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Crónica: WACKEN 2022. Día 1 (4/08/22)

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JUEVES 4 DE AGOSTO

SABLE HILLS  sería el arranque de la jornada, y nos permitiría descubrir a esta joven banda japonesa que ofrecía su concierto dentro de la final de la Metal Batlle, resultando a la postre ganadores del certamen anual. Formados por los hermanos Rick Tabuya como vocalista y Keita Tabuya en la batería, con tan sólo siete años de vida, demostraron ser una banda post metal nipona que debe de despuntar en su ciudad Tokio. Lanzaron su primer disco “Embers” en 2019, y parte de ese material inicial pudo sonar en el tiempo de exposición que tuvieron ante un público boquiabierto, aportando un toque hardcore que enganchó de manera clara, notándoseles ciertas influencias a otras formaciones que gustan de fusionar con sonidos más clásicos. Su explosividad se hizo patente cuando revolucionaron a un público que enloquecía haciendo conatos de incendiarios circle pits. Si tienes ocasión échales una escucha, no te decepcionarán.

CORVUS CORAX volvían a estar presente de nuevo en el festival con su sonido neomedieval que los ha tenido actuando con el paso de los años en sus distintas estancias, dependiendo del año que tocaba exponer su folclore, sus nuevos temas, grandilocuencias orquestadas o simplemente el sonido de sus instrumentos antiguos recreándose en temas que todo el mundo se pone a bailotear y entonar, incluso a remar estando sentados en el suelo, como ocurrió en la explanada de los escenarios principales, cuando su cantante dio la orden de que en esa posición todo el mundo se pusiera. La verdad es que quedó un momento de esos de fotografía tan divertido como difícil de olvidar. La apuesta de estos juglares alemanes para hacer comunión con el público venía dada presentando los temas de su último trabajo “Era Metallun”, usando todo tipo de instrumentación a la antigua, sin trampa ni cartón, ni pasajes grabados que restaran credibilidad a tan mágica obra. Lo cierto es que fuimos unos privilegiados poder disfrutar de estos temas nuevos en un terreno tan benevolente como este, donde se sentían como peces en el agua, mientras el público remaba al son de la música más allá de la corriente. Y además, fue una sorpresa que saliera Sabina Classen, la cantante de Holy Mosses, a participar con su voz en uno de los temas.

La banda sueca de hard rock THUNDERMOTHER fundada por Filippa Nässil nos dieron un rato intenso de rock and roll con esa manera tan efervescente que siguen manteniendo en su música, contagiosa por necesidad. Inspiradas en los clásicos con los que han crecido, y la particularidad de sabe sacar adelante los problemas que van surgiendo en los tiempos que les toca vivir, sobre todo marcados por los cambios de formación, dejaron atrás la vanguardia sonora para sonar tan explosivas como es la herencia de la música que no puede fallar en un gran templo como este. Además de los pildorazos ya enfilados como clásicos en sus años de existencia, integraron parte de su nuevo trabajo a mitad del show, que estaba en puertas de ser publicado, haciendo “Watch Out” y el tema que lo da título, “Black And Gold”. Siempre con actitud y paso firme, exuberantes de buen rollo y sin dejar de mostrar su mejores caras nos fueron acordonando con su maquinaría objetivo del tarareo, incluyendo algunas ráfagas de los Beastie Boys para decorar tantas emociones sonando en el aire, hasta que decidieron cerrar con “Give Me Some Lights”, “Driving In Style” y “Shoot To Kill”.

SKYLINE, la banda formada por el organizador Thomas Jensen, un año más iba a poner el colorido para el público alemán más afín y cómo no, para nuevos parroquianos que pisaban Tierra Santa por primera vez. Compositores de sus propios himnos, encarnados en las canciones “30 Years Ago” y “This Is W:O:A”, que como es lógico están inspiradas y creadas para el festival, decidieron incorporarlas justo al principio y final del show, haciendo sonar un buen puñado de versiones entre medias, entre las que no faltaron clásicos de Sammy Hagar, Iron Maiden, ACDC, Kiss e incluso Linkin Park. Mientras todo esto iba sucediendo, sobre el escenario había un componente de guasa y gracietas para amenizar y dinamizar su espectáculo, que cada edición, pretende incorporar alguna novedad, incluyendo músicos impostores que se supone cantarían plagiando a gente como el cantante Biff Byford de Saxon, algo que sucedió a la hora de sonar “Wheels Of Steel”. Entretenidos una vez más, como esperábamos.

