Crónica: SWR BARROSELAS METALFEST 2018, Portugal. Día 1 (27/04/18)

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DÍA 1, VIERNES 27 ABRIL

Seguro que este año la organización trabajó con todo su equipo con cierto distanciamiento del estrés que una celebración como la del xx aniversario trae consigo, pero lejos de pensar que se han relajado para este 2018, han seguido dando los pasos que mantienen los veteranos festivales con ganas de llegar a más gente y en mejores condiciones. SWR BARROSELAS seguro que seguirá siendo en una amplia proporción un festival de asistencia cotidiana, pero eso está bien, no olvidemos que el sustento de la gente local que ha apoyado al festival como algo suyo desde hace tanto tiempo, ya forma parte del entorno anual. Las mejores en el pavimentado que antes provocaba polvo con los bailes de pogo ahora se han modificado, y ya no hay arena, aunque si un suelo más duro para quien no mida bien lo de lanzarse desde el escenario al público. Ahora casi no hay polvo en el ambiente, pero dentro de las carpas sigue manteniéndose el ambiente cargado con toda la gente fumando (debería de tenerse en cuenta una cortina de escape para sí el tiempo lo permite ventilarse las zonas de concierto). El escenario exterior (Swr Arena) sigue siendo un buen lugar para alternar cuando la programación lo permite, y por su puesto para cerrar la noche de shows, aunque sin duda, la zona del Swr fest Cafe es la idónea para tomar un contacto real con las gentes del lugar y la cercanía a las bandas. Aquí tienen lugar  exposiciones de diseños de carteles así como de fetiches firmados por artistas participantes en otras ediciones, también se proyectan películas, y se realizan los meet & greet con las bandas protagonistas que te permiten el acercamiento y que te lleves algún recuerdo firmado. No hay duda que la estructura mantenida y mejorada de Barroselas les hace tenerlos en cuenta como un festival algo más que local dedicado de una manera tan especial al metal extremo que entre una buena selección de bandas internacionales también tiene espacio para las bandas con las que cohabitan, que además tiene su propia y original moneda para poder consumir en las barras, el Steel.

Desde Madrid a Barroselas me gusta ir en coche, como hice el pasado año, pasando previamente por el sitio donde descansaré situado a unos kilómetros del Barroselas, para llegar al festival desde allí del tirón. La fiesta del día 0 que tendría lugar la jornada anterior contaría con Paisiel, We Dreams Alone, Firebreather, Putas Bêbadas y GosT, y aunque no estuve presente, intuyo que tuvo un cierre divertido y bailongo con los sintetizadores setenteros de GosT, pues el fin de semana pasado tuve ocasión de experimentarlo en la jornada final del festival holandés Roadburn, del que también di cuenta de lo que ocurrió en Tnt Radio Rock. Tras pasar un control policial en las inmediaciones y solucionar lo de mi acreditación, al tiempo que suenan OAK, se lleva a cabo lo que parece ser una inspección de trabajo con varias personas acreditadas a tal efecto para pedir documentación en distintos puestos. Creo que deberían de hacer este tipo de controles en los festivales españoles con más frecuencia. Desde aquí quiero romper una lanza por los trabajadores que por necesidad trabajan en condiciones precarias. Ok, entiendo que en Barroselas todo estaba en orden porque todo continúo con cierta normalidad. Y diego cierta, porque al llegar me entero que Sourvein no tocarán, así que se altera el orden de actuaciones modificándose los horarios.

