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Crónica: DESERTFEST BERLIN 2018, Alemania. Día 3 (6/05/18)

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DÍA 3, DOMINGO 6 MAYO

Con cierto toque de veteranía adquirida a lo largo de sus cuatro discos publicados, la formación natural de Virginia FREEDOM HAWK era otra de las bazas a disfrutar venidas desde Estados Unidos, dando muestras de su compromiso con el sonido setentero, sin necesariamente mostrarse tan retro como otros compatriotas. Clutch, Greenleaf, Fu Manchu, Black Sabbath o Grand Funk fueron algunos de los nombres que me inspiraron su arte musical, con elementos stoner, rock psicodélico y espacial. Previos a ellos, habían tocado abriendo la jornada Lionize, pero cortes por obras en los transportes berlineses me impidieron llegar a tiempo, porque pintaban muy bien. Aprovecho para mencionar también a las bandas Vonavibe y High Reeper, encargadas igualmente de abrir las jornadas de viernes y sábado respectivamente, y a quienes tampoco pude ver su media hora de actuación por otro tipo de circunstancias.

Venidos desde Portugal THE BLACK WIZARDS, antes de oficializar su actuación, se les veía muy comprometidos en los ensayos durante los minutos previos. Querían que todo sonara perfectamente, aún así, tuvieron problemas técnicos en el escenario, pero supieron superar ese parón obligado con profesionalidad, y hicieron de aquello una anécdota gracias a su marcado sentido del stoner absorbente. Una vez terminaran su corto set, recibieron una calurosa ovación y arrope por parte del público. Antes de tocar en Berlín lo habían hecho dos días antes en el DesertFest London, para seguir la mism itinerancia que gran parte de los grupos programados. Y ya puestos en festivales, aprovecho también para recomendaros uno portugués que tiene lugar en la localidad de Moledo muy en la onda, se llama SonicBlast, y allí ellos han sido protagonistas en las ediciones de 2015, 2016, y seguro que en la de 2018, ya que están confirmados para el mes de agosto. Veremos si podemos escaparnos este año.

Un toque de distinción en toda regla con loa ingleses CHURCH OF THE COSMIC SKULL. No os voy a engañar, viendo a sus cantantes en plan coristas, con esos vestidos vaporosos blancos y sus movimientos yeyés, me trajo de repente a Massiel y su “La, La, La” a la mente. Anecdótico nada más, porque nada tiene que ver. Si acaso más cerca de Magma a lo ABBA. Pero todos uniformados con el mismo color te llevaban hacia un pasado concreto con una inercia necesariamente progresiva, marcadamente pop y ostentosa en la psicodelia. Dos destacados en los extremos del escenario fueron los músicos Michael Wetherburn, encargado del órgano hammond y Amy Nicholson, haciendo lo propio con un curioso violonchelo eléctrico, dando un envoltorio original a su propuesta.

Otros que hacían el trayecto Londres-Berlín eran los polacos DOPELORD con un marcado estilo doom, para pegar otro golpe de ingenio sonoro en el cambiante ritmo del festival, abierto a todas estas tendencias que os voy presentando en cada una de las bandas comentada. Oscilantes entre los sonidos del lento tempo y la promiscua guitarra stoner, iban macerando temas con enganche. Era la primera vez que los veía, y con sus canciones cinematográficas, también inspiradas en las hierbas mágicas, me vinieron bandas del palo que podría poner a su nivel. Aquí hay madera, os lo aseguro, y terminarán encabezando escenarios de manera más notable en el futuro. Todavía no alcanzan la década desde su fundación, así que hay tiempo. Tienen publicados tres trabajos, el último el pasado año bajo el título “Children Of The Haze”.

PLANET OF ZEUS fue de las bandas que más me sorprendieron, y que tampoco había visto antes en directo, y eso que estos griegos llegaron a pasar por Madrid en 2014, pero ese día no pudo ser. Su bestial directo les hacían líderes de la noche. Alguien me comentó que los veía como una especie de Cluth a la europea. ¿En serio le respondí? Cluth son un petardo comparado con ellos en los últimos tiempos. Ya conté en su momento lo que me pude aburrir viéndolos en la última edición de Hellfest. ¡Cómo despistan las introducciones suaves cuando dan paso a las formas sonoras más enérgicas! Aquí paso, tras la suavidad en la oscuridad, se desató la bestia, especialmente la que lleva dentro su guitarrista y cantante Babis Papanikolaou, quien físicamente y en algunas de sus acciones me recordaba a Phil Anselmo, con su fruto de locura. Creo que la próxima vez que vengan a la capital (de Madrid), intentaré no perdérmelos.

