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Crónica: ROADBURN FESTIVAL 2018, Tilburg. Día 1 (19/04/18)

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DÍA 1, JUEVES 19 ABRIL

El día de llegada siempre resulta más complicado de tramitar, porque entre el desplazamiento, incluyendo traslados de avión, tren, taxi y bus, más hacer el check in en el hotel, al final no llegas a la hora deseada. Por lo general aún no hay stress por perderte algunos de los artistas que te gustaría ver, pues son muchas las bandas que están programadas a lo largo de estos cuatro días, pero en esta ocasión sí que me pesó no poder ver a Waste of Space Orchestra con Dark Buddha Rising y Oranssi Pazuzu en el Main Stage, más aún cuando algunos amigos me dijeron que fue tan espectacular como se esperaba. El pistoletazo de entrada al 013 lo hice vía Green Room, la sala donde se empezaban su actuación UNIFORM, los neoyorquinos Ben Breenberg y Michael Berdan, acompañados por un tercer miembro, que en un momento aplicaron su densidad bajo las características luces tenues y abundante humo marca del festival. Unas proyecciones daban algo más de forma a su antinatural manera de ejecutar los temas, especialmente su cantante, cuando improvisaba apariencias al desgajar sus letras. Bueno, más que improvisado, creo que muy meditádamente. El sonido atronador de sus delirios eran apoyado por un continuo baqueteo y el único instrumento con cuerdas sobre el escenario (aparte de las vocales del cantante), capaz de producir distorsiones a base de guitarrazos. No lo voy a negar, creo que ha sido un buen arranque para entrar de lleno en la escena como un espectador más de los cerca de cuatro mil cifrados por la organización.

Es evidente que uno llega un poco agobiado, por entrar cuanto antes, pero además hay que añadir la condensación, el calor en Green Room y que hoy está haciendo un tiempo de verano. Algunas personas van en pantalón corto, pero en mi caso, todo lo contrario por no chequear bien el tiempo, de largo, oscuro, y con la cazadora innecesaria guardada en una de los amplios buzones que dispone el recinto, donde puedes dejar tus pertenencias, en este caso, para en la madrugada pasear el abrigo innecesario. Llegar a el Main Stage ya sudando para ver a EARTHLESS, ya supone un respiro de aire fresco. La formación de San Diego era sobre la que pesaba este año la residencia del festival, es decir, quien se tiene que para por distintos escenarios en distintos días, y compartiendo shows con otros músicos. Muy original la idea, y no es la única que hace que Roadburn sea completamente distinto a otros festivales. Para este primer show, eligieron hacer seis temas, de los cuales cuatro pertenecían a su reciente álbum “Black Heaven”, siendo el que da título al disco uno de ellos, además de “Electric Flame”, “Gifted By The Wind”, “Violence Of The Red Sea” y el single  “Volt Rush”, tema en el que cebaron todo su desarrollo psicodélico mientras la pantallas coloristas a sus espaldas hacía el resto para llevarte al mundo imaginario sin necesidad de tomar ácido. La sinopsis podría resumirse en un eterno riff de mucha enjundia, apreciado por la novedad. Y que estas canciones tienen más voz, muy orientada hacia el soul, algo destacado en Isaiah. Más adelante volveremos con nuestros protagonistas liderando otras escenas.

Cuando el tiempo me lo permitió ataje de puerta en puerta de sala a sala, para llegar a la calle y pisar por primera vez en el día el Het Patronaat e intentar buscar la satisfacción sonora que en sus trabajos de estudio me habían procurado los noruegos ÄRABROT, pero por muy elegantemente vestidos que fueran, ellos con tirante y ella con kimono frente al teclado, no terminaron de encajar, posiblemente no tenía que sonar así hoy la voz de Kjetil Nernes, un cantante capaz de entonar estructuras musicales muy distintas, al pelo para semejante camaleón. Entre la sonata de toques, industriales, noise o post punk pareciera ir cogiendo un in crescendo más interesante que sus momentos iniciales, pero antes de ver el fin, y posiblemente llevarme una peor impresión (o quizás todo lo contrario), me moví a otro escenario para seguir el recorrido marcado.

