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Crónica: III SOUTHERN METAL FEST. MOTHERSLOTH + KRAZARK + DIEAWAY + SOLDIER. Hebe, 1/04/17 Madrid

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MOTHERSLOTH

La tercera edición de Southern Metal Fest venía anunciada con una inercia sureña tan variada como alternativa a los grandes eventos con los que continuamente tienen que lidiar las bandas más independientes. La propuesta llevada a cabo por su gestor, Esteban, quien además también participaba aquí con KrazarK (más conocido tal vez por Grapeshot, la otra banda en donde también canta), no dejaba de ser interesante y digna de elogiar, dado lo que cuesta desplazar hoy en día a la gente hacia una sala, con la cantidad de oferta musical que tiene para elegir, pero hay que destacar que la asistencia fue la necesaria para sentirse satisfecho y seguir pensando en darle continuidad. Los concursos y dicharacherías que tendrían lugar entre las actuaciones de las bandas y ese gesto culinario a bajo coste para amortiguar el bebercio con diminutas hamburguesas y salchichas hacían del evento algo aún más singular. Cerrarían el cartel los asturianos Soldier, pero antes una ristra de bandas madrileñas sería quien apuntalaría la

MOTHERSLOTH

historia, empezando por los MOTHERSLOTH que aprovecharían para dar un sensacional estreno a su trabajo “Moon Omen”. No podíamos contar con mejor comienzo al tener la ocasión de compartir con ellos buena parte de ese nuevo repertorio y sentirnos parte de esa exposición en sus sonidos oscilantes entre el doom y el stoner con impulsos más abrasivos. El trío sobre todo concentró las miradas sobre su cantante y guitarrista Daniel, a quien se le notaba más la rabia interpretativa a golpe de guitarrazos y dándole alguna patada a cualquier cachivache que se le cruzara sobre el escenario. La euforia la integraba también el resto de la banda, la exposición genial y el banco de pruebas de sus nuevos temas no sólo fue un acierto, sino que te hacía imaginártelos en lugares de más calado en el futuro. Los momentos de sicodelia alargando sus composiciones

KRAZARK

sin límites en el tiempo les asegura ser dueños de cualquier jam session si así se lo proponen. Dejaron acordes sostenidos en el aire para que el público pudiera igualmente aguantar la respiración. A continuación se subía al escenario KRAZARK, un nuevo proyecto en donde pincha y corta Esteban, el impulsor del sarao, quien junto a su pareja Kiara tocando la guitarra, Joan en la batería y Álvaro “Tripi” ex Dover, presentaban temas de una historia que tiene ya algo más que baldosas en esta construcción. Apenas un tema enmaquetado y dos conciertos previos les ponía con humildad sobre las tablas para dar muestras de sonoridades enganchonas, con reminiscencia stoner que si bien Kyuss, de

KRAZARK

quienes por cierto tocarían “Green Machine”, podían cruzar paralelismos con Clutch. Estuvieron muy pendientes entre sí al tiempo que concentrados para que aquello aparentara ser un bolo de más proporción, sabiendo que la dinámica la tienen pillada pero que aún necesitan más escenario para compactar este camino. Temas como “Souther Metal Fest” o el disparadero hacia los youtubers bajo el nombre de “Freak Show“ fueron las muestras para seguir pensando que este era un festival para entregarnos y descubrirnos cosas inéditas que están creciendo y tomando forma en un paralelismo entre el público y el autor. Luego sería el turno de DIEAWAY, moviendo su epicentro desde Alcalá de Henares a Vallekas, con su arriesgada propuesta de tocar todos los temas de un disco que aún no está en la calle,

DIEAWAY

“Light Echoes”, y que es evidente que les sirvió para tomar referencia de cómo reaccionaría el personal. Si bien hablo de riesgos, es coloquialmente entre nosotros, claro, porque gran parte de los que estábamos allí, sabemos de su inclasificable denominación a la hora de intentar explicar en qué estilo se desenvuelven. Seguro que también asistía gente que aún no supiera de ellos, aunque novatos no son, no, y a estos, igualmente su música les serviría de carta de presentación. El resultado fue como irse a Bélgica e iniciar por sus bares una cata de cervezas de distintos tipos y graduación. Tan distintas como deliciosas al paladar. Los temas que me mostraron en la carta fueron “Continuum”, “Amber Nebulae”, “Eternaeon”,

DIEAWAY

“Human Notion”, “Light Echoes” y “Phosphene Sun” y yo diría, que todos se tornaron distintos entre sí, es decir, como si la cata a veces tuviera un condicionante de pasar a otras texturas in crescendo que en ocasiones te llevara a probar un elixir más suave, porque entre la versatilidad y continuos cambios endurecidos en las estructuras de los temas, también dio lugar para medio tiempos. El único “pero” que alguien podía llegar a

DIEAWAY

murmurar es que no sonaban lineales (y es que es cierto, no lo son). Sin duda hay que conocer bien el calado de esta banda. Muy bien compenetrados todos, especialmente me gustó ver a Mario tocando la guitarra con ellos ya que desde que entró en la formación aún no había tenido ocasión de hacerlo (en Aathma se encarga del bajo). Un torbellino en vivo que hace que la banda en los momentos instrumentales suba el ralentí con impulsos que generalmente van aumentando de velocidad. Tienen creada una gran estructura capaz de subir o bajar las pulsaciones sabiéndose que son ellos los

SOLDIER

que se reinventan a pesar de su variedad sonora. Por cierto, de la cata, me encantó la cerveza “Soundgarden”. Para terminar SOLDIER, que aunque fueron los que menos sorpresas me procuraron, sí las esperaba al no haberlos visto nunca en directo. El hecho de que vinieran desde Asturias para

SOLDIER

cerrar esta convocatoria, era suficiente motivo para comulgar con su thrash metal clásico con cierto groove, que evidenciaba ser este Southern Metal Fest un buen propósito para aunar estilos, que aunque distantes en ocasiones, siempre estarán tejidos entre sí de alguna manera. Es lo que tiene la amplitud de miras dentro del rock, todo vale si las muestras son buenas. Tal vez el “Cowboys From Hell” de Pantera era la más evidente conexión de estos ovetenses con el nombre del festival al salirse de los patrones musicales del resto de los grupos que les precedieron. Y tal vez el público esperó hasta el final para desparramar más de la cuenta. Bueno, quizás ese sea un mérito que se tienen que apuntar los asturianos. Evidentemente todo el mundo tuvo motivos para pasárselo mientras tocaban las cuatro bandas.

 

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