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Crónica: DESERTFEST BERLIN 2022 (26, 27, 28 y 29 de mayo 2022)

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La esperada edición de DESERTFEST BERLIN, la pospuesta del décimo aniversario, fue de las que llevo presenciando, la más numerosa en asistencia, y sin duda la más esperada por todo lo que hemos pasado en modo post pandémico. Las infraestructuras del Arena Berlin, parece que van a ser la base que sigan haciendo la residencia del lugar para dotar a un festival como este de todo el colorido y atractivo haciendo que el entretenimiento sea algo más que ver un concierto tras otro, sin necesidad de tener que cambiar de lugar, adaptando los tiempos a tus necesidades, sin ir de un lugar hacia otro sin prisas, teniendo a las bandas al alcance de la mano, así como de forma paralela los lugares de restauración y barras de bebida disponibles para cada momento. Este año, tener cuatro días de conciertos dio la posibilidad de disfrutar algo más de un surtido de bandas que ahora pasaremos a describir enriqueciendo la programación sin ninguna duda, aunque también es cierto, que siempre habrá que se queje de que tal batería de horas y días de seguido a uno le pueda dejar algo cansado en el tramo final del evento… ¡bueno, para ellos, estaban disponibles las entradas de día! ¡tendría huevos la cosa que después de los esfuerzos por parte de la organización en dar todo lo máximo, alguien se quejara por exceso que por defecto! De hecho, además de lo que pudimos ver en el interior del recinto, donde se encontraban los dos escenarios contiguos que iban rotando las bandas, y que tan sólo empleaban unos minutos entre cambios de grupos para hacer una rápida prueba de sonido, en el exterior se encontraba el famoso barquita anclado en el río dónde también programaba alguna actuación en su cubierta e incluso en este año nos tenían preparado en tierra firme, igualmente en el exterior, más actuaciones de entretenimiento que iban más allá de djs o performance al uso. ¡Genial Desertfest Berlin!

 

DÍA 1, JUEVES 26 MAYO

 

Los berlineses VUG serían los encargados de abrir la primera jornada, bien tempranito, y con la digestión de la comida dispuesta para su puesta de largo con un sonido protometal y matices del rock setentero que viéndoles en directo por fin conseguían correr el velo de saber cómo se comportaban esos temas en directo que tenía de tiempo atrás a buen guardar como referencias de estudio, en los discos “Vug” y “Onyx” que en cierto modo guardan distancias sonoras. Debido a la puesta en marcha en su momento por parte de sus integrantes, apenas siete años atrás, llenos de referencias sonoras variadas, así se comportaron en escena, entregando una mezcla de esencias sonoras particulares, de las que los más madrugadores pudieron envolverse.

El rock psicodélico de POLYMOON fue el comienzo del primer viaje cósmico que nos tenían preparado en el recinto a lo largo del largo fin de semana, gracias a los sonidos oscilantes que salían del teclado de su cantante, y por su puesto de la misma interpretación que hacía usando la frecuencia de su voz. Envueltos en un halo de oscuridad psicodélica fueron encauzando con toques progresivos los temas de su único trabajo publicado “Carterpillars Of Creation”. Todo un descubrimiento el de esta banda natural de Tampere, al sur de Finlandia, que caló bien entre los que estábamos allí, al menos a mi me encantaron, y echando una ligera mirada a quienes estaban viendo al grupo, la conclusión que saco es que muchas de las personas disfrutaron con el sonido atmosférico del grupo por primera vez, puesto que se formaron en 2019.

Los alemanes SAMAVAYO, eran unos veteranos que jugaban en casa, y además sabiendo que tenían repartidos números amigos por el lugar, y por qué no decirlo, en la distancia. Su característica de compartir trabajos con otros artistas o contar con ciertas colaboraciones de la escena a lo largo de las sobrepasadas dos décadas de funcionamiento dan para todo eso y mucho más. Desde luego su directo tuvo la contundencia esperada. Tras caerse la gira que tenía que pasar por Madrid en el mes de abril acompañando a los ucranianos Stoned Jesus a consecuencia de la guerra de Putin, eran aún mayores las ganas que tenía de verlos tras tener que tachar de mi calendario a los berlineses por este motivo. Venían presentado su nuevo trabajo “Payan”, que por cierto también están empleando en parte con su venta para donar a Ucrania gracias a la venta de cada ejemplar. Su sonido lleno de stoner y fuzz,  experimentan un ligero cambio de aires transcendentes, a modo evolutivo y también una válvula de escape para canalizar su furia macerada de sentimientos crudos. Sin lugar a dudas el trío, que a veces pareciera estar reforzado por alguien más sobre el escenario, debido a su contundencia,  empezó a meterme en ese camino del “in crescendo” del placer por encontrarme en el lugar deseado, que no era otro que el esperado Desertfest, a estas altura más que despegado, planeando sobre las alturas.