Con muchas ganas servidor está preparado para ir al lío, con los alemanes PLACENTA POWERFIST ataviados en bermudas en el escenario exterior, quienes dieron una muestra contundente de su efectiva mezcla entre sonoridades brutales, letras gore llenas de perversión y la simpatía que causaba como contraste verles interpretar. No llevan ni una década en activo con este nombre, que en parte hay que ponerlo en paralelo con el de la formación también germana de deathcore The Sovereign para entender la veteranía mostrada. Su cantante Martin Mantler, mentor en ambas bandas, un portento gutural, dirigía con sus manos la orquesta mientras se dirigía de vez en cuando con algunas palabras al público. El resto de la banda realizaba continuamente unas agitadas coreografías, al estilo de la danza de guerra Maorí. En un momento dado el bajista y uno de sus guitarristas se lanzaron desde el escenario al tendido y pillaron por sorpresa al público que estaba agitando sus cabezas. Se pusieron a hacer un circle pit, y los muy jodios hasta daban golpes con sus instrumentos para que se diera cuenta la gente quien llevaba el ritmo de la música y el movimiento.

Los suecos FIREBREATHER, que como comenté unas líneas más arriba, habían hecho un su show el día anterior, volverían a repetir sustituyendo a Sourvein. Fue una sorpresa por partida doble, porque sobre todo sus eslabones musicales estaban encadenados al stoner y al doom con notables riffs de su guitarrista Mattias Nööjd, que hasta en algunos momentos en la forma de cantar me recordaba a Zakk Wylde, pero claro, aquí situándolo en otro escenario. Lo cierto es que la imagen y las formas, con su enjoyado y tatuajes desde lejos pareciera serlo. El trío sonó con esa ferocidad machacona, que por un momento me estaba haciendo pensar la suerte que había tenido de poder conocerlos a costa de la baja de los estadounidenses. Residentes en Gotemburgo, y formados en el 2016, han editado un trabajo de cuatro temas homónimo hace un año, que es lo que estaban presentando.

VULVODYNIA desde Sudáfrica concentrando su concepto en el grindcore y gore más bestia, recordando en muchos conceptos a Cannibal Corpse, hacían aparición con su propio sello, ya incluido en un nombre tan difícil de asimilar por lo que implica su traducción. Hay que hacer que toda la atención recarga sobre un proyecto desde el primer momento, y lo que muchas veces no consigue un ilegible logotipo, lo hace la provocación. También con poco camino bajo esta sigla, su cantante Duncan Bentley y el guitarrista Luke Haarhoff pusieron en marcha en 2014 la historia. Admiro la capacidad de los músicos de hoy en día de llevar en paralelo y en activo distintos proyectos. Es el caso de nuestros protagonistas, que no siempre lo hago, pero cuando veo una vestimenta tal conjuntada, supongo que adrede, no queda más remedio que mencionarlo. Mientras de forma barbará clavaba espuelas sonoras lucia su fosforita chaqueta amarilla a juego con los calcetines del mismo tono. Demoledor todo, menudo muro que tenía la voz con ese infranqueable colchó sonoro. La banda era joven e inquieta, de hecho, el bajista se tiró todo el rato correteando de punta a punta saltando monitores y golpeando algún micrófono.

Con los australianos DÉPARTE se desató un incendio sonoro. Tras una breve prueba de sonido para ajustar esa manera tan asfixiante que tienen de tocar su sus temas, parecieran querer quedarse ya para el comienzo, pero tras explicárseles el protocolo de salir y entrar de nuevo esperamos un breve instante y empiezan a hacernos disfrutar con esa tensión que va generando la forma de cantar del grandullón Sam Dishington, quien además toca la guitarra, siendo una de las piezas fundamentales de este cuarteto de black metal ralentizado, que también tuve ocasión de ver en Tilburg una semana antes, siguiendo las mismas líneas, los mismos esquemas, y por lo tanto la saturación de su sonido primando dentro de una oscuridad que más que relajarte, te hace manifestar nerviosismo. Si no los controlas, quédate con la copla, me parecen unos fuera de serie. Tienen un disco editado bajo el nombre “Failure, Subside”.

