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Crónica: RESURRECTION FEST ’19 – Viernes

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Segunda jornada y empezábamos con una de las bandas más en forma de metalcore. Desde el Reino Unido nos damos en la cara con While She Sleeps. Una banda joven, pero con un auge increíble hasta el punto de reunir a primera hora de la tarde a una gran cantidad de gente que corearon durante la casi hora que duró el concierto, cada canción como si se tratase de una de las bandas más mediáticas del día.

Días antes, supimos que el grupo sufría un contratiempo y es que el cantante Loz no podía estar en varias fechas de la gira, entre ellas, la del Resurrection Fest, debido a razones personales. Una gran putada para los que llevábamos tiempo esperando a poder evaluar a una de las esperanzas del género. En su lugar, Scott Kennedy de la banda Bleed From Within.

Viniendo con este pepinazo de disco que es el “So What?” con unos meses ya rodados, se nota ese toque que una banda de este calibre necesita, esa madurez extra que te hace dar el paso siguiente. Del nuevo trabajo pudimos escuchar de cerca lo que retumban sus dos primeros singles. “Anti-social” y “Haunt me” son pura tralla y el público vino con la lección aprendida. También Kennedy se desquitó de unos entendibles nervios iniciales donde casi simplemente se dedicó a ser políticamente correcto. A mitad concierto ya parecía ser un miembro más de la banda y cada poco rato, el guitarrista Sean Long le iba aupando para también tener esa seguridad extra que necesitaba.

Aunque debiera ser un concierto donde quizás tenía que apoyar más el nuevo trabajo, los ingleses hicieron un corto setlist donde los, ya casi himnos, como “Hurricane”, la inicial “You Are We” y “Four Walls” fueron pura adrenalina para un público en crecimiento y con una curiosa batalla generacional. Pudimos ver a gente entrando en los 40 coreando como si le fuera la vida. ¿El metalcore se abre paso a antiguas generaciones?

Nos dirigimos para el Desert Stage porque estaban los vecinos de Jaén para darnos pura tralla. Dentro de la gira MMXIX venían Santo Rosto, era cuestión de gusto por el sonido pesado acercarse a ver cómo el escenario más original en sonido va creciendo con bandas que siempre te llenan el vacío que quizás te dejan el clasicismo de otros estilos. Santo Rostro son el tipo de bandas con aroma a pequeñas joyas que falta por pulir y dar más publicidad que lo que en realidad se da.

Con la dificultad que tiene este tipo de música en España, parece que ahora junto a los vascos The Wizards, van con la bandera de la crudeza y el doom dando esperanzas a los amantes del estilo. Con 40 minutos por delante, la banda se desahogó con “The Healer” y algunos nuevos cortes que pudimos escuchar en exclusiva. Además de poder escuchar lo que está por venir, también tuvimos la suerte de contar con la colaboración de Javier de Cabeza de Caballo en una versión. El futuro de Santo Rosto es largo y de calidad.

Volvemos al main stage porque la banda de Matt Heafy y compañía tenían ganas de descargar metalcore del añejo. Una de las bandas más ilustrativas del género iba a dar un buen concierto dentro de su hora. En la recta final de la promo de “The Sin and the Sentence”, las canciones que tocaron de este último trabajo era más que coreable por la audiencia. “Sever the Hand”, “The Heart From Your Hate” y la homónima fueron encajados bien y hay que decir, que suenan mejor en directo que en casa.

Los americanos estuvieron muy dicharacheros y con el paso de las ediciones, la banda volvió después de unos cuantos años a Viveiro y creo que se ha creado un gran vínculo con el público en los últimos años. Los que hemos visto a la banda en varios conciertos durante los últimos años, vemos que en estos dos últimos, Trivium están en un estado en directo sin llegar a ser sobresalientes pero notables. Abogan por tocar cosas de sus últimos trabajos y desquitarse un poco del pasado que tanto alabamos pero luego te tocan “Like Light to the Flies” o “Pull Harder on the strings of your Martyr” y te sacan esa sonrisa de la juventud. Aquél “Ascendancy” es un mandamiento metalcorero. Dicho esto, Trivium siempre aprueban, a veces con mejor nota, pero preferimos tener a los de Orlando en un cartel por encima de todo.

