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Crónica: ROADBURN FESTIVAL 2022, Tilburg. Día 2 (22/04/22)

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DÍA 2, VIERNES 22 ABRIL  

LLNN fue con lo que arrancó de esta segunda jornada de Roadburn. Recuerdo que estos daneses hace años tocaron en el festival, fue entonces en el pequeño escenario del “Cul De Sac”, un emblemático lugar que ya quedó atrás para las actuaciones colvulsas, debido a su reducido espacio. Entonces venían haciendo temas de sus dos primeros discos. Esta vez su directo se lo brindaban íntegramente a su tercer largo, titulado “Unmaker”, una historia que versa sobre cómo la tecnología puede llegar a generar un progreso inverso convirtiéndose en un retroceso hasta llegar a afectar a los valores humanos. El directo tuvo toda la intensidad del disco, combinando sonidos ambientales abstractos, ritmos demoledores con un ruido tan hipnótico como extremo. Cada giro musical, sin salirse de esa crudeza que despilfarran, conlleva una aportación asombrosa de ecos y texturas que evocaba pensar en películas de ciencia ficción y terror. Sin duda para generar ese caparazón apocalíptico, mucho tuvo que ver los sonidos emitidos desde el teclado.

PRIMITIVE MAN hizo que nos sintiéramos cómodamente en su particular caverna, esa en la que cada vez que ejecutan una nota consigue que retumbe todo lo que está dentro de la misma. La banda de Denver dejó atónitos a los que allí estábamos. Quienes ya sabíamos de su funeral doom basculante sobre el black metal nada nuevo que nos sorprendiera. Simplemente quedamos encantados con una nueva dosis de esa bola sónica que te pareciera hacer estar presente dentro de un escenario sónico apocalíptico, en cambio para aquellos que los descubrían por primera vez, me consta que ese dulce tormento que practica el trío en sus composiciones de directo les embaucó de buena manera. Lo bueno que tienen, es que a pesar de la pesadez de su directo, siempre queda por medio algún momento de respiro en los tempos para que puedas amortiguar las notas en los oídos y asimilar lo que está pasando antes de que llegue una nueva descarga intensa de tránsito duradero, que es donde ellos se manejaron bien, en la densidad, profundidad, y duración de los temas tocados.

SEVERANT era una de las múltiples apuestas de los organizadores que nos daba vía libre para confiar a ciencia segura, de que si estaban allí programados sería por un motivo justificado. El joven cuarteto de Eindhoven con corta trayectoria llena de largas intenciones, demostró su amor por los sonidos psicodélicos de los años sesenta y setenta. Con muy buen gusto y un toque ciertamente hipnótico nos mostraron las canciones que tienen compuestas hasta la fecha en el “Hall Of Fame”, lleno de expectación. Tras ver los matices de su show, me quedó claro que estarán presentes en próximas ediciones de Roadburn. Para ellos fue su primera vez en el festival, para mi, una genial ocasión para descubrirlas. Larga vida a Severant ¡

ATONIA fue una amplia propuesta experimental dentro de otro experimento de dimensiones inciertas. Me explico, aunque no sea fácil en pocas líneas, pues lo interesante de este tema experimental no es la teoría sino la práctica musical. Roadburn encargó montar conjuntamente este proyecto a Wackelkontakt (un colectivo de artistas israelitas), Wyatt E. (los misteriosos belgas de los que os hablé en la crónica del día anterior) y Five The Hierophant (otros encapuchados procedentes de Londres que hacen una fusión de jazz y doom), a este embolado se le ha llamado ATONIA. Así que ahí teníamos a ese grupo de toque repetitivos y arabescos que nos flipó tanto el día anterior, uniendo fuerzas con esos ingleses que llevan instrumentación hipnótica contando con saxofón incluido, y que actuarían al día siguiente en solitario en “Next Stage” bajo el influyo del incienso haciendo que quedáramos pasmados con su aromaterapia sonora, y los terceros en discordia y comunión, la banda con sede en Jerusalén capitaneada por la destructora vocalista Tomer Damsky, quien recitaría en mano iba concatenando frases a un ritmo nervioso que se mecía con cualquier tipo de sonido válido en escena. Yo a ella la vi tirada por el suelo, no sé si de forma dramática o porque la tensión de su cuerpo no siempre podía tenerla en pie. En cualquier caso, teniendo en cuenta que Wackelkontakt ya de por sí es un experimento a nivel plástico que con recursos noise en su sonido da rienda suelta a las imaginaciones del espectador, cicateado en todo momento. Imaginaros pues. Aquí no había brújula que guiara la navegación, más allá del encargo para que estuvieran haciendo este show, porque las ocurrencias de cada clan, hacían que los polos magnéticos del indicador perdiera el norte continuamente. Quedé absorto de esta locura, que difícilmente volveremos a ver.

