HELLFEST 2015. Crónica VIERNES 19 de JUNIO

Inicio » Crónicas de Conciertos y Festivales Rock y Metal » HELLFEST 2015. Crónica VIERNES 19 de JUNIO

HELLFEST OPER AIR 2015 – Clisson, Francia                     

VIERNES 19 DE JUNIO

NECROWRETCH (4) (Copiar)

NECROWRETCH

Impacientes por pisar el terreno y ver a las primeras bandas dar el pistoletazo de salida a la décima edición elegimos a los blackmetaleros NECROWRETCH en el Altar. Lugar muy oportuno para estos nigromantes franceses que llevan por apodos Amphycion, Ilmar y Vlad. El hecho de ver la carpa modificada en lo que al especio se refiere, como ya comentamos en la crónica anterior, con nuestras primeras impresiones, y teniendo como añadido que aún está entrando gente atravesando poco a poco los controles de entrada, hace que su inicio les impida tener delante suyo a todos los deseables esperados, pero poco a poco a medida que la gente se incorpora van entonando su posesión en su media hora pactada, mascullando un sonido que recuerda a los primeros Slayer macerados con una dosis de Venom. Sus temas poseen esquemas contundentes aunque previsibles, sonando como hace un par de décadas lo hacía la vieja guardia, con sabor a destrucción, con escalas armónicas que enseguida se rompen cuando empieza la disección en sus letras. Un buen comienzo para mantenerse alerta, en donde obviamente dieron la prioridad a los temas de su último trabajo “With Serpents Scourge”, haciendo sonar en el comienzo “Black Death Communion” y “Feast Off Their Doom”, echando el cierre con “Even Death May Die”.

GLOWSUN

GLOWSUN

Cambiando de tercio, o mejor dicho, de trío, nos movemos unos metros a la carpa del Valley, y vivimos esta inaugural puesta de escena de los franceses GLOWSUN como si fuera el mismo acontecimiento que se diera exactamente hace un año por la misma hora cuando hicieran lo propio sus compatriotas Mars Red Sky. Su sonido, oscilante entre un stoner psicodélico con ramalazos de post rock y doom lo capitanea elcantante y guitarrista Johan Jaccob. Aunque os digo una cosa, si la voz se ausentara por completo durante todo el show, sólo tirando como acostumbran de pedalera, nadie se preocuparía. Su sonido utiliza la armonía en unos temas extensos que necesitan cierta duración para completar su propósito, que no es otro que el de hipnotizar a todo aquel que tengan delante. Entonces el año pasado, decía yo, era otro trío, el de los Mars Red Sky, quienes nos hacía pasar por la misma situación, y esto no puede hacerte pensar otra cosa distinta a que si estas bandas tan brillantes están colocadas a primera hora, la organización sabe que ¡a quien madruga…el sonido stoner le ayuda! Y es que la ocasión lo merece. Cuando se despidieron con el tema “Arrow Of Time” parecía que la casa empezaba a arder y que los instrumentos empezarían a echar humo.

STICKY BOYS

STICKY BOYS

STICKY BOYS en el mainstage nos hace seguir nuestro giro por el lugar como si fuéramos la noria que presencia desde lo alto todo el recinto, pero en nuestro caso en sentido transversal. También franceses, y en formato de trío, le ponen la nota de color a la mañana con un hard rock a veces áspero, tal vez como su nombre indica, algo pegajoso y con tinte de banda de versiones. De hecho terminaron su set con una versión del “Surfin´ U.S.A.” de Beach Boys. Antes de todo eso, enlazaron temas de su trabajo “Make Art” en su comienzo y  con mucha simpatía y estudiada guasa fueron pasando sus correrías con vestimentas idénticas en este caso, de negro, con pantalones cortos y un fina corbata naranja colgándoles del cuello. Digamos para que os hagáis a la idea, con una imagen que en España, de forma parecida hemos visto en puntuales ocasiones en Boikot, o más trajeados en Koma durante una gira entera. Son unos muchachos que se nota se lo pasan bien y al público local les encanta, yo creo que hasta tal punto, que en otro tipo de festivales, en lugar de colocarlos para los comienzos, los pueden llegar a poner para las clausuras de los mismos.

