Madness Live!

Crónica: RESURRECTION FEST ’19 – Jueves

Inicio » Crónicas de Conciertos y Festivales Rock y Metal » Crónica: RESURRECTION FEST ’19 – Jueves

Resurrection Fest es quizás, el festival nacional con mayor fidelidad por parte del fan que pueda tener España. Muestra de ello fue el agotamiento de abonos semanas después de acabar la pasada edición sin saber apenas las fechas en las que se iba a celebrar. Ese compromiso y apoyo incondicional a la organización del festival hace que todo sea muy fácil. Sea fácil para contratar grupos, sea fácil para planificarse las vacaciones, sea más fácil el poder buscar alojamiento y es que con tiempo, todo cabe.

3, 4, 5 y 6 de julio nos presentaban la décimo-cuarta edición con un cartel que ninguno se podía imaginar un año atrás. En la primera jornada tocaba cerrar el ciclo con Slayer. La despedida de una de las bandas más importantes en el mundo del metal era obligatoria que se hiciera en Viveiro. Parkway Drive, Gojira, Crystal Lake, Brant Bjork, The Adicts, Leo Jiménez… mucha calidad hacía presagiar que este 4 de julio iba a ser épico.

Nuestro equipo llegó al tiempo que sonaron los últimos compases de los vascos Meltdown. La banda ya anunció que se grabaría el próximo videoclip de la banda durante toda la actuación en el Resu. Llegamos cuando estaba sonando el pepino hecho canción “Skulls of stones” y vimos a una buena cantidad de público arropando a la banda como si no hubiera un mañana. Lo primero que pensé fue que el videoclip les iba a salir de vicio.

Seguidamente llegó el turno para “Death is a Promise” y obviamente el fan de la banda sabe qué significa. Brutalidad a partes iguales. Hay que decir que notamos a Julen, voz de la banda, un tanto exaltado. Es decir, en ocasiones se le iba la forma de cantar entre tanto gutural que se quedaba sin aire al segundo. Es lo que tiene patearte el escenario de un lado a otro y obviando que te va a pasar factura. Pasó factura en el cierre del concierto. Todos al suelo de cuclillas para reventar el “One Step Closer” de Linkin Park. La versión de la banda fue correcta y quizás me quede con la versión de estudio pero sí, fue una gran manera de dar el cierre a su actuación a la hora del café en el Resurrection.

Dejamos el Ritual Stage y nos vamos por primera vez en esta edición al Main Stage. El escenario principal tuvo durante mucha parte del festival un problema con la ecualización de las voces e instrumentos. Iremos hablando de ellos en las respectivas bandas. Cane Hill aterrizaba en Viveiro en su primera vez y al acabar su repertorio, la banda por seguro que tendrá muchos fans inesperados porque fueron como un vendaval de actitud.

Los americanos con Elijah Witt a la voz vinieron dentro del tour con su segundo trabajo, el “Too Far Gone” del año pasado. El setlist era obvio y limitado con temas de su primer trabajo “Smile” y añadidos con uno cuantos del segundo, alguno del EP y todo ello barnizado con un actuación de cada miembro muy por encima de la media. Obviamente Cane Hill se centra en su show con el guitarrista James Barnett y Elijah. Hasta escupiéndose en su cara… En sus 40 minutos pudimos tener maravillas del un metal más reciente como “It Follows”, “Fountain of Youth” y “Singing in the Swamp” cantado con el cantante de Crystal Lake que se unió a la fiesta.

El buen sabor de boca que nos dejaban los americanos Cane Hill era el perfecto preparativo para una de las actuaciones del festival. Desde Japón volvieron otra edición pero esta vez a lo grande. Vinieron a certificar que la calidad de esta banda está muy por encima de lo que aparentan. Crystal Lake son actitud y calidad. Son metal en sangre y simpatía a partes iguales. Tenían 40 minutos para reventar a todas las personas que abarrotaron el escenario principal con un auténtico discazo en el brazo. De este “Helix” iba a sonar casi la mitad como “Aeon”, “Agony”, “Apollo” o “Lost in Forever”.

Conforme iba pasando el show, la gente siempre estaba con ganas de más y claro, sólo faltaba que Cane Hill les devolviera la colaboración. Salieron James y Elijah, con beso a Ryo Knoshita incluido. El Resu era una fiesta en ese momento y es que Crystal Lake se han ganado volver al festival como hijos adoptivos. Por entrega, sacrificio, respeto por la música como el guitarrista solista Yudai Miyamoto con el que pude ver el último concierto de Slayer junto a él y como un niño pequeño estaba el nipón entre el público horas después de comérselos.

Altarage estaba por el Ritual desde Bilbao dispuesto a a darlo todo con su mezcla de black y death y representando “The Approaching Road” salido el pasado mes de enero y con una calidad suprema. Con un público muy frío por ocasiones y esperando que los franceses Gojira iban a asomar sus cabezas por el principal, la banda creo que no tuvo su mejor horario en el festival. Da gusto ver cuando una banda toca en su hábitat y repetimos que no era el apropiado, pero eso no quitó mérito a que sonaran como un cohete.

