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Crónica Road on the Road fest

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Las ganas por asistir al Rock on the Road Fest iban en crecendo a medida que iba escuchando más a las bandas que conformaban el cartel. Un cartel que se centraba en el rock y en València, algo que se agradecía viendo el panorama nacional donde las oportunidades a bandas locales parpadean sin brillo.

El evento contaba con la fortaleza de situarse a muy pocos kilómetros de la capital, con unos accesos en carretera fantásticos. Además de un precio irrisorio. Todo de cara, Por desgracia; el concierto de Fito, y alguna variable más indeterminada e incierta, hicieron que el festival no se llenara como hubiera sido lo normal por lo antes mencionado.

Nuestra llegada al polígono de Sueca (València) estuvo marcada por la tranquilidad, podías aparcar donde quisieras, tampoco habían aburridos controles. Las puertas se abrieron a la hora señalada y aunque el primero de los conciertos, de Indian Hawk, tardó algo en comenzar, esperando que el recinto se llenara un poco más, todo estuvo más o menos dentro del horario.

Con un Sol castigador y el estómago llenándose de rico “elixir lupuloso”, Indian Hawk intentaban reventar el escenario, con un sinfín de buenos temas. Los Indian Hawk nacen en parte de las foto2cenizas de Red Buffalo (banda muy interesante) y despliegan una suerte de rock americano más cañero. No se amilanaron por el Lorenzo y lo dieron todo.

El siguiente grupo que subió al escenario fueron los valencianos Stereozone presentando un Ep, el primero en castellano, titulado “Malabestia”; Stoner fabricado en València que saltaba en el escenario con la brutalidad a flor de piel. Tocaron temas de toda su joven (y extensa) trayectoria, pasando del castellano al inglés con magnífica soltura y demostraron, como lo hicieron el resto de bandas de la Costa Este, que el hard rock, el Stones e incluso el sleazy son parte genética de València, o como mínimo, que aquí las cosas huelen y saben diferente.

Se marcharon dejando el pabellón bien alto. Nos relajamos un poco con algo de bebida, el sol estaba cerca de caer pero aun seguía machacándonos con insistencia y los Erotic Psycho aparecían en el escenario. A nadie le dejó indiferente la propuesta de lo Erotic, un hard rock animado, heredero sin disimulo de Motley Crüe, fieles hasta el tuétano al género que practican y capaces de ofrecer un concierto divertido y animado, algo necesario para un buen festival.

Llegaban para presentar su nuevo plástico “The Lost Boyz”, donde la voz de Nando Saints destaca mucho. La firma del grupo está más que clara, aunque uno siempre pueda tener dudas sobre si toda esa actitud impostada para el disco, se conseguirá plasmar en un directo, donde todo se vuelve mucho más orgánico y no se pueden repetir tomas. Su concierto fue una declaración de intenciones abierta: “aquí estamos nosotros”, fue lo que dijeron a la audiencia.

Un poco de comida en los puestos que flanqueaba las vallas y otra vez a disfrutar de más hard rock. En este caso llegaba la banda que está revolucionando el estilo, al menos en cuanto a puesta en foto1escena y capacidad de llegada al público, que son los también valencianos Jolly Jokers. Sobre el escenario no necesitaron de demasiada parafernalia, su actuación era sencilla, vestida solo con su actitud y su música. Es verdad que no traían ningún nuevo LP bajo el brazo, pero eso daba igual cuando su última obra, “Here comes…the jokers!!”, es tan buena.

Nadie puede negar que cuando ves en directo a Lazy Lane, te parece estar delante de un cantante de los 80 en el mejor de los estados, y con toda esa onda chula y divertida que manifestaban en sus directos. Quizás eran una de las bandas más esperadas del festival, porque mucha gente se acercó hasta la valla de contención para escuchar mejor las canciones (aunque el sonido del festival fue buenínsimo desde el primer momento).

Jolly dejaron el festival tan alto que la siguiente banda lo tendría difícil, pero claro, cuando el siguiente que va a emerger del backstage es Pau Monteagudo, las cosas cambian. Corazones eléctricos, a los cuales hacía unos meses había visto en la sala 16 Toneladas, aparecían con ilusión, tristes tal vez por ver que Fito se había llevado “la victoria”.

Corazones eléctricos es el retorno a la actividad discográfica del otrora vocalista de los emblemáticos Uzzhuaïa. La profesionalidad y el saber estar se les notaba a leguas, a parte de las composiciones, que juegan directamente en otra liga diferente. Su primer disco (y esperemos que no el último), tiene ese punto a hard rock tranquilo, que en directo crece como la espuma, dotado de buenas letras y de la personalidad que transmiten sus componentes. El concierto se me hizo corto, aunque volvieron a tocar la versión que tienen de “Helter Skelter” de los Beatles, algo muy de agradecer.

Para nosotros el festival terminó con las últimas notas de la guitarra de Monteagudo. Nos fuimos a casa con un sensación agridulce, por una parte nos íbamos sin poder ver a Kitai y a Sexy Zebras y por la otra, no alcanzábamos a entender qué había podido salir mal con un gran cartel, apoyado por las bandas locales más interesantes del momento y con un precio más que asequible. Quizás sea verdad la máxima de que a València ya no le interesa el rock…aunque esperemos que no sea así.

Texto Javier caro

 

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