BÖLZER

BÖLZER

El Altar de nuevo nos espera y así seguiremos los rondos, esta vez nos encontramos a dos tipos sobre el escenario que vienen desde Zúrich, BÖLZER, no son más, un batería destructivo y un guitarrista que canta inspirado claramente por Lemmy, incluso su actuación comienza diciendo “We are Bölzer…” jejeje. Totalmente tatuado, sitúa el pie de micrófono todo lo alto que puede para estirar todo lo más el cuello y lucir sus simbólicos tatuajes que rodean su contorno, es decir, cantando como si le desgarraran la voz, se pasa todo el rato mirando hacia el techo de la lona, mientras un ritmo infernal bien definido dentro del contexto black metal hace de todo esto una puesta de largo muy interesante, y muy sostenible para ser únicamente dos. Me recordaron en cierto aspecto a Inquisition, manteniendo las distancias.

 

THE MIDNIGHT GHOST TRAIN son una excelente banda de directo que han conseguido acrecentar su popularidad gracias a la manera que tienen de romper el molde en conciertos como el que presenciamos aquí. Podríamos decir que la banda va a piñón fijo, y más si tomamos

THE MIDNIGHT GHOST TRAIN

THE MIDNIGHT GHOST TRAIN

en cuenta las referencias de tiempo que manejan en situaciones como éstas. Si escuchaste la reciente edición del disco “Cold Was The Ground“, te darías cuenta que no se cortaron en tocar sólo temas que incluye esta joya, y honestamente, da igual lo que toquen porque lo estilizan de tal manera que todo te suena genial, con cierta tendencia al caos, manejando una fusión de hard rock acelerado, stoner y mucho groove. Se mueven por impulsos como si les estuvieran dando pequeñas sobrecargas de electricidad. Ver a su cantante y guitarrista Steve Moss zarandearse y pasear su corpulencia por el escenario como si se fuera a partirse en dos te animaba aunque no los conocieras de antemano. Si ya los conocías, como era nuestro caso, buscarlos a esas horas para disfrutar de su show era jugar sobre seguro.

SYLOSIS

SYLOSIS

Los ingleses SYLOSIS siguen poseyendo esa frescura que desde hace algunos años mueven por bandera como orada, pues para mí no deja de ser una banda de nuevo cuño que sabe defender muy bien su posicionamiento entre el metal moderno y el thrash de la vieja guardia. Una pequeña introducción enseguida dio paso a ritmos muy sugerentes, que con cierta épica enganchaban porque no es una banda que te machaque con las mismas estructuras. Además todo suena mejor armado al incorporar en directo las partes electrónicas y atmosféricas que otras bandas sólo utilizan en discos de estudio y luego descuidan en sus presentaciones. Con este formato logran un clímax interesante sonando de forma ordenada.

 

SAMSARA BLUES EXPERIMENT

SAMSARA BLUES EXPERIMENT

 

SAMSARA BLUES EXPERIMENT conviene verlos durante todo el recorrido que dura su directo. Ejecutan temas extensos, pero con la suficiente densidad cómo para que desde un principio pienses que estás metido en una especia de viaje astral. Bueno, pues dicho esto, nosotros pillamos el una especia de viaje astral. Bueno, pues dicho esto, nosotros pillamos el los billetes a mitad de camino, así que nos enganchamos al ese estupendo viaje que nos ofrecían lleno de pinceladas sonoras setenteras, con desarrollos sonoros a los que no terminabas de verles un término, ni era necesario, jeje, porque no deseabas que aquello tuviera un fin. Esa mística instrumental es lo que hace de este grupo su principal atractivo, que nos recordaba en cierta medida a la de sus paisanos Kadavar. Hay algo vital y presencial en esta corriente de bandas que cuando les ves hacen que pienses que pueden ser el sustento de algo espontáneo que está aconteciendo, aunque sabemos que luego son bastantes los músicos capaces de alegrarnos con sus directos. Gracias al escenario Valley es muy posible unificar durante tres días a algunos de estos nombres. Pero ojito, no todos consiguen que te metas de una forma tan sana en un posible viaje de LSD sin la necesidad de probarlo.

ENTHRONED

ENTHRONED

Más que belgas, ENTHRONED parecieran noruegos, pero son tantos los años que llevan ejerciendo su papel dentro de la herencia del black metal nórdico, eso sí, con un bagaje importante de cambios en la formación, que como grupo, hay que respetarlos por su particular espectáculo cribado con el paso de los años. Nombres mitológicos, pinturas de guerra a la antigua usanza, músicos a veces encapuchados que cuando destapan sus miradas de muertos vivientes realmente causan pánico y sin duda en medio de todo esto su cantante Nornagest, toda una puesta de largo sobre el escenario, narrando continuas historias con una expresión calculada y teatral. Muy llevadero el concierto sintonizando en todos los aspectos a una velocidad que saben alternar con bocetos vocales asfixiantes consiguiendo que les observes como si de una película de terror se tratara.

