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Crónica: HELLFEST 2017, Clisson. Día 1 (16/06/17)

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LAS ALTAS TEMPERATURAS HICIERON QUE HELLFEST ESTE AÑO FUERA MÁS CALIENTE QUE NUNCA.

Desde que llevo viniendo a este imperdible festival europeo, es la primera vez que paso tanto calor, y por lo tanto creo no equivocarme si lo hago extensible al resto de los asistentes. Los puntos de agua habilitados para refrescarse por la organización fueron continuamente buscados y transitados para encontrar en ellos el alivio de las altas temperaturas que tocaba sufrir este año, y que también la organización intentó paliar dentro de sus posibilidades con manguerazos desde los fosos de los escenarios y otros lugares del recinto. El hecho de que muchas personas buscaran la sombra bajo alguna de las carpas habilitadas para los conciertos, a veces hacía algo complicado acceder a ellas cuando se encontraba la gente tumbada allí descansando, pero esto es Hellfest y con ello hay que convivir cuando te desplazas hasta los viñedos de Clisson. Un festival sin fronteras que deja imágenes curiosas, como la de algunos asistentes en silla de ruedas y en volandas haciendo el camino entre el público hasta el foso, el mismo recorrido que hacen los ávidos asistentes disfrutando del crosssurfing entre manos amigas de desconocidos. Niños acompañados de sus padres alzados a hombros. Personas muy mayores, intuyo que del pueblo o de otros lugares cercanos, asistiendo para conocer lo bonito que se cuece dentro del lugar (este año literalmente). Colchonetas hinchables, pistolas de agua, bañadores, biquinis y una llamativa piscina improvisada en la nueva zona de prensa para los que allí tenían acceso hacía que en ocasiones pareciera que estuviéramos en un festival en primera línea de playa. Algunas reformas en el interior del lugar han propiciado que la capacidad del recinto se vea ligeramente estirada, no sé si tanto como para estar lo suficientemente cómodos con tanta gente transitando de un lugar hacia otro buscando su sitio, su lugar de descanso, su gente, su manguera que le apagara el calor, su artista que disfrutar, su punto de avituallamiento, o simplemente contemplar el ambiente, pero esto es lo que tenemos y un año más es con lo que en resumidas cuentas también disfrutamos de nuevo. Como cada año, desvelaremos cuales han sido las bandas que hemos tenido ocasión de contemplar, dividiendo por días cada artículo al respecto.

La coincidencia de numerosas bandas repartidas en los habituales escenarios Mainstage01, Mainstage02, Temple, Altar, Warzone y Valley, haría que desde primera hora, nos tomáramos el abordaje del lugar como un muestrario de bandas que nos ofrecían su música en pocos minutos, sobre todo durante las tres primeras horas del comienzo de cada jornada, abierto el recinto pasadas las 10 de la mañana. Después sería el tiempo de degustar algunos de los conciertos íntegramente, y esto supondría el sacrificio de algunas bandas. Nada nuevo para quienes volvemos cada año. Pero tener variedad y opciones para elegir también es un privilegio.

 

 

DÍA 1, VIERNES 16 JUNIO

Casi que es norma o tal vez costumbre, una vez son abiertas las puertas que dan acceso al recinto, ir como un imán hacia el escenario Valley. El más cercano de la entrada y casi siempre con una interesante banda programada para matar las inquietudes de apertura en Hellfest, también para ver como esa banda en concreto es capaz de lidiar la tensión del comienzo, ya que no siempre es tarea fácil tener que empezar a tocar cuando la gente aún está entrando al lugar. Los franceses VERDUN tenían esta misión. Producto de la casa, con una capacidad interpretativa por parte de su cantante, casi voraz, ya que cuando no se intentaba tragar su propia saliva tras ser escupida al cielo, pretendía devorar su propia mano una vez lidiada la rebeldía por parte de su miembro derecho tras un interactivo dote interpretativo. Esta banda de Montpellier ofreció lo esperado, hacer que te sintieras parte de ese vaivén de melodías densas que te van meciendo tal como la banda agita sus cuerpos en plan hipnótico. Su cantante es un personaje muy singular, puso esa chispa que conseguía encender la primera explosión en Clisson a golpe de doom y riffs psicodélicos.