Una rápida escapada al exterior del recinto acotado en tierra firme, mantenía su línea divisoria en aguas calmadas, y amarrado a la orilla, el barco donde estaba teniendo su actuación también los locales HOWLING WOLVES, con el atractivo de estar tocando sobre la cubierta del mismo, haciéndonos inclinar ligeramente la cabeza para divisarlos en las alturas a sorbos de cervezas, y degustando con cierta crudeza el sonido que sale de allá en las alturas. En este caso, y a conciencia, las instalaciones para todo artista que actúa ahí son minimalistas, hecho a conciencia, pero la euforia de la que estaban siendo protagonistas tocando en tan privilegiado sitio para controlar todo lo que pasaba en tierra y mar, estando rodeados de algunas personas que sentadas junto a ellos les acompañaban como si una mesita de club de jazz se tratara, tenía un toque que hay que valorar de forma especial. La fusión de stoner, con metal ochentero y toque hardcoretas, está claro que en sonaría distinto en otro escenario con un equipo apropiado para la causa, pero como comentaba antes, adaptada a conciencia para la causa, el sonido que salía de allí, les quedaba bien al momento que vivíamos mutuamente, banda y ojeadores de nebulosas al atardecer.

Ya me imaginaba yo que LOS BITCHOS que venían de Londres, iban a ser el toque exótico de no sólo la tarde del jueves, sino todo el festival. Su música instrumental ávida de llamamiento a la fiesta, con fusión de cumbia y ciertos elementos latinos de décadas lejanas, aparte de hacerme recordar momentos de juventud de orquestas de pueblo, también me hacía entrar en sintonía con el buen rollo que se respiraba por todos los lugares. Sólo hacía falta mirar los toques de caderas de la gente, y lo bien que compaginaban con el garbo que ponían sus integrantes al actuar, exultantes de alegría y condimentos para que te echaras un baile con ellas, aunque fuera tan sólo en formato imaginativo. Seguro que quizás más de uno se pudo cortar de hacerlo realmente, pero igual por dentro las ganas le motivaban a hacerlo. Si no has interpretado muy bien de lo que te hablo, échale una escucha a su trabajo ¡Les The Festivities Begin!” y comienza a sonreír como si te fueran a tirar la mejor foto de tú fiesta de cumpleaños.

Los alemanes MY SLEEPING KARMA dieron un concierto asombroso con esa sonoridad instrumental post rock, capaz de hacerte llegar alcanzar el nirvana si te dejas llevar y sientes sus armonías como ellos las ejecutan. Máxima concentración para ver a unos músicos que poco a poco van extendiendo los tentáculos de su valía acondicionando nuevos suscriptores a su sonido, distinto y distante al mismo tiempo que cercano y alejado, dependiendo del parámetro que utilices, siempre con entrega de sus integrantes y cierto toque  hindú en parte de su instrumentación, con que seguro viaja más allá el sentimiento del alma. Después de atravesar las barreras que les hicieron parar su actividad en 2019, aquí los teníamos de nuevo enfrentados a la vida de los directos, haciéndonos llegar el verdadero valor de ese abrazo enérgico que se dieron al comienzo del concierto a modo de ritual, y que te pone los pelos como escarpias según trasciende el cosquilleo que atraviesa el alma. Además nos ofrecieron un adelanto de lo que supondrá su esperado nuevo trabajo de estudio, fechada su venida para el mes de julio, un disco llamado “Atma”, que por fin llegará después de siete años de espera.