THE QUIREBOYS

THE QUIREBOYS

THE QUIREBOYS hicieron su papel, teniendo que lidiar con un calor importante a una hora en la que el público empalidece por la temperatura. Con ese percal, olvidándonos de lo importante que  puede llegar aser un pequeño club para encontrar la empatía perfecta, trabajaron, no sin esfuerzos, para entusiasmar a sus fieles y a otros muchos que seguro no lo eran. La banda estuvo bien, correcta, sin fuegos de artificio, se trataba de resaltar ese rock n´ roll que tan bien les funcionó en tiempos pasados caminando por el listón de la chulería, algo que su cantante Spike, con medidos bailecitos de cintura como era de esperar, pero destacando con su aguardentosa voz que me sigue trayendo a la mente a Rod Stewart, y mira que pasa el tiempo. Es el foco de miradas principales, aunque siempre en la parte instrumental me ha encantado desde su banqueta, casi en un segundo plano, Keith Weir, con ese sonido de teclado tan imprescindible en la banda. Los temas fueron los esperados, los habituales que siempre les funcionan, odas al buen rollo que terminan siendo menos importantes cuando hacen su aparición “7 O´Clock” o “Hey You”, aunque por cierto, no tuvieron tan de su parte la parte coral del público cuando su cantante les animó a entonarlos. Sería el sol, que pegaba fuerte.

ARMORED SAINT

ARMORED SAINT

Con los clásicos ARMORED SAINT saliendo a por todas como si retrocediéramos en el tiempo tres décadas, yo particularmente estaba no extasiado, pero sí pletórico de tener delante a una banda que tanto me gustó en su momento y que tan pocas ocasiones me brindó en sus días la oportunidad de verlos en vivo. Ya es paradójico que al final John Bush sí tocara con su banda en esta edición y que como anunciara la organización en su momento, Anthrax no pudiera estar (con Joey Belladonna evidentemente). Sólo es una mención por las circunstancias laborales que ha tenido que pasar este fantástico cantante, y que en cualquiera de los tinglados siempre me ha parecido brillante. Bueno, permitirme también que recuerde por igual al bajista Joey Vera, quien en su día también tuvo sus escarceos con Anthrax aunque no llegara a grabar con ellos, y que por toda la trayectoria que le precede es otro de mis delirios musicales. Pero déjemoslo en eso, en historias del pasado con bonito recuerdo en el presente, porque aquí lo que tocaba era hacer mella en una pequeña parte de la gran historia de estos angelinos que tienen nuevo trabajo en la calle titulado “Win Hands Down” y del que nos mostraron tan sólo una pieza en el comienzo con el single “Win Hands Down”, pues el resto del set list sería un torrente de sensaciones y reencuentros con el pasado, en donde los intercambios de solos por parte de sus guitarristas Jeff Duncan y Phil Sandoval fueron otro de los alicientes de este momento.

ORCHID

ORCHID

ORCHID pertenecen a esa nueva generación de bandas que por la estética y por el sonido de su música podrían haber sido perfectamente metidas en una cápsula del tiempo para llegar desde los ´70 a nuestros días. Igual a veces puede parecer uno demasiado repetitivo a la hora de hablar de bandas destacadas, siendo tantos los clones que existen, siendo grandes grupos aunque aparentemente sin descubrir nada nuevo que ya no esté fabricado (musicalmente), pero la esencia y el espíritu del espectáculo me parece tan necesario e importante en ocasiones, que transmitir realismo es uno de los primeros motivos que me gusta destacar, y eso es algo que esta banda de San Francisco han conseguido en unos pocos años con un par de discos y un puñado de eps sin ser los verdaderos Black Sabbath.

VALLENFYRE

VALLENFYRE

Ver a Gregor Mackintosh de Paradise Lost con su proyecto paralelo VALLENFYRE sin la guitarra colgada y encarando el micrófono era otra de las paradas obligatorias en este día. Me temo que no es tan sencillo pillar a estos músicos en directo con frecuencia dado sus obligaciones con sus bandas principales. En todo momento el escenario daba la sensación de estar ocupado por una capa magnética, densa, doom, muy bien conjugada por un primer plano instrumental a cargo de los guitarristas Hamish aportando su toque My Dying Bride) y Sam Wallace, sonando el bajo de Scott a lo Doom como no podía ser de otra manera. Todos andaban pendientes de su cantante que como era lógico en algún momento echaba en falta un instrumento en que apoyarse, supliendo esa sensación agarrándose al pie del micrófono.