Posiblemente cualquier hora es buena para arrancar los bailoteos al público. Aún no son las 11 de la mañana y la música electrónica se mezcla con el rock que ofrece SIDILARSEN, además cantado en francés. El público que tiene delante son mayormente devotos. Si no fuera porque llevan dos décadas en activo desde que montaron la banda, hablaría de una banda con propuesta arriesgada, pero sin embargo, debería decir mejor, una banda desconocida para no censados en Francia. Su cantante se iba repartiendo fraseados con uno de los guitarristas sin dejar de saltar sobre el escenario, contagiando a parte de la parroquia que los miraba entre el público. Mezclar metal y electrónica puede tener una buena presentación, es como en charcutería, depende del corte que se le sepa dar a la carne. Lo que yo vi me animó bastante. No eran The Prodigy ni Chemical Brothers, pero consiguieron que me acordara de estas formaciones. Se les vio muy hermanados, de hecho el cantante David y el batería Samuel lo son realmente.

Con unos chaquetones largos hasta los pies, encapuchados y tapando sus rostros con unas máscaras que les daba distinción a cada uno de sus integrantes, DEATHCODE SOCIETY inauguraba el Temple. No quiero imaginarlos con esa mortaja sobre sus cuerpos actuando al descubierto en un Mainstage en hora punta de calor, con las temperaturas que tuvimos este año. Este tipo de bandas que saben combinar imagen y tesituras musicales abstractas le dan un doble valor a su creación. Su cantante era lo suficiente expresivo para enriquecer más aún las melodías fúnebres de su black metal sinfónico. Sus temas por lo general daban la sensación de ser elaboraciones con una duración los suficientemente larga para mantener en tensión al público que los miraba fijamente esperando conocer algo más de lo que se oculta bajo esos rostros. Sin duda, se quedaron cortos de tiempo, merecían tener algo más de espacio para poder ofrecer realmente quienes son en vivo.

Más tarde volveremos a otras bandas francesas que nos sorprendieron, pero ahora es el turno de unos holandeses con sede en Róterdam. SICK OF STUPIDITY son extremadamente violentos en la manera de actuar y también en la manera de componer temas que en ocasiones apenas llegan al minuto. Su concierto fue una concatenación de razonables piezas que te golpeaban con las voces extremas de sus dos cantantes, quienes parecieran fueran a reventar sus venas de la furia que les llevaba en ello. Creo que en esta ocasión contaron con el tiempo suficiente para ofrecer un buen muestrario de sus composiciones al igual que de sus contorsiones. Me recordaron en ciertos aspectos a The Dillinger Escape Plan.

OKKULTOKRATI, quizás hacía que te fijaras más en el frenesí escénico de su bajista y de su guitarrista que en el del propio cantante, pues éste ultimo parecía tener cierta limitación a la hora de interpretar su música. Pero estos son detalles de observador, que no tienen porque prejuzgar la capacidad interpretativa de un músico a la hora de abordar sus canciones en disco. Simplemente, me dijo más lo que escuché, que lo que veía. Tal vez demasiada actitud punk, queriendo fusionar con muchas otras cosas sonoras partiendo de la base del rock and roll y una actitud áspera. No terminé de encontrarles el punto. Posiblemente me faltó tiempo para que me sedujeran estos noruegos.

