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Crónica: KILLFEST (Overkill; Destruction; Flotsam & Jetsam; Rezet) – L’Hospitalet, Sala Salamandra (14/09/19)

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Con las entradas agotadas desde hacía días, todo hacía presagiar que sería una calurosa tarde- noche de Thrash Metal, como así fue. Ya desde bastante antes de la hora de apertura de la sala, pudimos ver mucho público haciendo cola. Por lo que la voluntad de la gente era ver a todas las bandas.

A las 18.15 salían a escena REZET, se trata de una propuesta joven que encaja a la perfección con los veteranos que vendrían después. Con la batería montada en primer término del escenario, justo delante de la de OVERKILL, pudimos ver la pegada de Bastian a la perfección. Formados en 2004, el cuarteto alemán venían presentado su nuevo álbum “Deal With It”, del que tocaron Treadmill to Hell, Deal with it!, Chaos in Mind y Thunder Raiders. Piezas que alternaron con temas más antiguos como Reality is a Lie de 2016; Minority Erazer, de su EP de cuatro canciones de 2017 You Asked For It, cerrando con Have Fun, Will Travel.

Su actuación pasó volando, apenas 30 minutos en los que el público les aplaudió contínuamente. Ocupando sólo la parte delantera del escenario, se dedicaron a enlazar las canciones sin descanso ni presentaciones. La ocasión había que aprovecharla. Es la típica actuación en la que cuando mejor lo estás pasando y mejor está la banda, tienes que acabar. Como se suele decir, esperemos que vuelvan pronto con un setlist más extenso.

A las 19.00 salían FLOTSAM & JETSAM a darlo todo. Sin concesiones, son un sonido brutal y más luz, atacaron con Prisoner of Time, de su último disco “The End of Chaos” y Desecrator, de su álbum debut de 1986, «Doomsday for the Deceiver». El público que iba llegando acabó por abarrotar la sala y eso lo aprovechó Erik para presentar el tema dedicado a su banda favorita: Iron Maiden,de 2016. Después de algunos problemas con su micrófono en Hammerhead –otro viejo tema de 1986-, nos hizo cantar en la potente Demolition, del nuevo álbum.

No hubo ni pausas, ni tiempo para presentaciones. Sí guiños hacía el público más joven que aún no había nacido cuando ellos empezaran allá por 1981. Suffer the Masses, de «When the Storm Comes Down», de 1990, desataba la locura y la traca final la pusieron I live You Die, de 1988, Recover (otro tema nuevo)  y No Place for Disguise, de 1988. En fin, 45 minutos que supieron a poco pero la noche acababa de comenzar.

A las 20.00 salían DESTRUCTION. La sala ya había llegado a su máxima entrada y eso se notaba. Difícil moverse por las primeras filas y más, intentar hacer fotos. La organización había prescindido del foso dedicado a los fotógrafos por la gran afluencia de público. Tampoco ayudaron las luces. El grupo se dedicó a descargar sus 55 minutos de repertorio en semipenumbra, con las luces enfocándoles desde detrás, sin apenas poder distinguir las caras.

Su propuesta se basó en un equilibrio entre su nuevo disco “Born to Perish”, del que sonaron Betrayal, Born to Perish y Inspired by Death  y un puñado de clásicos. Comenzaron con Curse the Gods de 1986, y Nailed to the Cross, de “The Antichrist”, de 2001. Se olvidaron de toda su producción de los 90, aunque tuvieron un recuerdo nostálgico de su primera visita a Barcelona acompañando a las GIRLSCHOOL y MOTORHEAD, en aquel lejano 1988.

Mad Butcher de su ep de debut de 1984 ”Sentence of death”, The Butcher Strikes Back, Thrash Til Death o Bestial Invasion fueron los temas más celebrados por el público que se estaba preparando para la descarga final de la noche con OVERKILL.

A las 21.25, después de casi media hora de espera sonaba Last Man Standing, un temazo de su nuevo disco «The Wings of War». Automáticamente se desbordó la locura, los apretones, los saltos y empezaron a volar personas en dirección hacia el escenario. Después de otro tema relativamente nuevo, Electric Rattlesnake de ”The Electric Age” de 2012, viaje a través del tiempo hacia los 80: Hello From the Gutter, de 1988; Elimination, de 1989 y Deny the Cross de 87.

La banda está en una forma admirable. Pueden tocar lo que quieran que todos los temas encajan a la perfección en sus conciertos. Vimos a un Bobby muy teatral, gesticulando como si nos retase a una pelea. D. D. Verni, el otro miembro fundador, en el centro del escenario, machacando su bajo y un Derek Tailer muy simpático, interactuando durante todo el concierto con las primeras filas.

Head of a Pin, nos devolvía al recién ”The Wings of War”, mientras que Necroshine, Under One y Bastard Nation eran los temas elegidos para darnos una vuelta por los 90. Mean, Green, Killing Machine, de “The Grinding Wheel” sirvió para empezar las presentaciones. Cómo no, Bobby nos tenía que presentar en primer lugar a D.D. Verni para después hacer lo mismo con Jason Bittner (batería), éstos se marcaron una pequeña jam que permitió que Bobby se refrescara y saliera con fuerza para la recta final.

Feel the Fire de 1985 supuso el momento de mayor presencia de público en el escenario. La gente no paró en todo el concierto de subirse para agobio de los técnicos que los iban echando a empujones. Con Ironbound continuaron las presentaciones y acto seguido, los bises: Overkill, Rotten to the Core, Fuck You y Welcome to the Garden State. Magnífica actuación de un grupo que sigue dando grandes conciertos.

Una hora y media de descarga que ponía final a una larga tarde que acabó haciéndose corta. Como siempre quiero dar las gracias a MADNESS Live y a la sala Salamandra por la facilidades ofrecidas.

 

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