No era la primera vez que iban a coincidir tres grupos que no queríamos perdernos al mismo tiempo en tres escenarios distintos, por ese motivo a penas pillamos un suspiro de GODSMACK en la zona de los escenarios principales, tras disfrutar de Vallenfyre y Orchid en la de las carpas. Cuando llegamos, la gente estaba flipando de lo lindo, había una buena fiesta montada, pero no pasa nada, no maldecimos el tripe solape porque incluso nos dio tiempo a pillar la fiesta final con “I Stand Alone” poniendo el broche final Sully Erna con su pañuelo liado a la cabeza y gafas de sol, pidiendo la colaboración del público. Aprovechamos para pillar posiciones y esperar tan sólo unos minutos que

BILLY IDOL

BILLY IDOL

empezara BILLY IDOL, pues era una ocasión espléndida de recuperar a este icono que antaño tanto me molaba sobre todo en sus momentos más rockeros. Aquello empezó a funcionar con el sugerente título “Postcards From The Past”, de su último trabajo Kings & Queens Of The Underground”. Mientras esto ocurría la gente estaba más bien expectante, algo fría (y muy acalorada), esperando que acontecieran piezas más clásicas. Empezamos a ver los primeros devaneos guitarreros de la otra estrella que le acompaña tocando las seis cuerdas, Steven Stevens, pero viendo lo deteriorado que está hasta dudo que sea el mismo, pero sí, lo es. Sus poses y corredurías a pesar del paso del tiempo siguen manteniéndose. Ambos estarían continuamente pendientes el uno del otro, subidos en unas plataformas y buscándose con las miradas, como cómplices de por vida. El rubio vocalista, más tarde lo intentaría con el cañero “Whiskey And Pills”, otra canción de su último disco, pero sería con “Dancing With Myself” sin duda cuando lograría mejor respuesta, recuperando sus comienzos en Generation X, luego le funcionaría genial el “Money Money” de Tommy James And The Shondells y finalmente “L.A. Woman” de Doors. Estas versiones parecieran ser los patrones perfectos para la ocasión. A mi me encantaron, recuperaron otros temas propios de los primeros trabajos y Billy Idol convenció con su imagen y estilo que siempre le ha caracterizado, perdonándosele los desentonos que pudieran acontecer en su voz.

MELECHESH

MELECHESH

Abrimos un breve capitulo mesopotámico para resaltar la aportación de MELECHESH, un grupo con duende que es capaz de conjugar death metal con un toque oriental que enseguida pone a la gresca a todo el mundo. Pertenecen a esas bandas duras de corte melódico que son capaces de levantar pasiones desde la primera nota, actuando ante un público fiel, que les lleva con sus coros y cánticos en volandas durante todo su show. Es evidente que mantienen un sólido show lleno de detalles y cambios de ritmos muy conectados entre ellos y el público. Para quien no les controle, digamos que hacen un cruce perfecto entre el arte festivo de Turisas y el empuje del guitarrista y vocalista Vorph de Samael.

 

HIGH ON FIRE

HIGH ON FIRE

HIGH ON FIRE con todo su mérito están a la cabeza de una escena que ofrecen poderosos shows con un sonido aplastante sin necesidad de mediar muchas palabras con el público. Ver salir a escena a Matt Pike descamisado, como siempre, paseante, guitarra en ristre, te pone en tensión para esperar que comience una descarga frenética de decibelios, llevando tu pensamiento de forma inevitable a su otra banda Sleep, sus orígenes, formación reunida que hoy en día está en activo. Primeras tomas de contacto con su nuevo trabajo en la calle “Luminiferous”, aunque no por ello iban a olvidar ocasiones primordiales con temas como “Snakes For Divine”. Son un trío perfecto para poner patas arriba donde tocan con su crudeza, distorsión y saturación a partes iguales.