Con la actuación de los tunecinos MYRATH fue como volver al pasado en muchos aspectos. El toque árabe que enfatiza su música traía consigo a una bailarina del vientre que daba más contundencia a su espectáculo. Incluso su teclista llegó a lanzarse desde el fondo del escenario para darse unos bailes. Los paneles laterales que llevaban como decorados hacían más real que te transportaras a su folclore. Su último disco “Legacy” fue grabado entre Túnez y Paris, así que estaban mostrando su metal progresivo en una tierra cercana a la historia de su creación. En ningún momento se borraba la alegría de sus caras, que ya de por sí, aportaba el sonido de su música.

BETRAYING THE MARTYRS con sede en Paris y músicos entre sus filas tanto franceses como ingleses, en esta edición nos daba la oportunidad de acercarnos a otra interesante banda de death metal fusionando con el hardcore su música. Son muchas las bandas que suenan parecidas, pero aquí teníamos una con un toque de distinción, con varios trabajos en la calle y una energía de destacar. Su último disco “The Resilient” sirvió para darte a conocer sus anteriores álbumes. La entrada a escena fue espectacular. Fue por partes, y con toques emocionales dado el calor del público. Primero con la salida de su batería dejándose llevar por el sonido de los samplers, luego su teclista agarraba una parte de los teclados entre sus manos y se ponía a bailar en primera fila, y finalmente entre el estruendo del público, su cantante principal empezaba su trabajo relatando las canciones sobre una estructura central, que le permitiría dar saltos a placer. Desde otra estructura haría lo propio el otro cantante, quien repartía su trabajo de teclas con el micrófono en cada tema, además de ciertas acrobacias con los instrumentos.

Este año pisábamos tempranos la el marco del Warzone, un recinto que asemeja ser una prisión, y que gracias a sus asientos escalonados, permite una gran visibilidad en momentos de atajar a bandas de notable aceptación pública. También su tamaño es ideal para huir del incomodo polvo que tiene lugar con los pogos frente al escenario, y es que bandas como BOOZE & GLORY de primeras ya los generaban. Estos londinenses punk rock de corte Oi! dieron un recital de temas hímnicos bailables y coreables, rompiendo de primeras el molde del lugar. Las canciones que entonaban al unísono cada uno de los miembros del grupo motivaba un buen rollo general entre los que querían celebrar sobre la pista seca. Fue inevitable pillar una cerveza y brindar en todo lo alto con ellos.

Sonidos asfixiantes y proclamas de odio durante el show de los californianos NOOTHGRUSH. Han sabido capear los últimos tiempos combinando sludge y doom con la incorporación de su cantante Dino Sommese hace un lustro, quien enfatiza ante el micrófono sus letras y expresiones el tiempo que le queda después de estar oscilando su cabeza como un auténtico animal. Expresivos y respetables cada uno de los pulsos que le echan a la sociedad en formato de canciones. Más te vale no tener problemas con ellos, especialmente con su batería japonesa Chiyo Jones, pues si te golpea como ejecuta sus golpes de baquetas te puede dejar fuera de juego en un momento.

TEXTURES nos acercaban su metal progresivo destacando las pulsaciones de su ritmo y también que ésta sería una de las últimas oportunidades para ver a los holandeses sobre los escenarios. Es una banda especial, con una dinámica muy estructurada para que sus canciones queden encajadas con la precisión del mecanismo de un reloj. A ellos los vi disfrutando flirteando entre escalas por sus mástiles, por ello me llama la atención que tengan anunciada una gira de despedida a partir del mes de noviembre que les llevará por algunos clubs y salas, incluido Madrid y Barcelona, y algunos shows puntales en festivales como era el caso en Hellfest. Tan sólo un mes antes de su actuación anunciaban que “decisiones personales nos han llevado a poner fin a Textures, ya que no podemos seguir siendo la banda productiva que siempre hemos sido en el pasado. Sin esta dedicación seríamos solo la sombra de lo que fuimos”, así que parece ser que tampoco publicarán el trabajo que ya tenían grabado. Seguro que el hecho de terminar su actuación con el tema “Laments Of An Icarus” fue como una especie de señal.

