Crónica AZKENA ROCK FESTIVAL 2012 (viernes 15 junio) - TNT Radio Rock

Crónica AZKENA ROCK FESTIVAL 2012 (viernes 15 junio)

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LISABÖ me dejaron preso de esos desarrollos que dentro del marco del post rock, estos guipuzcoanos generan a dos baterías, y algo impresionado cuando se decidieron por incluir dos bajos. Es de ese tipo de bandas que no entiendes sean mucho más conocidas en cualquier parte del estado. Quizás la cantidad de oferta musical que existe es el motivo o tal vez sus pasos dados por un tramo más underground, pero en cualquier caso hicieron su concierto sabiendo que encandilarían a quien se atreviera con ellos. Paredes sónicas a ritmo de stoner y hardcore con una densidad ajustada al calibre que ellos saben expandir o encoger en el momento preciso.

 

PONTUS SNIBB 3 de primeras me parecieron una buena cita a la que acudir, pero cuando llegué me pareció que ya tenía demasiadas novias, es decir, saber que este trío estaba liderado por el cantante y guitarrista de los suecos Bonafide era un acontecimiento sabiendo lo bien que se entrega al hard rock, pero para seros honestos, volví a LISABÖ (porque tocaban a la misma hora en distintos escenarios) tan solo un rato después de ver la sencillez de Pontus Snibb 3, pues me hacían ver en ellos una propuesta básica, poco innovadora. No quiero decir con esto que no descargaran corriente alterna corriente continua, simplemente que en el otro escenario acontecía una verdadera electrocución.

 

Los escoceses GUN nos mostraban otro de sus directos con condimentos, incluidos los cambios en la formación. Esto tiene su doble rasero, puesto quienes los conocimos como tal en sus orígenes y disfrutamos tanto de esa formación original en vivo así los mantenemos aún en la retina, pero claro, por otro lado si cuando se vuelven a presentar en directo lo hacen bien, aún con variaciones en la formción, pues también les da ese punto. Hace cuestión de dos años vinieron a España con Toby Jepson como cantante del (ex Littlel Angels y actualmente en Fastway), y aquello también fue soberbio. En cambio tras su marcha, ahora de nuevo nos tenían que sorprender y dejarnos ver por dónde venían los tiros trayendo a cuestas su nuevo trabajo “Breaking The Silence”. Así que, más movimientos, ya que Dante Gizzi se ha convertido en el cantante solista cediendo su bajo a Derek Brown, antes técnico del grupo. El rock es así de cambiante pero la actitud y sus grandes intenciones siempre han sido unas armas que han sabido llevar con ellos viejos clásicos que nunca les han fallado, y aquí también los utilizaron como imprescindibles en su fórmula. La versión de Cameo “Word Up” y los toques finales con “Steal Your Fire” y “Shame On You” fueron muy celebrados. Cuando un grupo está anclado en unas buenas estructuras, éstas siempre serán los cimientos sobre los que se van a mantener. Quizás el sonido fue lo que nos les hizo aprobar como notables.

 

La presencia de RICH ROBINSON BAND la sentí más como un alma sureña con ese carisma de gran músico que piensa tiene cosas que decir por su cuenta, que como al mismísimo Rich Robinson de The Black Crowes, porque es que si no lo hacías así no te iba a comunicar lo mismo y por lo tanto la sensación sería la de que no te encontrabas en el concierto que esperabas verle ofrecer. Además de su propio repertorio en solitario, tiró de otros, como de Fleetwood Mac o Neil Young pasando a engrosar la lista de los conciertos correctos y entretenidos.

 

BLACK LABEL SOCIETY fue sinónimo de energía. Una vez más su envergadura estaba a la altura del sonido tan contundente que expresa a través de su guitarra. Él transmite con su imagen y la parafernalia que le rodea, dígase las calaveras del pie del micrófono. Una vez más tiró de esas plumas indias sobre su cabeza para comenzar con un sonido aniquilador que por momentos te hacía verlo como “el chamán del metal”. Sin duda te deja boquiabierto con esos solos y riffs de guitarras tan sólidos, alguno de ellos llevados hasta el punto que por su extensión roza la densidad, pero sólo roza, porque es un tipo muy regresivo y sabe cuando parar el dolor. Se le esperaba poco después junto a Ozzy Osbourne.

