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Crónica: WACKEN 2018. Día 3 (4/08/18)

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Llegamos al último edición de esta presente edición y lo empezamos de lujo con unos Skindred que levantan la hora del café de una manera soberbia. Los de Gales son apuesta segura, te guste o no su estilo, es ir a caballo ganador. Benji Webbe a la voz es un tío que te anima hasta un entierro y es que entré al concierto sin esperanzas pero salí pensando lo que me he perdido hasta ahora.

Empezó con el “Thunderstruck” a modo de prólogo con la marcha imperial de Star Wars para dar paso a “Big Tings”. Pequeños detalles de puro rock and roll como ese impás con el “Black in Black” de los australianos en “Pressure”, el “War Pigs” y de telón el “Nobody Does it Better” de Carly Simon. Entre estos compases tuvimos temazos como “Ninja”, “Machine” y el “Kill the Power” de disco homónimo. Una tarde que iría para arriba hasta acabar el festival. Promete de veras.

Terminan los galeses y nos giramos para ir al Faster Stage con ni más ni menos que los franceses del momento. Gojira juegan en otra liga. Ellos solos. Los hermanos Duplantier, junto con Christian Andreu y Labadie al bajo son una de las formaciones con mejor futuro y presente del metal. Al principio, su último trabajo “Magma” de 2016 no tuvo un recibimiento esperado pero con el paso del tiempo y los tours, es imprescindibles temas de este trabajo como “Silvera”, “Stranded”, “The Cell” o “The Shooting Star”. Está siendo un tour perfecto y una proyección magistral.

Además, nos deleitaron con un show pirotécnico acorde a la vez que sonaron “L’Enfant Sauvage”, “Explosia”, “Terra Inc.” Y la obra maestra hecha canción “Vacuity”. Gojira puede coger el relevo de las grandes bandas y poder llenar recintos muy acordes a grandes producciones. No hablamos de estadios porque ahora nadie lo podrá llenar pero en el metal, los franceses son la mejor apuesta que uno pueda hacer.

A la hora de KNORKATOR, apareció su cantante en bañador, descamisado y marcando paquete…. Así es como se presentó Stumpen a escena, su cantante, el rey del falsete. La primera vez que vi a estos alemanes me parecieron insulsos, chabacanos y una pérdida de tiempo, pero es que ese mundo de contrastes que ellos manejan forma parte de su éxito. En esta ocasión me pareció más entretenido, aún sin entender sus diálogos en alemán. La sátira de sus canciones, mezcladas con elementos de música electrónica, y coñas en todo momento, me recordaba a la banda de coña que tenemos en España bajo el nombre de Gigatrón. Esta banda de Berlín va más por la música industrial, dejando caer versiones varias, totalmente desvirtuadas, como la imagen que muestran los músicos en escena. Y que ademán no dudan en subir a alguien del público para interactuar con ellos a la hora de generar risotadas.

FRO-TEE SLIPS fue otro de esos descubrimientos curiosos en el pequeño de los escenarios, el Beer Garden, una banda alemana que tirando de ciertas similitudes con Ramones, Toy Dolls, y por su puesto con los primeros tiempos de sus compatriotas Die Toten Hosen. Es más, os diría que en cierto aspecto y similitud de algunas composiciones, también me recordaban a nuestros Boikot. El ritmo frenético de su punk rock, que llevan generando desde hace dos décadas y media, lo hacen de manera simple y enganchona, con un look muy particular, el de ir vestidos con camisas a rayas, como si fueran marineros. Algunas versioncillas del romancero clásico punkrockero de las que hacen te llevan a mover los pies y pegar una patadita al aire, pero he de decir, que a las tres y pico del mediodía, mejor era hacerlo bajo las sombrillas situadas a tal efecto para visionarlos, que para pasar calor ya estaban ellos, los marineros, acostumbrados a las inclemencias de las corrientes del mar.