CIRITH UNGOL nos daba la ocasión de reencontrarnos con la música de estas leyendas californianas, cuyos característicos riffs están alicatados con los ritmos fuertes y la voz desgarradora de Tim Baker que marcan un estilo muy personal. Hasta hace apenas un par de años que decidieron volver a surcar el mar de los discos de estudio, publicando “Forever Black” tras casi tres décadas ausentes, y de esta manera poder hacer hincapié en los directos que posiblemente tanto añoraban. De hecho quisieron romper el hielo con uno de sus temas importantes y recientes en este nuevo ciclo, al abrir su concierto con “Legions Arise”. Luego sería un toma y daca de clásicos atemporales llenos de crudeza heavy metal inspirados por el sonido hard rockero setentero que les llevaría en su día a crear la banda a principios de aquella década. Sin duda fue un concierto para recordar, que esperemos tenga una continuidad duradera.

Los suecos BAI BANG prometían un buen show de hard rock, glam y sleazy, y así fue. No nos defraudaron. Formados a finales de los 80’s, dieron un concierto festivo. Los músicos saltaron como si estuvieran en su época más juvenil. Diddi (voz), Filip (guitarra), Christoffer (bajo) y Oskar (batería) enfilaron todo el show demostrando que aunque llevan en activo más de 30 años, todavía les queda mucha mecha. El inicio del concierto fue ardor sueco puro con temas cargados de rock and roll y estribillos pegadizos y coreables. Siempre entablando química con los presentes a quien le pedían colaboración en algunas canciones. La banda suena a Mötley Crüe, Poison o Skid Row de toda la vida. Nunca lo han ocultado. Pero también a esencia propia, porque el glam lo llevan en las venas y aquí pareciera que estuvieran en una nueva etapa queriendo volver a comerse el mundo. 

Los portugueses GAEREA de nuevo ante mis ojos, con su sugerente mundo oscuro teatralizado de mirada sin rostro. Su espectáculo de observación e interpretación de pesadillas sigue enganchando por muchas veces que lo tengas presente en cada concierto de sala o festival que te encuentres. Sus miembros, todos encapuchados, ocultos de negro en vestimenta causan ese respeto al mismo tiempo que suena el martilleo de su black metal. El conjunto sonoridad-visionado les quedaba muy bien, dejando claro que con pocos recursos escénicos se puede llamar la atención. En cuanto a la música, incontestable su sonido. Ordenados en sus movimientos, insuflaron un poco de aire de distinción a todo lo que estaba ocurriendo. Además este año he tenido ocasión de verlos varias veces, en formato de cuarteto, cantando su guitarrista y creador de esta historia, pero ahora era el turno de poner a prueba de directo su reciente “Mirage” en formato de directo con su un cantante sin rostro libre de instrumentos que no dejaba de soltar toda la tensión en cada nota musical, haciéndose respetar y dejando claro que hay que tenerlos en cuenta para las siguientes ocasiones que se te pongan por delante.

 

PESTILENCE tenían motivos para mostrarnos algún tema nuevo, al tener rodando su reciente trabajo “Exitivm” publicado el pasado año, y por ellos no olvidaron piezas como “Morbvs Propagationem” y “Deificvs”, pero sobre todo se iban a centrar en sus primeros discos. Abriendo el show con su tercer trabajo al hacer sonar “The Secrecies Of Horror”. Sería el turno a continuación de “Twisted Truth”, “Lost Souls”, “Land Of Tears” y “Prophetic Revelations” con todo su muestrario de atmósferas de death metal técnico facturado cómo sólo sabe hacerlo Patrick Mameli, quien sigue en plena forma con su voz y sus particularidades solos de guitarra. La capacidad impulsiva y trastornadora de la que estaban dotados el resto de la banda que acompañaba al único miembro original de la formación holandesa también fue reseñable, dotando a toda composición clásica de buena armadura sonora en los tiempos presentes, haciendo que te trasladaras a la época en la que fue compuesta cada canción.