Lo de WRECK AND REFERENCE fue una curiosa sorpresa. Me molan los dúos interpretando de una forma masacradora sus composiciones con la habilidad de su batería sudando tinta mientras baquetea y también canta. Mientras tanto la parte más visual se la lleva el otro cantante, manejándose en primera línea con una especia de caja de música exprimiendo sonidos, lanzando samplers, sin necesidad de tener a nadie tocando bajo ni guitarras allí. Curioso ese aparato de colores parecido al de aquel juego sonoro del Simón ¿lo recordáis? Escucho y toco los colores para que las secuencias correctas sean las ganadoras, sino amonestación. A Felix Skinner e Ignat Frege los vamos a dar por ganadores. Supieron jugar bien su tiempo.

El curator de esta edición le correspondía a Jacob Bannon de CONVERGE, peso que cada año encarga la organización a alguien para que traiga las bandas que le gusten y si es posible que se muestren tocando un show exclusivo. Encargo duro el de este comisionado, que llegó a convencer a Godflesh para que tocaran el disco “Selfless” al día siguiente, pero de eso ya hablaremos más adelante. Además de seleccionar a algunas de las bandas importantes de esta edición, también le daba amplitud para mostrarse en sus distintos proyectos, pues también tocaría con Wear Your Wounds el sábado. Como Converge, haría dos discos íntegros, “You Fall Me” el viernes y su último “The Dusk In Us”, publicado en 2017, y el que nos ocupaba para este día. La formación de Boston es una banda de culto en lo alto, que supo escalar posiciones de actualidad por su forma de expresar y tocar su música, esa sinergia de hardcore y punk que se inició en los primeros noventa y de la que en la actualidad de los originales sólo quedan el guitarrista Kurt Ballou y su cantante Jacob Bannon. En el año 2016 también tuvieron ocasión de brillar con un show dedicado al disco “Jane Doe” así como en la otra actuación contar con la colaboración de Chelsea Wolfe, como os digo, un festival aventurero, para intrépidos participantes. Con “The Dusk In Us”, Jacob enfundado en una camiseta de Motörhead mostró su cara más madura, como se muestras sus composiciones, recogidas en este disco que tardó cinco años en darle el relevo al anterior. Puesta la máquina en movimiento, de a fue interpretado el mismo, con los característicos saltos espasmódicos que enarbolan a Jacob por todo nervio. La estructura de álbum fue cogiendo forma, con la particularidad que suponía ver por primera vez en vivo interpretarse “Wildlife”, “Murk & Marrow”, “Cannibals” y “Thousands Of Miles Between Us”. Con el final encarnado en “Reptilinean”. Abría que preguntarle a él cómo le fue la experiencia, pero desde luego aquello terminó de una manera muy salvaje, con el apoyo final en las voces del bajista Nate Newton, y con Bannon tirando el micrófono al suelo después de agradecer la presencia al público al tiempo que los citaba para el día siguiente. No esperaba menos, ni más.

HÄLLAS fueron otra de esas gratas sorpresas, que esperaba me sacaran de la duda sobre su estilo y línea a llevar en vivo. Inspirados en el protometal de los setenta, y con un tufillo visual a Sweet, David Bowie o Alice Cooper, fueron haciendo que entrara por el aro, porque realmente me pareció interesante como en poco tiempo funcionando saben condensar lo de aquellos pasados años en el presente. Musicalmente las guitarras son abigarradas y los sintetizadores le ponen el matiz a esas melodías que sabe son cantadas con cierto toque de “época”. En algún momento llegué a pensar en el estribillo del “I Was Made For Lovin’ You Baby….” de los Kiss, porque también me transmitió esa época. Fue divertido contar con ellos.

CULT OF LUNA & JULIE CHRISTMAS un concierto de mucha expectación. Lo primero que hay que tener en cuenta, que no eran Cult Of Luna en solitario, dónde para muchos, evidentemente cambiará su forma de actuar. Lo siguiente, que esta era la última oportunidad de ver interpretar su disco “Mariner” junto a la vocalista Julie Christmas, protagonista de todos los focos, o más bien dicho de las penumbras, porque las sombras y contrastes que producían los focos traseros y la carencia de luces claras sobre el escenario, nos hacía ver esos contrastes que tan bien ejecutan Oranssi Pazuzu. Los músicos se estremecían según iban dando forma a los altibajos y ritmos que literalmente incluye este trabajo, para mi agradable en estudio e interpretado en vivo. Otra cosa es que en ocasiones a ella pareciera patinarle la voz. Desde luego era un momento idóneo para reflexionar sobre si les interesa a los propios músicos seguir profundizando en este tipo de historias. Yo lo viví como uno de los mejores conciertos de esta edición.

