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Crónica: 22 SWR BARROSELAS METALFEST (Portugal) – Día 2 (27/04/19)

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DÍA 2, SABADO 27 ABRIL

La apertura del sábado venía dada por los portugueses ARCHAIC TOMB, quienes ya manifiestan desde hace tiempo en otros proyectos esa inercia por tocar caña sin importarle en cuantos más sitios mejor. Puesto que la banda está formada relativamente hace poco, sin aún ningún disco publicado, lo de presentarse en un festival amigo para darse a conocer a seguidores habituales del gremio extremo, al igual que a los forasteros que pasan por estas tierras durante unos días, es algo que seguro que ellos agradecieron como en mi caso me satisfizo. Supongo que su show lo basaron en los temas de la demo que tienen, así como anticiparían alguno del split que compartieron recientemente con los ingleses Cryptworm, donde incluyen el tema “Persecution Paraphrenalia”. Death metal brutote que nos puso a los primeros visitantes post resaca a mover el cuello de buena gana. Al bajista era imposible reconocerle que alma se encontraba tras su vestuario, porque además de ir encapuchado, tenía tapada su cara con una especie de verdugo, y debajo unas gafas de sol. Muy peculiar, sí. Y en cuanto a su cantante y guitarrista, lo veríamos minutos después sobre el mismo escenario tocar también con la banda Summon.

SUMMON salieron a escena a cara descubierta, incorporándose como guitarrista de directo D.S., que lo acababa de ver además cantando con Archaic Tomb en el escenario SWR Arena, la carpa exterior donde también tienen lugar los conciertos gratuitos, con los conciertos de apertura, de cierra, y las partys post shows cuando la bulla de cada día termina. La propuesta iba entre el black y el death metal con un toque atmosférico minimalista, que bien es cierto que en tu casa puedes disfrutarlo de una manera más espaciada, pero en directo, y de día, los parones entre temas, mientras sonaban esos ambientes paralizantes, se hacían un poco innecesarios. Cada vez que abordaban un tema, entregaban al momento su rutilante materia sonora, densa e intuitiva, y cargadas del dolor que tratan las letras de sus temas, pero a cada final, aparecía esa dichosa espera… Para terminar de ambientar, junto al pie de micrófono de su cantante se erigía una bonita espina dorsal, terminando en lo alto de los huesos un cráneo que encumbraba todo lo alto.

Hablando de ingleses…. era la hora de VACIVUS y lo hacían abriendo los conciertos en el LOUD! Dungeon, con ese mozo llamado Nick Craggs frente al micrófono, que pareciera haber salido del control de acceso de alguna discoteca, pero que en verdad canta y toca el bajo en su otra banda doom Neolithic. En realidad Vacivus es la continuación de los extintos Dawn Of Chaos, que una vez terminó ciclo en 2013, continuaron el resto de sus miembros con esta otra aportación al death metal, editando su primer disco como “Dawn Of Chaos” al año siguiente, para que la cosa quedara clara por donde iban sus movimientos. Lo que predominó en su directo fueron temas de su último trabajo “Temple Of The Abyss”, también dejando entrever por dónde enfilan su actualidad. Me pareció una propuesta tan violenta como interesante, liderando el campo visual esta especie de Henry Rollins con sus rompedores movimientos y demoniacos gruñidos.

NAMEK también presentaba entre sus miembros algunas caras conocidas sobre los escenarios para repartir entre distintas bandas durante lo que duró el festival. El jueves como fiesta previa, tocaron algunos grupos durante la final de la Metal Battle Portugal, y allí estaban Grog, que por cierto fueron los ganadores que actuarán como premio en la cercana edición de Wacken, y Rolando Barros, su batería, también estaba aquí. Y bueno, el descomunal vocalista Simão, que también canta y toca el bajo en Martelo Negro, lo mismo que el guitarrista Marco. El estilo salvaje como mandan los cánones del grindcore llevó oscilante su línea de temas cortos, rápidos, brutales e intensos con poco tiempo de parón entre ellos. Fueron los encargados de abrir el escenario WARRIORS Abyss, y se ve que terminaron de tocar más tarde de lo que decía el guión, porque al pasarse de tiempo, mientras empezaban Barshasketh en el escenario que a partir de ahora se turnarían cada banda, se montó un pequeño caos sonoro al estar tocando un par de temas ambas bandas al mismo tiempo.

Los neozelandeses BARSHASKETH fueron también radicales pero con cierta distinción y un toque introvertido. Aprovecharon para presentar composiciones nuevas. En mitad del caótico sonido que venía del escenario contiguo al no haber terminado aún su actuación Namek, salían al escenario concentrándose lo más rápidamente posible para entre en materia con “Sein” tema incluido en un split publicado el pasado año. Después harían tres cortes nuevos que están dentro de último disco homónimo, así como el titulado “III” de “Ophidian Henois”. La crudeza de su música no estuvo reñida con la melodía. Los temas eran largos, con mucho desarrollo melódico en medio de una tenebrosa oscuridad, lo que marca el espíritu de sus canciones. Con ellos me quedé a medias, creo que me faltó más tiempo para disfrutarlos mejor.

