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Crónica: RESURRECTION FEST ’19 – Sábado

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Empezamos a despedirnos de la edición 14 del Resu. Todo iba pasando tan rápido hasta tal punto que llegamos a empezar la tercera y última jornada con los catalanes Syberia en el Desert Stage, uno de nuestros espacios preferidos del festival. Con su sol casi pegado al cuello y con una comunión de caras conocidas después de 3 días, aquello era como el reencuentro de caras casualmente conocidas escuchando temas nuevos que tendremos un nuevo trabajo en este otoño.

Después de cuatro años volvieron cuando sólo tenían el primer y glorioso trabajo que fue el “Drawing a future” y a punto de tener “Resiliency”, Syberia volvió a Viveiro y ya con una importante que hizo concentrar a buena cantidad de gente a las 17:00 después de un festival entero. La banda sonó perfectamente como casi siempre en este escenario. Tenemos que decir que Syberia tiene un nivel en directo tal que es para preguntarse si el instrumental español no ha conseguido méritos suficientes para que tengan más hueco en la cultura musical nacional. Nosotros creemos que sí.

Acabando Syberia, andaban unos neozelandeses dando tralla al ritmo maorí en un escenario principal demasiado lleno para las horas que eran. Alien Weaponry aterrizaban en las grandes tablas de un festival español donde el público esperaba con ganas de disfrutar de las altas expectativas que se leían en las crónicas de su última visita un tanto tumultuosa. Pues bien, los Alien andan innovando la escena con su primera obra “” del año pasado. El matiz de cantar en maorí en varias canciones junto con la puesta en escena de la banda, hace que les dé un extra épico que simplemente te aprueba cualquier concierto.

Los hermanos De Jong junto a Ethan Trembath tenían limitado obviamente el setlist y no se anduvieron por las ramas. 50 minutos tenían para dar el golpe en la mesa y lo hicieron perfectamente con actitud y puro metal. “PC Bro” para abrir y la maravilla “Kai Tangata” para cerrar. Personalmente, el disco en casa no me termina de enganchar totalmente pero en directo fue otro rollo. “Raupatu” o “Whispers” tienen otro caliz e hicieron que a la vuelta en el avión me volviera a poner el disco escucharlo desde otro prisma. Alien Weaponry han nacido para quedarse rodeado de conciertos y giras. Con juventud y una actitud arrolladora, son futuro y presente.

Vamos al Ritual Stage que estaban los portugueses Destroyers of All. Desde Coimbra nos traían este toque death metal con este segundo y último trabajo “The Vile Manifesto”. Con un inicio totalmente íntegro de este material, pudimos ver personalmente por primera vez, cómo sonaban en directo los lusos con canciones como “False Idols”, “Tohu Wa-Bohu” o “Destination: Unknown”. Para la segunda parte del show, cogieron temas del primer álbum “Bleak Fragments” y por las reacciones, poco conocido por el público presente.

Valorando la actitud por las dos partes, por parte de la banda fue muy notable pero el público no aportó demasiado. Quizás sea porque la mayor parte del público era en esta jornada más clásico y relajado, o quizás porque el cansancio ya estaba haciendo mella, no fue ni el mejor concierto ni el mejor ejemplo de público. Viniendo del vendaval de los de Nueva Zelanda, los de Portugal estuvieron a un nivel muy bajo y con la ocasión perdida.

Como una noria, volvemos al escenario principal y volvemos al ritmo más alto. Nos esperaban vino añejo. Testament están hechos de otra pasta y es que con los años mejoran. Muy pocas bandas son capaces de decir que con más de 30 años en la palestra son capaces de haber hecho uno de sus mejores trabajos de su trayectoria como el “Brotherhood of the Snake” y que en directo parecen estar en una atmósfera perfecta. Puede que la experiencia en este caso sea más que un grado, pero bendito grado de maravilla en directo y estudio que conservan los americanos.

Como uno de los abanderados de la historia del thrash, Charles Billy y compañía dieron un recital imperial a los expectantes con temas de casi todos sus discos. La homónimo del último para abrir boca pasando por “Low”, “Eyes of Wrath”, “Over the Wall” o la joya “The Formation of Damnation” para chapar el capítulo de Galicia. A nivel de banda, Charles está en otra liga tanto vocal como de líder, Alex Skonick es un genio y la alegría con una guitarra. Además, Testament transmite ser una familia musical compacta con Steve y Gene. Se divierten tocando, componen nuevas canciones con el espíritu y la garra anterior y eso el público lo agradece. Todo fue perfecto en la hora de actuación y fue un primer plato perfecto para lo que después con Lamb of God.

