CRÓNICA RIPOLLET ROCK FESTIVAL 2014.

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DRAKUM

A las diez en punto de la noche, cumpliendo estrictamente el horario marcado, saltaban al escenario Drakum, una banda local y muy relacionada con la organización, por lo que dijo el presentador, a descargar su Folk Death Metal al puro estilo Eluveite, con muchos músicos sobre el escenario (2 guitarras, bajo, batería, teclados, violín, flauta o gaita según el tema y voz) y todos ataviados con faldas negras excepto uno de los guitarras y el cantante que lucía una bonita coraza de tiras de cuero al estilo vikingo, durante unos escasos 40 min. se entregaron al 100%, demostrando que se lo pasan bomba encima del escenario y una muy buena sintonía con el público más madrugador que, aunque escaso al principio, fue aumentando hasta conseguir una buena entrada al final de su actuación.

Descargaron una buena dosis de música a su estilo, que debo decir que no es mi preferido por tanto no puedo opinar mucho sobre ello, eso sí, con un sonido muy sucio que hacía difícil distinguir los instrumentos y que dificultaba bastante oír la voz del cantante con unos muy buenos guturales que, de vez en cuando, se convertían en algún que otro agudo bastante logrado. Como datos interesantes decir que tiraron una enorme pelota de plástico amarillo firmada por todos ellos al público, que estuvo jugando con ella durante toda la actuación de la banda y que hacia el final dispararon dos cañones de confeti que apenas llegaron a la tercera fila. Los riffs guitarreros brillaron por su ausencia excepto en el tema Whisky donde uno de los guitarras se soltó en uno que, aunque corto fue muy eficiente y técnico. También en un momento de su descarga pidieron al público un baile alternado de Trolls y Vikingos, que el cantante explicó detalladamente y que sus incondicionales hicieron al pie de la letra y disfrutándolo plenamente entre golpe y golpe al balón. Al final de su actuación, cuando anunciaron su último tema la concurrencia pedía La vaca lechera a lo que el cantante dijo que no en esta ocasión aunque quizás en otra sí.

En definitiva fue un buen bolo de una banda a la que, en mi opinión, le falta aún madurar para convertirse en un buen grupo de Folk Death Metal pero con una actitud magnífica, muy buena sintonía con sus fans y una gran alegría que transmiten todos ellos de principio a fin de su actuación.

MORPHIUM

Después de apenas un cuarto de hora de finalizar la descarga de Drakum, era el turno de la segunda de las bandas locales, los gerundenses Morphium, que en sus 45 min. de tiempo nos ofrecieron algo difícil de definir con palabras. Yo había visto anteriormente un concierto de Morphium hace unos 10 años, cuando estaban empezando y pensé que lo intrascendente de su actuación se debía precisamente a eso, a que estaban en sus comienzos, pero hoy, diez años después, con algunos discos en su haber y con un montón de conciertos a sus espaldas, pude comprobar que todo sigue igual.

O tuvieron un mal día (deseo que fuera eso lo que pasó) o realmente no son capaces de tocar con soltura. El sonido es insoportablemente sucio hasta el extremo de hacer imposible distinguir absolutamente nada con claridad, la batería no paró de dar redobles a destiempo, el bajo a su aire sin coordinar con los demás y la guitarra haciendo la guerra por su cuenta; de los teclados no puedo hablar porque no conseguí oírlos ni un segundo a pesar de que la chica parecía tocarlos, y el cantante es un capítulo aparte, no es que haga guturales, como corresponde al estilo Death Metal que practican, simplemente emite gritos afónicos en los que no es posible distinguir ni un solo fonema bien articulado, eso sí, como frontman es excelente con constantes saltos al foso para encaramarse a las vallas e interactuar con las primeras filas de un público muy entregado en todo momento, el cual, a petición del suya, formó un enorme Mosh Pit en el centro pero que duró escasos minutos y fue sustituído por un juego de agachaditos, también a petición del cantante, que terminó en saltos al unísono. También la teclista y cantante se mostró muy activa en todo momento aunque tampoco conseguí distinguir nada de lo que cantaba dando un discreto contrapunto a los descontrolados gritos de su compañero.

En definitiva los tres cuartos de hora escasos de su descarga se hicieron largos y tediosos y no se veía el momento de su final para que empezara lo verdaderamente interesante del festival.

DARK MOOR

Como llovido del cielo, después de lo peor de la noche, llegó la espectacular actuación de Dark Moor, para mí lo mejor del festival, un punto por encima de todas las demás bandas.

Aunque yo soy de los que piensan que Dark Moor no soportó bien la partida de Elisa C. Martín y que por eso no han conseguido ser una de las bandas punteras del panorama Power/Heavy Metal nacional, debo decir que nos ofrecieron un impresionante show de una hora, que a todos nos supo a poco por su gran calidad y entrega, con un sonido extraordinario. Su guitarra Enrik García hizo gala de un extremo virtuosismo en todo momento con unos riffs muy trabajados y que sonaron potentísimos toda la noche, sensacionalmente acompañados por esa magnífica base rítmica que componen  Mario al bajo y Roberto a la batería, y todo ello aderezado por la sensacional voz de Alfred.