Uno de los escenarios poco visitados en esta edición, dada las coincidencias con el resto del programa, era el Wackinger Stage, así que teniendo en cuenta que allí tocaban los thrashers mexicanos CEMICAN, era la ocasión oportuna. Me despistó un poco, y sobre todo sin entender nada de lo que decía en alemán, un tipo con un sombrero de cowboy sobre el escenario, que yo pensaba era alguien de la organización presentando a la banda, pero la cara de circunstancias de los integrantes del grupo, esperando que terminara éste, mientras estaban vestidos para lidiar a la misma muerte con sus rituales de pinturas e instrumentos de hueso, era un poema a deducir. Al parecer el personaje sobre el escenario, era alguien del público a quien se le había dado licencia para pedir por el micrófono la mano de su amada, y ésta cuando subió al escenario para que se le entregara el anillo, no se decidía a decir “Sí”. Todo fue muy patético, entre otras cosas porque ese tiempo se le restaba a la corta actuación que había preparado Cemican. Los aztecas, llevaban un rollo musical muy interesante, mezclando instrumentos prehispánicos de corte folclórico, ancestral, con la sonoridad básica del thrash metal. Me gustó mucho cuando salió un chamán bailando, haciendo una danza ritual. Todos con pinturas de una bella estética, llamativa, dignas de aparecer en un folleto turístico que te vende un viaje a cualquier parque de atracciones del ramo histórico.

LONG DISTANCE CALLING fueron una de las mayores satisfacciones que me llevé durante este día en el WET Stage. El colorido de sus armonías instrumentales de marcado estilo post metal, llevándolo en esta ocasión con la presencia de dos baterías tocando de forma simultánea, será imborrable. Hasta creo que ellos se sorprendieron, cuando algunas de las partes instrumentales más pausadas, generaban el ritmo del palmeo multitudinario haciendo el acompañamiento. Para quienes no los controlen, que se dejen guiar por una mezcla entre God Is An Astronaut y Russian Circles. La banda es original de la ciudad alemana Münster, y lleva funcionando algo más de una década a base de melodías melancólicas que oscilan de velocidad, con verdadera fuerza en las partes in crescendo. Su último disco se titulo “Boundless”. Ya estás tardando en echarles el guante.

Confieso que el día de hoy está generando nuevos descubrimientos a los que les seguiré la pista. Otro impacto alemán en esta ocasión, la de banda punkabilly THE BLOODSTRINGS, con chica al frente para darle un toque de romanticismo femenino a la cosa y un grueso contrabajista, que no duda en plantar su instrumento en mitad del escenario para que Celina, que así es como se llama ella, se suba encima a cantar, previo salto desde lo alto para poner fin a la exposición de alguno de sus temas. Ella aporta el glamour y ciertos contoneos que contrastan con el desgaste lineal del resto de la banda. Punk, rock, hardcore, con estética sensual y conexión rockabilly. La masilla para conseguir que la cosa se pegara bien, al menos en mi caso si les funcionó.

En mayo del presente año tenía que haber pasado por España la gira de los belgas DIABLO BLVD, pero el poco interés mostrado por el público hizo que la gira se cancelara. Así que esta era la nueva oportunidad de ver a estos muchachos de Amberes, capitaneado por el cantante Alex Agnew, también comediante en su polifacética vida, y que lleva a tales términos a la hora de interpretar sobre el escenario. El toque dark que tiene su música hace que sean algo peculiares. Todos de negro y en absoluta oscuridad salieron a escena, Alex con unas gafas de sol, que no se quitaría, y que en algún salto, entiendo que por la falta de visibilidad, casi le causa un disgusto. Sonaron contundentes, aunque me parecía demasiado evidente que todo giraba entorno al golpe de timón que iba dando su cantante.

Con MADBALL todo pareció revolucionarse de repente. La culpa de ello, como siempre, la tuvo su imprevisible cantante, Freddy Cricien, quien desde el primer momento arrasó con todo lo que había por el escenario, y en parte, frente al público cuando bajaba al foso a provocar más euforia entre los asistentes, dando por lo tanto un trabajo encomiable al roadie que seguía con expectación donde podía quedar enganchado el cable del micrófono. Haciendo gala del sello que caracteriza el auténtico estilo hardcore neoyorkino, así fue transcurriendo su show, intercalando algunas piezas clásicas con otros tema nuevos de su recién estrenado disco “For The Cause”, dígase “Rev Up” o “Old Fashioned”.

