CRÓNICA: SONICBLAST MOLEDO 2015 (15.08.15)

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SABADO 15 DE AGOSTO

La madrugada pasada ha sido fría, y al llegar el amanecer ando pensando en un soleado día de playa previo a la hora de los conciertos, pero esto sólo ha sido sólo un sueño. Me asomo entre las cremalleras de mi refugio y observo el paraje dónde me encuentro. Algo alejado del resto de los campistas, desecho la idea de tomar el sol, es un absurdo, y sin embargo me doy cuenta de lo afortunado que soy esperando que llegue la hora de los conciertos disfrutando de un apacible paraje como este, de atmósfera oscura, cargada, no

VIRCATOR

VIRCATOR

esperada. VIRCATOR es la banda que se encarga de llamar a filas a los perezosos. Siempre he puesto en un pedestal a los músicos que tienen la difícil tarea de atraer a los más madrugadores, en condiciones atmosféricas adversas y además con el condicionante de lo que pudo ser para algunos una larga noche de celebración. La banda de Viana Do Castello, producto de la tierra, se encargaba de quitarle las legañas a quienes poco a poco les frecuentaban en este duro amanecer. Su post rock con tintes psicodélicos, tocado para ser observado, daba lugar al recreo con sus detalles sonoros, y nos puso en el bolsillo otra opción musical a tener en cuenta cuando regresáramos a casa y en momentos posteriores comenzáramos a conexionar con las nuevas experiencias descubiertas al visitar SONICBLAST. El camino parece que se les va abriendo en estos tres años en los que han editado un Ep homónimo, y del que nos dieron cuenta.

GALACTIC SUPERLORDS

GALACTIC SUPERLORDS

A GALACTIC SUPERLORDS se les hacía corrillos por el lugar, del camping al recinto y a la inversa, por las dotes de pandilla que se les intuía en su llamativa imagen, la de unos colegas que han venido a disfrutar y compartir con el resto de viajeros y porque siempre andaban colegueando con el personal. Parecían más bién venidos de algún pueblo de Estados Unidos, pero que va, ellos son de Colonia. La invasión germana este año tenía una gran representación en Moledo. Cuando se subieron al escenario las cosas se tornaron más serias, pues se metían en su papel, con cierto rol setentero, dónde seguía despuntando la particular imagen que llevaba cada cual, y que parece que justificaba cada una de sus poses al dedillo. A eso le llamo yo autenticidad. La inquietud de sus instrumentistas era solapada constantemente por la de su cantante Katharina, quien de rocosa en voz, y descalza en pies, atesoraba cierta imagen y movimientos que aparte de recordar a nuestra querida Janis Joplin décadas atrás, más actualmente me hacía llegar el flashazo de Elin Larsson de Blues Pills, pues también en las formas, deslizando entre sus manos instrumentos de percusión apostillaban el hecho.

ASTRODOME

ASTRODOME

ASTRODOME vivieron un concierto tal vez algo convulso de puertas para adentro, es decir, algo incómodos al tener que tocar al tiempo que solucionaban desajustes y algunos problemas de equipamiento, e intuyo que con la duda de cuál era el resultado sonoro que sonaba fuera, ante un público que ya era muy presencial y que andaba tumbadito en esa alfombra verde que de repente empezó a ser protagonista de una copiosa lluvia. La realidad es que aún siendo dueños de esa tensión sonaron fabulosos. He visto a otras bandas por menos quedarse sus músicos cruzados de brazos enfurruñados, incluso ser capaces de bajarse del escenario, pero estos portugueses, procedentes de Oporto y con un año apenas funcionando, fueron cuajando sus extensos pasajes instrumentales, eso sí, aderezado con el evidente mosqueo de su bajista, quien añadía un toque más de psicodelia a su música.

PUMA PUMKU

PUMA PUMKU

La particularidad de que el festival sirva de lanzadera, o al menos de pequeño expositor para bandas que cuentan con cortas cargas discográficas sobre sus lomos, hace que grupos como PUMA PUMKU dispusiera de su momento intentando despuntar entre cualquiera de las bandas sin la necesidad de tener que rasgarse las vestiduras. Aquí todos demostraban sus dotes antes nuestros ojos y nos daban la opción de ser descubiertos. Debo destacar que después del buen concierto que les vi, deberían intentar lanzarse todo lo lejos que puedan abarcar más allá de Santiago de Compostela, porque con dedicación y también con frustración en los intentos la cosa terminará cuajando. Sonidos llenos de distorsión, que se pierden entre pedaleras y que provocan sustratos sonoros ácidos en ocasiones difíciles de clasificar. No se lo pasaron nada mal estos chavales, no. Tampoco nosotros.

