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CRÓNICA UNISONIC + LORDS OF BLACK + NIGTHFEAR SALA SALAMANDRA (HOSPITALET) 5/12/2014

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NIGHTFEAR
La tarde-noche se iniciaba a las ocho en punto de la tarde, con escaso público en el local, pues la gente se acumulaba en los bares próximos a la sala sin ninguna prisa por entrar ni ningún interés por escuchar la propuesta powermetalera de Nightfear, banda madrileña con un disco en el mercado, el aceptable “Inception” y otro en ciernes, “Drums of War” en el que basaron la mitad de su corto set list con cuatro canciones (The Prophecy, Path of Victory, Sands of fire, Breakout) que demostraron tener un buen nivel y que son muy defendibles en directo. El resto del Set, basado en “Inception” (La intro Inception, inmortal, Steel Warrior, Nightmare, Pride) empezó a calentar el ambiente para lo que venía después. Decir que hicieron una actuación muy correcta, con un buen sonido y con muestras de gran virtuosismo de su guitarra solista Ismael Retana, que estuvo durante toda su actuación a gran nivel, regalándonos un par de riffs memorables y de perfecta ejecución, muy bien secundado a la rítmica por Victor Blanco como perfecto contrapunto, todo ello sobre una más que aceptable base formada por el bajista Manuel Moreno, que exhibió durante todo el show posturas típicamente Harrisianas ametrallando al público con su bajo continuamente y el batería Oscar Bravo con muy buena técnica, pese a usar la batería de Andy C. por falta de espacio para ubicar la suya. Capítulo aparte es la voz de Lorenzo Mutiozabal, a la altura de las mejores voces del género y que suena muchísimo mejor en directo que en el único disco que tienen en el mercado por el momento y que dejó un gran sabor de boca al público que poco a poco iba entrando en la sala.
En definitiva una buena banda de Power Metal, con grandes posibilidades aunque tienen que crecer (Hay mucho tiempo para ello) que ofrecen un potente directo y que nos dejaron impacientes por escuchar su nuevo trabajo.
LORDS OF BLACK
Terminada la descarga de NIGHTFEAR y pasados escasos veinte minutos, lo justo para el cambio de material, era el turno de una de las bandas revelación de este año 2014, LORDS OF BLACK, el proyecto del gran Tony Hernando y Andy C. junto al magnífico cantante Ronnie Romero y el bajista Victor Duran, que nos ofrecieron una estupenda muestra de su auto titulado disco de debut que tocaron casi íntegro.
Pese a que adolecieron de un sonido bastante deficiente sobre todo de la voz, con constantes acoples y un volumen muy bajito que no nos permitió disfrutar de las grandes capacidades de nuestro Dio particular Ronnie Romero como hubiéramos deseado, nos ofrecieron una brillante actuación, especialmente de la guitarra de Tony Hernando secundada por ese brutal genio de la batería llamado Andy C. que a mí me recordó muchísimo al sonido de los últimos discos de Saratoga en los que participaron ellos. Guitarras afiladas de principio a fin, espectaculares riffs powermetaleros con toques progresivos que rayaron a gran nivel durante toda su descarga y unos temas de gran nivel compositivo que suenan perfectos en directo. Temas como Lords of Black, Nothing left to Fear y especialmente Forgive or Forget sonaron espectacularmente potentes.
Si algo hay de malo en esta actuación es el uso y abuso de los teclados pregrabados en muchos de los temas que para mí son prescindibles y que deslucen algo el resultado final. Poco hay que añadir sobre esta banda pues son de sobra conocidos los méritos de todos sus componentes, las grandes dotes de frontman de Ronnie Romero y el virtuosismo de sus músicos que demuestran de principio a fin.
Al final de su escasa hora de actuación y con la sala ya a más de la mitad de su capacidad quedó un muy buen sabor de boca y muchas ganas de escucharlos como cabezas de cartel desarrollando todo su potencial sin apuros horarios ni espacios reducidos para sus evoluciones.
UNISONIC
Terminada la actuación de Lords of Black, caía una pantalla blanca de cine sobre el escenario mientras los técnicos procedían a su preparación para la descarga de UNISONIC y la gente terminaba de entrar en la sala, la cual, para el inicio del show de los Headliners presentaba un magnífico aspecto llenándose al 95% aproximadamente.