JAMES KENT & JOHANNES PERSSON o lo que es lo mismo, Perturbator y Cult Of Luna tenían por encargo, tiempo atrás, componer este proyecto llamado FINAL LIGHT, que nadie sabía por dónde iban a salir los tiros, aunque sí podíamos interpretar campanas sonando en el aire. Asistiríamos a temas nuevos no publicados ensayados para un estreno lleno de expectación. La puesta de largo con dos baterías, la oscuridad de las atmósferas, y los dejes sonoros demasiado parecidos a Cult Of Luna, no me hizo apreciar algo distante a lo que nos tiene acostumbrados Johannes Persson y sus huestes. Yo encantado, me flipa de siempre su onda, y me pareció que estaba metido más en ellos que en un proyecto paralelo, donde James Kent se encargaba meticulosamente de sus sonidos. El grosor de las canciones fue convincente, lleno de matices, posiblemente a ellos mismos les tuvo tan en vilo como a nosotros. No era un show normal sino especial, pero ¿qué opinaría el público? Pues… ¡Creo que deberían volver en otra ocasión con la misma propuesta, pero más decantada del lado de Perturbator!.

WIEGEDOOD nos aportó esa gama de sonidos black metal densos y demoledores, teniendo ajustada su sonoridad al entorno oscuro y a veces algo asfixiante, nada nuevo. Volvíamos a repetir para comprobar que eso seguía estando ahí. Solamente Levy Seynaeve ya te lleva a las penumbras de lo experimental con todo ese influjo adquirido en Amenra, banda que abandonó hace algo más de un año y en la que venía tocando de forma paralela siempre. También pareciera que Oathbreaker, el otro proyecto que comparte junto a Gilles Demolder y Wim Sreppoc de momento estuviera pausado, para centrarse los tres en esta historia que cuenta con un disco recientemente publicado llamado “There´s Always Bllod At The End Of The Road”, trabajo al que le dedicaron íntegramente esta sesión genuina y aturdidora.

WARHORSE con su sludge doom me encandilaron de una forma especial. La banda estadounidense había permanecido inactiva un montón de años hasta que se juntaran de nuevo en 2019 para tributar con sus conciertos al fallecido guitarrista Todd Laskowski. La cosa ha ido el suficiente impulso para extender el homenaje también aquí, en Tilburg, y para ello llevan como guitarrista a Terry Sabastano de Come To Grief, quien le da ese impulso entretenido al espectáculo con un ligero bailecito en forma de círculo cada vez que toma la iniciativa del meneo. Hubo un momento en el que casi le da un sofoco cuando tuvo problemas técnicos que hicieron parar momentáneamente el show. Pero todo reactivado, los bailongos circulitos volvieron mientras sonaban las canciones que compusieron diez años atrás Jerry Orne y Mike Hubbard, los temas “I Am Dying” y “Horizons Burn Red”. Tampoco faltaron temas de su trabajo de 2011 “As Heaven Turn To Ash…”, entre ellos los iniciales “Scrape” y “Doom´s Breed” o “Black Acid Prophecy” con el que pusieron término ovacionados.

GGGOLDDD se propuso repetir lo que vimos en Roadburn Redux de forma tan cautivadora, pero a través de un monitor. Aquel proyecto encargado llevó por nombre “This Shame Should Not Be Mine” posteriormente plasmado en disco, y ahora lo íbamos a degustar con una orquesta en directo dándole un realce a todo el fondo letrístico gracias a los instrumentos de cuerda. El contenido de estos temas, basado la experiencia traumática que vivió su cantante Milena Eva cuando fue violada a los 19 años, fue sonando de forma pasional y emocional a partes iguales. Esta vía de escape que es la música, dotada de mayor anchura para la salida cuando se puede expresarse en directo, hizo que su presencia fuera indiscutiblemente sobresaliente en cada momento de interpretación, estando por encima de sus compañeros de banda y de los numerosos instrumentistas de orquesta que había sobre el escenario.

RRRAGS rotundos y enérgicos, dieron muestras de los contrastes sonoros que son capaces de entonarse en el festival. Con una aureola entre el blues rock, el stoner y el rock psicodélico. Este trío con sede en Amberes, fue formado después de que realizaran una jam session sus integrantes y tuvieran que la pólvora debía de ser disparada para llegar mucho más lejos. Mientras el guitarrista Ron Van Herpen y el bajista Rob Zim van dando cuenta de su destreza escénica en estos cinco años que llevan de vida funcionando, su batería y cantante va creando ese pulso sobre el que gira todo, tarea no fácil para un músico al tener que llevar de aquella manera la respiración a la vez que manda fuera todo el aire a golpe de baquetas. Quedaros con estas dos referencias que tienen publicadas: “High Protein” y su homónimo “Rrrags”. Quizás va siendo hora de que descubras a tu nueva banda favorita.