Con ANIMALS AS LEADERS tocaba disfrutar al tiempo que sufrir a pleno sol una actuación que es sin duda para observar, para no dejar de mirar la instrumentación que utiliza este trío, da igual que tuviera cuatro que ocho cuerdas, continuamente cambiando entre sus manos, consiguiendo sonidos gordos, extravagantes, progresivos y cercanos al jazz, pero también con un ritmo a veces muy pausado. Y esto hacía que sus instrumentales penaran algo ante el sofocante sol. Fue un concierto destacado, de eso no hay duda, pero no para que te agitaras. Programados en una carpa sin las inclemencias del clima creo que los hubieramos disfrutado más. Menos mal que la crema de sol y la protección sobre las cabezas hacían su correcto bálsamo a estas horas.

Creo que hacía tanto tiempo que no había visto a EVERGREY, que había olvidado lo que mola esta banda en directo. También es cierto que desde que estos suecos empezaron a funcionar en 1995 las cosas han ido cogiendo un ritmo adicional al de sus comienzos. Tom S. Englund ha sabido mantener a flote y con buen rumbo este barco como único capitán de aquella historia inicial, en donde las atmósferas de los teclados y la combinación de power metal con el rock progresivo hacen de su música un elemento especial, que en directo contrasta muy bien. Tenían ganado al público desde el comienzo, a quien el cantante y guitarrista con un breve gesto mandó poner en alza sus manos. Muy bien llevados los temas más lentos entre esa amalgama de riffs metaleros de corte clásico, sin que apenas se notara el vaivén del barco, nada quemado por el abrasador castigo que azotaba desde del horizonte. Algunos de los temas que esperaba escuchar fueron en efecto dos de su trabajo “The Stom Within”, tanto “Passing Through” y “Distance”. Se despedirían con “King Of Errors” de su anterior “Hymns For The Broken”.

Después el turno de otros compatriotas, también de Gotemburgo, pues AVATAR nos tenían preparado un nuevo espectáculo donde el metal iba cambiando de colorido a razón del estilo que incluían entre medias. Es algo que siempre he alabado en esta banda desde que los conocí en sus comienzos. Su variada forma de ver la música condimentando las canciones, a veces de una forma demasiado destacada, podía llevarles a no ser entendidos por el público, pero por suerte han sabido ganarse a la gente, y en buena parte, porque sus directos son especiales, lucen, según ellos los vistes. Son espectáculo sobre las tablas. Hacen que ejercites la visión y te sientas parte de su película, porque no olvidemos que ellos hacen además de músicos, las veces de actores. Sonaran muy potentes, amén de la interpretación.

QUEENSRŸCHE ofreció un concierto genial. Es verdad que para quienes tenemos grabado a fuego el acontecimiento musical que supuso la aparición de esta banda en sus principios con Geoff Tate al frente dando ese tono imposible de confundir, hoy en día cada vez que escuchamos algunos de esos clásicos de los ochenta y noventa timbrados por Todd La Torre, nos retrotraemos para imaginarlo, pero Todd es un gran cantante que sabe meterse en ciertos tonos. Disfruté con los temas dedicados a los primeros discos, especialmente Screaming In Digital”, “Operation:Mindcrime” y “Empire”. Hay situaciones y circunstancias que no pasarán con el tiempo de los años y estos clásicos, perdurarán por siempre.

DEVIN TOWNSED PROJECT parecía venir del espacio exterior, es decir, que fue uno de los acontecimientos planetarios en la tierra del fuego. Lástima que no venía con uno de esos espectáculos desorbitados, aunque aún así Townsed ya es un espectáculo. Los temas sonaron con toda esa magia que consigue envolverte en sus producciones, mientras que él se monta su propio papel lleno de gesticulaciones y saludos corteses hacia amigos imaginarios que parece encontrar entre el público. Un cuerdo no es capaz de crear esta gran obra que ha ido gestando durante todos estos años porque este hombre es un loco, un demente del sonido, que sabe enganchar dónde y cómo te cruces con él. Su inmenso trabajo “Transcendence” estuvo representado por “Stormbending”, “Failure” y “Higher”, pero también nos dejo joyas de otros trabajos, como “Rejoice” o “March Of The Poozers”. Fue algo bestial.