Llegaba la hora de ver de nuevo al cuarteto femenino MAIDAVALE poniendo esa pasión a la hora de explorar los caminos del rock sesentero. Antes de que comenzara su concierto, la premura de su corta prueba de sonido parecía tenerlas algo nerviosas. Era lógico. La gente estaba esperando, y todo parecía suceder muy rápido sin encontrar el sonido deseado ya sobre la hora del comienzo de su show.  Una vez todo empezó, las cosas fueron rodadas. ¡Hace tiempo me enamoré no sólo de ellas como formación, también de sus canciones, elegantemente ejecutadas! Mathilda Roth sigue reclamando como siempre tu atención con cada suspiro que sale de su garganta, así como con sus contoneos cuando no tiene la guitarra entre manos. Entre todas pusieron de nuevo de manifiesto ese hipnotismo mezclado con una bola de energía envuelta de psicodelia.

WITCHCRAFT no empezaron con buen pie. Problemas con el sonido sobre el escenario ralentizaron un show que parecía ya ir a remolque en lo sucesivo de lo siguiente que iba ocurriendo. Aunque muchos de los temas que vienen tocando hace años son efectivos solamente por su sonoridad, pienso que Marcus Pelander no tiene detrás la estela que tiempos pasados hacía despuntar a la formación sueca. El cambio de componentes y la búsqueda de otros caminos sonoros a lo largo de los años, quizás pueda ser también parte de los motivos. A pesar de todo, estoy convencido que era uno de los conciertos más deseados de ver. La gente siempre atenta y cómplice esperaba como agua de mayo que le llegara parte de la identidad por la que se creó la banda, esa semilla en su sonido plantada bajo la influencia de Pentagram. La melancolía en su doom no llegó hasta el punto de hacer los temas acústicos que publicó hace un par de años en el disco “Black Metal”.

KADAVAR fueron espectaculares. Es cierto que tocaban en casa, pero ya de por sí toda vez que los he visto en cualquier sala o festival fuera de Berlín, ha tenido su partida cautivadora. Los temas de sus discos sonaban como silbidos de cuchillas de afeitar volando entre el público. Desde que ficharon con Nuclear Blast pareciera haberse endurecido hasta su genio. Las Pegadas contundentes de su batería “Tiger” y un continuo ajetreo de “Lupus”, su guitarrista y cantante, sumado a la euforia del bajista “Dragon” por todo el escenario, haciéndolo pequeño, les tenía como dioses del Olimpo. Recuerdo sus primeros años de conciertos como iban encumbrándose como la nueva resurrección de ese sonido vintage setentero que tantas bandas zarandeaban como bandera al mismo tiempo. Nos lo hicieron ver hace diez años entonces para ser hoy en día la renovación del sonido rock primigenio, y toda esa euforia estaba concentrada entre un notable público que disfrutó lo más grande, entre el que me incluyo. Pasaron de puntillas por sus últimos temas nuevos que incluye “The Isolation Tapes” envueltos de sinfonismo y remataron con el “Helter Skelter” recordando a The Beatles.

 

DÍA 2, VIERNES 27 MAYO

 

La alquimia musical que practica TEMPLE FANG en directo hace de sus conciertos una experiencia única con disfrute asegurado. El cuarteto de Ámsterdam tomó con el reposo preciso su jam session espacial y psicodélica para medir al público que estaba allí enfrentados a su maravillosa temeridad sobrevolando sobre el aurea alocada que habían dejado hacía unos minutos los japoneses Dhidalah. Acostumbrados a sintonizar con ellos a través de sus discos en directos, las composiciones sonoramente más reflexivas a la fuerza tras las motivaciones de afrontar un nuevo ciclo en los últimos tiempo, nos ponía en marcha para que esta segunda jornada no nos saliéramos del camino del deseo más allá de lo justo para seguir flotando, y todo gracias a sus cambios de ritmo discontinuos con una cuidada lentitud, transparente y al mismo tiempo con velocidades cambiantes… ¡Wow!

A SPIRIT ADRIFT tenía ganas de poder verlos para conocer en qué estado musical se encontraban …. Bueno, a Nane Garret y sus canciones interpretadas con su guitarra y su voz, en compañía de una banda al completo por conocer. Su etapa sonora más reciente, con tintes de heavy rock de época, hacía buenas migas con su tendencia más doom con la que enfiló el principio de esta historia. La apertura con “Hear Her” unida a “Forget Your Future” nos puso a todos en los raíles de ese tren a punto de descarrilar por lo grueso del sonido. A veces uno piensa que tal vez este tipo de actuaciones estén situadas en otra franja horaria, pero la verdad es, que cuando estás dispuesto a disfrutar en todo momento lo que va sucediendo en un festival cómo este, da igual si los ves al principio o al final, porque lo que importa es lo que te hacen sentir, y lo que transmitieron sobre todo fue pasión setentera que a veces pareciera creada bajo las sombras de clásicos que ellos se encargaban de macerar con mucho gusto.