Antes de hablar de los corderos de Dios teníamos que pasar otro rato (y último para nosotros) en el Desert. Nuestro querido rincón tenía a disposición a Cobra. Los vascos están en otro estilo como para que le hubieran dado la oportunidad en un escenario donde pudieran haber tenido a una mayor audiencia que la que limita el Desert. Eso sí, el tocar en las tablas más pequeñas del recinto hizo que aquello adquiriera una sensación de lleno que animó hasta a las cabras.

Pura rebeldía y ganas de tirar todo abajo, Cobra andaban a demostrar que el fenómeno del “Riffyard” no era espejismo. Le teníamos muchas ganas a esta banda y para un servidor, poder escuchar “The New Rebels”, “Skull and Bones” o temas de sus trabajos anteriores era como poder escuchar algo impensable y más cuando las oportunidades de ver a la banda para los que vivimos fuera del país, es impensable. Cobra fueron, son y serán una banda de culto en España y por eso, siempre que se tenga ocasión, hay que echarles el oído. La próxima, por favor, dadle la oportunidad en escenarios mayores.

Llega el turno de hablar del concierto perfecto en la XIV edición del Resurrection Fest. Desde el estado de Virginia llegaron los americanos Lamb of God para hacer una auténtica maravilla de directo. Randy Blythe es puro nervio y magia como frontman. Lo indudable es que una banda con tanta estabilidad y una gran calidad en cada uno de sus miembros como Mark Norton, Campbell y Willie Adler son de otro mundo. La banda era una de las estrellas del cartel y al final del show, fue la auténtica estrella.

Con toda el área para el público del main stage lleno hasta la bandera, los americanos tenían hora y cuarto para darnos un repaso de puro Groove de casi discos selectos. Pudimos tener el honor de escuchar temazos como el “512” del reciente álbum “VII: Sturm und Drang” donde también iluminaron el cielo con “Still Echoes” y “Engage the fear Machine”. Empezando con el medio tiempo de “Omerta” para acabar con el punto épico de la banda como es el temazo de aquél lejano “Sacrament” como es “Redneck”.

La voz de Randy estuvo inconmensurable en todo momento a la vez que iba haciendo kilómetros moviéndose de un lado a otro e intentando levantar a un público ya desatado. Las ganas de ver a Lamb of God se notaron cuando en cada estribillo o fraseo, la gente nunca paró de cantar y mover la cabeza y soltando un “uffff” en cada final de canción. Se merecen aparecer más a menudo por España y no de festival. Son de otra galaxia.

Hablamos de volver a ver a una banda para comentar el último concierto de Berri Txarrak en el Resurrection. Gorka, David y Galder dieron los últimos saltos con un marco más que perfecto. Puestos en un horario dulce para hacer una despedida soñada pero que al final del show, nos dejó un sabor agridulce a pesar de darnos un repaso por casi toda su trayectoria y centrándose en el punto alto de su carrera como fue en 2001, la salida de “Eskuak/Ukabilak”.

La gente apoyó a la banda hasta el último riff, pero varios factores hicieron que aquello estuviera desenfocado. El último tramo del festival donde las piernas no daban para más, mucha gente aprovechó a cenar para ir fresca a los últimos cabezas de cartel, problemas técnicos durante “Ikasten” tras la subida a las tablas de los Resukids y pedir lo que hicieron la jornada anterior Slipknot. Todos sentados al suelo y al saltar segundos después, que pareció que nos quedáramos sin cable y un parón corto para arreglar el problemilla.

La banda siempre estuvo desatada y nos dieron un setlist acorde al momento como “Eskuak”, “Stereo”, la inicial “Jaio.Musika.Hil”, “Payola” y la última bajo el cielo gallego “Oihu”. Mucha entrega, mucha energía, muchos detalles pero personalmente, me quedé con ganas de más. Una pena que dejen el proyecto después de 25 años y mucha lucha por mantenerlo en pie pero todo tiene un fin. Berri Txarrak por siempre y para siempre.

En el main stage iban colocándose lo siguientes cabezas de cartel. Con poco público en las primeras canciones y el sonido más deficiente de la edición durante las 3 primeras canciones del repertorio, fue un poco una pena no poder disfrutar en plenitud de la voz de Sharon en el single de su último y gran álbum, esta vez obviamente sin Anders Fridén, “Raise Your Banner”. Tampoco “The Reckoning” se escuchó con potencia y es que parecía que los monitores de atrás del público no funcionaran o a saber. Muy flojito se escuchaba el principio.

