Crónica: MONKEY3 + PHONOCAPTORS. Madrid, Wurlitzer Ballroom 9/02/17

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DSC09015DSC09009PHONOCAPTORS me ofreció una sorpresa no esperada esta noche en Wurlitzer Ballroom, pues sí contaba con verles hacer de nuevo un gran concierto, pero no sentirlos con ese toque tan agresivo que superaba cualquiera de sus marcas pasadas. El guateque espacial que funde psycodelia instrumental de corte extraterrestre, no dejó la inercia de ir pillando velocidad, hasta el punto de imaginarme alguna melodía de Mike Olfield en alguna secuencia final del concierto, quizás me abrieron una puerta extrasensorial que antes no habían logrado. Al parecer esta vez estaban más motivados que en otras ocasiones, ¿tal vez tocar como invitados de una banda tan sorprendente como Monkey3 les revitalizó? De primeras pensé que los suizos quedarían encantados con poder compartir escenario con un grupo como DSC09008 - copiaPhonocaptors, capaces de poner un buen calentón en la sala que luego tendría que utilizar el artista principal, pero cuando aquello fue tornándose en una euforia desmedida por parte de los asistentes y la bola fue creciendo, mi pensamiento cambiaría volviéndome a preguntar ¿no pensará Monkey3 que estos cabrones nos están moviendo considerablemente el guión? Los madrileños entregaron un buen manifiesto de sus trabajos, el más reciente “Errata Naturae”. Dejando sonar algunos cortes pregrabados incluidos en sus temas, que les evitaba perder tiempo en expresiones confraternales. ¡al grano, que no pare el ritmo! Sólo al final, antes de marchar, y forzados por unanimidad en la sala, ya apartados de sus instrumentos, entregaron un tema más fuera del guion. Los teclados de Oscar, con sus efectitos y sus maracas paralelas, el desdoblamiento de su bajista Antonio que pareciera ir a romperse en algún momento, la sinergia en el compás de la batería der Rafa y la locomotora de Miguel que iba quemando carbón en formato de riffs contagiosos tuvieron su gran noche.

DSC09033MONKEY3 son naturales de Lausana, y tuve ocasión de verlos por primera vez en esta misma sala en marzo de 2014. Me dejaron muy impactado, gracias a ese cruce de sonidos armoniosos ilustrados con mucho misticismo en donde la expresión generada por su música era la única iluminación que llevaban sus directos. Esta vez volvían con sus patrones ya establecidos, en donde la oscuridad campaba a sus anchas durante todo su repertorio, pero con el añadido de llevar proyecciones de video a sus espaldas, así como el resplandor del bombo servía de segunda pantalla acorde a lo que iba ocurriendo. No tuvo que ser cómodo salir a actuar teniendo un listón colocado tan alto por la banda precedente, a nivel de adrenalina generada entre el público, ya que Monkey3 se marca sus tiempos siempre in crescendo y comenzándolos desde lo más bajo con una tranquila DSC09046introducción. Y así fue, para dejarse llevar de manera milimétrica poco a poco en el contenido de su reciente disco “Astra Symmetry” , y mientras eso ocurre, tuvieron que pasar por un montón de pasajes tranquilos que incluso les llevaba a ponerse de cuclillas mientras tenían lugar, para dar protagonismo a la liberación del espiritu, concentrándose en las imágenes proyectadas como si fuera el aura generada en todo el entorno. Yo también sentí esa energía, la magia energética de su sonido y también la aromaterapia que producía la fumadera de tabaco del capo Boris cuando no tocaba la guitarra y el teclista dB siempre a la par que nos metían en un viaje transcendental con sus teclados. De hecho, esta banda no lleva máquina de humo, porque son ellos mismos quienes lo generan transformando aquello en una importante neblina bien aromatizada. Que la gente no respete los silencios de sus estructuras y se ponga a charlar o gritar como poseidos no es DSC09047cómodo para un grupo que está concentrado en transmitir su obra, y ellos lo hicieron muy bien, pues a pesar de esas faltas por parte del público, la banda está erigida en un nivel espectacular. Sabíamos lo que veníamos a ver. En un par de ocasiones el micrófono que utilizaba Boris para hacer algunas partes vocales se le vino encima. La primera fue al poco de haber comenzado, en un solo de guitarra y la última fue casi al término de la actuación. La primera fila estaba tan extasiada, que un chaval que se había desplazado desde Granada, sin pensar lo que estaba ocurriendo, hacia mover con su éxtasis un monitor, lo que producía un ligero balanceo en el pie de micro mientras Boris necesitaba de él. La solución fue lanzarle de una patada el monitor al chaval, intuyo que fruto del stress, pero era el final del concierto y lo vi innecesario. Fue un estasis continuo, que lideraban por partes iguales su batería Walter gesticulando en consonancia que su baqueteo, flexionando su cuerpo Kevin como alargamiento del sonido de las cuerdas de su bajo, y sobre todo dB en los teclados y ocasionalmente guitarra, junto a Boris imitando con efectos y pedaleras los sonidos de sitar y otros elementos que te transportaban a un viaje espiritual bien por la India u otro lugar que tú quisieras imaginar con dualidades sagradas.

 

 

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