DEMILICH fue otra de esas peculiares bandas que tenía muchas ganas de ver, y que no se me han puesto a tiro en ocasión que yo recuerde. Estos finlandeses se movieron por el terreno del death metal pantanoso donde el sonido extremo tocado con cierta técnica se fundía con su base de culto. Desde que se crearan en 1990 sólo hicieron el álbum “Nesphite”, posterior a unas cuantas demos, y hoy sigue siendo recurrente cosecha para ceñir las voces particulares de Antti Boman, que seguro que más de uno que sigáis las coordenadas actuales de estos sonidos, le tendréis enfilado en Winterwolf, también como cantante y guitarrista, pero usando el apodo de Abomanitor. Su actuación fue como romper un nuevo molde, dando por hecho que lo que estaba nos tenía programado la organización del festival a continuación, iba a estar sonando en esa especie de cresta de ola que va alternándose por los escenarios.

En el escenario exterior, al mismo tiempo que los finlandeses, hacían su set el dúo portugués SON OF CAIN. A penas me dio tiempo a llegar para ver los dos últimos temas, despotricando su guitarrista por encima de la tarima de la batería, para después hacer lo propio por el suelo del escenario, que no parecía quedársele grande, ya que la actividad que desprendía era destacable. El concepto sonoro se movía entre el heavy y el stoner. Al menos en el rato que allí estuve noté cierta improvisación con lo que querían tocar, poniéndose de acuerdo ambos músicos para el siguiente esparrame guitarrero mientras el batería cantaba a la par que baqueteaba.

DOPELORD hizo que subiera un nivel más en el desarrollo del día. Entre uno de sus guitarristas y el bajista se iban turnando las letras, mientras el hipnótico doom sonaba contundente ciñendo su tempo al compás de tu cabeceo simétrico de arriba hacia abajo. Abrían los conciertos de gira de Saint Vitus, y el día anterior habían tocado en Madrid, así que gracias a ellos pudimos disfrutar de uno de los importantes conciertos de esta edición. De Saint Vitus hablaremos más tarde. Creo que cada vez con más necesidad, la organización se va a tener que plantear ir integrando más bandas de doom explosivo, porque lo que hizo el cuarteto polaco con esa bestialidad de sonido retumbando en todo el recinto, ya he notado que en otras bandas del género cala muy bien entre los seguidores del grindcore y del death metal.

Y tras BENEDICTION se desató la tormenta. Una breve introducción y la banda al completo se mostró inmersa en el teorema del descoyunte. La banda propició no pocos circle pits, haciendo contraste la veteranía del amenazante Dave Hunt, quien a poco estuvo de devorarse el micrófono, y la juventud del recién incorporado bajista Dan Bate, quien en el pasado tocara en directo con Blaze Bayley. Cada movimiento era un esquema esperado por el público, que demostró las ganas que había de tener a los ingleses aquí en alza de armas. Los acérrimos seguidores de este festival que cada año hacen posible que se materialice de nuevo con su fiel asistencia, ya tuvieron ocasión de ver a Dave en 2014. Entonces fue al frente de su otra formación Anaal Nathrakh, y por la que el cantante ha decidido no continuar con Benediction cuando termine sus compromisos de conciertos que tiene el grupo hasta el mes de julio. Así que éste fue un show especial de los pocos que quedaban por delante con la actual formación. Por cierto, que el nuevo disco se encuentra en proceso y aún no han confirmado quién será quien lo sustituya.

De IMPERIAL TRIUMPHANT pensé equivocadamente que sería una de las bandas triunfantes de esta edición por todo el misterio que hay tras las máscaras de sus integrantes y esa conjunción de fusión extrema que aporta oscuridad y otros sonidos tan técnicos como caóticos. Pero la actuación de los neoyorquinos paso algo desapercibida en lo que se refiere a la asistencia de público. El concierto tuvo cierto paralelismo con la actuación que les vi días antes en el festival holandés de Roadburn, pero sin trompetista en vivo. Sí sonaron sampleados ciertos interludios que enseguida hacía que el grupo al unísono despuntara con frenéticos bombos y solos de guitarra de manual avanzado. Para rematar la faena, el bajista agarró una botella de vino dulce y se ayudó de ella para tocar como si fuera parte de sus dedos. El concierto fue intenso y su música llegó a alcanzar cierto clímax de asfixia, propósito buscado en sus interpretaciones, con las historias crudas que narran sus letras, inspiradas en sucesos sucedidos en la Gran Manzana.