Debido a que los conciertos empezaban con exactitud milimétrica en acabar el anterior, entre el cambio y asentamiento de escenarios, llegamos cuando estaba sonando “Altars” de su primer trabajo “Nihl”. Una banda joven, con tres discos ya en su haber, un sello importante tras ellos y fechas demasiado importantes para su juventud musical. Con la estética black en escena y cubriendo la personalidad y abriendo el personaje, Altarage terminaron con “Orb Terrax” y “Barrier” con esta última canción haciendo que la gente se amontonara para esperar a Gojira. La banda cumplió e hizo conocerse al público que no le conocían, pero la próxima, por favor, ¡en horario nocturno!

No sonó la marsellesa, pero sí, Gojira era una de las apuestas del festival. Todas las expectativas eran altas y si bien no fue su mejor actuación, todo se vio deslumbrado por una falta de potencia sonora que dejó un sabor amarga la actuación. Por entrega del público no iba a ser porque Gojira se ha ganado a pulso el ser una de las mejores bandas de metal ahora mismo. Son el relevo de los dinosaurios. Simplemente hay que dejar la hipocresía para dar paso a nombres consagrados y con futuro.

Sonaron para abrir el “Oroborus” con algo de sequedad de actuación y como si fuera una mera prueba de ensayo. Eso sí, en cuanto sonó “Backbone” y enchufando las llamaradas del escenario, ahí sí pudimos encontrar a los franceses en su salsa. Otra cosa que me alegró de este concierto fue la consagración de su último, y criticado por los puretas, este “Magma” donde las canciones llevadas al directo son una auténtica maravilla. “Stranded” y “The Shooting Star” son ya claves. Obviamente no podían faltar “L’ Enfant Sauvage” y “Blow me Away You(niverse)” recodando los inicios de la banda.

Si no llega a ser por la falta de ecualización y potencia, la actuación de Gojira pudiera haber estado en el top3 de esta edición, pero no siempre salen las cosas. Deseando que dejemos que la banda no esté siempre en festivales porque queremos que vuelva a hacer gira en sala y revienten tímpanos.

En el segundo escenario más masivo teníamos a los madrileños Toundra. Con un gran éxito de su quinto trabajo “Vortex”, la banda ha saltado como la espuma tanto a nivel nacional como a nivel europeo. Quizás sea momento de dar más importante al género en nuestro país como se merece. Están saliendo bandas de un nivel increíble y tan solo, en festivales donde te pillan de rebote sus conciertos, te das cuenta de la calidad de grupos como Toundra. Alex, Macón, Esteban y Alberto son un grupo de amigos y eso se nota en cada tema.

Como fue obvio, sonaron “Cobra” y Tuareg” de este último trabajo. Además, el “Ara Caeli” y “Cielo negro” que ya son piezas fundamentales de los shows de la banda. Creo que he escuchado más veces el “Ara Caeli” que el “Master of puppets” en directo. Las continuas insinuaciones de Esteban animando al público siempre eran como las gotas de lluvia frías que te hacían erizar los pelos del brazo. Da gusto cuando la gente acompaña a un espectáculo post-metal y que se haga con un nivel musical acorde. Son unos genios estos Toundra.

Llegaba el momento esperado del día. El adiós definitivo a España. Slayer entonarían su último “Raining Blood” en nuestro país y todo tomó un matiz épico tal que ni soñado. Acabó Toundra y el cielo ya estaba más oscuro que una cueva. La tenue lluvia se transformó en el diluvio universal. Los charcos en el escenario parecían cascadas y hasta a alguien se le escapaba la palabra de cancelado. Era posible sí. Desde la organización se anunció al momento un mensaje en las pantallas que habría que habría un retraso por las condiciones meteorológicas y más tarde, una voz del festival dijo que el festival haría una pausa y tras ésta, todo seguiría su curso normal.

Tras algo más de cuarenta minutos y con un respeto de público que entendió muy bien lo que estaba pasando, empezaba a oscurecerse la luz en el escenario. Llegaban Bostaph, Gary Holt, Kerry King y el achuchable Tom Araya. Llegaron entre la lluvia y sonó el último “Repentless”. La locura del público era lógica y llegando al punto que da igual que tu ropa tuviera dos litros de agua por centímetro cuadrado, el calor de los fans te hacía olvidar todo. Le siguieron “Postmortem”, «War Ensemble” y “Disciple”.

Con una media hora de concierto, se confirmó que la banda está en un punto muy alto para dejar el proyecto de sus vidas en una altura acorde a su fama dentro del thrash metal. Una pena no ver el logo de acero arder como en el resto de los conciertos de la gira de despedida. Comparado con estos otros conciertos en los que pudimos ver, la banda estuvo más fría de lo normal y quizás dependiera de cómo había sucedido todo en los últimos momentos en la salida de la banda a las tablas del Resurrection Fest. Al público en general le importó poco la espera y se vieron unos pogos tremendos y con imágenes bajo los rayos de auténtico lujo metalero.