MORTUARY DRAPE a pesar de ser toda una institución en el black metal italiano, no recuerdo haberlos visto antes en vivo. Tal vez sí, quién sabe, el tiempo, la memoria… Ellos empezaron a mediados de los ochenta con el ocultismo y la nigromancia por bandera, influenciados por bandas como Venom, Celtic Frost o Mercyful Fate. La hechura de su sonido abarca toda su trayectoria, plagada de demos y eps, así como cinco discos largos en estos treinta años, muy bien representados en Barroselas. Todo se tornó satánico en escena, con pinturas de anticristo en semblantes, y capuchas que apenas en algún solo de guitarra con el movimiento se escapaban de la envoltura craneal. Su cantante reposaba constantemente sobre un atril sobre el que presidía esta misa diabólica, que dejaba paso a los acordes de heavy metal clásicos, con ralentizadas armonías de guitarra que al tiempo de oscilar por el aire, continuaban con su ritual de fuerza.

A la par que los italianos estaban tocando los estadounidenses WORMHOLE en el exterior, así que hice una breve escapada para verlos con la mala suerte que tras terminar el tema que pillo empezado, tienen un problema con un amplificador y han de parar la tormenta sonora que estaban descargando. Este coitus interruptus les tuvo unos minutos en blanco sin reaccionar, hasta que decidieron continuar sin uno de sus miembros muy pendientes de lo que los técnicos del festival solucionaran el problema. Ellos están girando por Europa junto a Vulvodynia, la otra banda del cantante Duncan Bentley, y aquí esperaba encontrarle también pensando que su voz fuera capaz de aguantar dos descargas continuas, pero han decidido que en este tour la voz de Wormhole sea la de Alex DeRose cantante de la banda Bog Wraith. Creo que situaciones de directo así desconciertan a cualquiera pues te cortan todo el rollo, me dio la impresión, que por ello pasó Alex.

MASTER´S HAMMER me gustaron pero con ciertas observaciones. Otros veteranos, con tres décadas de esfuerzos a sus espaldas y además en la lucha desde Praga, República Checa. Sus espectáculos que basados en el atrezzo aquí no eran tales, por lo que la música se vio un poco desprotegida de esa otra parte importante, desde mi humilde punto de vista, para que una banda sea valorada notablemente por su forma íntegra de llegar a la gente. Aunque tenían recién editado un último trabajo titulado “Fascinator” cubrieron parte de su set con algunos clásicos propios de su carrera. Y aunque me hubiera gustado verles con un espectáculo a lo King Diamond, que les hubiera venido al pelo, sus toque experimentales, con partes de percusiones, y esas trazas folclóricas aludiendo a sus orígenes tenían bastante magnetismo para sentirse satisfecho de disfrutar de estos veteranos tan peculiares.

TEETHGRINDER o cómo tirarse desde una goma elástica a unos cuatro metros de altura para hacer puenting. Es decir, toda la adrenalina acumulada, explotó desde el primer momento que la banda holandesa abriera fuego con ese nervio que tiene en su vocalista. ¿Crust, grindcore, sludge? Vale… agítalo todo y ahí tiene el resultado. El resto de la banda también parecieran desencajar sus cuerpos haciendo levitar sus instrumentos por encima de las cabezas. Las introducciones de nexo entre canciones mantenían viva la llama del colapso. Llegados a este punto, me acabo de dar cuenta que están entre las bandas que habrá que seguirles la pista durante sus próximas maniobras porque es uno de los grupos que me harían dormir tranquilo con su descubrimiento. Cuando viajo a ver festivales, y lo hago a menudo todos los años, por muy conocidas bandas que toquen en donde sea, sino hay algún a grupo a descubrir que me cause cierta conexión especial, no me vuelvo del todo satisfecho. Ellos junto a Firebreather, hoy ya lo habían conseguido.

