CRÓNICA: HELLFEST 2016 (18.06.16)

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HELLFEST OPER AIR 2016 – Clisson, Francia                     

SABADO 18 DE JUNIO

 

HANGMAN´S CHAIR

Accedemos por el camino más corto para llegar a nuestro primer destino en la mañana (tras haber superado con éxito los previos del café, cruasán y ducha), producto francés, HANGMAN´S CHAIR. La curiosidad por saber cómo será su directo tras una década en activo, es para nosotros una vez más una especie de cebo para no demorar más nuestra entrada al recinto. Sorpresa buena, actitud de confrontación con el universo. No están puestos allí de casualidad, se mueven y muy bien, ejecutan y lo hacen con cierta euforia. Parte de sus músicos se han curtido juntos en otras formaciones y aquí dan el toque de elegancia bajo los filtros del sludge, con oscilantes momentos stoner y doom. Sin duda seguro que se les puede pedir algo más, quizás más tiempo, pues el recorrido para nosotros comienza a acelerarse y apretamos la marcha para trasladar nuestro equipo de la carpa Valley a la zona de los escenarios principales.

Cada vez son más las bandas que no pueden encasillarse en un estilo de música concreto, porque con el paso de los años evolucionan y componen música basándose en distintas influencias. Es el caso de BURY TOMORROW, quienes te llenan dependiendo que tramo de su historia te ha movido más la fibra, y por ello los tendrás en mente como banda de metalcore, postharcore o melodeath. Yo que soy un tío de radio, cuando existe incertidumbre a la hora de clasificar a una banda, pongo algunos de sus temas a los oyentes y les invito a que opinen, cuando se da un caso como éste, lo mejor es mandar al personal que los vea en vivo y absorban su energía cualquiera que sea su cauce sonoro. Amenos y poco lineales, estos ingleses con cuatro discos entre sus filas cuentan con los hermanos Davyd Winter-Bates encargado del bajo, y Daniel Winter-Bates quien se dedica a la voz más contundente, haciendo éste un binomio importante con el cantante de las voces nítidas, Jason Cameron, encargado además de tocar la guitarra rítmica, aunque ya digo, a la hora de evaluar el papel principal de cada uno de los micrófonos, el gran invocador al caos y cara visible de la mayor parte de las cosas que ocurren sobre el escenario es Dani, la voz más gruesa. Repartirse el pescado con los micrófonos, les permite tener cierto respiro para no saturarse en esos términos y así todo fluye mejor y más entendible.

Ver en activo a los nipones LOUDNESS es un regalo para quienes crecimos con ellos. A pesar del paso del tiempo mantienen esa imagen metalera, su entrega, y por su puesto la música en formato de clásicos. Su tarjeta de presentación en Hellfest fue aquel bombazo editado en 1984, “Crazy Nights”. Después harían sonar también “Crazy Doctor” de aquel disco “Disillusion” que les hizo entrar de lleno en otros mercados extranjeros, incluido el español. Seguirían con un show lleno de concentración, meditado, bajo la estela del sol naciente, y que para muchos de los presentes, seguro era la primera vez que los veían en directo. Allí los teníamos, con la formación original, a excepción del batería Munetaka Higuchi, fallecido en 2008, quien consiguió reunir a la banda años antes de despedirse de este mundo, y del grupo, y ellos actualmente no le pueden dar mejor tributo que continuar con su legado desde entonces. No fue muy larga la actuación de los japoneses, pero nos dejó otras perlas como “Heavy Chains” con las continuas reverencias de agradecimiento por parte de su bajista Masayoshi Yamashita, el carisma de su cantante Minoru Niihara y el frenesí guitarrero de Akira Takasaki.

A pesar del ya consabido solape de grupos, nos las apañamos para llegar al Temple y presenciar medio show del proyecto gestado en la oscuridad por Amalie Bruun, y alumbrado bajo el nombre de MYRKUR, el cual no está exento de polémica, ya que un sector muy especifico de la escena black no quiere reconocer ni entender su propuesta. Controversias aparte, lo realmente cierto fue es que nos dejamos atrapar en esa especie de limbo creados entre sus registros de voz más harmoniosos y los contrastados angelicales,  haciendo que nos perdiéramos en la belleza de los giros de voz más demoníacos, que daban la sensación de tenerte ante las mismísimas puertas del infierno abriéndose ante tu cara. Tras ser testigos de esta historia y partiendo desde un punto de vista neutro en las antes mencionadas controversias, nos vemos caer ante ella, poseídos sin remedio, dentro del bando de los admiradores de este otro estereotipo de chica danesa. ¡Un auténtico híbrido Ángel-Demonio!

