HELLFEST 2013 por Raúl García(Mr Virus) segunda jornada .

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HELLFEST
21, 22 y 23 de junio 2013
Clisson, Francia

Sábado 22 de junio

Llegada la mañana del segundo día y tras dormir medianamente bien necesitamos algo más puro que el café para que nos espabile de verdad y esa sustancia negra se llama Benji Webbe, o lo que es lo mismo SKINDRED, la continuación lógica a Dub War, y digo lógica porque tal fusión de estilos en un mismo set te hacía recordar momentos bailables de tiempos pasados.

Hardcore, hip hop, drum and bass, ska y échale a la coctelera otros sonidos pegadizos que te hacían derrapar en el suelo del lugar. Todo el mundo estaba de acuerdo, por lo tanto, menudos bollos que nos comimos nada más que abrieron las puertas. Los italianos THE SECRET con su demoledor black metal no me dijeron mucho a estas horas, Su show decibélico era algo más que transgresivo y punto. Death metal y doom más digerible es lo que ofrecían DEAD CONGREGATION desde Grecia como si fueran los protagonistas de la boca del mismo Infierno, con un fondo plagado de luces y destellos rojos que parecían absorberte.

La hora de KROKUS demostró su buen hacer de estos veteranos. Con su primera visita a España (ya en los tiempos recientes) fueron ignorados e incluso tuvieron que cancelar parte de la gira. Era un recuerdo incomprensible que me invadía mientras sentía la magia de ese tipo de bandas que sin llegar a estar en la elite siempre fueron añorados. Se lo pasaron en grande sobre el escenario, especialmente su cantante, quien daba a entender tras esa particular manera de quitarse la chupa de cuero, que algo serio iba a ocurrir. Coreografías continuas y juego de manos con el micrófono hasta que se le fue al suelo.

Vivan los ACDC suizos, como siempre los llamaron. Los neoyorquinos THE CASUALTIES metieron buena bulla punk para alternar sonidos. Llegué a ver a quien se tiraba de las crestas. Muy divertidos en escena con ese aire combativo. Imposible no desplazarte de lugar con algún baile. Y ahora hacia Los Ángeles para ver a COAL CHAMBER. En el momento que empezaba su actuación la lluvia se intensificaba y al mismo tiempo Dez Fafara hacía enloquecer a las primeras filas con ese toque oscuro que les acompaña. Metal de élite que hasta hace poco nos tenía desconectado de ellos hasta que decidieron volver. Paralelamente tocaban EQUILIBRIUM con ese sonido épico y sus rasgos guturales en garganta, que era como trasladarte a un mundo donde reinaba el sentido armónico y melódico. Los alemanes conjugaron folk y black metal haciendo que todo el mundo se lo pasara en grande. La lluvia se quedaba en el ambiente, y en los charcos repicaba.

La gente buscaba refugio en las carpas, y a la hora de WITCHCRAFT no cabía ni un alfiler en su interior. Desde los exteriores se disfrutaba la húmeda llovizna y el sonido setentero de estos suecos que son sensación imperdible para los amantes de Black Sabbath. Magistrales los solos metálicos con escalas clásicas a ralentí. Especialmente rudos sonaron los blackmetaleros KAMPFAR con vestimenta y temática basada en leyendas mitológicas. Su cantante expresivo y amenazante en escena no terminó de convencernos, a nosotros al menos, para invocar a Odín, pero nos quedamos con sus recetas.

DOWN fue espectacular, bueno, en realidad el show de Phill Anselmo lo era en sí, y la banda la mejor compañía del genio circense. Euforia, nervios, excitación. Intimidación a sus músicos, golpes con el micrófono sobre su cabeza al puro estilo de alguien que en vida le debió de inspirar como lo fue Kevin Michael “GG” Allin, por actitud y violencia. Clamaba al público en cruz con la inercia que le dio Pantera en su momento y ha sabido mantener con todo el dolor por el que ha pasado. Pareciera martirizado, ido, y sin embargo mostró ser el más grande maestro de ceremonias, la clave para entender y enlazar piezas durante los tres días, porque aparecía y en alguna ocasión que debía no aparecía por otros escenarios como por arte de magia, porque él es un mago. Hasta una muñeca hinchable le tiraron desde el público para que copulara su furia.

A continuación una interesante propuesta en escena la de los norteamericanos A DAY TO REMEMBER. Llamémoslo metalcore o post harcore, pero el caso es que fueron esa savia joven que lleva unos años brotando con una intensidad sobre las tablas que te impulsa a botar.