MOTÖRHEAD

MOTÖRHEAD

MOTÖRHEAD jugaría su papel con un Lemmy al frente visiblemente enfermo, algo deteriorado, aunque esto no tiene porque quitarle mérito ni suponerle críticas agresivas, pero sí desilusionantes para quienes tantas otras veces le hemos visto con tanto poder en escena. Es evidente que por encima de todo no quiere bajarse de los escenarios, y que aunque sea generando este tipo de expectación va a continuar ahí hasta que el cuerpo le frene definitivamente. Por un lado se lo tenemos que agradecer, pero si continua así por mucho tiempo cabe la posibilidad de que los grandes conciertos de un pasado reciente se diluyan entre un agónico presente. A falta de que se edite en agosto su nuevo disco “Bad Magic”, nos dejó una sóla muestra de su último “Aftershock”, la bluesera “Lost Woman Blues”, muy apropiada para su ritmo vocal y cardiaco en escena, bien comedido con Phil y Mikkey para que intervengan instrumentalmente cubriendo sus carencias. Apoyado con la nariz sobre el micrófono, parecía utilizarlo como punto de apoyo, como dosificando el show. Un botellín de agua amarrado al pie del micro nos hizo ver claramente los claros temblores que sufrían sus extremidades al esforzarse en levantarlo, pero la cobertura por parte de sus compañeros fue total, como si no pasara nada. Los esfuerzos del gran Lemmy no cesaban, y de hecho tras reposar durante el sólo de batería de Mikkey  recuperaron en directo después de mucho tiempo una adaptada “Orgasmatron”, después “Going To Brasil”, para llegar al momento intenso que algunos vimos como prueba a superar, el de cerrar el show con “Ace Os Spades” y “Overkill”, entonadas al límite y posiblemente con algo de sufrimiento por parte del maestro.

LAMB OF GOD

LAMB OF GOD

Un gran contraste de fuerza y energía tenía lugar a su término en el mainstage contiguo con la agilidad deRandy Blythe, pues LAMB OF GOD aunque no sea sólo su cantante, es el eje que va propulsando toda la fuerza motriz de esta maquinaria, que no cesaba en pedir circle pits y jarana, con un espectador de lujo a escasos metros, Rob Halford. Aunque pueden parecer monótonas tantas corredurías, hay que tener en cuenta que el escenario tiene un perímetro limitado, y que no le da más probabilidad de recorrido, por eso parece que fuera como un animal enjaulado que no deja de ir de punta a punta. Se lo agradecemos, pues lo estático con tanta fuerza presente puede ser contraproducente. Y bueno, cumplieron entregando dos de los temas que incluirá su disco “VII: Sturm und Drang”, pues eran esperados “512” y “Still Echoes”.

ALICE COOPER

ALICE COOPER

ALICE COOPER a continuación volvió a liderar la resistencia de los tiempos en escena, y como ya sabemos, dejando que la gran banda que lleva, muestre todo su poderío y luzca sus capacidades. El maestro del shock rock dejó para la parte final sus espectáculos y se dedicó a ser menos incisivo que otras veces en lo extravagante. Con una banda como ésta y teniendo en cuenta ese poderoso juego de tres guitarristas, todo eso debe explotarse en escena, aunque claro está, sin distingos entre hombre o mujer, así cuando tenía que pegarles un golpe o empujoncito a sus pupilos, pues lo hacía ¡grande Vicent!. Me pareció que el show adquirió un ritmo más frenético que la última vez que tuve ocasión de verlo, entonces con Orianthi como guitarrista, siendo sustituida posteriormente por esta otra mastodóntica artista de las seis cuerdas, Nita Strauss. Qué bueno es ver que despuntan por igual cada uno de estos músicos sin distinción de sexos. Aunque tuvieron todo el show para mostrar sus dotes técnicas, el clímax instrumental para cada uno de ellos llegaría en el tema “Dirty Diamons”. Con la ristra de éxitos que tiene la banda, era imposible que no fliparas con lo que tocaran, pero yo decidí marcharme cuando estaba a punto de caramelo perdiéndome la parte final para poder ver a MASTODON que coincidían en la otra punta en el escenario Valley. Y lamento tener que decir que no me entusiasmaron como otras veces, no los encontré tan rompedores. Por lo pronto nada más llegar al lugar me fue imposible acceder dentro de la carpa, por saturación de público, aunque si era posible la visión malamente desde fuera del perímetro que cubre la lona. Los noté más apalancados que otras veces, como si estuvieran cansados, así que para mí no fueron los enérgicos y entregados Mastodon que me esperaba encontrar.

