Madness Live!

John Fogerty y Rosendo. Músicos en la Naturaleza Hoyos del Espino. Sierra de Gredos. Ávila Sábado 5/07/14.

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John Fogerty y Rosendo. Músicos en la Naturaleza  Hoyos del Espino. Sierra de Gredos. Ávila Sábado 5/07/14.

Habiendo sido testigo de la anterior edición de Músicos en la Naturaleza, para ésta nueva lo lógico era preparar al detalle el viaje y así poder disfrutar más aún de este enclave tan privilegiado. Sabiendo hacia dónde te diriges no puedes pasar por alto visitar pueblos de la zona y puntos turísticos, disfrutar de sus gentes y de su gastronomía, y para ello tienes que salir con algo de tiempo. Así marcamos nuestra hoja de ruta, con una buena comida en Piedrahita, una visita a Barco de Ávila, teniendo algo de descanso a la vera del sonoro caudal del Río Tormes y… merienda en un control de la guardia civil a la entrada de Hoyos del Espino, con la benemérita obstinada en encontrar drogas y armas: “Nada que declarar que puedan encontrarme y que me perjudique porque no llevo nada en los bolsillos”, les decía yo a los agentes de la guardia civil mientras me cacheaban fuera del coche con los brazos extendidos y arqueado sobre el capo de mi coche. “De hecho ni tendré entrada si ahora van a  inspeccionar el vehículo porque me cierran la taquilla de prensa”. Parece ser que los guardias civiles eran asiduos de esta web o es que les cayó en gracia que a falta de armas, todo explosivo que pudieran encontrarme fuera TNT Radio como respuesta al contestarles para el medio que trabajaba. “¡Vale. Ya está, entonces márchense, que disfruten del concierto!”, amablemente nos dejaban seguir tras haber dudado de nosotros de primeras dando ahora por abortada su inspección.
 
Una vez aparcado el vehículo bajo una escrupulosa organización que facilitaba el accedo al lugar, nos damos cuenta del buen ambiente creado por las 12.000 personas partícipes del éxito de este nuevo encuentro con la naturaleza en donde fluye un público dispar, muy familiar, con niños, jóvenes y adultos, algunos de ellos con edades superiores a la quinta del propio John Fogerty. Con todo el tinglado en marcha nos dirigimos hacia el recinto, con Rosendo sonando de fondo, a quien encontramos en su salsa, como lo conocemos, campechano, natural, en un lugar idóneo donde verle presentar a sus compañeros Rafa y Mariano era un trámite que seguro le apetecía hacer a muchos de los asistentes, porque ambos son como de la familia para quienes les llevamos siguiendo décadas, pero la ética manda y era una de sus escuetas conexiones verbales hacia el otro lado, y así, la educación verbal y sus reprimendas musicales ahí estaban una vez más presentes. Suena el tema “Listos Para La Reconversión” y aún formamos parte de un pequeño tapón que se ocasiona en la entrada al recinto. Hay quien se conforma con escucharles fuera de la zona acotada e intentan ver el show desde otro lugar del perímetro vallado e incluso hay quien carga con sus neveras para pasar el día de campo teniendo una buena banda sonora sin necesidad de pasar por caja. El ambiente mola, el tumulto se supera, y tras visionar el “Delirio” podemos coger posiciones para “Cada Día”, “Amaina Tempestad” o “Muela La Muela” donde el maestro se ciñe a su último trabajo y nos recuerda que ahora toca otra del nuevo disco y que es la hora del título “Vergüenza Torera”. Los devaneos de guitarra y las corredurías cómplices de Rafa con su bajo alternándolos con Rosendo entusiasman a las distintas generaciones que brindan sin parar de brindar efusivamente, afinando más aún sus voces cuando el protagonista habla de “una canción que se compuso hace muchos años”, y entonces Rosendo Mercado ejecuta “Sorprendente”. No sería la única píldora de Leño, ya que cerrarían con “Maneras De Vivir” enloqueciendo al personal, tras ser, estar y cantar “Agradecido”, y claro, con temas así sobran más explicaciones.
 
 
Llegado el momento aparecía el clamor, y así comenzaron a sonar las primeras notas de “Travelin´ Band” con la banda al completo sobre el escenario esperando la llegada al trote de John Fogerty, quien entraba en escena gesticulando y pletórico de energía. Un tipo muy torpe a mi lado balbucea en alto “a ver cómo te portas abuelete”, el mismo ignorante que una veintena de temas después no podría seguirle el ritmo, porque el californiano que otrora formara parte de la Creedence Clearwater Revival nos rompió la cintura a todos. Nos estimuló con tácticas sonoras setenteras y nos hipnotizó cuál serpiente fuera con su colección de guitarras que hacían brillar cada sonido tras rubricarlas sus dedos. Gracias al trabajo que editara en 2013,  “Wrote A Song For Everyone“, en donde revisa algunos clásicos que incluso años atrás llegaba a rechazar tocar en directo para ensalzar los temas de su carrera en solitario, ahora nos posibilitaba vibrar con un show para enmarcar en los anales. Aquellos temas ahora volvían a ser el epicentro que ilusionaba la sierra de Gredos, soniquetes imposibles de no tararear como “Who´ll Stop The Rain”, “Born On The Bayou”, “Lodi”, “Hot Rod Heart”, “Long As I Can See The Light”, “Have You Ever Seen The Rain”, “Fortunate Son” (con la que se marcharon del escenario por primera vez) o “Bad Moon Rising” y “Proud Mary” (con las que se despedirían definitivamente). Entre medias todo pasión, con un Fogerty siempre mostrándose dialogante hacia un público ganado en la totalidad, al que fue bombardeando con apenas unos seguros de tregua entre canción y canción, cediendo a su excelente banda los necesarios primeros planos necesarios que enseguida retomaba para ensimismado disfrutar de sus habituales correteos, magistrales solos y característicos acabados de cada tema con ese simpático saltito. Se echaba de menos su paso por España y se apreciaba que lo hiciera de esta forma tan exclusiva, en donde ya adentrado en el show también recuperaría las joyas ajenas que siempre le acompañaron, como “Susie Q” de Dale Hawkins,  “New Orleans”  de Gary U.S. Bonds o “Midnight Special” y “Cotton Fields” de Lead Belly. Unas pantallas gigantes ubicadas en la parte central tras la batería y en los extremos del escenario facilitaban la visión a quienes la orografía del terreno pudiera castigar, aunque seguro habría momentos en donde la ejecución de temas como “Rockin´All Over The World” te invitaban a ni mirarlas, manteniendo cerrados tus ojos al compás que te dejabas llevar descoyuntando tus caderas.
 
Texto: Raúl “Mr.Virus” García
Fotos: Elsa Alvaro 
 

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