Otros de los destacados del día, fueron HOODEN MENACE, Estos doomsters finlandeses han ido macerando su historia durante una década inscritos en el underground de culto gracias a la grabación de numerosos splits y otros tantos EP. Doom y death metal fueron los ingredientes principales en su coctelera, no necesitaron mucho más, pues la contundencia de su sonido y su manera de interpretar ya eran estimulantes propios, su sello, sus prácticas en vivo, muy naturales. Destacado era que hacían integro el disco debut “Fulfill The Curse”, conmemorando la década de su lanzamiento, sobre todo para quienes los siguieran tiempo atrás.

La continua marcha entre los escenarios más grandes donde se estaban produciendo actuaciones interesantes de ver, casi no hacía olvidarnos del tan pequeño como encantador espacio del Cul De Sac, donde tenía lugar la actuación de MIRROR QUEEN, tras horas antes haber albergado la presencia de otros artistas como Zvi, Black Decades, Sum Of R, Insect Art y Galg. ¡Qué le vamos a hacer, es lo que ahí, sufrir o morir en el intento! Las actuaciones se solapan, pero al menos tienes opciones para alternar a tus preferencias o deseos. Nada de lo mencionado llegamos a contemplar a pesar de intentarlo, pero claro, estábamos en otras escenas. El cuarteto neoyorquino sonó fresco, recordando a las bandas ochenteras que a todo el mundo le hace bailar y corear. Un montón de singles de promoción se mostraban de forma gratuita por la barra del local y por los stand del merchand, anunciando sus temas nuevos editados a través del sello Tee Pee Records, “inviolate y la versión de Scorpions del “This Is My Song”, desvelando así sus intenciones en vivo. Algunos anticipados al festival, tendrían la ocasión de verles tocar un par de días antes en el clásico garito de Tilburg, el Little Devil, de donde una vez que entres, saldrás sudando cerveza y quitándote inmediatamente la ropa para meterla en la lavadora (en mi caso no me quedó más remedio que contener el olor a tabaco en una bolsa de plástico hasta llegar a Madrid). En definitiva, dos lugares ideales para, Mirror Queen, quienes supieron caracterizar divertidamente la época.

El floreciente recuerdo durante estos días de la psicodelia de tiempos pretéritos, ha estado presente en esta edición de forma más abultada con el denominado San Diego Take Over encabezado por los residentes Earthless, junto a JOY, Petyr, Sacri Monti y Harsh Toke, quienes además de actuaciones propias, han compartido jam sessions alguno de los días a lo largo de distintos escenarios. HARSH TOKE, quienes además han compartido splits con los residentes de este año, ya lo fueron ellos también en 2014 con tres shows en el Roadburn de ese año, y con la intención de adoptarlos como propios la organización, les dejaron tocar también dos conciertos el pasado año. Así que en ésta no iban a ser menos, actuando en Het Patronat primero, y luego mezclándose sus miembros en distintas ocasiones por otros lugares a propósito de alguna jam. Una vez más desmostaron tener el alma de la fiesta. Sus riffs y sus bazas de improvisación alteraban el estado de conciencia del personal.

Hacia el final de la velada WEEDEATER empezaba su gira europea en Roadburn con un show especial dedicado a su trabajo “God Luck And Good Speed” editado en 2007 a través de Southern Lord. Tras la apertura inicial con la tensión de su introducción empezaron a desmembrarse los temas con el objetivo inicialmente puesto en Dave “Dixie” Collins para enumerar sus habituales locuras, mientras iba mezclando cerveza con lingotazos de Jack Daniels. Le gusta llamar la atención mientras se le nubla la cabeza consiguiendo el efecto locura en su forma de cantar y de tocar el bajo. Rascarse el culo, olerse la mano, y abanicarla huyendo de su propio olor es una performance más de las muchas que te deja caer, pero llevar la pierna derecha con el pantalón remangado hasta la rodilla aún no le encontré la explicación. A quien se le echó en falta fue a Trevor Owens en la batería, y su original forma de golpear los platos con los pies alternando las baquetas. Su sustituyo era Carlos Denogean del grupo Salvación, otro animal tras los parches que se estuvo a la altura de “Dixie” y “Shep”.

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