NOCTURNAL RITES con su power metal de corte melódico revivió viejos clásicos, con presentaciones previas por parte de su cantante Jonny Lindqvist, matizando en temáticas. El público, que no era mucho a estas horas por la diversidad de los nombres fuertes de otros grupos tocando paralelamente en otros escenarios, parecía ser el fiel que estaba allí a propósito esperando su show. Y matizo esto, porque ya se sabe que en los festivales no siempre gozan los artistas del público esperado. En esta ocasión, sí, porque coreaban, levantaban brazos y llevaban en volandas a la banda en cada momento que se lo pedían desde el escenario. Me llamó la atención ver sobre el escenario a Per Nilsson, también guitarrista de Messhuggah, así como precursor de los metaleros Scar Simmetry e igualmente en activo como miembro de los progresivos Kaipa. ¡Menudo pluriempleado!

No me quería perder a ningún coste el concierto de ENSIFERUM en el escenario Louder Stage, posiblemente por el mal sabor de boca que me había provocado, haber estado en Tokio en enero y no poder asistir a verlos dentro del Pagan Festival que estaban liderando el mismo día de mi llegada, por una mala gestión de quien suscribe, quedándome en la puerta sin poder acceder con todos los tickets vendidos. Concluyendo, minutos antes de su comienzo, allí estaba yo sin faldas y a lo loco esperándoles. Pues queridos lectores, me aburrieron como nunca pensé que ocurriera. Posiblemente la linealidad de su sonido, sin que fuera demasiado buena la ecualización que salía de escenarios, y porque no, pensar que siempre más de lo mismo tras verlos durante años varias veces, han podido mermar el enganche que hace tiempo me habían provocado. Medio pintados a trazos en sus rostros y correteos por el escenario fue toda la magia que pusieron, mientras eso sí, sonaron algunos temas nuevos de “Two paths”, que era la primera vez les escuchaba en directo, como el inicial “For those About To Flight For Metal” tras la intro previa de “Ajatomasta Unesta”, o el propio título del disco, tocado a continuación.

Cambiamos un pilar del futuro del metal para otra banda que está asentando actuaciones top y bárbaras. Los suecos Arch Enemy con Alissa White-Gluz como cantante ya de referencia pese al poco tiempo en la banda, parece que la banda lleva tocando junta desde que nacieron. Este grupo lleva haciendo conciertos que te dejan pillado hasta el punto de que aunque les haya visto mil veces, si tengo la oportunidad, les vuelvo a ver. Hay una cosa que me sucede con Arch Enemy, que en casa no me gustan tanto como en un concierto.

Dando el pistoletazo de salida con el “Ace of Spades” por los altavoces, la canadiense empezó a dar una lección de guturales con “The World is Yours”, uno de sus singles más famosos. “War Eternal” después, pasando por “The Race” hasta llegar al punto alto del repertorio con “You Will Know My Name”. Fue bordado y listo para matrícula de honor. Sin descanso y casi sin discurso al público, la hora y cuarto se pasó volando. Para cuando nos dimos cuenta ya salieron del bis para reventarnos más si cabe con “Snow Bound”, “Nemesis” y el “Fields of Desolation”. Brutal actuación y Alissa ya es un referente por si cabía dudas.

Caía la noche y nos enfrentábamos a la atracción principal de esta edición nº29. Helloween y sus Pumpkins United. La vuelta de una de las bandas más impotantes del power metal en la historia. Dos horas y media por delante, mucho más que cualquier otra actuación. Todo a favor. Llenazo en los campos del escenario principal y una puesta en escena de 10. Como es costumbre en esta gira, entrando con “Halloween” y comenzaba la historia por las pantallas a modo de historia de la banda. “Dr. Stein” fue la segunda en sonar y ufff, demasiados recuerdos. La verdad que ha sido un concierto donde me ha hecho recordar las horas en mi habitación escuchando los Keepers, el “Walls of Jericho”, aquél “Master of the Rings”…