MERCYFUL FATE fue otro gran momento cuando puso en escena a King Diamond y su performance de mascaradas, para como es habitual no dejar de prestar atención en ningun momento a los habituales espectáculos escénicos o performances que le van sucediendo en cada gira, algo a lo que ya nos tiene habituados. El tono de voz, agudo y cortante como el cristal, lo mantiene como de costumbre. Voz llena de fuerza, impulsos y delicadeza al mismo tiempo. Arrancaría con “The Oath” y “A Corpse Without Soul”, para después hacer el tema nuevo “The Jackal Of Salzburg”. El escenario lleno de frías escaleras que no dejaba de transitar, tenía también como de costumbre la sustancial presencia de Hank Shermann en una de las guitarras y Mike Wead en la otra. Siendo Bjame T. Holm el batería y Joey Vera el bajista, incorporado a la banda tras fallecer su antecesor Timi Hansen tres años atrás. Las novedades interpretativas de este concierto, respecto a la anterior vez que tuve ocasión de verle, tan sólo un par de meses atrás en el Hellfest, pasaban por incluir en su repertorio los temas “Curse Of The Pharaons”, “Doomed For The Living Dead” y “Melissa”, haciendo del momento un repertorio nada desdeñable por lo tanto.  También tocarían “A Dangerous Meeting”, “Black Funeral”, “Evil”, “Come To The Sabbath” dejando para el final “Satan´s Fall”.

 

Ver a JUDAS PRIEST tres veces en pocas semanas igual podéis pensar puede hacer que reste emoción a su espectáculo para quien tiene el privilegio de disfrutarlo, pero todo lo contrario, pues te hace estar más metido si cabe en el mismo sabiendo lo que va a ocurrir y por lo tanto, vas a disfrutar. Empezó a descender el tridente luminoso en su parte frontal a medida que iba tomando forma el comienzo de su concierto, donde la escenografía y luminotecnia eran parte de la magia una vez más de un concierto memorable que dejaba claro que andaban en su 50 aniversario. Con “One Shot At Glory” llegaba parte de la dinamita que enseguida prende las siguientes mechas de los temas “Lightning Strike”, “You´ve Got Another Thing Comin´”, “Freewheel Burning”… apenas termina un tema clásico, guardan una pequeña pausa y enlazan con el siguiente. No necesita la cosa mayores presentaciones por parte de Rob Halford, porque además tiene que llegar con el menor desgaste del necesario al final de su épico show.  Y para ello “Turbo Lover”, “Hell Patrol”, “The Sentinel” y el flipante “The Green Manalishi (With The Two Prong Crown) de Fleetwood Mac, que no dudaría en enlazar con la fabulosa adaptación “Diamonds & Rust” de Joan Baez, hacen subir el nivel de éxtasis en el público, dándole fuerza a su voz. Como era de esperar, a Halford le tocaba sufrir un poco con los agudos en “Painkiller” justo antes de marcharse para realizar el bis que enfilaría el final, dedicado a “Electric Eye”, “Hell Bent For Leather” con Halford en su moto, “Breaking The Law” y “Living After Midnight” , momento que anunciaría el final con esa bestia hinchable que sobrepasaba por su gigantismo a los músicos bien anclada en el escenario.

GWAR cerraba la noche con su esperado desconcertante show ante un nutrido público, que estaba deseoso de recibir su dosis de sangre falsa en las primeras filas. Los cámaras ya sabían de qué iba la movida y por eso iban enfundados en plásticos protectores. La formación thrash metal de Virginia, ha quedado como una especie de grupo de culto, entretenidísimo, que si tienes ocasión no debes perderte, porque son todo un espectáculo. Enfundados en sus bárbaros disfraces, teatralizaron sus canciones entre letras grotescas, llenas de sátira política, humor escatológico y ciencia ficción. Cada vez que salía un personaje disfrazo a escena y se lo cepillaban, brotaba la sangre por todos sitios. Era lo mismo que presenciar un cómic viviente, de esos subiditos de tono. En algún momento se me vino a la cabeza la publicación “El Víbora”, y me hice gracia a mí mismo, por desterrar esos pensamientos que ya ni recordaba en aquellas viñetas. Los freaky fans, que los había, y muchos, tuvieron dosis nuevas de freaky Gwar, porque venían presentando el nuevo álbum “The New Dark Ages”, del que presentaron unas cuantas canciones, y por lo tanto, esperadas nuevas historias llenas de colorido. Al final del concierto todo se fue de madre y allí el que no corriera se iba con su manchón de sangre (falsa) fresca y otro tipo de fluidos.

Texto y fotos: Raúl “Mister Virus” García / Oscar Torres

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