Cuando tuve ocasión de ver por primera vez a 24/7 DIVA HEAVEN descargar su furia en la cubierta del barco que estaba aparcado a la salida del recinto en 2019 no esperaba que pasara mucho tiempo hasta volver a verlas ya con disco en la calle. Y las circunstancias, mirar por donde, hacían posible que fuera ahora de manera forzosa y no en otro momento. En Arena Berlin arrancaban la presentación de su debut “Stress” con ese envoltorio de inocencia al mismo tiempo que las va haciendo sabias sobre el escenario. Creo que pronto vamos a dejar de hablar de las bandas de chicas del pasado que las han hecho montar la banda, porque ya han cogido su camino. Los cimientos punkrockeros femeninos han evolucionado. Hace tres años parecían fierecillas enjauladas en ese espacio tan pequeño en la cubierta, que nos valió para conocerlas y ver tantas cosas con las que despotricar en poco tiempo. En esta ocasión las berlinesas podían hacer su música destructiva con la sencillez de un espacio amplio, que daba lugar para el coqueteo cautivador hacia el personal que tenían delante. Algo importante se está gestando con estos temas que pudimos conocerles en directo, ante la plataforma de despegue que significa estar rodeadas de tan importantes infraestructuras personales y materiales.

VILLAGERS OF IOANNINA CITY hicieron un show meditado que también daba lugar a la meditación gracias a la búsqueda encontrada en la fórmula suya, de enlazar la sonoridad folclórica real de su tierra con sanpleados psicodélicos sin pausa alguna. Consiguiendo una buena aura al enlazar canciones sacadas del contexto de otros discos, haciendo posible que nos pareciera estar viendo un concierto creado como una película argumentada de un único concepto. Los efectos en la voces, con toques simulados que conseguían sacar por los amplis bucles en los ecos del sonido, atrapaban como si los “antiguos” estuvieran haciendo sus rituales en aquellas cuevas de sonoridad perfecta para tal ocasión, para la absorción del cerebro y la levitación del alama. ¡La Virgen, que experiencia más alucinante!

DVNE a continuación iba a dar otro golpe de efecto sonoro con una actuación más oscura y más experimental. En realidad esta es la apuesta que lleva haciendo esta banda escocesa desde 2013. Contrastan sobre lo apeteciblemente inusual. Acabábamos de salir de un viaje de raíces del pasado para meternos en una pesadilla de ciencia ficción futurible. Ellos mismos, con la rotundidad que caracteriza a su sonido progresivo lleno de matices crudos van tornando el sonido que han ido gestando a lo largo de sus trabajos. El zarandeo sonoro llegaba con cada tema, rotundo en el fondo y melódico en toda la superficie. Todos esos zigzag de sus ponentes y extensas composiciones post metal tuvieron los contrastes vocales de sus dos guitarristas, verdaderamente antepuestos como si el bien y el mal se expresaran en mitad de un purgatorio que conseguía equilibrar la balanza entre lo sobrenatural divino y la antinatura más subterránea.

YOB daría todo por el stoner y el doom en su tiempo de escenario sonando “Atma” en sus primeros y extensos compases. Ensordecían con gusto con sinuosos recorridos estratosféricos hasta llegar al término de su largo recorrido repleto de devaneos serios y pulcros. Sólo verles interpretar las canciones dándose esos golpes en la cabeza sin sentido aparente daba ya algo de vértigo, y para que contar en aquel que de manera desmedida moviera el cuello más allá del la torsión natural, porque desde la mirilla del lugar donde me encontraba, así estaba ocurriendo. La duración de sus canciones es proporcional a los cambiantes riffs que incluye cada pieza. Eso es la teoría de lo que incluyen en sus discos cuando los escuchas en casa, pero cuando todo eso te lo exponen con tan suculentos músicos flotando sobre sus composiciones, pues la cosa cambia, haciendo más molona la práctica. Estos tipos de Oregón, una vez más estuvieron brutales y marcaron a fuego y sangre la jornada del viernes.

