Así vivimos la decimonovena edición del FIB.

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Así vivimos la decimonovena edición del FIB.

Un año más, y a pesar de las dudas, una calurosa tarde de Julio la decimonovena edición del Festival internacional de Benicàssim abrió sus puertas.
 
En su primera jornada no nos quisimos despegar del escenario principal por lo que a pesar de las ganas que teníamos de ver a algunos de los grupos que tocaban en otros escenarios como los españoles, “As I Watch You From Affer” y además de perdernos algunos grupos, tuvimos que aguantar algún grupo de esos que luego te arrepientes y que en algún momento te dan ganas de irte de ahí aunque eso  signifique perder tu sitio en la primera fila, pero conseguimos resistir y ahí estábamos, los primeros durante toda la tarde. Una tarde que empezó con el impecable concierto de Toundra, la banda Madrileña sabe muy bien lo que el público necesita en un festival como este y se lo dio, ser un grupo instrumental es algo que les hace encajar en cualquier festival. Los siguientes eran La Roux, una buena descarga de energía y con la que todo el público Inglés y gran parte del español saltó y coreó, fue un gran aperitivo de lo que nos podía esperar aquella noche, todo el mundo se quedó con ganas de más de seguir cantando y bailando cuando de repente, se apagan las luces, un decorado minimalista que agrupa a los tres músicos del siguiente grupo en el centro del escenario nos asusta un poco, pero decidimos guardar la calma y confiar en que el siguiente grupo nos ofrecerá también una importante descarga. Veinte minutos después aparecía la siguiente banda en el escenario, Beach House, muchos no los conocíamos e incorrectamente imaginamos que entre el fiestero concierto de La Roux y el rock salvaje de Queens of the Stone Age deberíamos encontrarnos con algo que nos mantuviera vivo el espíritu y las ganas de brincar, por lo que nos encontramos en el concierto de Beach House fue una auténtica decepción, impecables en sonido, buenos músicos, pero muy aburridos, y mucho más para colocarlos entre los dos conciertos mencionados. El año que viene al Trident Senses, con Hola a Todo El Mundo.
Queens of the Stone Age eran los siguientes, partiendo el escenario por la mitad durante una hora y media tuvimos el placer de disfrutar de esta bandaza, una de las apuestas del festival por un sonido más duro del que estamos acostumbrados a escuchar por allí pero que pegó muy fuerte y conectó enseguida con el público, quienes se sabían todas y cada una de las canciones de un repertorio que consiguió resumir toda su carrera en 16 temas.
Para nosotros fue un día corto, de pocos conciertos, pero tan sólo era el primero de cuatro días de festival y sabíamos que teníamos que reservar fuerzas.
Al día siguiente nos levantamos con mucho calor y cogimos uno de los autobuses que circulaban continuamente del festival a la playa. Volvimos para los conciertos y decidimos que había que ponerse las pilas y ver un poco de cada grupo, para descubrir cosas nuevas, hasta que llegara la hora de Beady Eye. Pasamos por tres escenarios en una hora, viendo a Attic Lights, Alba Lua y Echo lake, de los cuales ninguno me llamó especialmente la atención, nadie tenía nada nuevo que ofrecerme, no fue así con Hanni el Khatib, quién llegaba a Benicássim con una propuesta bastante interesante, muy rockera, con un estilo muy americano, con un toque “oldie” que nos recuerda bastante al de “The Black Keys”, aunque quizás el sonido de Hanni el Khatib sea bastante más sucio, más de garaje.
Los siguientes que vimos fueron a los chavales de “The Riptide Movement”, me atrevo a decir que lo mejor que pasó por el escenario Trident Senses sin duda, estuvimos un rato viéndoles hasta que llegó el turno de volver a cambiar de escenario para ver a Guadalupe Plata, que buen grupo, había oído hablar mucho de ellos pero no había tenido aún la suerte de verlos en directo,  para mí, lo mejor que pasó por los escenarios “pequeños”, un Blues sencillo, de terceto, con un bajo más que original.
Nos fuimos un rato a pasear y ver todo lo que había en el recinto, una atracción, un estudio de tatuajes y piercings, un stand de pringles donde podías jugar a diferentes cosas y te regalaban patatas, puestos de comida hindú, turca, inglesa, española… Desde luego que si en el FIB te aburres es porque quieres.
Era la hora de Hola a Todo el Mundo y nos acercamos a verles con bastantes ganas, habíamos escuchado un par de temas que nos habían gustado mucho y decidimos darles la oportunidad, después de escucharles tres temas en el concierto decidimos irnos, un directo bastante aburrido, con poca energía, igual que sus temas, de todas formas no les culpo, es lo que está de moda ahora, por lo menos no estaban en el escenario principal entre dos grandes conciertos, como Beach House.
Y por fín llegó uno de los momentos más esperados del viernes, Beady Eye, la banda compuesta por más de la mitad de lo que fue Oasis, con Liam Gallagher al frente, otro directo decepcionante, con un Liam Gallagher soso y prepotente que no logró encontrar su tono en todo el concierto decidimos irnos antes de que terminaran para tratar de no cogerle manía a la banda, no fue así con Primal Scream, que a pesar del penoso estado de Bobby Gillespie, que a punto estuvo de caerse varias veces, dio un concierto impecable que todo el público disfrutó al máximo.
Antes de Primal Scream vimos a Johnny Marr, el guitarrista de los Smiths con su proyecto en solitario, muy interesante y con un muy buen directo, se notan los años y la experiencia sobre un escenario.
Al tercer día estábamos aún más cansados por lo que nuestras excursiones fuera del camping se limitaron a ir a comprar hielo y agua a una gasolinera cercana para combatir al calor antes de que casi a las siete de la tarde entrásemos de nuevo al recinto de conciertos para uno de los días más importantes del festival.
Empezamos viendo a Smile, Soledad Vélez, Childhood, y The Courteeners. Para seguir con los jovencísimos y muy interesantes China Rats. A continuación llegó el turno de uno de los platos fuertes de la noche, Miles Kane, el artista británico que triunfa más en solitario que con cualquiera de sus conjuntos, una muy buena elección y un buen artista para el directo. Fue el aperitivo perfecto para el plato principal de la noche, Arctic Monkeys.
Con su último single, “Do I Wanna Know?”, arrancó su concierto la banda de Sheffield, un concierto brillante, recorriendo los mayores éxitos de su carrera, en mi opinión, lo peor del concierto fue la versión “acústica” de Mardy Bum, los grandes temas hay que dejarlos como están si no es para mejorarlos, no vaya a ser que pierdan su prestigio.
Los ingleses dejaron el listón por las nubes, pero los siguientes en actuar eran Kaiser Chiefs, quienes llevan tanto tiempo sobre los escenarios que saben perfectamente cómo llevar cualquier situación, fue un concierto digno de recordar, en el que desde un primer momento se conectó con el público presentándose en castellano “Somos Kaiser Chiefs” y tratando de hablar en español en algunas partes del concierto, muy buena puesta en directo, muy buena música y sobre todo mucha energía, que es lo que hacía falta después de un concierto de Arctic Monkeys.
La noche la cerraba Knife Party, una delicia para los más fiesteros, para los que no somos mucho de electrónica la mejor opción era irse a la cama con los tapones puestos.
 