JEX THOTH entre el filo del mal y un cautivador satanismo, hizo un concierto marcado por sus continuas performances y sin duda por el carácter que imponía al show. Me gustó mucho esta chica, y su poder de atracción tan contagioso. Su llegada a DesertFest fue de las primeras confirmaciones junto con los atenienses de los que os acabo de hablar. Recuerdo que la denominaban como reina de la oscuridad. Buen calificativo. Todo lo que pasó entraba dentro de un punto doom muy psicodélico. Jessica Thoth, que así se llama esta mortal, invocaba al diablo en cada uno de sus movimientos, con un pequeño altar construido por dos candelabros colocados sobre un ampli. Ella quemaba incienso sobre el escenario cual ritual oscuro se tratara. Tonos delicados empapados de auras de misterio que cada dos por tres igual la tenía tumbada en el suelo, que levantada pisando en firme con sus desnudos pies, mientras alargaba el brazo con los fines de que las vibraciones de tu alma fueran hacia ella. Genial este sonido sabático construido a base de distorsiones difusas.

En cuanto a EYEHATEGOD, su show fue muy radical, rompedor, con ese temple de desobediencia a la sociedad, condimentado a lo punk, con un Mike Willians frente al micrófono, algo delgado, y con un aspecto de no estar siguiendo a rajatabla los cuidados médicos tras el trasplante de hígado al que se sometió tras anunciar su crowdfunding a finales de 2016. Yo creo que es un milagro que esté aún haciendo giras, tras esa carrera de fondo superada. Hablaba Mike de que su problema de salud, acotado en la cirrosis, le hacía escupir sangre. Bueno, pues aquí exteriorizaba esa imagen con su particularidad forma de hacernos ver cómo son estos pioneros sludge. EHG fueron crudos, como los esperaba. Desde el foso yo no dejaba de observarlos, tanto a él como a su igual, el guitarrista Jimmy Bower, que incluso se llegó a santiguar en directo, consiguiendo transformar la decadencia en arte, y quien por cierto, protagonizó una anécdota en el final, al tener que descorrer las cortinas que echaron tras su actuación para hacerse una selfie con el público del Berlin Arena.

RADIO MOSCOW me empezaron gustando pero luego me parecieron un poco repetitivos invocando al perpetuo riff infinito, que terminó ondeando por bandera hacia el final. Aunque ellos son así, y ese blues psicodélico que te persigue siempre con sus vibraciones. Claro, por ese motivo ellos estaban aquí. Venían con la gira de su “New Beginnings” y con ese trabajo empezaron su lista de canciones. El sonido psicodélico de este grupo natural de Iowa, ya había sido programado en ediciones anteriores del DesertFest, no solo en la alemana e inglesa, sino también en la belga y griega. Eso es porque Parker Griggs tiene la fórmula infalible de quienes siempre cumplen y no fallan.

Como suele ocurrir generalmente en cualquier lugar, los conciertos de domingo siempre son algo más menguantes en afluencia de público. Y con HIGH ON FIRE se hizo evidente pasadas las once de la noche. Poca gente delante pero fueron de lo más rompedor. A veces me recordaban a Motörhead otras a Slayer. Matt Pike, a quien veríamos en Japón en el mes de enero con su otra banda Sleep, era un plato que me apetecía mucho catar aquí, porque es capaz de generar ese muro sónico adaptándose a cualquiera de sus interpretaciones, y por su puesto de sus bandas. La base de su show estuvo marcada por ese coctel de sludge, stoner y doom, sucio, agresivo y directo a la yugular. Entre el comienzo con “Sons Of Thunder” y el término con “Snakes For The Divine”, fueron cayendo algunos temas de los incluidos en todos sus trabajos a excepción de los dos primeros álbumes que los pasaron de largo. De su último “Luminiferous” rescataron al comienzo “The Black Plot” y “Carcosa” y un poco más adelante “Slave The Hive”. Sobra decir que la liberación para soltar aún más energía, llegaba en las partes instrumentales, deslizando Mike sus gruesos dedos sobre las cuerdas de la guitarra, que en algunas ocasiones descansaba sobre su descamisada panza. En resumidas cuentas, armonioso y rudo por igual, con un Des Kensel infatigable golpeando la batería, recordando dos décadas fructíferas por parte de estos californianos.

La banda local HAIK cerraría el SideStage, la jornada, y por lo tanto esta atractiva edición de DesertFest. Sus componentes tocan también en otras  bandas como Rotor o Dyse. Producto de Berlín sin límites por lo tanto. Se mostraron muy eclécticos, dando muestras de su gran creatividad al fusionar stoner, metal, jazz, post rock con otras cosas sampleadas. El batería estaba situado en un lateral y daba muestras de su virtuosismo enfundándose un llamativo casco en la cabeza (que terminaría perdiendo durante uno de sus divertidos solos). Por cierto, la batería estaba adornada con flores. Los guitarristas se mostraban más inquietos, teniendo en su bajista  una persona más moderada. Me gustó terminar con un cierre tan entretenido. Cuando me quise dar cuenta, allí no quedaba casi ya gente. ¡Hasta el próximo año DesertFest Berlin!

Texto y fotos: Raúl “Mister Virus” García

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