 

OZZY OSBOURNE is back, pero con amigos. Desde que irremediablemente se tuvo que cancelar la venida de Black Sabbath por la enfermedad de Tony Iommi, el propio Ozzy supo agarrarse al remedio para al menos contentar a quienes quedarían decepcionados si al menos el alma de la legendaria banda no se dejaba ver a medias. No iba a ser lo mismo, pero fue un buen bálsamo porque contar con dos hachas como Zack Wilde y Gus G. interpretando clásicos de este superviviente, que nivela su actuación circense para no desentonar con sus achaques. Aunque claro, lo de la manguera echando fluidos constantemente no se yo si termina de encajarlo bien todo el mundo, especialmente los que se dedican a tirar fotos. A mi me encantó, puesto que fue en la línea de los conciertos que ofreció en Hellfest y Wacken el pasado año, y lejos de la decepcionante en la pasada edición del Azkena. En su comienzo nos pusieron una imágenes emotivas vinculada a su carrera y luego vendría la locura en todos los aspectos, “Bark At The Moon”, “Mr Crowley”, “Suicide Solution”, “I Don’t Know”, “Shot In The Dark”… imagina. Después aparecería Geezer Butler para darle un toque más original a los cortes de Black Sabbath entre los que no podían faltar “Iron Man”, “War Pigs” o “N.I.B.”. A parte del clásico “calvo” que nos ofreció bajándose los pantalones nos dejó algunas otras perlas que distorsionan su locura, entre gritos, muecas y zambullidas de agua que luego arrojaba desde un cubo al público. Al final del concierto todos los músicos que habían desfilado por el escenario interpretaron juntos “Paranoid”.

 

El manicomio continuaba abierto, porque THE MARS VOLTA te proponían otro tipo de locura impredecible. Yo tengo una regla de tres a utilizar para conciertos como los de ellos o de otros como Tool, también complejos en vivo. Te tienes que dejar abducir. Relájate, procura llevar la respiración, busca tu alma desdoblada sobre lo alto del escenario y a ver que ocurre… Le dieron mucho cuartel a su último álbum “Nocturniquet”, cosa que agradecí porque me parece un gran disco. Aunque da lo mismo lo que hagan sonar, porque parte del misterio y de su éxito se basa en la interpretación que realice su cantante Cedric Bixler-Zavala. Es cierto que del acompañamiento y de su perpetuo vigilar de lo que trasciende se encarga Omar Rodriguez-Lopez, pero lo que puede ser un momento inexpresivo o una agonizante melodía que se cuelga en un vacío medio perpetuo puede desencadenar una locura sincronizada, por eso Cedric me hizo disfrutar con sus salvajes muestras de querer destrozar parte del equipamiento. Fueron como una raza por catalogar venida de otro planeta.

 

Y otro tipo de éxtasis era el que propiciaba a continuación DANKO JONES. Esta banda gana muchos enteros en sus directos en comparación a como suenan en disco y eso hace que alimentado por los vaciles y piradas de olla de su cantante, se torne todo en una fiesta macarra y enganchona, porque así son ellos. Rock and Roll en el siglo actual que nos toca vivir con una dosis de humor que tal como están las cosas no puedes dejar de percibir y asentir con una sonrisa. Quienes ya les hemos visto varias veces tenemos la sensación de que su discurso es siempre el mismo, pero este charlatán tiene mucha clase y si no, síguele el rollo cuando se echa mano a los huevos para decirle al público: “Yo soy Dan Kojones”. Tremendo cierre de cartel para irse corriendo a la zona donde los djs incitaban con su entrega al delito que suponía acostarse llevando tal carga de emociones en el cuerpo. ¿Y quién quiere deshacerse de ellas con el sueño?

 

Texto y foto Gun: Raúl García

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