ELECTRIC WIZARD siempre son sinónimo de garantía y cuando vuelves a verles, mides de nuevo el listón que tienen que superar, porque sus directos son contundentes y siempre se les pide que guarden esa compostura que hace tan impresionante la ejecución de sus canciones. Pues bien, aquí se presentaron con otro de esos grandes directos que he tenido ocasión de verles. Es cierto que sus actuaciones son prácticamente calcadas en la selección de los temas que hacen, pero es lo que les funciona, y si suenan siempre tan contundentes como lo son sus composiciones, basta que pasen unos meses entre concierto y concierto que verles, o como en esta ocasión, algún año, para repetir gustoso de la misma escena, y quedar otra vez satisfecho. Igualmente, tras ellos, ahí estaba la pantalla que iba mostrando las proyecciones conocidas en sus directos. Siguen con las pilas cargadas y todas las ganas de darse un baño de multitudes. La gente rugía, y tenían motivos para ello.

 

DÍA 3, SABADO 28 MAYO

 

ENIGMA EXPERIENCE  no tendría que rogar animación a un público totalmente expectante y dispuesto a fijar la mirada en el guitarrista Niklas ‘Mr.Dango’ Källgren, un buen conocedor de la formula iniciática del sonido desértico. En esta ocasión con este proyecto paralelo a Truckfighters, con quienes también  tendría la ocasión de entregarse hacia el final de esta tercera jornada como siempre le hemos conocido desde que su padrino Josh Homme le trajera de la mano atravesando el desierto. La principal clave de su música es tener ese punto Kyuss, gracias a su sonido de guitarra, pero en esta ocasión no valía sonar ni a ellos ni a su propia banda que le ha hecho crecer, sino a otros referentes sonoros de los noventa cercanos al sonido Seattle. La banda apareció en escena con una especie de chilaba como uniforme y con alguno de sus componentes descalzos y fueron matizando los temas de su disco “Question Mark”, que traía pólvora estallando en escena, eléctricos, metaleros, pesados y cuidadosos con la entrega de su energía distribuida para la ocasión en formato de cuarteto, el capitán del barco perfilaba los riffs que posiblemente llevaba almacenando tiempo sin saber dónde colocarlos.

Los romanos BLACK RAINBOWS siguen despertando mi apetencia por su música desde que los conocí en la sala Barracudas de Madrid, allá por octubre del año 2013. No es la primera vez que los veo a deshoras, como si fueran un buen café mañanero o tras una digestiva comida, ya que siempre me los tomo como si fueran una capsula intensa de sonido setentero. El estilo llevado a cabo por el trío italiano, oscilante entre psicodelia y stoner de forma enraizada lleva siempre un tinte sonoro particular, bien fraguando desde hace tiempo, y que aunque demostrado queda en su más reciente trabajo de estudio “Cosmic Ritual Supertrip”, nos dio el enfoque hacia algún tema nuevo tras sonar “Supernova & Asteroids” enlazando a “Fire In The Sky”, haciendo revivir la pieza para quien estuviera presente en el Desertfest de Amberes que tuvo lugar en 2021, concierto que está publicado por cierto para quien guste de darse el capricho como “Live At Desertfest Belgium”. Como de costumbre, muy bien Gabriele Fiori en la guitarra y voz acompañado de los suyos y concentrado en lo de todos.

Sería el turno de la formación suiza VELVET TWO STRIPES, con el despunte de la primera línea de fuego, teniendo a su cantante con pose de macarreo y sonoridad a veces bluesera y otras más gamberra, mientras que su guitarrista nos deleitaba con sus virguerías en el mástil y su look glamoroso. Si algo me quedó fijado de actuación, fueron sus composiciones, así como la puesta de escena, llenas de estilo, y con mucha actitud, especialmente la de su vocalista, que siempre llevaba inmerso en sus movimientos, timbre de voz y momentos percusivos cuando había que mantener el espacio a todo rendimiento sobre el escenario, bien con la sonoridad como con la genialidad.

