Crónica: HELLFEST 2017, Clisson. Día 2 (17/06/17)

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DÍA 2, SÁBADO 17 JUNIO

Abrir un festival como Hellfest tan temprano con el excelente artista como JARED JAMES NICHOLS era un buen motivo para madrugar. Es un guitarrista de envergadura, y cógelo por ambos sentidos. Repasó a Jimi Hendrix, Stevie Ray Vaughan, Albert King o Lynyrd Skynyrd entre otro surtidito muy interesantes de pinceladas sonoras que ya le conocimos cuando vino abriendo para los shows de Glenn Hughes y Dough Aldrich en la madrileña sala Arena. Entonces nos dejó boquiabiertos por la destreza interpretativa que tenía, dejando entrever que había crecido desde bien pequeñito con una Gibson bajo el brazo. Pues aquí igual, ya que no le faltó valor para dar muestras del mejor blues y toques sureños llevándote a distintas épocas. De todos modos, igual que pensé en aquella ocasión, creo que aún le falta un toque de distinción, algo de originalidad para ponerse a la altura conseguida de todos aquellos que le guían en su camino.

LOS DISIDENTES DEL SUCIO MOTEL, nuestra primera caída del día en los brazos del rock francés, con un toque des frescor por parte de este quinteto con sede en Estrasburgo. Toques stoner contrastados con un interesante post metal huyendo de los atascos que supone en líneas generales para este sonido en no sólo Europa, sino las historias llegadas desde Estados Unidos, de las que innegablemente maman muchas bandas. Algunas lo hacen como copia y otras como referencias para marcarse su propio camino. Aquí tenemos un ejemplo claro de escapismo de lo habitual para intentar liderar su propio marco. Todos de negros atajando con intensidad los instrumentos mientras su cantante lo hacía frente a su teclado sampleador frente al micrófono.

THE NEW ROSES para mí fue la típica banda de apertura de festivales, con esto no quiero decir nada negativo, todo lo contrario, que la organización saber poner a primera hora bandas explosivas que te recuerdan a Bullet o Airborne o cualquier otra banda habitual que está siempre en la primera línea de festivales, que sin decir nada nuevo con lo que toca, lo dice como la intensidad que los expresa. Los alemanes es otra de esas formaciones que no nos cansaremos de ver, y que deseamos que a estos tres trabajos les sucedan muchos más, dándole la posibilidad algún día de enfilar ellos solos un gran recinto como cabezeras del mismo. Uno de sus guitarristas no dudo en emplear la cruceta central del escenario para salir delante del público que marcares un solo a lo típico de los guitar-hero.

Desde Denver, Colorado….a lo más oscuro y denso que se puede producir mientras están en escena PRIMITIVE MAN. Sus temas son agonizantes, te hacen viajar en la letanía. La duración a veces es asfixiante, y la forma en la que sus tres integrantes atajan todo ese entramado de partes instrumentales, mientras su guitarrista paraliza a gritos el micrófono. Recuerdo cuando los vi por primera vez en Madrid en la pequeña sala Barracudas el año anterior acompañando a Magrudergring. ¿De dónde coño han salido estos bestias? ¡me pregunté! Mientras sonaban esas lentas composiciones y el batería causaba dolor en la forma de golpear. Buenos, pues aquí a nuestro protagonista tras las baquetas se le saltó un charles en pleno show. Lo buscado, lo esperado y lo disfrutado. La lástima fue como suele ser habitual, el escaso tiempo que dispone las bandas de principio y que además hay que seccionarla más por los solapamientos.

Presenciar el concierto de THE DEAD DAISIES fue como ir a visitar una academia de músicos ofreciéndote una lección musical de veteranos. En mayo de este año lanzaron su nuevo álbum titulado “Live And Louder” con temas grabados en tour durante sus conciertos por el Reino Unido y Europa el año anterior. Parte de ello es lo que disfrutamos con una banda de lujo, formado en Australia (pero con músicos norteamericanos) por el artífice de la idea, el guitarrista David Lowy. Antes mencionábamos líneas arribas a Doug Aldrich durante otros menesteres, pues aquí compartía el duelo de guitarras con el. Amén de Marco Mendoza e el bajo o John Corabi en la voz. Un compendio de exposiciones vocales, intrumentales, de poses, de sabiduría y de certeza de que la música mola experimentarla con este tipo de proyectos en el que se ve que los integrantes se lo pasen muy bien y están completamente liberados de tensiones por eso del pensar si caerá bien a la gente o no. De nuevo, lástima que fuera tan cortito en concierto.

