentos y voz. Mi impresión es que consiguieron hipnotizar a los madrugadores con esa entrada inicial que tuvieron al tocar “Vampyr” de su disco “Romantic” para después seguir con “Ins Bin Total” y “Werwolf”, y a continuación “Plasmabrand” y “Stossfront” de su reciente disco.

Con mandiles de matarifes, y toques ensangrentados, aparecían los portugueses HOLOCAUSTO CANIBAL. Esos atuendos nada más comenzar se los quitaría parte de la banda, tras la primera toma de contacto con el público, pues no quepa duda que así se debe de tocar más cómodo. A su cantante le venía muy bien llevarlo, sobre todo cuando se ponía delante del amontonamiento de cabezas de cerdo y otras piezas del cochino que estaban amontonadas como atrezzo delante de la batería. Temas rápidos, cortos y machacones al más puro estilo grindcore de temática gore. Molón el detalle de la motosierra. Esta banda de Oporto, viejos conocidos en este encuentro anual, también estaba celebrando sus dos décadas de decibelios, volviendo al festival con nuevo disco “Catalepsia Necrótica. Gonorreia Visceral Reanimada».

Con cara de pocos amigos y más irritados que un saco de pulgas, era el turno de BESTA. Más grindcorepunk made in Portugal con un ralentí revolucionado al estilo que ellos marcaban, sin compasión, sin freno, con rabia, caóticos. Una piña de músicos expertos y curtidos en otras formaciones sonando de forma abrasiva, con lances muy underground, y ambientación escénica poco iluminada, tónica general en todo el festival. Su directo era para sentirte liberado, ponerte a bailar pogo, y combatir el estrés con dos buenas patadas a cualquier cosa que te hiciera relajar mientras ellos ponían la banda sonora.

“La Hora Del Culto Macabro” llegaba al escenario exterior con la actuación de los grind gallegos LA HIJA DEL CARROÑERO. Engancharon bien al público con sus temas cortos, endiablados y muy acelerados, algo que hacía poseer al público y terminar con la inevitable invasión de escenario que provoca tal sacudida sonora. Es un grupo, que dentro de este estilo, en directo sientan una base tan extrema como absorberte. No me extraña que el público montara ese pollo mientras tocaban. Gran parte de la culpa la tuvo la excitación de su cantante.

Mientras, a la misma hora en uno de los principales escenarios se presentaban PILLORIAN, con una contundencia musical centrada en los sonidos rítmicos y armónicos de su black metal de matices folk. A la banda estadounidense procedente del estado de Oregon la había visto unos días antes en Roadburn Festival, es por ello que decidí sacrificar parte de su actuación viendo a los gallegos (que también podía ser a la inversa). El poso visual que traían del festival holandés hizo que no me produjeran tanta sorpresa, pues intuía que volverían a interpretar íntegramente su único trabajo, pero realmente fueron una banda interesante dentro de la programación en esta edición. Llevan un año en activo desde que se unieran Stephen Parker (Maestus y ex-Arkhum), John Haughm (ex-Agalloch) y Trevor Matthews (Uada, ex-Infernus) y están consiguiendo cierta adicción gracias a ese primer trabajo titulado “Obsidian Arc”.

Los belgas MARGINAL fueron otro puntazo. Desde el primer momento, aquello era una fiesta aunque muchos parecían no estar muy en la honda de lo que pasaba sobre las tablas, posiblemente porque la banda era extremadamente visual con un continuo contoneo de escena, lleno de acoples. Temas cortos y abrasivos death metal y grindcore en una onda que podía recordarte a Napalm Death. Algunos de los temas que fueron desfilando fueron “Black Sun”, “Work Die”, “Freedom”, “Disclosure” y “Indoctrination” durante el bloque inicial y “Fuck This Shit”, “Chaos Of Anarchy” y “Marginal” en otro bloque final, pero entre medias hubo otro buen puñado de interpretaciones.

ABORTED ofreció el concierto de la jornada y uno de los destacados de esta edición. La contundencia de su directo recae en buena parte sobre su cantante Sven De Caluwe, quien mantiene a flote la banda desde mediados de los noventa como único miembro fundador. La veteranía de este hombre hace que no haya pulso que valga contra ellos en directo. La inicial introducción les hacía entrar en escena para comenzar con “Divine Impediment” y a partir de ahí, la locura desatada, con una parte del show basada en su último trabajo “Retrogore”, pero también dándole un tinte de otros clásicos acumulados en todo este tiempo. Algunos asistentes no dejaban de subir al escenario para posteriormente lanzarse sobre el público, hasta el punto de que la gente que ejercía de seguridad tenía que ser incisivo en evitar que molestaran a los músicos, algo que provocó que el propio cantante llegara a decirle a la seguridad que trataran con calma a los invasores, así que el desfile de personajes con máscaras antigás y otros disfrazados con vestimentas de animales fue continuo. El vaivén sobre las tablas se hizo tan continuo que en una ocasión, mientras el cantante estaba de espaldas al público alargando el gruñido de su voz al tiempo que se golpeaba la cabeza, en esos momentos alguien que subía buscando un hueco para lanzarse, propinaba un inesperado codazo en la cabeza de Sven, y al darse la vuelta sobresaltado por saber que pasaba, era empujado por este fan para que no se interpusiera en su camino en su intención de lanzarse ante la masa. Sven seguía a lo suyo y lejos de mosquearse se llegó a colocar una máscara antigás, incluso a parar el concierto para subir a alguno de estos pesados asistentes para que le vitorearan.