 

A LOWRIDER sigo viéndolos como esa gran banda de culto stoner sueca, a pesar del paso del tiempo. Lo sé, esta era mi visión tras verles activarse sobre los escenarios tras una inactividad prolongada aproximadamente ocho o nueve años atrás. Da igual, siguen presentándose ante mis ojos impregnados de esa magia que me hacía ver en ellos en su momento a grupos enérgico como Mastodon. Tal vez la pescadilla se siga mordiendo la cola, pues que lo haga tantas veces quiera porque siempre los voy a considerar imprescindible, con esa chulería en sus líneas más básicas y trascendentales… y ese stoner de permanencia imborrable entre Kyuss y Fu Manchu… el pescado sigue rabioso, a gusto mordiéndose la cola.

Se cumplen diez años desde que THE WELL empezaran a ejecutar tan lunática fusión de doom, stoner y psicodelia, que a veces por la manera de hacer llegar las expresiones corporales sus integrantes, parecieran también llevar algo de psicosis. Lisa Alley con su bajo así como Ian Graham sin soltar su guitarra llevándola hacia cualquier lugar,  me pusieron todavía el cuerpo más sobresaltado de lo que imaginaba tras verles de nuevo compartir las voces en las canciones. ¡No los mires a los ojos, no los mires a los ojos¡ ¡Qué pueden convertirte en un ser de piedra! Me encantaron estos creadores de historias con sus bien dotadas interpretaciones. También su batería Jason Sullivan, que no me lo quiero dejar fuera del trío calavera tejano y que no es menor el trabajo que tiene con las pegadas tras de ellos.

Los griegos 1000MODS sonaron potentes, pero no con una contundencia llevada por una única línea musical, sino con el trato fino de unos alquimistas sonoros que son capaces de darle una vuelta de tuerca a varios estilos musicales para presentártelos dentro de su coctelera particular, esa que llevan agitando desde 2011 y que hace de sus directos un atractivo que puede descolocarte o alocarte. Que les gusten los equipos analógicos a la hora de presentarse ante el público, al menos te da una idea de cuáles son sus intenciones finales. Sin duda el sonido vintage permaneció durante todo su espectáculo, con muestras a veces más retro y otra encaminadas bien a gustos más pesados, hard rockeros o alternativos con grandes posos psicodélicos. Tocaron con la particularidad de no ser tierra de nadie, y al mismo tiempo estar presentes en un único oasis que surtía de frescor a todos los que participábamos del maravilloso Desertfest Berlin.

Conocí a STEAK hace años gracias a que venían como invitados de Monster Magnet a Madrid. Posteriormente no quise perdérmelos cuando tuve ocasión en el festival portugués Reverence Valada de 2016. Sinceramente pensé que había transcurrido suficiente tiempo para que la madurez de estos londinenses causara más expectación desde aquel trabajo llamado “Slab City” que me hizo fijarme en su orientación sonora, luego les perdí la pista. El despegue que les deseaba, al menos en España no lo han conseguido, tampoco sabría decir si en Alemania gozan de más popularidad pero entretenidos dejaron al público alemán seguro. Después de reencontrarme pasados todos estos años, me dejaron claro todo el respecto que se merecen. Me siguen pareciendo una banda interesante y merecedora de algo más. Mientras sigan deambulantes por los escenarios intentaré volver a verlos lo antes posible.

Y finalmente, para cerrar el día, ORANGE GOBLIN volvían a constatar por qué es tan importante no perderse uno de sus shows. Enseguida me vi envuelto en esa espiral sonora que va centrifugando contigo dentro sin saber muy bien en qué momento va a parar. Los ingleses tienen su marca propia, no los puedes definir como una banda de stoner y punto. Ellos siguen siendo referencia para nuevas y viejas generaciones, capaces de reinventarse con cada nota nueva que crean sobre su reconocida historia, algo que hace que cada concierto sea un nuevo fogonazo que no hay que perderse en el que como de costumbre, una buena parte del protagonismo se lo lleva su cantante Ben Ward, quien se pasó durante buena parte del tiempo con sus dotes de interpretación, aunque más bien podríamos decir, que se dejaba llevar por esos impulsos de gesticulación continua, mientras canta con esa particularidad emotiva, acompañado por los enérgicos riffs de Jeff Hoare y contundentes mazazos sobre la batería por parte de Chris Turner. Quizás, la novedad fue ver la voraz naturaleza escénica del bajista Harry Armstrong, quien entrara en la banda el pasado año. De lo mejorcito del día y del festival.

