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Crónica: WACKEN 2015. Día 2 (31/07/15)

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VIERNES 31 JULIO

Arrancábamos la mañana con la banda brasileña ANGRA. Aún no había tenido ocasión de verles con su nuevo cantante Fabio Lione al frente. Serían por las horas,  pero los sentí poco de primeras poco revolucionados pero con una magnífica eficiencia. Esta banda tiene un pulso especial en su sonido, que de todas formas te transforma por los matices melódicos que tienen su música. Tampoco es que tuvieran mucho tiempo para mostrar sus canciones, abriendo con “Newborn Me” y cerrando con “Nova Era” y entre medias toques algo más emocionales con “Storm Of Emotions”. Heavy metal condimentado estructuras sonoras de teclado y partes melódicas que los hacen algo cautivadores.

EPICA aparecía en escena con mucha energía, custodiados desde lo más alto por su teclista Coen Janssen, y ofreciendo la dulzura de su cantante Simone Simons, a quien le haría falta un poco más de dinamismo en las partes instrumentales, en lugar de andar preocupada del encorsetado vestido. Aún sabiendo de las buenas intenciones y las muestras de felicidad que siempre ofrece esta banda, al llevar tantas partes pregrabadas daba la sensación de cierta artificialidad, haciendo de su sinfonismo algo manido. Posiblemente Mark Jansen cuando montó la  banda quiso encontrar en este nuevo proyecto, tras salir de After Forever, poder reflejarse en el espejo de Nighwish, en donde además canta hoy en día Floor Jansen con una presencia inimitable.

Sonaban tambores de guerra, pinturas en cuerpo se imaginaban, y los finlandeses ENSIFERUM en el Party Stage competían con la música de Angra a primera hora de la mañana. Gran concierto. Lucen más en grandes festivales que en pequeños clubs. Mola verles con sus faldas y sentir sus épicos himnos, en esta ocasión haciendo cortes de su último trabajo “From Afar”. Este tipo de bandas de viking metal, la verdad que con poco se meten al público en el bolsillo, porque por estas tierras gusta mucho todo este rollo. Yo de hecho los conocí aquí hace ya una pila de años. Casi todos los temas suelen ser tarareados por el respetable, y sino como muestra el tema final “Victory Song” que puso a público y banda en alza y en danza al unisono.

SEPULTURA sigue manteniendo ese potencial que les caracteriza en directo. Sólo pude ver la mitad de su concierto para poder disfrutar también de Falconer, que tocaba coincidiendo en otro de los escenarios, pero me dio la sensación que repartieron bien los temas de los discos que tienen publicados, dejando constancia de sus últimos trabajos y guardando  para el final los clásicos que todo el mundo esperaba. No parece que hagan concesiones y que tocan lo que creen es más oportuno por algo rudo que pueda parecerle a algunos, es como si quisieran retornar a su pasado, ya sabéis, siguiendo ausentes en la banda la mitad de los protagonistas que nos hicieron crecer con los originales Sepultura.

Qué bueno fue poder ver a FALCONER en directo después de perderle la pista durante tanto tiempo. Otro de esos shows para degustar con la mirada, no sea que tardemos mucho en volverles a ver en directo a esta banda sueca de instrumentación y melodías folclóricas, que consigue ese sonido medieval tan especial, con dejes vocales tan melódicos e interesantes por parte de su cantante Mathias Blad. Sonaron como banda de culto, al menos yo los presenciaba así. Le dieron el protagonismo justo a su último trabajo “Black Moon Rising”,  haciendo tres de sus temas, el resto fue un repaso a su camino.

A los noruegos KVELERTAK hoy por hoy se les están encumbrando como la nueva resurrección de eso sonido heavy setentero que tantas bandas han zarandeado como bandera. Parece ser que es necesaria una constante renovación del sonido rock primigenio, así que toda esa euforia estaba concentrada en un notable público, entre el que nos incluimos, que cierto es, saben manejar con el comienzo de cada tema. La banda capitaneada por ese barbudo Erlend Hjelvik que no deja de moverse de un lado hacia otro como un poseso descamisado convence y vence. Sus formas y estética ha allanado el camino al nivel comercial y ellos sólo tienen que hacer el trabajo para el que han sido programados.

QUEENSRŸCHE siempre mola verlos en los tiempos que corren, sobre todo por recordar sus primeros tiempos. Es verdad que para quienes tenemos grabado a fuego el acontecimiento musical que supuso la aparición de esta banda en sus principios con Geoff Tate al frente dando ese tono imposible de confundir, hoy en día cada vez que escuchamos algunos de esos clásicos de los ochenta y noventa timbrados por Todd La Torre, nos retrotraemos para imaginarlo, pero Todd es un gran cantante que sabe meterse en ciertos tonos. Disfruté con los temas dedicados a los primeros discos, especialmente volcado en su primer trabajo “The Warning”. Otros clásicos como “Operation:Mindcrime” o “Empire” quedaron fuera en detrimento de temas tal vez menos esperados en vivo también de aquella época. De su último trabajo “Condition Hüman” solo hicieron “Arrow Of Time” y lo cierto es que creo que a nadie le hubiera importado sustituirlo por algún clásico más.