Ha habido tiempo para todo. Además de sonar el “Pumpkins United” y así reconciliarse de manera oficial ante Wacken. ¿Temas que sonaron? “Why?”, “Power”, “If I Could Fly”, “Sole Survivor” y muchas más. ¿Nivel? Perfecto. Mucho mejor de lo esperado y con una forma de entretener también por encima de lo esperado. Se me pasó volando el tiempo (se dice pronto que fueron 2 horas y media). Para cuando quisimos darnos cuenta, nos encontrábamos escuchando “Future World” para dar paso a el himno powermetalero por excelencia, “I Want Out”. Nunca había visto al público de Wacken cantar al unísono una canción. Fue bestial, majestuosa, sobresaliente, sin rencores, profesional, divertida y todo lo bueno que puedas recordar de los Helloween que siempre tuvimos en la retina. ¡Las calabazas son una institución!

DIMMU BORGIR fueron los encargados de cerrar el Faster Stage esta noche, y por lo tanto, ponían el broche a esta edición en la zona de los escenarios principales. Tras verlos en junio en una de las carpas de Hellfest no esperaba demasiadas sorpresas, y lo digo, porque allí me decepcionaron bastante, a pesar de que llevan su mínima puesta de escena para integrarte de lejos en lo que podía ser algo más relumbrón. Bueno, he de decir que en Wacken, sonó todo mejor y tenían más presencia solo con la evidencia de estar situados en el lugar que le habían otorgado. De todos modos hoy en día son una banda espectáculo, y no una espectacular banda, como seguro muchos los esperaban ansiosos. Nada que objetar a la decoración de la escena, ni a sus cincelados aspectos satánicos, bien perfilados, con poses y movimientos medidos, decorados por las eventuales  bengalas made in Wacken en el frontal del escenario. El black metal sinfónico de estos noruegos seguirá teniendo su magia sonora, gracias a teclados y otros samplers disparados desde el lugar preciso, pero no alcanzó la grandilocuencia de algunas producciones que han dejado reflejadas años atrás en DVD. Al menos, su actualidad, que no es poco, permite poderles seguir viendo en activo después de todo, y de hecho venían acompañados de un disco tras años en el dique seco, “Eonian”, y no podía ser que no tocaran algunos temas que incluye, así que en el comienzo “The Unveling” y “Interdimensional Summit”, y hacia el final la curiosa y trivial “Council Of Wolves And Snakes”, así como “Archaic Correspondance”. El maquillaje total a su historia, lo terminaron dando con temas siempre bienvenidos por su tallado original, como ejemplo “Gateways”, “Dimmu Borgir”, “Puritania” o “Mourning Palace”.

Toca cerrar la edición del 2018 con una banda que descubrí hace unos meses en Graspop. Desconocimiento total hasta que en el festival belga les descubrí a la hora del vaso de leche con galletas. Fue cuando dije que siempre les vería fuera donde fuera. El impacto fue tan grande que me daba igual que estuviera reventado físicamente. A las 2 de la mañana hasta las 3, en el Headbangers Stage, con mucha gente para ser el cierre del festival (el año pasado con Lords of Black no éramos ni 50 personas). Tocaba defender el “Devil is Fine” y “Strange Fruit” ante el público.

Salió en escena Manuel Gagneux, Denis Wagner, Tiziano Volante, Marco Von Allmen, Mia Rafaela y Marc Obrist. Semblantes serios y empieza la misa de las 2. “In Ashes” como cenizas nos abrió el apetito y como un no parar, sonaron “Servants”, “Blood in the River” y el coro inicial góspel de “Row Row”. Como siempre, comparando con la primera vez que les vi hace un par de meses y la sensación era la misma. ¿Cómo podía salir un grupo así? El público entregado y el sonido perfecto. “Waste”, “We Can’t Be Found” y suena “Devil is Fine”. La gente se nota que conoce la canción porque aquello se animó mucho para que seguidamente, con “Don’t You Dare” siguiera esa tónica festiva de la misa góspel. Terminaron de una manera extraña ya que “Baphomet” no es una canción para acabar pero oye, que nos quiten lo bailado. Casi una hora de metal, djent, average, góspel, coros, locura y final del Wacken 2018.

Texto y fotos: Raúl «Mister Virus» García y Alejandro Díaz.

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