Los alemanes THE RUINS OF BEVERAST marcaron también un antes y un después con su black metal entre tanto caos escénico, y lo digo por lo visual y musical. Con temas que parecían hacerse lentos gracias a ese toque doom envueltos en una constante oscuridad tintada de iluminación roja, azul y blanca consiguieron meter en otra realidad a los asistentes. Realmente estábamos ante un contraste sobre todo lo visto de una calidad exquisita. Este es el proyecto de Alexander Von Meilenwald que mantiene en activo su omnipresencia como multiinstrumentista tras la disolución de Nagelfar.

Luego sería el tiempo de INQUISITION, otra manera de abducir a los presentes. El dúo liderado por el colombiano Dagon teniendo en su escudero a Incubus sobre la batería una vez más me dejaba hipnotizado. Dagon salió a escena tocando la guitarra como si fuera a iniciar una prueba de sonido y es que la verdad que en alguna ocasión mientras alternaba sus cánticos proféticos con esos tamizados solos de guitarra se le llegó a desconectar el sonido del ampli. Él ante la duda, buscando que sonara bien lo que estaba tocando, se iba paseando de un lado al otro del escenario, que para eso tenía situado a cada lado del escenario un micrófono, y ante algún desajuste, desaparecía tras los paneles laterales que llevaba como atrezzo. Fue una tormenta de riffs de guitarra, baqueteos intensos y temáticas proféticas sonando con una voz antinatural, que consiguió mantener en tensión a todo el mundo hasta que decidió desaparecer cortando por lo sano y creando un relax sonoro, que no le hubiera importado a nadie se hubiera prolongado un poco más en el tiempo.

ANTICHRIST consiguieron que me decepcionara bastante ante el continuo subidón que habían logrado las actuaciones de las bandas anteriores. Aunque para ser más exactos, la desconexión parcial de toda la motivación que había existido en otras bandas, la enfilaba su cantante, quien pareciera estar allí puesto por obligación para ir cumpliendo con cada uno de sus temas lo más rápidamente posible que fuera. Era una sensación que aprecié desde la primera fila tras observar sus gestos y desgana. El resto de la banda tampoco es que tuviera más actividad que la de tocar sin moverse del propio punto donde tenían colocados los pies, pero por lo menos eran tendentes a esa aceleración thrash de corte clásico que al menos hacía mover las manos a la velocidad que cada tema lo pedía.

Tras el fiasco que al menos a mi me provocaron los suecos, los norteamericanos MASTER me pondrían de nuevo en consonancia con lo que se esperaba para las altas horas que tenían lugar, pues eran los que cerraban los escenarios destacados, aunque luego quedarían algunas cartas que jugar en la carpa exterior con bandas locales. El trío de Chicago encabezado por su cantante y bajista Paul Seckmann fue cribando canciones muy selectas de su antología, bien representada por unos cuantos temas de su último directo editado con el título “Mangled Dehumanization”, incluyendo también algún tema de su disco de estudio “An Epiphany Of Hate”, dejando para el final su versión de Black Sabbath provocando un aumento de euforia al hacer sonar “Children Of The Grave” antes de marchar.

Con cierto toque original y un disco en la calle titulado “Appalling Ascension”, los enmascarados THE OMINOUS CIRCLE profanaban a altas hora de la madrugada la carpa exterior protagonizando un concierto tintado de oscuro, por su black-death-doom de temática oscurantista adornando de velas, cirios y candelabros su puesta escénica, escondidos tras unos hábitos que su cantante alzaba cada vez se expresaba para relatar algunos de sus temas proféticos, en ocasiones de considerable duración, bien amortiguados por solos de guitarra que los hacían más llevaderos. Y es que cuando se trata de narrar historias de miedo, no hay que desesperarse pensado en quitárselas de encima rápidamente, sino que es mejor recrearse placenteramente con la duración de las mismas.

Para cerrar esta primera jornada, melodías black metal con también los portugueses ENLIGHTEN. Me pareció una banda que complementaba a la perfección la actuación del grupo que acabábamos de ver. Muy interesantes tenerlos en el cierre, por su aportación llena de cambios en su tesitura oscura. También se lo agradecerían los trasnochadores, pues eran altas horas de la madrugada, y un buen motivo para evitar el sueño y no meterse en las tiendas del camping, porque la madrugada era destemplada tirando a fría.

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