ROTTING CHRIST utilizaron esa fórmula tan especial que te cautiva seas fan de sus primeros tiempos más densos o de sus modernos más hímnicos y melódicos. Me gustaron por saber conjugar ambos con una máquina de humo que parecía dar a entender como el escenario era una especie de olla a presión en plena ebullición. Después los KARMA TO BURN se mostraron como una banda impresionante donde el sentido instrumental stoner se funde con el metal entre devaneos de guitarra que te golpean en la cara con cada movimiento de su batería. Esta gente levanta masas según se van descubriendo ante la ignorancia de la que todos somos dueño en algún momento, hasta que los descubrimos.

A mí me ocurrió hace años y desde entonces no dejo de invitar a su descubrimiento de sus puestas de largo en escena. La intensidad de cada número ejecutado, ya que sus canciones se enumeran, no se nombran, es fascinante. La actuación de los ACCEPT a las siete de la tarde era algo más que una merienda, pero resaltaba por la hora. Mark Tornillo es un cantante magnífico que casa perfectamente en la actual etapa de los alemanes. Nada que objetar dando cuartel a los temas más actuales y sobrellevados los clásicos. La gente estaba expectante observando que tema iba sonando porque había mucha magia clásica y espíritu de querer arder por dentro a pesar de la fría lluvia. La salida a escena de Phill Anselmo para interpretar a dúo “Fast As A Shark” fue icónica, y memorable cuando se quedó de rodillas reverenciando a una de las bandas más influyentes en su carrera.

A PAPA ROACH no les encontré el temple que hace años si me haría verlos como innovadores. Quizás por el su actual giro comercial, a penas las primeras filas saltaban haciendo su show más de visionar que otra cosa. Me dio la sensación que andaban más por la pose que por ese viejo nu-metal que los llevó a las alturas. BELPHEGOR supuso un nuevo quebranto de almas, las de quien sigue pasionalmente este estilo que es capaz de cargarte las pilas de energía negativa, aunque suene contradictorio. Dosis de metal oscuro con mística satánica tocada a toda pastilla con una ambientación y atmósfera idónea para que los disfrutaras aunque sólo estuvieras por ahí de paso. El arte oscuro pausado de MY DYING BRIDE recorría un camino parecido, era la continuación gótica con distintos ejecutantes, y también ritmo. Doom contemporáneo con elegancia en la voz de Aaron Stainthorpe. Lástima no poder disfrutar más de este show, pues la radio empezaba a intentar sintonizar salvando interferencias.

Era la hora de los barbudos ZZ TOP. Que estilazo han calzado siempre y no lo iban a ser menos en Hellfest. Blues rock sureño tocado de forma parsimoniosa, con esa calma que derretía toda la explanada. Imposible hacerse un hueco con visión en condiciones si no habías sido antes uno de los miles avispados que habían pillado buena ubicación. Continuamente iban pasando en unas pequeñas pantallas imágenes de sus video clips. Temas que provocaban el deseo, “Gimme All Your Lovin”,  “Chartreuse”… “Le Grange”. Billy Gibbons, Dusty Hill como siempre en primera línea colmando ese espacioso escenario con su puesta de largo y punto. En la retaguardia Frank Beard.

Te hacían imaginar y algo había de aquello, pasar por allí los camiones haciendo sonar su carrocería con el ruido de su claxon. Glamour por un tubo con cambio de guitarras decorosas, de esas que aparecían y marchaban de escena como necesario para matizar su leyenda.

Cambio de sonidos y de generación con BULLET FOR MY VALLENTINE aunque inicio añejo con introducción de Carmina Burana y a continuación a despachar con las distintas intensidades sonoras armoniosas que les han servido de evaluación todos estos años. Los barbudos les dejaron un buen público por allí desperdigado para que pudieran lucir uno de los horarios más ambientado, algo que no desaprovecharon para pedir la participación del público, ya caída la noche.

Uno de los momentos clave en todos los aspectos era el de KISS y su gran espectáculo. Fueron increíbles. Clásicos envueltos en gasolina con espectaculares grúas en movimiento y toda su parafernalia de fuego magnificada por las tomas ampliadas de los pantallones, que hacía se pasara todo aquello volando. Una constante emoción matizada por pirotecnia desde el comienzo con “Psycho Circus”, con el pantallazo trasero luciendo su intermitente KISS alternando tomas fantásticas y vigilado por la araña sobre sus cabezas. Impresionante montaje. La voz de Paul Stanley es la que es y por ello tiene esa parte tan interesante de conseguir siempre ocultarnos sus carencias con todo lo que demás ocurre a su alrededor. Chapó Kiss, perpetuo en la retina.

KORN serían los elegidos para cerrar nuestra segunda jornada. Su estado de forma fue increíble, sabiendo conjugar un show de clásicos incluso retocados en sus formas originales, en donde los samplers y ambientaciones te abducían. El juego de luces, sonidos y su puesta de escena ha sufrido cierta metamorfosis pero la intensidad fue algo sublime, sin olvidar lo que el público esperaba encontrar. Las marcas de la casa que saben administrar bien ejecutadas en tiempo presentes.

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