Siempre que pienso en bandas de metal de Dinamarca, la primera que me viene a la mente es PRETTY MAIDS, quienes siguen ofreciendo lo mejor de lo que llevan cosechando en todos estos años. Ya estuvieron aquí siete años antes, y todos esos habían pasado hasta empezar a sonar de nuevo con “Mother Of All Lies”, y sinceramente, par mie era empezar a estremecerme. En todo momento sentí tener a mi lado la presencia de mi hermano Oscar, fallecido recientemente, y con quien visioné uno de sus últimos conciertos. Motivo más que especial para sentir la pasión de esta banda. Ellos siguen siendo especiales. La voz de Rotnie Atkins la noté fuerte y poderosa. Y al resto divirtiéndose mucho, especialmente a Kenn Hammer, con unos kilitos de más y un sombrero de vaquero sobre su cabeza, llegando a poner una expresión de sorpresa absoluta cuando de repente quien hacía crossurfing entre el público por encima de todas las cabezas, una chica en su pesada silla de ruedas, pareciendo que iba surcando el cielo al son de temas como “Back To Back”, “Pandemonium” o “Future World”, este último dejándolo para el final.

Era la primera vez que tenía delante FRANK CARTER, un nervio que ha creado el hardcore y punk rock durante años a base de descoyunturas sonoras y tatuajes estéticos por todo el cuerpo. Digo la primera vez delante, y casi encima, porque se lanzó como Moises sobre las aguas, pero en su caso caminando sobre el público. El que fuera cantante tiempo ha, de la formación inglesa Gallows hasta 2011, aquí se presentaba con sus chicos, THE RATTLESNAKES. Fue de lo sorpresivo y destacado del día, y por su puesto del Warzone, y eso que había bandas por las que decantarse, pero ya sabéis que, a veces, el fenómeno sorpresa sobre uno mismo, cuando no se espera lo que se encuentra, o no había dado con ello antes, pues es lo que enciende esa chispa que algunos necesitamos con cierta habitualidad, cuando estás algo saturado de ver artistas que ya conoces en exceso y no te la ponen ya demasiado dura, musicalmente hablando.

Estoy enamorado de la forma de ser de Julien Pras, o le que es lo mismo MARS RED SKY. Recuero (y ya os conté en su debida crónica) que la edición de 2014 lo colocaron justo en el comienzo de todo, con la apertura de las puertas de uno de los días, y que además se retraso, con lo que su show quedó deslucido al casi no haber gente. Esta vez le situaron en una posición mucho más beneficiosa para que sus compatriotas disfrutaran de esa melancolía que sale de sus cuerdas vocales, mientras la mezcla con armonías y enérgicos riffs de guitarra, cuando les toca claro, porque sus composiciones siguen están enmarcadas en una aura de psicodelia de oscilantes pedaleras que necesitan sonar a distintas velocidades durante su recorrido.

 

DEE SNIDER venía en solitario con una banda, después del pasado año haber actuado con Twisted Sister, pero tampoco es que notara mucho la diferencia de lo ofrecido en directo el año anterior cuando dio rienda suelta a los clásicos que todo el mundo quería escuchar. El comienzo lo centro en un par de temas de incluidos en el ecléctico disco grabado en solitario el año anterior. Empezó con “We Are The Ones”, la que da título al álbum, y poco después fue “Close To You”. Las otras nuevas que hizo, fueron “Crazy For Nothing” entre medias, y “So What” para cerrar. Curiosa la versión de “Head Like A Hole” de Nine Inch Nails, y muy sentida y celebrada la que dedicó a Chris Cornell, cantando “Outhshined” de Soundgarden. De los temas de Twisted Sister, destacar “We´re Not Gonna Take It” y “I Wanna Rock”, que llegaron a ser un poco mareantes con tanto repetir y repetir y alargar el tema para dejar que se entretuviera el público. Creo que no era el lugar que le correspondía, y si las hubiera hecho más cortitas con un toque diferente hubiera conseguido que le pusiera mejor nota.

D.R.I. lo pasó mal con el calor que hacía y cómo pegaba los rayos sobre el escenario y los músicos que estaban actuando. El concierto fue divertido, rápido, enérgico, pero los vi sufriendo. Incluso en una ocasión su bajista Harald Oimoen recuerdo que se golpeó con algo o alguien y medio desvaneció durante el show. La banda que realiza como nadie ese crossover de metal legendario, siempre que ha tocado en Hellfest, lo ha hecho de forma bastante espaciada. Primero actuaron en 2004, luego en 2011 y tenían que pasar siete años para esta ocasión. La diferencia de la anterior vez a esta, pues que se marcaron una veintena de temas en lugar de una decena, y que como os digo los vi sufriendo por las circunstancias mencionadas. No obstante, buen concierto. Hay que ir entendiendo que en un futuro no se pueda seguir obteniendo el mismo derroche jovial que siempre necesitan unos temas como estos.