 

DÍA 4, DOMINGO 29 MAYO

 

De forma enérgica los noruegos SÂVER inauguraban la última jornada, quienes tras debutar en 2019 con el recomendado álbum “The Came With Sunlight” dejaron entrever que sus travesías musicales llenas de atmósferas y contundentes cambios de ritmo pesados podían coger un mayor impulso a la hora de presentarse en directo. Evidentemente en directo la oscuridad de los de Oslo gana enteros, con desgarradores pases de garganta quemada mientas llega en todo momento el respaldo de ese muro sónico que hace de su sludge un muestrario tan asfixiante acordes sostenidos en ritmos que no dejan de machacar tu cabeza. Era la hora de la verdad la de este cuarto día, o aguantabas los envistes sonoros llevando a cuestas tu cansancio a las primeras de cambio, o lo que te quedaba de jornada tendrías que terminarlo arrastrando los pies.

Y a continuación otros noruegos con padrino, SLOMOSA, a quienes aprecié en escena menos musculados con sus riffs de lo que esperaba tras verles en el Kristonfest de Madrid poquito tiempo antes, pero marcaron de forma notable esas sensibilidades por quien gusta del stoner de manual. Motivaron al público que tenían en frente para que su trabajo homónimo fuera seguido con la precisión esperada y esos devaneos a veces que hacen ondas en su estilo fueron contrastando con otros momentos de tinte frenético. Por allí subiría Nick Oliveri para participar de alguna estrofa hacia el final del concierto cerrando el círculo para quien tuviera algunas dudas de las cosas que les une a todos los mencionados. Lo cierto es que la banda tiene una agenda intensa de participaciones en eventos de verano importantes. Así que para los próximos festivales seguiremos viéndolos en más de una ocasión. Y algunos dirán, tantos para unos y tan poco para otros… será cuestión de currárselo y/o además tener un buen padrino.

KALEIDOBOLT fueron los elegidos para sustituir a Slift tras haberse lesionado unos días antes su batería y tener que cancelar su presencia en Berlin. Cuando los vi en el último Sonicblast de Moledo que tuvo lugar, en 2019, fueron de las que destacaron, por su agresividad y locura versátil sobre el escenario y entre el público. No esperaba menos de ellos. De hecho fueron convocados para dejar momentáneamente la concentración de la gira que estaban realizando junto a Sacri Monti. Desde mi punto de vista unos acertados sustitutos para la ocasión, pero al público lo vi sin demasiadas ganas, tal vez, por estar ya falto de fuerzas, para que ellos realizaron un show redondo. De hecho se dieron cuenta los músicos y le preguntarían al público si estaban con resaca. Posiblemente fuera eso. El caso es que hicieron todo lo que pudieron y los que queríamos disfrutarlos nos llevamos una buena sensación a su término, pero objetivamente creo que les costó uno poco equilibrar lo que estaba pasando a ambos lados del foso de escenario.

STÖNER no tuvo su concierto. Es una evidencia que cada uno de sus músicos tuvo que solventar problemas tras alargar su prueba de sonido el suficiente tiempo para que ya empezara su hora de arranque algo tarde, y tuvieran que estar mirando el tiempo de actuación. La batería de Ryan Güt necesitaba unos ajustes, el ampli de Brank Bjork tampoco iba y Nick Oliveri no se escuchaba y tenía que estar todo el rato pendiente de que estaba pasando, hasta el punto de rebotarse con su instrumento, con lo que tenía frente a sus pies sobre el escenario y esa intensidad en lugar de ponerla en la actuación, la encauzó hacia otras causas, desdibujando la intensidad que esperaba de ellos. Pareciera que el concierto iba un poco a cámara lenta, a pesar de que enfrente teníamos a los padres del stoner solventando problemas sobrevenidos. Intercambiaron voces en los temas correspondientes que fueron tocando de esta nueva aventura que hacia el final se debatió por todo lo alto, gracias a la adrenalina que aportaron con los temas “Gardenia” y “Green Machine” de Kyuss.