A las 10:15 de la noche y mientras sonaban las primeras notas de la intro Venite 2.0, se levantaba la pantalla dejando ver un enorme telón de fondo con el nombre de la banda iluminado que conseguía un precioso efecto para presidir todo el show. Terminando ya la intro tomaban posiciones en el escenario y se iniciaba la descarga con For the Kingdom, primer single de adelanto de su álbum Light of the Down y en el que ya pudimos ver la auténtica sorpresa de la noche, y es que Kai Hansen no tocaba con su guitarra habitual, esa ESP roja (aunque las dos últimas veces que he podido verle con Gamma Ray ha usado mayoritariamente dos Gibson) que le da ese sonido tan particular y que es su auténtica seña de identidad, debido a que se le extravió en el aeropuerto de Barcelona y tuvo que alquilar una Gibson Les Paul a toda prisa para poder tocar (Me explicó antes del concierto que tenía algo de preocupación por este hecho, dado que en las pruebas de sonido no se había acabado de adaptar bien al instrumento de alquiler y no sabía cómo iba a sonar exactamente), de todas formas, y pese a que el sonido no fue el que nos tiene acostumbrados Kai Hansen, se defendió muy bien y dio un magnifico recital de virtuosismo guitarrero. Sin pausas siguieron Exceptional y Never too late tras la cual Michel Kiske empezó su recital de bromas habituales con esa tremenda alegría que desborda pese a estar notablemente cojo y vérsele sufrir durante todo el concierto por su dolorida rodilla (Usó un taburete durante toda la actuación en el que se sentaba frecuentemente para descargar de presión su pierna, y sus evoluciones por el escenario fueron bastante menos de las habituales), nos hizo notar que la guitarra de Kai era de alquiler haciendo burla sobre la pérdida de la suya. Siguieron Your time has come ese poderoso inicio de su light of the Down que suena puro Helloween (cosa que el mismo Kiske reconoció) y Star Rider que empezó cantando Michel Kiske pero que terminó Kai Hansen con la inestimable colaboración del público presente que le acompañó de muy buena gana y que hay que decir que sonó mucho mejor que Kiske, que durante toda la primera parte del show sufrió de los mismos problemas de acoples y mal sonido que Ronnie Romero, cosa que no se solucionó hasta muy avanzado el concierto.
Siguieron con My Sanctuary, después de la cual Michael Kiske nos explicó, entre bromas, como se produjo su lesión de rodilla además de bromear con el hecho de que Kai Hansen estaba muy ocupado con Gamma Ray y no pudo colaborar en la composición de las canciones del disco, cosa que hizo en varias ocasiones durante la noche, antes de seguir con When de Deed is Done, finalizada con un muy buen solo de Mandy Meyer que enlazó con Souls Alive, que pudimos oír ya sin problemas en el micro, al final de la cual el borracho de turno imprescindible en todos los conciertos le ofreció una bota de vino a Kiske, que se la devolvió sin beber enlazando con el siguiente tema King for a day que ya sonó perfecto en todos los aspectos.
A estas alturas del concierto era tiempo ya de que sonara algo de The Keeper of the Seven keys de Helloween (Obra cumbre en dos capítulos del duo Hansen-Kiske) y la elegida no fue otra que la impresionante March of Time que puso literalmente la sala patas arriba. Siguieron con la tranquila Over the Rainbow, donde Kai, como no podía ser de otra manera empezó su particular lucimiento, enlazando con otra obra maestra de Helloween: Follow the Sign, seguida por Throne of the Dawn y la última pieza antes de los bises, la magnífica We Rise con la que se retiraron del escenario, no sin que antes Kiske tomara un trago de la bota de vino que se pasó toda la segunda parte del show yendo y viniendo y que motivo muchísimas bromas por parte del frontman.
Después de hacerse rogar bastante regresaron para ofrecernos lo que todos los presentes estábamos esperando: I Want Out, que en la voz de Michael Kiske sonó mejor que nunca, aunque poco cantó pues invitó al público a hacerlo por él y que aprovecharon para hacer su particular homenaje a la competencia intercalando fragmentos de Running Free de Iron Maiden, I was made for loving you de Kiss y Breaking the Law de Judas Priest, antes de terminar en todo lo alto con Unisonic que dio el brillante broche final a la noche.
En resumen un impresionante concierto de una banda que poco a poco se va consolidando como un proyecto a largo plazo, cosa que muchos dudábamos con su primer disco, donde todos tienen muy bien asumido su papel (Todo el protagonismo es para Michael y Kai, manteniéndose los demás en un modesto segundo plano) y que prometen ofrecernos grandísimas noches de Metal en el futuro.

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