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Crónica; TIMO Tolkki + Guadaña – Valencia

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Mucha gente arremolinada en la puerta de la sala Paberse, música en los coches cercanos de Stratovarius, y caras de expectación. Pero todo se desvanece cuando en la misma entrada te dicen que Timo no ha llegado y que tocarán los segundos, justo a las diez, relegando a Guadaña a última hora.

Timo Tolkki fue un guitarra fantasía que encumbró el power metal en la época de su mayor esplendor, a finales de los noventa. Sus problemas mentales (bipolaridad) le han atormentado en sus últimos años de carrera, donde su popularidad ha decrecido a un ritmo vertiginoso. Hace unos años Timo se veía acabado, por la enfermedad, por la medicación y por el sufrimiento de comprobar cómo su trayectoria entraba en barrena. Malvendió el nombre de su banda, Stratovarius, y se dejó caer con proyectos muy ilusionantes pero que no terminaban de cuajar y así, en ese estado, llegamos a la gira que iba a intentar resucitarlo para el público español.

Songs from my career 1987-2017” se presumía como una oportunidad única de presenciar temas que Stratovarius ya no tocan en directo, y además de poder vivir una auténtica clase magistral de guitarra de un hombre que había compuesto verdaderas joyas del metal contemporáneo.

La velada la abrieron los locales Law Maker, un combo que tributa a bandas como Black Sabbath o DIO. Poco tiempo sobre las tablas porque Timo exigía comenzar a las diez, pero aun así nos dejaron un buen sabor de boca con temas como “Holy Diver”.

En realidad Timo no comenzó el concierto a esa hora, pero sí que es cierto que sus músicos, entre ellos Alex Landenburg, ex batería de Rhapsody o Mikko Härkin, ex teclista de Sonata Arctica, ya estaban sobre las tablas. A priori el finés iba muy bien acompañado. Mucha gente esperaba la llegada del guitarra, sus compañeros hacían muecas de cansancio por la espera, al final apareció el orondo músico entre el público, entrando por la puerta, cogiendo la guitarra y sentándose en un taburete.

Y así toda la noche, excepto en algún momento – muy pocos- donde se levantaba. Podríamos decir que aquello era un concierto de una banda, y además había un alma errante como guitarra sentado en un taburete. Todo comenzó con “Fright Night” de su disco debut con Stratovarius en 1989, y ahí ya nos dimos cuenta de lo obvio: Timo no estaba para actuar ni para nada. Su mirada perdida en la inmensidad, su extremo sobrepeso, sus gestos lentos y sin sentido, todo indicaba que estaba aturdido por la medicación. Timo estaba allí de cuerpo, pero no mentalmente, aquello no iba con él. En ocasiones balbuceaba trozos de las canciones y en otras saludaba con triste parsimonia.

El vocalista, Mike Livas, le ponía ganas, era conocedor de la importancia del repertorio que tenía por delante, pero se le notaba falto de química con el resto del combo, nada que decir de la labor del Mikko, teclista, que no apareció en ningún momento de la actuación.

Break the Ice”, “Distant Skies” y hasta “Hunting high & low” sonaron bien, pero descafeinadas, sin alma, como interpretadas en un ensayo. Timo seguía en su taburete, miraba a la nada, como perdido, como intentando recordar aquellos momentos de gloria con las dos partes del “Elements” (2003) o el “Visions” (1997). Aquella imagen producía mucha lástima, ver a un guitarrista que podía haber estado en el G3, y que había sido fuente inagotable de inspiración para cientos de guitarristas, estaba allí sentado, abstraído, visiblemente ausente. Tocaron verdaderos himnos como “Paradise” (“Visions”, 1997) o “Speed of Light” (“Episode” 1996). Se fueron como entraron, y con un gesto que honra al promotor, subió al escenario a pedir disculpas y a emplazarnos a ver a Guadaña: los verdaderos triunfadores de la noche.

Guadaña aparecieron un poco tarde, había que recoger y colocar todo en su sitio, pero sin complejos asaltaron el escenario los gaditanos con la fuerza de un huracán, y es que Glory es una frontwoman que sabe manejar las canciones a su antojo. “Karma” es su último trabajo, y parece que han logrado el equilibrio exacto entre heavy clásico y el nuevo metal, que bordan sin complicaciones.

Cuando subieron a las tablas, parte del público ya se había marchado, pero otra se esperó para degustar el postre. Comenzaron con “Aun sigo en pie”, primer corte de éste nuevo lp, crudo y directo, Glory y Salva se tropezaban alguna vez en el escenario, debido a sus reducidas dimensiones, pero se complementaban bastante bien.“Yo soy la Ley” sonó atronadora, un petardazo directo al corazón, que se transformaba en la joya de su anterior trabajo “Deryaz”.

Con bandera ondeada al público incluida, llegaba el sencillo de este redondo, “Nuestra Revolución”, que nos hacía corear la letra. Era el momento de marcharse, pues iban a ser los encargados de abrir para Timo, pero finalmente no lo hicieron, y tenían un setlist corto, demasiado corto para lo que ellos pueden hacer. Visiblemente cansados, con muchos kilómetros en el cuerpo y con cierta satisfacción, dieron por cerrado el concierto con “Karma”.

Lo que en un principio podía parecer un fastidio, tener que tocar al final, devino en suerte, así al menos no fuimos con un más que buen sabor de boca a casa.

Texto y fotos: Javier Caro

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