PIGS PIGS PIGS PIGS PIGS PIGS PIGS fueron cautivadores y un tanto furtivos. Fueron a la caza de las circunstancias. Y lejos de tensarse porque al terminar tarde el concierto de sus antecesores su prueba de sonido quedaba reducida a prácticamente unos minutos de nada. Ellos decidieron que lo solventaban en un abrir y cerrar de ojos mientras sus integrantes se preparaban con unos ligeros estiramientos. Estaban muy excitados. Y a razón del frenesí de las primeras filas, también quienes les esperaban. Su actitud contrastaba con la de Stöner, y a ellos creo que les importaría menos sonar mejor o peor, porque su show se basó en el temperamento de su musculación. Derroche a raudales de su cantante que descalzo al igual que el bajista iban marcando una aventura de caos organizado, que terminaría con el frontman entre el público. Mucha intensidad variando sonoridades, unos principios que la banda saben manejar muy bien con el acierto de cautivar a los seguidores que les conocen musicalmente en una fase inicial, pero también en la envolvente puesta de largo de este festival que seguro les abrazaría hacia nuevos adeptos.

UFOMAMMUTH vinieron dispuestos a poner a prueba como era su retorno con un viaje “más allá de lo conocido” gracias a la psicostasis que le hicieron a su último disco “Fenice” sobre el escenario del festival. Un banco de pruebas donde los ritmos psicodélicos llevaban unos giros de rosca algo más pasados de lo esperado. Supieron encauzar el latir de su espectáculo empastando y concatenando lo que en un disco suena de manera y a la hora de llevarlo al directo han de dotar con un mayor encaje. Los italianos supieron enganchar con cierta temeridad a todo aquel que iba dejándose abducir por todas esas atmósferas embasadas al vacío, pero con un notable lleno en los equilibrios emocionales.

Y cambiando de estado de gracia, ahora era el turno para ROTOR,  y con ellos los plomos se me volvieron a fundir gracias a este trío de stoner y psicodelia instrumental que mantiene en escena una actitud típica de quien le gusta improvisar sobre la marcha, aunque todo esté meditado, dejando colar ruidos y sensaciones según necesitan levantar la vista del suelo para compartir algo con el resto de ejecutantes. Apreciar esta sesión de solos de guitarra hirientes mientras bajo y batería mantenía el ritmo me provocó un nuevo subidón, porque aquí se estaban canalizando un montón de energías de esas que se quedan dentro de ti de forma especial.

Con ELDER también se jugaba sobre seguro gracias a los enraizados riffs de guitarra y la contundencia en general de la psicodelia aportada por Nick DiSalvo y su reformada compañía. Gracias a las cautivadoras e intensas giras que dieron por todo lugar posible en años pasados, fueron creando ese campo magnético que los busca cuando llegan a algún lado. Un premio de fidelidad y reconocimiento para esta banda que mantiene el nivel destacando parámetros progresivos en consonancia con su psicodelia mediante riffs pesados. Su sonido quedó muy bien canalizado gracias a esas dos guitarras de devaneos infinitos, que cuando lanzaban virguerías sobre el mástil conectaban muy bien con un público motivado. Su último trabajo publicado, “Omens”, caló fino en mi oído gracias a los temas “In Procession” y “Halcyon”, ejecutados en toda su extensión con cierta magia aportada al ver su comportamiento en directo.

BARONESS me encantaron con ese desafío que siempre ponen por delante a la hora de elegir que temas tocar o apartar en sus directos. Es una banda que una vez dispuesta sobre el escenario es capaz de llevar a lo más alto a quienes tienen delante con célebres y emocionantes composiciones, Los devaneos progresivos los retuercen como ellos sienten que tiene que ser, y hay que entendérselo tal cual cuando tocan. John Baizley es capaz de generar impulsos musicales tan atractivos, como consigue con sus excepcionales  ilustraciones que no sólo protagonizan las portadas y los estampados de las camisetas que Baroness. Respecto a lo que fue el contenido del show, deciros que le dieron un repaso a todos sus trabajos destacando cortes del disco “Purple” como «Shock Me», “Cholorie & Wine” o “If I Have To Wake Up (Would You Stop The Rain?)”, así como de otros álbumes “Tourniquet” en la parte intermedia del show e “Isak” para el cierre. En realidad fue un concierto largo con la evidente naturaleza de alternar a placer sonoridades.

Texto y fotos: Raúl “Mister Virus” García

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