LÂMINA

LÂMINA

Otra formación portuguesa que destacó fueron LÂMINA, lidiando con la lluvia al ritmo de cambios instrumentales que pedían continuamente desarrollos, y de una forma tan curiosa, como me lo era ver tras ellos a los chicos encargados del sonido en el escenario, cubrir los amplificadores con bolsas de basura para que no tuviera lugar una avería causada por el agua. Sugerentes musicalmente, destacaba por detrás su batería, no por ser mujer, sino cómo le pegaba a los platos, especialmente en esos finales densos y agónicos llevados al límite, que cuando parecía dar la sensación de que la constancia en la velocidad la podía tener al límite, se vanagloriaba pidiendo más electricidad. En cierto modo me recordó su pegada a la de la estupenda batería de Earth. En cualquier caso, me alegra saber que ellas no están en el rock sólo para patear culos, sino también para destrozar parches.

SOMALI YACHT CLUB

SOMALI YACHT CLUB

Los ucranianos SOMALI YACHT CLUB despuntaron sobresalientemente ante lo que en esos momentos ya era una lluvia abundante, algo que motivó que ellos se manifestaran ante el micrófono transmitiéndonos cómo les llamaba la atención el venir de un lugar tan lluvioso en busca del sol y de repente encontrarse con este aguacero. Pienso que aún está por descubrirse aquí parte de la magnífica escena que se gesta en su país con ellos y otras bandas destacadas, entre ellas Stoned Jesus, Octopus Kraft o BOMG. En cualquier caso este trío procedente de Leópolis montó un jari stoner muy interesante sobre el escenario, un desenfreno instrumental que se perdía en cambios a distintas velocidades bajo un ordenado tono vocal, y de esa guisa, secando los mástiles de sus instrumentos con la camiseta cuando se terciaba, fueron descargando extensos temas que impulsaban sonidos de impacto llenos de intensidad. Tras su show quedaría clausurada la piscina, casi en desuso a esas alturas. El sol les acompañaba al final. Era la hora de moverse al otro lado de la carretera y disfrutar del Main Stage cargadito de furia.

LIBIDO FUZZ

LIBIDO FUZZ

Los franceses LIBIDO FUZZ se tomaron la apertura del escenario grande como si de un nuevo comienzo se tratara, y algo de eso tenía al estar desperdigada la peña por el exterior tomándose un refrigerio. Se les notaba que querían desde el primer minuto meterse al personal en el bolsillo, algo que para su estilo resulta fundamental, pues son el prototipo de banda de heavy rock psicodélica, que utiliza como principal recurso devaneos de guitarra en contexto bucle típico setentero, capaces de abducirte durante el tiempo que sea necesario, apoyados por un pantallazo que hace las veces de LSD con sus visuales. Si esto no consigue introducirte desde los primeros momentos, es posible que te quedes a medias. No cabe duda para este joven trío de Burdeos que los pasajes instrumentales una vez que la voz intercala su función es lo que más disfrutan, pues son capaces de extender el caos como un virus sobre todo el personal que allí se halle.

WIGHT

WIGHT

De los WIGHT esperaba mucho, y me dieron todavía más. Creo que gran parte de los temas que tocaron se encontraban dentro de ese trabajo publicado en 2012 bajo el título “Through The Woods Into Deep Water”. También venían con material nuevo bajo la sobaquera, “Helocopter Mama”. Menudo viaje… salieron a escena con una carga de fusión funk que fueron coloreando con doom, rock, stoner, psicodelia… con partes de percusión a través de los timbales en un primer plano, e incluso dejando hacia el final sus mejores momentos de baile al hacernos recordar con ese toque electrónico a artistas como Asian Dub Fundation. Todo esto muy bien ensamblado con barritas de incienso

WIGHT

WIGHT

quemándose constantemente para edulcorar el ambiente o al menos hacer que te sintieras transportado también a través del olfato, pues la vista y el oído quedaron colmados de primeras. Aunque todo estuviera perfectamente planificado, la sensación de estar dentro de geniales improvisaciones era un aliciente. Contundentes golpes de batería, con sonidos de pandereta y el wah wah estirando ciertas canciones mientras se repartían la interpretación vocal de los temas, y que no te dejaban mucha tregua para pensar que estaba pasando, sino que te invitaban a subirte sobre su película, cambiante a cada pocos minutos. Además el cachondeo que se traían sobre las tablas era otra forma adicional de entrega al público. Su lema “Fuck the rain, fuck the rain….” se convertiría en un resonar posterior dentro de nuestras cabezas.