En un concierto de esta talla, me falta un poco el factor sorpresa. En las giras de hoy día todo está tan calculado que da rabia que no haya ni una salida de tono y ninguna cosa que salte la diferencia. Estamos perdiendo originalidad y la esencia del directo. La segunda mitad del concierto, acortado unos 15 minutos aproximadamente, fue una locura. “South of Heaven”, “Black Magic”, “Dead skin mask” y la fabulosa “Angel of Death”. ¿Qué importa que te esté cayendo el diluvio si tienes delante de tus ojos a Slayer tocándote estos himnos? Fueron tremendos los últimos ratos de Slayer en España y al final, daba igual cómo empezó el concierto y da igual el nivel anímico de la banda pero ¡son los putos Slayer joder!

Terminó la avalancha y tocaba ver la primera aparición de Leo Jiménez en un festival de tal entidad. Leo es puro carisma y encima estaba en un espacio en el running order perfecto. Entre los dos cabezas de cartel del día. Era el mejor espacio para el segundo escenario y al final todo quedó muy frío. Venía con “Mesías” y sonó “La era de la individualidad” a modo de promoción. El de Fuenlabrada lo tenía todo a favor pero no sé si era porque Leo Jiménez es tan diferente a Slayer y Parkway Drive y el frío del temporal se te metía en los huesos, fue como un choque bestial pasar al furor de Slayer a la frialdad con Leo.

Es una pena porque la banda tiene lo que hay que tener encima de las tablas pero creemos que no estuvieron en el mejor tiempo posible. Hablamos de esto mismo con Altarage y quizás el cambio de horario hubiera sido mejor. Eso sí, no todo fue frialdad, con “Desde niño” y “Misantropía” junto a Tanke a las voces animaron el cotarro. También destacar un problema de guitarra y algunas cosas con el tema de volúmenes pero bueno, habrá otra oportunidad seguramente y saldrá mejor.

Los segundos cabezas de cartel de la primera jornada estaban por llegar y llevaban el nombre de Parkway Drive. Con una entrada triunfal con Winston McCall como si fuera de una secta y entrando desde la zona de prensa hacia el escenario por medio del público, ya presagiaba que la banda iba con todo. Ese carácter, por tonto que parezca, ya te da una idea de que no venían a pasearse y que se han ganado el derecho a estar arriba con una producción bestial.

Tocaba dar bombo al “Reverence” en este Resu y como no, “The Void” y “Prey” hicieron que el metalcore tuviera la bandera que se merecen. Casi lleno frente a la banda y coros por doquier. Es impensable lo que ha crecido esta banda en los últimos años. De ahí que fuera un monólogo de sus dos últimos trabajos. Del “Ire” sonaron temazos como “Vice Grip”, “Dedicated” y la final “Botton Freeder”. Un auténtico torbellino de banda que no hace más que asentar a los australianos en un cajón de headliners en festivales como la espuma.

Aunque no te guste mucho el nuevo metalcore, la banda sí consigue fascinar a todos los géneros del metal y con esta increíble producción es obvio que te gana por los ojos a la vez que por el oído. Como casi siempre pasa en los festivales, el ver a un cabeza de cartel hace que no puedas ver otros escenarios pero sí, nos cambiamos deprisa para ir al padre del stoner. Al señor Brant Bjork.

A las horas de la entrada madrugada no te va a dar el calor de la baja california pero da igual, es el Mr. Bjork. El que formara parte de Kyuss y Fu Manchu  Nada más llegar estaba sonando el final del “Low Desert Punk” del álbum que está de aniversario como es el “Jalamanta”. Hubo también un monopolio de uno de sus últimos trabajos como es “Manking Woman” haciendo sonar “Somebody”, “Nation of Indica” o “Chocolatize”. Lo bueno de tocar el úlitmo y en un escenario que está cerca de la salida del festival es que toda la gente que abandonaba el recinto, la mayoría se iba quedan en el recinto del Desert Stage porque lo que transmite Brant es mágico.

El stoner más tranquilo que hace en solitario es atractivo y gana adeptos en estos tipos de eventos. Para cuando tocó “Let the truth be known” ya había mucha gente con el oído atento y pasamos de tener un desierto californiano, a tener poco hueco para moverte. Es un gran acierto que el festival Resurrection apueste cada año por este estilo stoner y hacer un espacio para ello. A los que nos guste estas pequeñas-grandes joyas es indudable que el espacio Desert fuera el preferido. Poco a poco se afianza y poco a poco tendrá la altura que se merece. A ver si esto influye a ganar aficionados. Una gran jornada de principio a fin con el épico por bandera.

Fotos: Santiago Carollo

Texto: Alejandro Díaz

Déjanos tu comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.