RED FANG son capaces de moldear sus conciertos de una forma muy singular gracias a la manera que tienen de combinar sus tres voces los guitarristas y bajista en cada uno de sus temas. La banda stoner norteamericana siempre tiene esa intensidad que le permite a un instrumentista estar liberado a la hora de poder desencadenarse de la tensión ante el micrófono. La excusa en esta gira está siendo “Only Ghosts”, incluyendo un buen número de canciones de este trabajo. Desde el comienzo pusieron a botar al público, que en ocasiones enloquecía surfeando por encima de las masas camino del foso del escenario. La intensidad fue tal, y su show pasó tan rápido, que cuando terminaron, aún resonaba el griterío de la gente y se les imaginaba tocando aún mientras ya habían dedicado sus minutos a agradecer al público, tirarse la selfi de rigor y escabullirse por la parte trasera del escenario. Siguen siendo la fiesta asegurada dentro de cada festival.

Otro de los motivos efusivos era la nueva comparecencia de MINISTRY con Al Jourgensen al frente. Suena siempre tan intenso y demencial su directo que no entiendo como este hombre ha anunciado infinidad de veces que se retira. Será por esa razón que ya no anuncia giras de despedida. Desde la última vez que tuve ocasión de verlo, la realidad es que quien han dejado de estar con ellos han sido los músicos que le acompañaban, contando ahora con nuevo guitarra, bajista y batería. Sin duda parte de la base enérgica que le ponen a sus éxitos son estos actores secundarios, que se mostraron totalmente activos, aunque las miradas una vez más iban hacia este demente, que da miedo cuando le ponen un megáfono en mano, o le da por empezar a realizar alguna de sus coreografías, eso sí, con unos movimientos más limitados. Aunque lo dicho, sigue sabiendo sobreactuar de una manera muy razonable sobre los sonidos sampleados, bien sean instrumentales o vocales, pues siguen haciendo de esta maquinaria una locomotora sin frenos lanzada pendiente abajo.

Hay bandas que cuando repiten un espectáculo que has visto casi idéntico con anterioridad, pueden conseguir que el nuevo show pase algo desapercibido, pero en el caso de los polacos BEHEMOTH la cosa cambia, porque su presentación sobre el escenario o la despedida del mismo, así como todo lo que ocurre en las partes intermedias cuenta con una simbología tan oculta y casi sectaria que siempre lucirá por el atrezzo y vestuario. La simbología del fuego, sus máscaras y poses están redondeadas por cada una de las notas musicales, que hacen de ellos en directo un espectáculo puro, intenso y demoledor. Han pasado tres años desde la anterior vez que actuaron aquí, fue también en el Mainstage, y un buen número de temas se repetían aunque en distinto orden. Molaron, pero hacia el final se me hizo un poco más pesado el continuo entrar y salir de escena hasta que se marcharon definitivamente, porque creo que ralentizaban una despedida que se tornaba algo densa.

DEEP PURPLE salió a escena durante los primeros veinte minutos con una intensidad que no era muy normal. Ian Gillan estaba subido en la moto y no quería bajarse de ella ni soltar el micrófono, casi cantando de carrerilla. Un ritmo difícil de seguir para un concierto como este. El pistoletazo de salida lo dio “Time For Bedlam” de su último trabajo “Infinite” que hace suponer el final de una gira prolongada en el tiempo. Veremos. Yo los vi muy animados. La inclusión de otros dos temas nuevos, “The Surprising” y “Birds Of Prey”, entre el clásico “Lazy” y el continuo entrar y salir del escenario del cantante para descansar la voz y dar cuerda a los instrumentales hizo que el concierto perdiera intensidad, que tomara un ralentí continuado, que ponía en valor las jam sessions de los setenta en donde el vacileo entre músicos era constante. Fue otra manera de disfrutar de estas leyendas. Los he visto en tantas ocasiones y situaciones, que a mi ciertamente me agradó. La traca la dejaron como esperaba todo el mundo para el final, con “Perfect Strangers”, “Space Truckin´”, “Smoke On The Water”, “Hush” y “Black Night”.