Fue a la altura de los 15 minutos cuando con la archiconocida “Stand my Ground” se empezara a ver con todo detalle a Within Temptation. La banda holandesa vino con una puesta en escena muy futurista, acorde a su último disco “Resist” y una Sharon van Adel con túnica blanca con capucha a lo Star Wars. La banda, junto a King Diamond, eran el estilo que desentonaba con todo el cartel del festival pues su metal sinfónico es demasiado diferente a lo que fuimos teniendo días atrás pero la banda resistió a cualquier problema o barrera musical.

La banda muy entregada y haciendo todo lo posible para que nos fuéramos al final con el buen sabor de boca que nos esperábamos. La voz magnífica de Sharon es siempre una gozada para el oído y es que siempre se le veía con una sonrisa en la cara a pesar de todos los problemas que tuvo para levantar el no poder escucharse bien. Tuvimos un setlist amplio y de todos sus álbumes. “Faster”, “Supernova”, “Paradise”, la acústica “Ice Queen” y un tramo final con “Our Solemn Hour” junto a una aplaudida “Mother Earth” de la etapa más oscura de la banda. Salvaron un concierto que parecía ser el peor del festival por motivos ajenos y al final es para quitarse el sombrero la profesionalidad que tuvieron en todo momento.

Desde Holanda volamos a Suecia para ver una actuación hecha locura. Cult of Luna aparecieron por el segundo escenario más grande, este Ritual, y que ostiazo de potencia y dureza. Puro post metal del crudo añadido con un juego de luces que dieron en todo momento la sensación de estar en el infierno más placentero. Los Cult of Luna son una banda que odias o amas. No aptas para el público medio como diría David Simon y que te sumerge a una atmósfera sonora tal que lo mejor que puedes hacer es no hablar con nadie durante el show porque te sales de la jugada.

La banda de Magnus Lindberg, Johannes Persson y compañía son un vendaval en directo. Con el final de gira del disco “Mariner” pero que no fue la clave del directo. Tuvimos temas del “Vertikal”, “Somewhere along the highway” y la maravilla hecha disco, “Eternal Kingdom”. Temas/epopeyas que sonaron en Viveiro fueron la inicial “The Silent Man” que iba sonando mientras íbamos pillando hueco para quedarnos embobados. “Finland” le siguó hasta llegar a una maravillosa “Ghost Trail”. La gente iba dejando el concierto a mitad concierto y otros nos quedamos porque como dije, a Cult of Luna o te gusta o te parece aburrida. Para finiquitar el sueño hecho música, la banda terminó con el temazo “In Awe Of” de 10 minutos. Era tiempo de ir despidiendo el festival.

Para despedirnos tocaba ver la última banda de la edición. King Diamond que congregó a miles de fans, algunos maquillados, otros allí de rebote y otros por pura nostalgia. Mr. Diamond está de gira por los festivales de verano después de, precisamente, publicar el directo de Graspop y el Live at the Filmore en un mismo álbum. Pues bien, el rey de las tinieblas y del maquillaje hacía acto de presencia más allá de media noche dejando la locura de los fans más puretas del cantante y artista danés.

Con el micrófono en mano, aquello empezó de manera muy fuerte con “The Candle”, “Voodoo” y “Arrival”. A modo de capítulos como siempre hace la banda, hay que decir que al principio se hizo entretenido, pero personalmente, al final era un poco de bola poder estar allí después de 72 horas de puro metal. Obviamente, en uno de los bloques nos esperaban “Behing these Walls”, “Halloween” y “Masquerade of Madness”.

Personalmente, tengo que decir que el espectáculo de King Diamond debería de ser revisado si se quiere captar a las nuevas generaciones. El mayor público de la banda en Viveiro fue el de que les pudo ver en sus inicios. Por ello, en un festival con corte joven, es una pena que no tengamos un espectáculo más novedoso y menos repetitivo que el que hace el danés hoy día. Con unos espectáculo y teatros musicales que tenemos en los grandes festivales más mediáticos, creemos que King Diamond debe de darle una nueva cara a su show. Al final, si le has visto varias veces, el show se te hace pesado si no eres de los mayores de sus fans.

Dicho esto, dimos fin y carpetazo a la edición de 2019 del Resurrection Fest y contando los días para volver en 2020 con una edición de su 15 años que tiene mi amor como decía la canción.

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