Tener a EXHORDER en esta edición fue otro de los grandes momentos, no vamos a negarlo, pero la veterana banda no terminó de estar todo lo bien que yo hubiera deseado, en parte por esos problemas de sonido que les tuvieron parados sin saber muy bien qué hacer una vez dejaron caer su introducción e iniciar su maquinaria, y posteriormente encontrarse con ese problema, que les tendría retenidos, pensativos, mientras el batería reemplazaba las partes que necesitaba. Así durante varios minutos, con cierta tensión e impotencia, sin demasiada capacidad para empezar una jam de guitarras y bajo. Después el problema lo tendría Jay Ceravolo con el sonido de su guitarra. Se cortaba la tensión. El sonido groove tan definitorio que esta banda de New Orleans consiguió caracterizar en sus comienzos, allá por 1985, ciertos frutos para sí mismo que pararian tras su disolución, pero al mismo tiempo motivarían una línea sonora para bandas como Pantera. Esta era una nueva reválida para verles en directo y disfrutar con aquellos temas del “Slughter In The Vatican” que hicieron integro a excepción del tema “The Tragic Period”, y otros cinco de “The Law” (“Soul Search Me”, “Incontinence”, “Unforgiven”, “The Law” y “(Cadence Of) The Dirge”).

Con notables golpes de batería y bajo sobresaliendo por encima de las bases de armonía que iban creando las guitarras, empezaban su concierto los noruegos OBLITERATION. Rostros serios e intimidatorios apuntalados por la siniestra voz de su cantante (también guitarrista) Sindre Solem, quien también a la par canta en la banda Nekromantheon. Por instantes sonaban a Black Sabbath en las partes más ralentizadas, sin cantar, claro, pero en el momento que ponían el acelerador, aquello era death metal clásico, con cierto blasfemia en sus letras. Creo que aquí terminaba la intensidad en los escenarios principales, puesto que al término de ellos, sería el turno de su compatriota MORTIIS, todo un nombre que inspira recuerdos por su pasado en Emperor, así como por sus fases industriales que le han llegado a comparar con Trent Reznor de Nine Inch Nails, pero lo cierto que su show en solitario, tras una introducción demasiado larga, estaría falto de espectáculo, mientras iba haciendo sonar sinfonías a base de órgano y bases grabadas, que a veces tenían un largo silencio entre ellas. Muy bien caracterizado tras su caja de música, y cuando ya habían pasado 15 minutos de la duración de su set, Håvard Ellefsen miró el reloj, y se despidió sin más, y también sin menos, porque es innegable lo bien que suena tener un nombre como el suyo dentro de la programación.

Un poco fríos nos había dejado Mortiis dentro de los escenarios principales, y frío nos encontramos, mucho más, cuando salimos fuera para ver el bloque final que tendría lugar por hoy a cargo de dos bandas con sede en Oporto, Pestifer y Axia. De todos modos, era agradable el frío, pues enseguida vendría el contraste de calor, gracias a la velocidad que la banda PESTIFER iniciaría al recrear en parte su disco “Execration Diatribes” publicado el pasado año. Si hubiera tenido más tiempo, lo hubieran fusilado integro, y en el mismo orden de grabación. Se frenaron en “Awaken By Death” y tras este tema recordaron la demo que sacaron en 2009 “Brutal Eruption Of Chaos”. Tras ellos AXIA, y así todo quedaba en casa, con este proyecto creado hace menos de un año, también formado por viejos conocidos de la escena grindcore portuguesa, y cómo no, también del propio festival, haciendo los deberes a la par, aquí y allí, es decir, lo que se les ponga por delante en cualquier banda. Las horas del cansancio tras esta primera jornada las apaciguarían ellos, en familia, y la verdad es que pareciera que empezaba el festival de nuevo, pues la energía que transmitían era contagiosa. Temas grindcore muy cortos, de apenas, uno o dos minutos en su mayoría, que supongo irían incluidos en el disco que estaba anunciado para salir ese mismo día, con el nombre de “Pulverizer”. De aquí para casa, a coger fuerzas para la siguiente jornada, que os relataré en el siguiente capítulo.

Texto y fotos: Raúl García

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