En el Ritual llegaba una tormenta musical a una hora que te quemaba más que el sol de final de la tarde. Los madrileños Wormed son veteranos de guerra aunque han pasado una trayectoria un tanto empedrada. Aunque estamos a 2019, el último trabajo de la banda es de hace tres años y por seguro, que se acordaron de Guillermo Calero antes de salir a uno de los festivales más mediáticos de Europa.

Wormed entró a saco con “Pseudo-Horizon” de su último curro de 2016, “Krighsu”. Fue un choque bestial porque al tocar entre dos bandas tan diferentes como Trivium y Arch Enemy, el death metal al público mayormente no tan death, le viniera un poco por sorpresa. Con el paso del show, a la altura de la pasada “Tunnel of Ions” ya andaba bastante público rondando y los movimientos de cabeza eran automáticos. Fue uno de los muchos conciertos donde la mayoría de la gente no se espera a una banda así pero acabas buscando su material en volver del festival. Tocó marcharnos hacia Arch Enemy con “Tautochrone” de fondo y darle un aprobado al grupo ya que estaba frente a un público claramente no fan de la banda pero ahí estaba descubriendo a Wormed. Por estas cosas, los festivales merecen la pena.

Vamos al momento del festival. Tras la actuación de los suecos Arch Enemy, se hizo viral la foto del momento y que tanto prestigio da al mundo del metal y del rock. La foto es la de un metalero en silla de ruedas siendo llevado en volandas por encima de la gente mientras que Alissa, Michael, Jeff, Daniel y Sharlee estaban dando tralla en las tablas. Fue una imagen que perdudará como la historia de los festivales y obviamente, nos ayuda a quitarnos el san Benito de que las personas que amamos el metal y el rock somos personas agresivas. Tenemos más corazón que un calamar (Dato National geographic: tienen tres).

Centrándonos en el concierto de la banda, decir que llevan mucho tiempo a nivel de forma perfecto. Siendo de las mejores actuaciones en los festivales por donde se mueven. Hace años que no recuerdo nada malo de Arch Enemy. Eso sí, es hora de cambiar el repertorio. Canciones de la mitad de la banda hacia delante, tan solo el “Dead eyes see no future” recordaba aquellos viejos tiempos. Obviamente, gran parte de los repertorios de la banda últimamente son del “Will To Power” y el “War Eternal”. No faltó “Nemesis” para acabar como ya es costumbre y el “No Gods, No Masters”. A nivel de banda, están casi en la perfección y Alissa es un icono de la banda. Buenos aires para la banda pero esperemos que el siguiente año cambien un poco el setlist.

Hay que decir que llegamos a un punto donde una actuación te deja pillado. Si bien el Resu se basa en metal, el hueco hecho en el cartel para los que amamos a la psicodelia era perfecto para irnos volando a Portugal de la mano de The Black Wizards. Joana, Joao, Paulo y Mendes hacen que dieran ganas de abrazar a la banda en cada tema. Son pura esencia y pura maravilla. Son, para el que escribe, la banda que más me alegró ver en esta edición. Ver a Joana tocar con ese sentimiento las seis cuerdas es como ver el fresco de las sábanas en una noche de verano.

Un concierto sin parones ni para hablar por micrófono salvo para nombrar las canciones y de ahí pudimos sacar en clave cómo va a sonar ese “Reflections” que saldrá el próximo mes. También pudimos escuchar “I Don’t Wanna Die” del trabajo “What the Fuzz!” y el “I Don’t Mind” del primer curro que llevó por nombre “Lake of Fire”. Maravillosos los vecinos y uno de los mejores conciertos de todo el Resu 2019. No toco es metal en la vida. ¡Stoner y psicodelia al poder joder!

Llegamos al mitad concierto de Avatar para cuando “The Eagle has Landed” iba dando su fin. Poco podemos decir de un concierto en el que pudimos ver diez minutos si llega. Sí que había gran afluencia de fans que iban maquillados, vestidos y gritando como si les deberían la vida. La banda hace dos años tocó en el Download Madrid para cerrar el cartel y desde entonces, hemos observado que están subiendo en popularidad como la espuma. Como era de esperar y casi ya por tradición, el himno de la banda del “Black Waltz” de 2012 llamado “Smells like a Freakshow” ya es de lo más conocido en el panorama. Los de Gotemburgo tienen ese punto de carisma cada uno por separado que les hace llevar en volandas el concierto aunque musicalmente no tuviera una buena ecualización. Pueden llegar al aburrimiento en un futuro si les has visto varias veces y no ves más originalidad musical.

