Crónica: CONAN + DOWNFALL OF GAIA + HARK + HIGH FIGHTER. Changó, Madrid 18/03/17

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Los primeros en subir al escenario y romper el hielo eran High Fighter, una banda que poco a poco va haciendo sus costuras de un tejido más duro. Se escudan en la pluralidad del metal para entonar un híbrido de stoner, doom y cortes psicodélicos recubiertos con un tinte muy melódico capaz de zarandearte por donde ellos te quieran llevar. No hay duda que la sutil forma de cantar de su cantante Mona Miluski es atrayente y también causa un respeto ante las a veces ferocidades de su bramido vocal, tonos duros que han sido forjados a fuego lento durante estos últimos tiempos, aunque ella lleva cantando desde los 14 años, evidencia que no es una vocalista aparecida de la nada. Su anterior banda la tuvo en compañía del guitarrista Christian “Shi” Pappas y se llamaba Million Milles, aunque ese ciclo musical lo dejaron apartado para centrarse en High Fighter y encontrar el hueco que se merecen al igual que otros miembros hicieran con Buffalo Hump. La banda está por ser descubierta aún en muchos lugares, y poco a poco gracias a su Ep “The Goat Ritual” y al primer disco que venían presentando “Scars & Crosses” van atrayendo al personal que se acerca a descubrirlos. En apenas media hora dejaron las cosas bien claras. Sin perder nada de tiempo, esquematizaron de forma concentrada un buen pase de lo que saben hacer. Y  parte de la elegancia que tiene su sonido de directo, se debe a los particulares cambios de ritmo de cada uno de sus integrantes, quienes se emplean de forma muy similar a como previamente han concebido en estudio sus canciones. Directos y entregados por la inercia del metal rítmico.

La segunda banda en subirse al escenario de la Changó eran HARK, de quienes tan sólo pudimos disfrutar un par de temas al estar pendientes de entrevistar a High Fighter tras su actuación y a Conan inmediatamente después, algo que motivó que nos perdiéramos buena parte del show. Lo escuchado en su segundo disco “Machinations” me daba muy buena espina, e intuía que su show estaría basado en esas guitarras cortantes con marcados ritmos de voz matizando cada momento en vivo. Como os cuento, me quedé a medias dadas las circunstancias, dándome una sensación de linealidad, eso sí, con una energía atrayente para quienes nos mola el stoner. Lástima no verlos en su total esplendor para poder sacar una opinión más clara, pues en pleno desarrollo me vino a buscar la cantante Mona Miluski para contarnos a escasos metros de la sala un montón de cosas interesantes sobre esta gira que les ha llevado a compartir carretera durante 19 fechas distintas por un buen puñado de países, y con un hermanamiento que les ha hecho divertirse, darse a conocer ante otros públicos, y seguramente que a crecer musical y espiritualmente. Buen detalle eso de que viéramos cómo salían a tocar algunos de los miembros de cada grupo con camisetas de las bandas con las que compartían gira.

De largo, unir a cuatro bandas con matices tan distintos en su sonido es parte de la atracción hacia un evento como éste en donde cada banda tiene que marcar con su propio sonido. Con Downfall Of Gaia entrábamos en una dimensión más extrema en dónde visualmente se centraban en un enfoque difuminado de luces tenues que junto al abundante humo que manejaba el técnico de luces de la sala, te hacían entrar en un mundo sonoro iniciático. Los alemanes midieron su fuerza con una capa post rock que se excitaba con las percusiones aceleradas de su batería que pareciera se fuera a desencajar. Los rítmicos y rápidos riffs de guitarra con variedad en los compases iban entrando en tu mente, canalizando tus movimientos al ritmo que ellos marcaban. Esa era la evidencia de que estabas medio hipnotizado, y lo que significaba, que la función buscada por parte de sus integrantes estaba conseguida.  A estas alturas habíamos entrado en un in crescendo de sonoridades creativas cada vez más densas.

Los británicos Conan eran el matiz final. La evidencia de que allí se podían llegar a manejar campos relacionados con la clarividencia. Su música te puede doler si estas allí por casualidad, y no aceptas entenderlos. Te pueden hacer daño (y matizo) en los tímpanos (si estás en las primeras filas). Ellos son muy metódicos. Antes de actuar siempre prueban el tiempo que estiman necesario hasta que tienen claro cómo han de romper el sonido aquello. Y después se van encarnando los alaridos de su particular sonido, fundiendo albores del doom con alguna influencia del punk (y entre medias el tinte de las batallas que pasan por la imaginación que empelan en sus temáticas). En esta misma sala, la Changó, los esperábamos en noviembre de 2016 junto a Entombed A.D. pero no pudo ser al quedar desvinculado de aquella gira, y la anterior toma de contacto (primera incursión en Madrid) sería en la sala Caracol, en abril de 2016, entonces algo falto de potencia en el sonido, pero con un esquema de entrega muy parecido. Esta vez la brutalidad de su sonido llegaba en su justa medida, ni media menos. Lo ideal para que el público se entregara a su poder de captación. Ellos siempre tocan y posan sobre el entorno de sus sombrar de una forma muy similar, pero la varita mágica para definir el juego depende del técnico y la ecualización del lugar. Los temas de su último “Revengeance” sonaron destructores, sin apenas espacios en blanco para repasar el resto de su carrera en píldoras de diversa duración. En unos extremos del escenario a Jon Davis con su guitarra y a Chris Fielding con su bajo a penas se les veían entre las penumbras, el humo se encargaba de barnizarlos, así que sentirlos era cuestión de adentrarse dentro de ese particular muro sonoro que pareciera irrompible, en cambio a Rich Lewis desde su tarima en las alturas era el foco de iluminación gracias al pantallazo que tenía detrás con el sello de la banda y otras ilustraciones utilizadas para sus portadas. Eso hacía que su habilidad al bombo empuñando machaconamente las baquetas, fueran el principal de los planos, para un músico que apenas un año y medio estaba en el punto de mira de la evolución del sonido de la banda, pues tras entrar a formar parte de Conan, adaptaron en estilo que habían construidos los antecesores, pero que para la ocasión pareciera cada pulso haber sido creado por el, completamente integrado en el ritmo diabólico de esta banda que no ha dejado de crecer en poco tiempo al mismo tiempo que ha modificado sus estructuras.

 

HIGH FIGHTER en Changó:

DAWNFALL OF GAIA en Changó:

CONAN en Changó:

 

 

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