Con SAINT VITUS llegaba una veterana muestra de elegancia y densidad sonora. Tenía claro que iba a ser uno de los conciertos que mayormente disfrutara durante el sábado, pero es que ya lo había hecho durante tantas horas previas con lo visto hasta el momento, y comentado en estas líneas para TNT Radio Rock, que la duda era, cómo podían poner aún más alto su propio nivel tras haberles visto en otras ocasiones durante los últimos años. Pues, la clave estuvo en el sonido con el que irrumpieron sobre el escenario, superlativo desde el principio, apareciendo Scott Reagers portando una taza de café en su mano, por si no había tiempo de fijarse en el ya por el sólo hecho de cantar como lo hace. Desde que volvió a la banda en 2015 y ya permaneció en ella tras la salida de Scott “Wino” me ha parecido que los angelinos han cogido un nuevo impulso, para cada vez ser menos banda de culto y sí una constatada realidad que va llegando a los niveles de repercusión que todos estos años atrás no percibió mucha gente. La inclusión de Patrick Bruders como bajista en estos últimos años, seguro también tiene que ver con esa mágica manera de transmitir su doom, a quien por cierto en ocasiones veíamos como doblaba el cuerpo como si fuera un junco. Cada uno de ellos tiene su propio personaje, que sabe tener su magia propia al tiempo que lo hacen como sólida banda. Henry Vasquez tiene una pegada que suena tan redundante, como muestra el batería en esa forma de hacer giros mientras golpea duro los charles, y Dave Chandler es como el Jimi Hendrix venido de la tumba, tocando la guitarra tras su espalda o mordiendo las cuerdas con los dientes, sin importarle nada bajarse al público sabiendo que su integridad estará siempre bien protegida. Su concierto integró varios temas incluidos en el disco debut “Saint Vitus” así como en el igualmente homónimo que han publicado en mayo. Ambos trabajos lo protagonizan tanto Regers como Chandler con un intervalo de treinta y cinco años nada menos. Larga vida a Saint Vitus!!

Una ristra de huesecillos decoran el pie que sustenta el micrófono del cantante de ASCENSION, quien nada más hacer acto de presencia sacude la cabeza violentamente hacia el suelo desprendiéndose de su sucio cabello un polvoriento material que escenifica haber salido de una tumba centenaria, o quien sabe de una descuidada librería abandonada en aras de comenzar con su limpieza. La formación alemana ha estado girando por Europa con sus compatriotas Venenum, que tras actuar el día anterior con una actuación destacada, ellos no iban a querer ser menos a la hora de mostrar su visión musical sobre esos altares imaginativos que promulgan con su black metal. La mística es parte del razonamiento de su sonido, pero también de la decoración de sus rostros y vestimentas. El vocalista ejerció de maestro de ceremonias para una supuesta misa ofrecida a Satán, auspiciado por el resto de la banda ejerciendo como monaguillos del mal.

PURULENT SPERMCANAL, que también tocarían al día siguiente, fue la banda encargada de sustituir a los alemanes Birdflesh, quienes se vieron obligados a cancelar su concierto en Barroselas afectados por una huelga en un aeropuerto. Al menos creo que ya sabemos de forma anticipada que serán confirmados para el año que viene. Los checos por lo tanto fueron privilegiados de estar en el más grande de los escenarios. Su cantante y guitarrista Maro, es el personaje cómico más peculiar que he visto en tiempos, por su imagen y comportamiento, que en ocasiones me hacía pensar incluso en el Golum de “El Señor De Los Anillos”. Salió de pantalones bermudas plasmadas en su textil de caras sonrientes que asemejaban ser tripis. ¡Y es que su concierto fue un poco así! A cada tema que terminaba, la siguiente canción que presentaba se la dedicaba a alguien, bien del público, del staff técnico o para cualquiera de los integrantes de la banda. La música, corrosiva y grind era un contraste enfermizo que casaba bien con la esa metodología haciendo las presentaciones tan calmadas. Por ser tan peculiares como divertidos, no quise perdérmelos tampoco al día siguiente. Este 2 x 1 inusual los pintan medio calvos, y no hay que dejar perder la ocasión de obtenerlos para nuestro beneficio y satisfacción.

Dos grupos portugueses serían los encargados de cerrar el ciclo de hoy. Primero GRINDEAD, con una visión deathmetal y grindcore integrando un toque industrial sin necesidad del samplers. Interesante proyecto de estos veteranos del underground portugués. Sonaba brutal, a su cantante Luis (Genocide, Srambled Corpses) no se le debió escapar nada de lo que quería comunicar y explicar al público, porque lo llevaba todo anotado bajo sus pies, y me pareció razonable, sabiendo del poco tiempo con el que cuenta uno en momentos finales como este, donde además la intensidad del momento despista. Entre los temas que tocaron, estaban los seis cortes que integra la demo que tienen publicada y “Stench Of Profit” de los Brutal Truth. En el caso de los otros lusos GREENGO, musicalmente fue una historia bien distinta, en formato de dúo, con Chaka aporreando la batería mientras Rui Martelo tocaba el bajo y cantaba, construyendo una interesante propuesta de stoner psicodélico, cuyo mestizaje sonoro se gestaba con el apoyo de las pedaleras que tenia junto a sus pies.

Texto y fotos: Raúl “Mister Virus” García

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