SATYRICON

SATYRICON

SATYRICON fueron recibidos con una ovación espectacular, que venía precedida por la introducción “Voice Of Shadows” y un acondicionado habitáculo con antorchas y otros decoros oscuros listos para la misa negra. La sensación que perduró siempre, fue la del poder sonoro de toda la banda, acaparando Satyr no sólo el escenario, sino el recinto poblado al completo. A Frost tras la batería se le veía poco la cara, pero su derroche era notable. El resto hicieron su papel como marionetas satánicas que se encargaban de sonorizar esos himnos épicos, con sabor a banda sonora de terror. Evidentemente los coros pregrabados y otras atmósferas eran imprescindibles para mantener toda la magia en su sonido. Nos fastidió dejarlo inacabado, pero teníamos que cambiar de santuario para ver a otro sacerdote que estaba a punto de empezar, ¡Judas!

JUDAS PRIEST

JUDAS PRIEST

JUDAS PRIEST traían espectáculo visual en paralelo con el escénico, en donde predominaban pantallas gigantes flanqueando un elegante escenario que no dejó de pasear Halford, y del que aparecía y desaparecía a su gusto y conveniencia tras las cortinas. Un primerizo “Dragonaut” tras la introducción del “War Pigs” de Black Sabbath nos hacía ver la línea que podía llevar el show, y cómo su último disco Redeemer Of Souls”  conserva ese toque setentero de sus primeros discos, podía colar algún tema más de los que hizo, que en total fueron tres, contando además el propio título y “Halls Of Valhala”, y que venían al pelo entre “Devil´s Child” y “Victim Of Changes”. Un apunte interesante, su anterior trabajo fue “Nostradamus”, de 2008, y ni si quiera tuvo un tema que lo representara. Las pantallas gigantes coparon un lugar muy importante sobre todo deslumbrando sus proyecciones entre la batería de Scott Travis. Y si alguien echó en falta en algún momento algo de movilidad en el resto de la banda ahí tenía en que entretenerse. Fue un concierto adaptado a los tiempos, recomendable, claro que sí, pero si ya hace tiempo que veo al jefe pasarlo mal en algunos temas, imaginaros que los buenos tiempos no van a volver, pero ojito, que tampoco se han ido. Por suerte las técnicas empleadas en la  microfonía hacen que

JUDAS PRIEST

JUDAS PRIEST

todo suene bonito. Tuvimos la entrega esperada, con unos temas nuevos recibidos por el público de forma más anodina, a la espera de esa ebullición compacta del público, que se rompería la garganta, como siempre, con “Breaking The Law”, “Hell Bent For Leather”, “Electric Eye”, “Painkiller” o “Living After Midnight”. Eso sí todos en la recta final. No faltó el cambio de vestuario de su cantante ni la moto sobre el escenario. Me gustó mucho como colaron por ahí un tema que adoré en aquella a pesar de tantas críticas cosechadas, “Turbo Lover” y me pareció interesante lo que se iba proyectando en las pantallas aunque quizás tantos segundos entre tema y tema mientras estas hacían su trabajo con el escenario a oscuras cortaban un poco la excitación, que para que engañarnos, enseguida volvía a emerger con ellos en escena como si la reanudación de un apagón se tratara.

SLIPKNOT

SLIPKNOT

Esta jornada resultaría ser la más brutal de todas, en programación y por lo tanto era necesario tener las pilas cargadas para todo lo que diera tiempo a ver. Las bandas que habíamos visto y que aquí detallamos, nos hicieron sentir como si anduviéramos recorriendo el recinto todo el día con un barril lleno de dinamita cargado en la mochila, así que, llegado este momento, cerrando con la actuación de SLIPKNOT, no quedaba otra, que encender la mecha y reventar al son de las percusiones y los descalabros escénicos que siguen manteniendo entre juegos de luces, llamaradas, atmósferas, y esa magia estética imperecedera tan suya, tan llena de armonías como ausentes de un Paul Grey, #2 The Pig, fallecido hace cinco años, y que era recordado con los temas del último disco publicado por los de Iowa bajo el nombre de “.5: The Gray Chapter”, entre los que sonaron “Sarcastrophe”, “The Devil In I” y “AOV”. Las plataformas subiendo y bajando a golpe de percusiones eran un punto de color a la locura que sigue manteniendo esta banda, de ritmo frenético, que aparentemente parecían asfixiados viéndoles como los chorretones de sudor resbalan por sus máscaras. Si alguien te habla mal de ellos hoy en día, no te lo creas. Siguen siendo eficientes y sacrificados.

Texto y fotos: Raúl García / Oscar Torres


Déjanos tu comentario