ELECTRIC WIZARD siempre son sinónimo de garantía y cuando vuelves a verles, mides de nuevo el listón que tienen que superar , porque sus directos son contundentes y siempre se les pide que guarden esa compostura que hace tan impresionante la ejecución de sus canciones. Pues bien, aquí se presentaron con el mejor directo que yo he tenido ocasión de contemplarles. Desde “Wichcult Today” a ”Funeralopolis”, pasando por “Black Mass” y “Return Trip”, con una pantalla trasera que iba mostrando proyecciones ya conocidas en sus directos. A la espera de nuevo trabajo, y sabiendo que este show tenía su momento especial al estar relajados de los directos durante los dos últimos meses. Los que asistimos contemplamos a una banda con las pilas cargadas y muchas ganas de darse un baño de multitudes.

RANCID jugó con las cartas sobre la mesa. Un concierto con actitud, un buen lote de canciones que las toques de la manera que sea te van a funcionar, y un buen rollo del que la gente quería ser participe. Los vi con la entrega de unos veteranos, que sabían tener ante ellos una Warzone absolutamente llena. Es cierto que en alguna ocasión, vi un poco parado el ritmo, posiblemente por razones técnicas, pero en definitiva punk rock y ritmos ska durante una veintena de interpretaciones, que saciaron al que quería bailar y al que quería recordar tiempos pretéritos.

A la medianoche MONSTER MAGNET cerraban esta jornada el Valley. Los gestos en las caras de alguno de sus integrantes parecía determinar que estaban o algo cansados, o que estaban pasando mucho calor. Es posible que ambas cosas. El caso es que una vez iniciado el show, con un Dave Wyndorf físicamente mejor que en los últimos años, no dejó de azuzarse al público con sus hipnóticas miradas y gesticulaciones, que agudizaba el uso de la reverberación de las voces que le pegaba al micrófono. Algunos de esos sonidos sampleados que acostumbra a generar mientras actúa te llevaban más hacia la locura conjunta, con una eficiencia escénica por parte del resto de los músicos, imposible que dieran motivos para recriminarles desidia alguna. Un señor concierto de Monster Magnet, con “Dopes To Infinity”, “Powertrip”, “Spine Of God” o “Space Lord” hacia el final, y entre medias un montón de motivos más para viajar junto a ellos a través de sus controlados desfases instrumentales.

IN FLAMES una vez más programados en HELLFEST y dos años después de su última aparición. Sus espectáculos están tan medidos y los hacen tan naturales gracias a la combinación tan colorida de luces y focos que utilizan, que basta que no se salgan del guión de la interpretación, eso sí, incluyendo nuevas piezas entre el set list que procede según toca. Y es que fue así. Un concierto balsámico ante tanto trajín durante el día, a sabiendas que habíamos tenido que sacrificar a un montón de artistas y bandas por coincidir en tiempo en otros escenarios del recinto. Aquí es cuando los huesos empezaban a resentirse y los músculos empezaban a relajarse, algo que motivaba pensar en un merecido descanso para afrontar la nueva jornada al día siguiente. A penas tocaron tres temas de su última producción, empezando con un “Wallflower” espectacular en el comienzo, luego más tarde sería “The Truth” y “The End”. El resto de temas, un buen surtidito infalible, entre los que estaban “All For Me”, “Cloud Connected”, “Deliver Us”, “Paralyzed” o “Take This Life”.

 

Texto/fotos: Raúl García y Oscar Torres

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