A continuación, menos revolucionados y con una magnífica eficiencia,  muchos de los allí presentes posaban sus miradas en Mikael Äkerfeldt, el cantante y guitarrista de OPETH, de cómo es capaz de vincular a su espacio tiempo la naturaleza de su creatividad, estando siempre presente los altivabos de sus estructuras sonoras capturando esencias de otras épocas, con ligeros temas ambientales que transportan y cambiar de ritmo de forma endiablada. Los suecos nos hipnotizaron, se paro en parte el tiempo gracias al set elegido en donde los vacios son buscados por el cantante para contar siempre algo hacia el público antes de interpretar nuevas piezas.

A la hora de DREAM THEATER pudiera ser que ya son muchas las veces que les he visto actuar desde sus comienzos, y sabemos de lo difícil que es mantener tanta pose técnica en un festival. Siempre mantendré que es una banda para ver durante su propio espectáculo, liderando, no acortando temas, duración de su show y a expensas del sonido que va y viene en un festival al aire libre. Siempre es novedoso ver como saldrá el show, estando demasiado concentrados cada uno de sus miembros. Sigo destacando la labor de este gran batería Mike Mangini, que desde que entró en la banda en 2010 yo creo que ha hecho pillar más fuerza al grupo y olvidarnos ya definitivamente de quien pensábamos que sería una pieza irremplazable en la figura de Mike Portnoy.

BLACK LABEL SOCIETY fue sinónimo de energía. Una vez más la envergadura de Zakk Wilde estaba a la altura del sonido tan contundente que expresa a través de su guitarra. Él transmite con su imagen y la parafernalia que le rodea, dígase las calaveras del pie del micrófono. Nos volvió a convencer con un sonido aniquilador que por momentos te hacía verlo como “el chamán del metal”. Sin duda nos dejó boquiabierto con esos solos y riffs de guitarras tan sólidos, alguno de ellos llevados hasta el punto que por su extensión roza la densidad, pero sólo roza, porque es un tipo muy regresivo y sabe cuando parar el dolor.

Después de verlos en Hellfest un par de meses antes, en donde me decepcionaron al tercer tema NUCLEAR ASSAULT, he de decir que aquí me causaron otra impresión bien distinta, con mucha más vibraciones de las que había recibido a pleno sol en Francia, y en cambio aquí a plena oscuridad dentro de una carpa. La batería de Glenn Evans marcaba el ritmo que en los ochenta consiguiera emocionarme con discos como “Game Over” o “Handle With Care”, esta vez con más enfoque para Dan Lilker que para John Connelly, pues era el bajista quien iba llevando la batuta de lo que se tocaba, cosa que me sorprendió. No fue un concierto de egos aunque ya les vi anteriormente con algunas rencillas internas a distancia. Mola seguir viendolos encasillados en la vieja escuela del thrash metal de la que formaron parte, y eso está bien.

ILL NIÑO ostentan esa marca que les caracteriza con un sonido tan peculiar como espectacular, así que asomarse a verlos fue comenzar a pegar botes y dejarse agitar por la percusión de su sonido. Actitud endiablada que pocos grupos consiguen en tan poco tiempo desde el comienzo de sus conciertos. Uno de nuestros grandes valores que tiene esta banda latina son sus percusiones, su temple para fundir metal, y además saber comunicarlo aunque sea de forma puntual, tratando al público en distintos idiomas. Pareciera que siempre hacen lo mismo, pero en lo que se refiere a su sonido, es tan concreto y bestial, que seguro aún nos tienen que seguir sorprendiendo con nuevas evoluciones.

RUNNING WILD me gustaron, pero costó que me entraran de primeras, porque después del fiasco que supuso aquel concierto de despedida que anunciaron a bombo y platillo como exclusivo en Wacken para el año 2009. Esta vez la cosa cambió, no fue el muermo con envoltorio de marketing de aquella vez. Espectáculo en el comienzo, clásicos sonando desde el principio, como “Under Jolly Roger” y algunos temas no escuchado antes, que puso a la banda germana de nuevo en lo más alto de la expectación. El lugar estaba a reventar, y eso motivó que dedicaran un par de bises a tanta devoción. He de reconocer que esta banda siempre tuvo ese toque especial con su heavy metal de guitarras tan armónicas. Aquí volvieron a transmitir todo aquello.

El cierre para este viernes, lo atajaríamos con la grandísima actuación de MY DYING BRIDE quienes volvían al festival tres años después de su última presencia. Hicieron un par de piezas claves de su clásico “Turn Loose The Swans” revivido con majestuosidad gracias a las dotes interpretativas de Aaron Stainthorpe. Creo que eran de los temas más esperados. Es sobrada la fama que precede a estos ingleses, precursores del death doom al comienzo de la década de los 90 y que en estos últimos años en tan buena forma los ha mantenido. La banda estuvo muy coordinada, pero siempre es brillante escuchar las distintas maneras de moderar de forma tan audible la voz de este hombre. También le dedicarían espacio a sus trabajos «The Angel And The Dark River» y «Like Gods Of The Sun». El sonido de teclados y violín puntualmente hacia que aquello tuviera la atmósfera oportuna.

Texto/fotos: Raúl García y Oscar Torres

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