THE VINTAGE CARAVAN

THE VINTAGE CARAVAN

Los jóvenes islandeses THE VINTAGE CARAVAN desde que se pusieron en circulación por los escenarios adquirieron la ardua tarea de revolucionar el blues stoner de nuevo cuño. Aquí demostraron que lo que pasa con ellos no es idolatría. Con nuevo trabajo “Arrival” a través del que despojarse las malas pulgas tuvimos un vaivén de frenéticos riffs de guitarra por parte de Óskar Logi quien además cumplía años y se llevó una celebración extra del público. La tenacidad de Stefán Ari tras la batería, así como Alexander Örn con su bajo no dejó lugar a la duda. Curioso final, alargando su último tema de forma sobrenatural, permitiendo que Óscar se sentara sobre la batería mientras Stefán cambiaba los platos por su guitarra, ¿y qué hacía mientras Alexander, tocar su bajo? Pues no, jeje, lo vimos volando por el foso y allí desapareció. Sus compañeros se despidieron sobre las tablas ante el entusiasmo del público y el reclamo del bajista fue en balde.

PENTAGRAM

PENTAGRAM

PENTAGRAM llegaba al festival con un concierto exclusivo en la península y el aliciente de su nuevo trabajo “Curios Volumen”. Ya sabemos que simplemente su nombre despierta ese ansia para los adoradores del doom, que en otros tiempos podríamos dar como extinguido o más bien caduco, pero la regresión de lo cíclico, que marca el devenir de los tiempos y la raíz de la música impide que eso ocurra. Hablamos de los Pentagram clásicos, los de la década de los setenta que carga sobre su espalda el cantante Bobby Liebling. El concierto se retrasó un poquito por tener alguna desavenencia con los amplis, pero el resultado fue un correcto show donde los temas de época sonaron geniales gracias a la formación actual que les da este toque actualizado y contundente. Su reciente álbum evidencia ese tónico, porque ya ha sido grabado con esa intención. Bobby se esmeró en hacer que todo fuera más

PENTAGRAM

PENTAGRAM

teatral y más dinámico. Su enclenque aspecto, delgado y frágil, es algo a lo que sabe sacarle partido este legendario del heavy pesado. La teatralidad de la que otros como Alice Cooper o Marilyn Manson exprimen a distintos niveles, no dista mucho de lo que encarna este superviviente. No creo que defraudara a nadie, porque allí gran parte de los presentes venía a observarle. Cuando todo parecía haber terminado, y lo vimos agarrar sus pertenencias camino de la cama, deshizo las sábanas y nos invitó a pasar de nuevo junto a él, prolongando esa gran sensación en los momentos finales, al borde del cierre de esta edición.

MOTHER ENGINE

MOTHER ENGINE

De eso se encargó MOTHER ENGINE, de empezar a calmar las arritmias densas. Que no os suene a contradicción, que el doom también provoca frenéticos latidos de corazón. Su sonido electrizante con visos de jam session gracias a la duración de sus temas, eran el colchón perfecto para ir amortiguando el final de esta edición de SONICBLAST MOLEDO. Los más inteligentes se quedaron, los que aún exprimieron su inversión, disfrutando de lo que son capaces de dar estos alemanes, que en formato de trío les sobraba escenario, pues son explosivos sobre unos pocos metros alrededor de sus pies, no necesitan demasiadas baldosas para su baile, y vaya si lo tuvieron, pero son de calibrar más en las distancias cortas. Se les fue el sonido en plena actuación, pero esa circunstancia no echó abajo sus intenciones, que pasaban por dar a conocer su último trabajo Absturz”. Sólo queda ya esperar una nueva edición, como dirían en Alemania si esto fuera Wacken, ¡El año que viene esperamos volver, tengamos sol o nos llueva a mares!

Texto y fotos: Raúl “Mister Virus” García

 


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