ALCEST fue el pelotazo que deseaba ver, al poder ver íntegramente interpretar en directo su disco de 2010 “Écailles De Lune”. La sorpresa fue que inicialmente empezaron tocando su disco “Spiritual Instinct” en el mismo orden, así cuando habían tocado “Les Jardins De Minuit”, “Protection” y “Sapphire” empecé a pensar que o ellos se estaban equivocando de disco anunciado para la ocasión o yo no me había enterado bien. Lógicamente después de estos tres temas iniciaron de forma protocolaria y ordenada el disco aniversario que tenían que haber hecho en 2020, pospuesto a estas fechas. La música y las letras de contenido onírico fueron sonando con la celebridad esperada. Sus blackgaze de estructura progresiva llenó de armonías el “Mainstge”. Mezclándose su musicalidad tornada de oscuridad y fantasía, Sus figuras se iban desenvolviendo  muy bien entre las luces parpadeantes del flash, al tiempo que se alternaban los contrastes más lentos e intensos de su música. Lo ideal era coger un buen posicionamiento y disfrutarlos sentadito. Creo que esta era la primera vez que sentaba mis posaderas en lo que iba de festival.

VILE CREATURE había sido anunciada por sorpresa en la zona del skatepark, en el “Ladybird”, y puesto que el jueves me había perdido el show especial que hacía junto a Bismuth, no era cuestión de dudar, sino correr antes de que terminara la parte final de actuación Alcest para no tener que hacer cola a la entrada y ver que deparaba esta puesta de largo en solitario en tan especial lugar. Fueron auténticos y rompedores de esquemas. Este dúo poco dinámico procedente de Canadá, que hace que estallen tus oídos con su sludge metal refinado mantuvo las cuerdas vocales de su cantante Vic en todo momento tensada mostrando los mil gestos del mal, mientras Kyle Willian zarandeaba bruscamente el sonido de su guitarra siempre dándole una “tierna” cobertura. Si eres de los que se obsesionan por explorar música, esperando que el sonido puede hacerle a tu cuerpo, mente o imaginación viaje a límites insospechados, pero seguramente algo traumáticos, pues la búsqueda a termina. ¡Ya sabes lo que disfrutamos!

THOU & MIZMOR un curioso experimento. Thou en la pasada edición, la del 2019, había sido el artista en residencia en Roadburn haciendo distintos shows, en variados escenarios, así que no era sorpresa que volviera con un protagonismo parecido. Incluso recuerdo que en 2018 compartiría escenario con la formación The Body. ¿Entonces porque no seguir la estela de ediciones anteriores este año? El día anterior había sido confirmado como concierto sorpresa en el “Ladybird” coincidiendo con Sólstafir, ahora tocarían junto a Mizmor, y el último día formarían parte del plan sorpresa haciendo versiones de Black Sabbath al cierre del festival en el “Next Stage”. Ya en 2019 harían otro show sorpresa con versiones de Misfits, siempre tan entregados. En cada momento de colaboración, la banda puede mostrar una faceta diferente de creatividad, pero raro será que no lo hagan siempre basándose en su poderoso sludge metal. Y Mizmor, que me haría esperar impaciente para ver su concierto en solitario al día siguiente, aquí  ampliarían las posibilidades de desenvolverse y entregarse de manera similar en escena, pero eso sí, teniendo que repartirse los des-controles vocales Bryan Funck y Liam Neighbords, cada uno con su roll contenido dando cuartel al momento de turno detallado del otro.

MOTOR!K es la unión de Dirk Ivens, conocido por su trabajo con The Klinik y Dive, junto con el guitarrista y encargado del sintetizador Joeri Dobbeleir, así como el batería Dries D’Hollander: Las distintas formaciones que amparan a estos prendas abre un nuevo y sonoro camino por los cauces del krautrock gracias a esa manera tan bien diluida de meter guitarrazos, puesto que las dos guitarras, más la batería y el indispensables sintetizador fueron protagonistas a falta de un bajo y mucha atmósfera electrónica que te llevaban al bailecito al ritmo de loops y partes de guitarra recorriendo un escenario lleno de humo, que pareciera dar paso de improviso a un megatrón que nunca llegaba, pero que al término del show, t hacía marchar hacia la puerta moviendo los pies compulsivamente, que no las caderas.

SUM OF R se presentaban sobre las tablas del “Mainstage”. Recuerdo que en 2018 no pude verlos en el diminuto y abarrotado “Cul De Sac”, así que tener la ocasión en tan amplio lugar resarcía aquel traspié. Lo que pasa que aquí las cosas a nivel de formación y creación artísticas iban a ser muy distintas. Empezando por pasar de un sonido instrumental a tener partes cantadas, y para ella incorporar entre sus integrantes miembros de Dark Buddha Rising, Atomikylä, Waste Of Space Orchestra y Hexvessel. Así que ver juntos a Reto Mäder (bajo, drones, sintetizador, efectos), junto al inquieto Marko Neuman (voz, sintetizador) y Jukka Rämänen (batería, percusión). Así que la posibilidad de ver hecho realidad este tinglado gracias a esta una unión suizo-finlandesa llena de estímulos sonoros daría muy buen fruto, promulgándose a raudales el hipnotismo oscuro que ha quedado registrado en el disco “Lahbryce”, que es lo que aquí aconteció para cerrar la jornada segunda.

Texto y fotos: Raúl “Mister Virus” García

Videos: Oscar Torres y Raúl García

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