Durante toda su descarga fueron alternando temas más nuevos junto con los clásicos, entre los que eché de menos alguno de su primera época. Entre otros en el set list se oyó Before the Duel, El último rey (magnífico tema dedicado a Boabdil, último soberano Nazarí de Granada), Ancestral Romance, This is my way, Living in a Nightmare, On the Hill of Dreams, The Road Again, y cerraron su actuación, dejando fuera dos temas por falta de tiempo desgraciadamente, con La canción del Pirata, brillante versión musicada del poema de Espronceda pero que a mí nunca me ha sonado tan bien como la homónima de Tierra Santa.

Como conclusión, creo que Dark Moor nos ofreció lo mejor de la noche, aunque lo que vino después fue impresionante y estuvo a un sensacional nivel.

VISION DIVINE

A la una y cuarto de la noche, recién terminada impresionante descarga de Dark Moor, era el turno de los italianos Vision Divine, la banda de Olaf Thorsen y Fabio Leoni o el proyecto paralelo del mismo fuera de Rhapsody of fire, que nos ofrecieron un conciertazo enorme descargando durante una hora y cuarto escasa todo un abanico de heavy Metal sinfónico, bastante alejado de lo que hace Rhapsody of Fire. Con un sonido perfecto excepto algunos problemas puntuales con el micro de Fabio que solucionaron rápidamente nos ofrecieron grandes temas introducidos en un correcto español la mayoría de las veces por Fabio Leoni, el cual tuvo una noche espléndida, su voz rayó a gran altura al igual que el resto de instrumentistas de la banda pero como ya he dicho destacaron especialmente Fabio y Olaf. Empezaron con temas muy melódicos que, con el paso del concierto fueron acelerando hasta desembocar en temas de puro Power Metal sinfónico.

El punto álgido de la descarga se produjo cuando Fabio anunció que iban a hacer una versión y que el público tenía que elegir entre The final Contdown de Europe o Wasted Years de Iron Maiden, obviamente por una mayoría aplastante se optó por Wated Years de la que nos ofrecieron una genial versión y una nueva perspectiva gracias a la voz de Fabio, sensiblemente distinta a la de Bruce. Finalmente les pidieron que terminaran porque no había más tiempo y lo hicieron con Send me an angel de su segundo disco y que fue un fantástico colofón a un concierto antológico.

THE POODLES

Como colofón de la noche, después de Vision Divine era el turno de los cabezas de cartel del festival, los suecos The Poodles, los cuales lo tuvieron muy difícil dada la altura a la que estaba el listón puesto por Dark Moor y Vision Divine y, a mi entender, aunque su actuación estuvo muy bien no llegaron a superar a las dos bandas anteriores.

The Poodles practican un Hard Rock suave, facilón y comercial con canciones pegadizas y sencillas muy al estilo de otros suecos famosos: Europe. Hay que decir que el sonido fue perfecto y que tanto la guitarra como el bajo y la batería estuvieron a gran altura y nos ofrecieron un concierto de gran nivel en su estilo, liderados por un cantante, Jakob Samuel, a medio camino tanto en poses como en actitud entre Joey Tempest y David Bisbal, que irrumpía en el escenario totalmente vestido de blanco y con gafas de sol, peinado recién sacado de la peluquería y pose de gran estrella del pop.

Durante hora y veinte minutos estuvieron interpretando sus temas a medio camino entre el hard rock y el pop comercial pero que hicieron las delicias del público, entregado completamente a la banda en sus primeras filas. Más o menos a la mitad de su concierto, y aprovechando un magnífico solo de guitarra que desembocó en un gran solo de batería, Jakob cambió su vestuario y apareció vestido de cuero negro y sin sus gafas de sol y así terminó su actuación, aprovechando el último tema que interpretaron antes de los bises, Shut up!, bajó al foso paseándose por él saludando y dando la mano a la concurrencia y todo sin dejar de cantar y animar al público a corear su canción. Finalizada Shut up! Hicieron una pausa antes de los bises que Jakob aprovechó para ofrecernos otro cambio de vestuario, apareciendo con una camisa de puntillas estilo New Romantic, con la que interpretó los dos temas que cerraron su actuación. En definitiva ofrecieron un magnífico concierto a su estilo pero para mí no superaron ni de lejos a Dark Moor o Vision Divine que fueron, de largo, lo mejor de la noche.

Finalizado el concierto de The Poodles y pasadas ya las cuatro y media de la madrugada, se cerraba brillantemente esta novena entrega del Ripollet Rock, que nos dejaba a todos ansiosos esperando el décimo aniversario que tendrá lugar el año que viene y que promete venir cargado de buena música.

Texto Y Fotos: Quim Brugada.

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