Madness Live!

crónica: Sôber – Sala República 09.02.2019

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El concierto no parecía especial, el cartel no anunciaba a ninguna orquesta, eso sí, contaban con la colaboración de Pau Monteagudo.
Nuestra sorpresa fue cuando, faltando menos de una hora para el inicio, vemos llegar un autobús, ¡con la “Orquesta de Alaquàs”!, en ese momento nos dimos cuenta que no podíamos imaginar lo que Sôber nos tenía preparado para hacer de este concierto, un espectáculo memorable.

Sôber junto con la Orquesta de Alaquàs nos ofrecieron un espectáculo más que impresionante, dentro de la gira La Sinfonía del Paradÿsso (2018), en referencia al disco que  publicaron a mediados del pasado año con este mismo nombre, que no es otra cosa que una revisión de su disco, Paradÿsso, del 2002, pero todos sus temas interpretados junto a la orquesta sinfónica.

El espectáculo comenzó con una intro musical, y una locución que juntaba varios títulos de canciones de Sôber, mientras los miembros de la orquesta iban apareciendo por un lateral del escenario hasta colocarse en sus  puestos. Justo antes de terminar la locución, entraron al escenario Manu, Jorge, Antonio y Carlos, para dar comienzo al concierto con “Animal” y seguidamente “Reencuentro”, las cuales potenciaron el inicio del concierto. Tras unas breves palabras, y demostrando que no solo íbamos a oír Paradÿsso, nos envolvió la “Blanacanieve”, donde predominaron los instrumentos de viento, llevándonos al frio invierno.
Los siguientes temas en sonar fueron “Eternidad” y “Lejos”. Tras estos temas, Carlos dijo al público que, «…la mala cara de su hermano, Jorge, no era por el concierto, si no porque ¡tenía una costilla rota!.»

Tras los aplausos de la sala por este gesto, llegó “Naufrago,” con la orquesta totalmente integrada, que lleno la sala de emociones y sentimientos, y como el blanco y el negro, arranco la potentísima “Capsula”, en la cual se vio a Manu, disfrutar como un loco.
Sin casi pausa nos metimos de lleno en “El Viaje”, tema de su último trabajo “Vulcano”. Carlos miró al público, y sus palabras fueron de agradecimiento, para terminar comentando que “la sangre se le llenaba de “Hemoglobina”. Aquí pudimos disfrutar de unos pequeños fragmentos improvisados, los cuales la hicieron única y especial. Sin casi respirar nos atrapó el “Hombre de hielo”, donde la orquesta lo dio todo, y Antonio se marcó un pedazo de sólo que arrancó los aplausos del público.

Siguieron con “Vacío”, y sin pausa nos encontramos inmersos en el “Paradÿsso”, una canción que está totalmente creada para una orquesta, en la cual el público lo dio todo, y los músicos se crecieron aun más, dejando una pieza musical grandiosa. Con esto llegamos al primer “bis”, Carlos, Jorge, Antonio y Manu, abandonaron el escenario, y tras una breve pausa, empezó a sonar “Estrella Polar”, interpretada únicamente por la orquesta, cuando de repente, descubrimos que Carlos, ¡¡estaba cantando entre el público!!. Se paseó por toda la sala, mientras cantaba esta fantástica canción, tras la parte melódica, aparecieron Manu, Antonio y Jorge en el escenario, y Carlos subió para terminar la canción con la fuerza y el espectáculo que se merecía.

“No perdones” era la siguiente, seguida de “Arrepentido”, la cual volvió a hacer cantar al público como locos, ya que es uno de los iconos de Sôber. Y llegó el segundo y último “bis”, esta pequeña pausa fue aprovechada, por Carlos, para presentar a la banda y volver a elogiar a la orquesta.
La vuelta al escenario fue con “Mis cenizas”, y tocó el momento “recuerdo”, ya que Carlos saco su móvil y se puso a gravar un video del público y la orquesta, un video que dijo que era un recuerdo personal.

Llegó el momento de presentar al invitado de honor de la noche, ni más ni menos, que el grandioso Pau Monteagudo, el cual canto, junto con Carlos, el tema “Diez años”, que sonó sublime y muy espectacular, gracias a la unión de las dos voces.
Como colofón final, y con la orquesta “on fire”, terminaron con “Superbia”, una canción que consiguió sacar lo máximo de la orquesta de Alaquàs, dejándola, musicalmente en lo más alto posible.
Tras 2 horas de concierto llego la despedida, fotos con la orquesta, fotos con el público de fondo, y foto de grupo.
La noche terminó dejando atrás un concierto memorable e irrepetible, que deja muy claro que son una de las mejores bandas de Rock nacional.

Texto; Gustavo Moltó
No pudimos hacer fotos.

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