Con sus cuatro décadas en activo SAXON hacen alarde de parecer haber vendido su alma al diablo, no porque sigan igual de jóvenes que siempre, sino porque envejecen pareciendo que su música no lo hace. Venían con la gira del disco que publicaran dos años antes. Su titulo, “Battering Ram” lucía en el tapizado que tenían detrás suya, y también fue el tema dedicado a abrir este show, plagado de clásicos siempre relevantes y vitoreados por los fieles del metal, porque Saxon es una de esas bandas que no muda de piel, y que sin embargo sabe estirarla para cubrir con ella a más gente. “Motorcycle Man”, “Power And Glory”, “Heavy Metal Thunder”, “Crusader”, “Wheels Of Steel” o “Princess Of The Night” para echar el cierre fueron algunas de sus armas pesadas, que también en el aspecto del calor les estaba haciendo pasar un concierto algo más incómodo que de llevarse a cabo bajo un ambiente más templado y a oscuras. Llegó un momento que Biff Byford agarró una botella de agua y se la vertió sobre su pelo desajustando su lacio pelo. Después apagaría el calor de sus compañeros, haciendo lo propio sobre sus cabezas. Que nos duren mucho tiempo en escena. El heavy metal siempre les estará agradecidos.

Ver con tres años de diferencia en Hellfest a AEROSMITH me parecía un regalo que no había que desaprovechar una vez más, y con ello sacrificar a cuatro bandas que estaban tacando mientras tanto en distintos escenarios, y que me apetecía mucho ver, Wardruna, Agnostic Frost, Opeth y Sloburn. Cada una en estilo de música, pero todas haciendo honra a la hora tan posicionada de actuación. ¿qué le vamos a hacer? El programa del festival es así, y cuando toca, pues toca, toca perderse actualiones, en pro de otras, para las que es mejor que estés con suficiente tiempo de antelación para posicionarte bien y disfrutar lo más que puedas de en este caso, los clásicos de estos veteranos. La sensación que me provocaron, o que nos hicieron llegar a la multitud que allí se aferraba a coros con lo que tocan, es que este era uno de los más esperados del festival. Genial arranque con “Let The Music Do The Talking”, aquella pieza que inicialmente grabó con su proyecto en solitario Joy Perry y que después se integraría en los ochenta en las voces de Steven Tyler con Aerosmith. Os cuento eso, porque abriendo así ya me pareció suficiente declaración de intenciones de lo que iba a suceder. Luego vendría “Young Last” haciéndole un guiño de ojos a otro soberano disco como “Pump” y luego, que os voy a contar, “Cryin´”, Livin´ On The Edge”, “Love In A Elevator”, “Janie´s Got A Gun”….y a continuación dos versiones de Fleetwood Mad, “Oh Well” y “Stop Messin´ Around”, esta última cantada por Joy Perry. Fue un concierto muy emocional, con altas dotes de derroche de su vocalista, a quien lo vimos también cantar sobre un piano en mitad de la rampa que se metía entre el público, recordando también la memoria de Chris Cornell, y aparte de más temas propios, convenientemente seleccionados para la ocasión, las covers que forman hábito de sus shows “Come Together” (The Beatles) y “Train Kept A-Rollin´” (Tiny Bradshaw) y en el bis, hacia el final “Mother Popcorm de James Brown, entre dos clásicos de cierre como “Dream On” y “Walk This Way”.

Los germanos KREATOR siguen están en ese punto fuerte del que no se bajan. Está claro que Mille Petrozza sabe llevar las riendas de una carrera que en años atrás tuvo sus altibajos por las experimentaciones, pero que ya a estas alturas, dudo que musicalmente se salgo mucho de la casilla de salida. Su presencia escénica a la hora de presentar, cantar y tocar los temas es la de siempre, la que ya se le da como algo natural en su persona, y en su banda. Y la escenografía es el otro cincuenta por ciento del éxito, por lo llamativa y adecuada en los ambientes sonoros. Kreator es una banda de noche, donde encaja genial por todo esto, incluido las luces adecuadas, y también las lenguas de fueto. Y digo esto, porque lo he visto tocar aquí por el día, no consiguiendo ser la mitad de lo que en realidad es en directo. Dicho esto, y teniendo en cuenta a esos personajes enmascarados que salieron a escena con véngalas, una vez más el frontman hacia el final dio su toque agarrando un cañón de humo y enfocando como si fuera una metralleta al público, ganado desde el principio. En alguna ocasión se descolgó la guitarra para aferrarse al micrófono. Venía con temas nuevos, pero me quedo con esa final a cargo de “Violent Revolution” y “Pleasure To Kill”.

Texto/fotos: Raúl García y Oscar Torres

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