Crónica: OST + FRONT + MIND DRILLER. Copérnico – Madrid 19/11/16

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OST+FRONT y MIND DRILLER. Copérnico, Madrid 19/11/16
Cuando semanas antes salía de ver otro concierto en la sala Changó y me ponían entre mis manos el flyer anunciando este evento, lo primero que pensé fue que el circo había llegado a la ciudad. ¡Y además por partida doble! Con lo cual me recorrió el cuerpo cierto entusiasmo, pues sabía de lo incisivos que pretenden ser este tipo de bandas con el espectáculo visual, que siempre es un plus cuando lo que hacen para intentar no ir demasiado a remolque de las influencias de otras bandas más conocidas, que en su momento consiguieron trasgredir dentro de la escena del metal industrial con toques góticos. Creo que todos los asistentes que rondaban por allí iban vestidos de oscuro y creo recordar que alguien destacaba por llevar una camiseta de los Rolling Stones, entre vestidos de encajes, corsés y alguna que otra indumentaria de rejilla. ¡Vamos, perfectamente vestidos para la escena! Si los artistas iban de gala gótica, no iban a ser menos los asistentes. Los alicantinos MIND DRILLER, han sabido mantener vivas las cenizas de aquella banda llamada Blood, en la que militó su guitarrista Javier Oriente y con ellas la inestimable compañía de la influencia de Rammstein,  que ya de entonces le venía de largo incluso grabando para participar de tributos a los propios alemanes. En este aspecto, en su directo, esa página estética la siguen utilizando como patrón algo que les da mucho juego en vivo. Por su puesto que el tener tres voces en escena, Dani, V y la más lírica de Estefanía, hacían contrastar el grosor de las voces, pero sí lo encontré musicalmente algo repetitivo hacia el final. Tal vez porque hicieron un concierto más largo de lo habitual para una banda invitada. Vi poca continuidad entre temas, es decir con demasiados espacios, silencios, y quizás excesiva charla hacia el público para animarlos. Pienso que ahí deberían de incluir frecuencias, fondos musicados o simplemente hacerlo todo más rápido y llevadero. Sin duda hay que darles el valor especial de intentar hacer un show todo lo semejante posible a su disco “Zirkus”, marcándose el espectáculo de la marioneta viviente algunos revolcones por el suelo, y con ello los continuos cambios de vestuario además del quito y pón de máscaras y caretas. Entretenidos fueron, musicalmente se les veía cómodos, con movimientos no sólo estudiados, sino perfectamente asimilados porque es una banda que lleva a sus espaldas algo de carretera y además no era ni la primera ni la segunda vez que venían a la capital. Seguro que para la próxima nos obsequiaran con nuevas modificaciones en su puesta de largo.

Hacía tan sólo unos días que había visto a otra banda de rock berlinesa en Madrid, Wedge, nada que ver con esta onda, pero sí me hacía pararme a pensar cómo está de abierta la escena germana, y que bueno que lleguen tan de continuo a España. OST+FRONT era la primera vez que desembarcaba en la capital y con ellos no había dudas sobre sus intenciones. Si en disco me suenan a Rammstein puro y duro, en escena son casi una calcomanía, ¿qué eso es malo? ¡Pues no! Desde el principio era lo que nos iban a ofrecer. Ellos son fans y copia de los alemanes, sin remilgos ni escondites. Y además lo hacen muy bien, que es lo mínimo que se les puede pedir a unos imitadores tan buenos. Al comienzo, según iban saliendo uno a uno a escena, totalmente maqueados, con su teclista provocando en sus notas cierta inquietud por destapar lo que se avecinaba, hasta que saliera su cantante Patrick Lange (Herrmann) embadurnado en ese color


característico que emula la sangre cual caminante de Walking Dead fuera, la tensión iba tornando de un fuerza tan contundente que ya no pararía su ritmo. También había cambios de imagen y elegancia en las performance, miradas asesinas y sonatas operísticas que realzaban algunos momentos clave, pero en ninguna ocasión, un largo silencio. Fueron enlazando movimientos y gestos dementes mientras cantaban, tocaban, o su teclista Eva (que también tiene sus partes vocales), era vilipendiada por Herrmann en mitad del escenario dándole incluso azotitos en el culete tras levantarle sus atuendos. Todo esto recordaba mucho a como a veces se comporta Till Lindemann con Christian Lorenz en Rammstein. No solamente en la manera de cantar, sino en la de moverse, la de actuar….algunos dirían que era como un tributo encubierto, pero no porque ya os comenté que ellos manifiestan abiertamente su pasión por los veteranos. Robustos, sólidos y enganchones. Así me parecieron interpretando su discografía, especialmente disfruté con los temas de su trabajo “Olympia” y “Ultra”. Pero sobre todo me lo pasé en grande viendo como disfrutaban dos niños de unos once años de edad que cantaban cada tema puño en alto desde uno de los laterales, especialmente cuando tocaron el tema de su último trabajo con letra en español “Fiesta Del Sexo”. Ver a los pequeños en ese momento corear “Vámonos de putas…” no tenía precio. Algo parecido ya hicieron sus compatriotas con “Te Quiero Puta”. Los chavales se llevaron de premio las baquetas de su batería que no dudó en lanzárselas a sabiendas al final del concierto. En fin, todo el mundo parece que se lo pasó bien encima y bajo el escenario. Los aplausos fueron tal, que hicieron su lenta despedida reverencial dos veces pues repitieron la misma fórmula antes del bis y al final el show. La duplicidad en este momento de parsimonia sobraba, pero bueno, así se llevaron regalados los oídos.


Texto: Mister Virus
Fotos: Elsa Älvaro

 


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