El domingo se acababa el festival y decidimos pasar el día en la playa, encontramos una sombra y conseguimos engañar al calor hasta que a las 7 de la tarde entramos a ver a  Deap Vally, dos chicas en medio del escenario, una a la batería y otra a la guitarra y la voz, muy buenas, muy cañeras y con ganas de comerse el mundo, se las nota.
Un poco más tarde debía empezar grupo salvaje, pero el concierto se retrasó una hora debido a la caída del cartel de Azaelia Banks a última hora. Estuvimos viendo a Palma Violets, otro grupo de chavales, que buen directo, y que locura de bajista, un tipo con unos ojos que asustan y amenazante durante todo el concierto, muy recomendables también.
Y a continuación, mi gran descubrimiento en el FIB, Jake Bugg, un chaval de 19 años que hace una especie de country, folk, que recuerda mucho a un joven Dylan o Johnny Cash, muy bueno, mucho talento, esperemos que vuelva pronto por España para ver cómo se maneja fuera de un festival.
A continuación pasaba por el escenario principal la última de las opciones cañeras que nos presentaba este año el FIB, Black Rebel Motorcycle Club, sin duda una sorpresa tener a un grupo así en este festival.
Por último, como broche apoteósico al festival estaban The Killers, tremenda puesta en escena, con pirotecnia incluída y también varios intentos de hablar en español, de los mejores directos del festival, sin duda, y una tremenda afluencia al concierto, casi más que Arctic Monkeys según alguna gente.
Finalmente el festival mejoró los números previstos situándose en más de 35.000 espectadores diarios, una buena noticia que nos asegura la permanencia otro año más del festival y según aseguró Vince Power en rueda de prensa, ya “estamos trabajando en el vigesimo aniversario del FIB. Será una edicion importante"
Esperamos esa edición con muchísimas ganas.
 

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