Pues nada… Llegamos al momento clave del festival. La banda esperada durante años y por fín, en 2019 llegó. Los de Iowa entraron en escena tras AC/DC y asomaron de primeras el “People=Shit” para sin descanso meter “(sic)”. La primera media hora es un tornado. Hasta “Before I Forget” te revientan como pisando colillas y te prometen una bestialidad de concierto. El sonido fue bastante bien conseguido y eso que siempre sonaba más el público que al propio Corey Taylor.

Ahora bien, seamos la oveja negra de las críticas. Hay muchas veces que hay que dejar la crítica en la nevera para pensar fríamente cómo fue el concierto. Soy muy fan de la banda y después de haber presenciado el concierto de una semana antes en Madrid y sí, esta vez sí, ver un choque bestial de sonido y montaje, tenemos que decir que el show en Galicia no fue del todo el torbellino que la gente esperaba. Siempre comparando con el concierto de Madrid, tuvo una mitad de bajón y seguimos sin entender qué la gente enloquezca con un espectáculo que fue muy soso. Salvo alguna pirotecnia por aquí y otra por allá, todo es muy crudo y centrado en la figura de Taylor. Una banda que ha sido tan grande (y es) como Slipknot, es impensable, pensando fríamente, que todo este avión musical y de imagen se quiera sostener con un frontman. Es decir, en una banda con ocho participantes, parece que tan sólo 3 tengan sentido en el aspecto visual cuando eres puro marketing en directo.

El público siempre fiel a la banda, enloquecía en cada tema y perdiendo kilos de sudor al paso del setlist hasta llegar a una recta final con “Duality” con el bis para corear al unísono “Spit it Out” y “Surfacing” con invitación a que el público se sentara para después saltar como descosidos. Gran momento para acabar y que se dejara de “¡hacer puto ruido!”. Con una despedida más o menos del calibre de la banda sin mucho floristeo ni nada parecido, la gente empezó a dejar el recinto con una gran sonrisa en el rostro y con el objetivo cumplido de ver a los de Iowa dentro de Viveiro dejando aquello como un solar arrasado por toneladas de metal. ¡Hasta la próxima!

Dejando el sueño cumplido por la organización, dábamos paso a Cradle of Filth. Más túnebre el ambiente y la banda recogiendo los afectados por el agotamiento de antes. Teníamos muchas ganas de ver a cómo los británicos se presentaban. Pues bien, están en forma sí. El metal extremo sigue de enhorabuena porque al menos la banda era la misma que la del año pasado y eso ya es novedad entre tantos cambios que ha tenido. Un poquito de estabilidad viene bien.

A la voz como siempre Dani Filth hicieron un repaso breve de todas las etapas de su trayectoria con “Heartbreak and seance”, “Nympheatamine” y la final “From the Cradle to Enslave”. Tuvo buena química con la gente y sin mucha dilación, salieron, tocaron y ciao familia. Faltó algo más de ímpetu por parte de la gente, quizás por cansancio y las horas que eran, quedó un poco frío que toda la energía de la banda no fuera tan respondida por el público. Eso sí, que no les quiten lo bailado, Cradle of Filth están en plena forma y deseando que vuelvan en una gira por sala como ya hicieron meses antes.

El final de la segunda jornada acabaría como el primero. En el Desert. Esta vez cambiamos Brant Bjork por The Ocean. ¡Vaya jodida maravilla de concierto! Desde Alemania aterrizaron y de qué manera con el metal progresivo más duro. Dentro de la primera parte del tour de su binomio de “Phanezoroic”, era obvio que nos darían dosis de este maldito disco. Si el álbum es tremendo, en directo habría que confirmarlo. Pues sí, ostiazo en la cara.

Como el disco, el show empezó de la misma manera con la intro para dar paso a “Cambrian II”, y seguidamente la próxima canción del disco “Ordovicium”. Aquello ya te alegraba el alma y con una atmósfera tan oscura que tan solo humo. Quizás no haga falta fuego ni baterías dando vueltas para crear un ambiente perfecto. Como traca final, nos dejaron maravillados con el “Permian” y “Benthic: The origin of our Wishes”, así que es eso, el origen de nuestros deseos era que The Ocean nos dejara como nos dejaron, maravillados.

Fotos: Santiago Carollo

Texto: Alejandro Díaz

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