 

AUGUST BURNS RED en el escenario Mainstage2 cambiaban el toque sonoro con su metalcore cristiano venido desde norteamérica. ¡Qué bueno hubiera sido que los que tocaran a continuación fueran los Stryper o Petra, a propósito de la orientación religiosa! Ya que hacía nada que habían tocado Loudness, puestos a seguir en los ochenta… pero no, que va, que va… Empezaron haciendo sonar una breve introducción que te iba llevando hacia su particular paraíso conectando a continuación  de forma muy original y templada con la armonía que salían de sus instrumentos, al tiempo que enlazaban estos con los distintos tonos de su cantante, quien pareciera de primera estar en aquel dicho que reza a Dios rogando y con el mazo dando… pero la agresividad para llegar al personal no entiende de caminos fáciles. Temas ásperos que se iban puliendo en una comparsa espiritual. En fin, se adueñaron de nuestro espíritu, pero no de nuestra carne.

Mientras tanto CROBOT en el Valley, también como August Burns Red del estado de Pensilvania, invocaban a Satanás aludiendo a ese tema suyo de estribillo en castellano “La Mano De Lucifer”, subiéndose su cantante sobre un ampli y entregándose al guitarrista como si fuera una secuencia de “La Bella y la Bestia”, ¡qué bonita estampa!, no más espectacular que el continuo contoneo de caderas, como si llamara a la carne, que tiene en su forma de bailar Brandon Yeagley, y que me recordó un poco a Freddie Mercury, y un mucho a Justin Hawkins de The Darkness. Cuando sacaba la harmónica temblaba el escenario y hacía que todavía girara aún más en círculo la guitarra de Chris Bishop. Hacia el final, el vocalista nos sorprendió en un alarde de gimnasia rítmica saltando sobre la chepa de Chris mientras éste seguía tocando. Genuinos Crobot.

GLENN HUGHES hizo un concierto soberbio. Unos meses le había visto en Madrid con la sala Arena llena, y dada la multitud, no lo disfruté de la soberana manera que si lo haría ahora, incluso aquí siendo su repertorio notablemente más recortado. Acompañado del guitarrista Doug Aldrich y del batería Pontus Engborg, no cesó un momento en entregarse procurando que sonara todo a la perfección, lo suyo y lo de sus compañeros, reclamando continuamente a los técnicos el sonido necesario que debían escuchar ellos en el escenario. Su veteranía y su arte se mezclaban dando como imagen un espectáculo en su conjunción. Con “Stormbringer” dando inicio al show, dentro del propio tema se podía haber alargado dando tono con esa incunable voz, hasta el infinito y mucho más… dejando boquiabiertos a sus seguidores, y a quienes no lo fueran. Aunque a él se le ve siempre en los comienzos de cada actuación quejándose a los técnicos, fuera suena impoluto. Es como si tuviera adquirido ese tic, que le hace sacar cara de señora enfadada cuando se le moja la permanente recién venida de la peluquería. Es un espectáculo, pues a veces pareciera que tiene junto a él un amigo invisible al que le va diciendo cosas. Pero en realidad el amigo que le escuda, siempre a una distancia considerable del jefe, es Doug Aldrich. Nos entregó otros clásicos como “Muscle And Blood” o “Black Country” sin Joe Bonamassa evidentemente, así como “Mistreated” y “Burn” ya hacia el final, con los charles de la batería aflojándose, y hasta ese momento era capaz de controlar y solucionar el propio Hughes. Su despedida fue muy ceremonial, deseando paz y armonía, así como agradeciendo la presencia del público y el trabajo del equipo que estaba sobre el escenario.

La banda del cantante Travis Ryan sigue sonando como lo más intenso que puedes llevarte al oído, porque la veteranía de CATTLE DECAPITATION lleva ya dos décadas en el candelero procurando death intenso y grindcore para que no te escapes de su trampa de tela de araña. De su último trabajo hizo sonar “Manufactured Extinct” y de su anterior “Forced Gender Reassignment” así como “Your Disposal”. No nos entretuvimos demasiado en la agonía que tenía lugar en el Altar, porque en el Valley se estaba cociendo algo que no queríamos perdernos.

Desde hace ya algún tiempo nos vemos en la obligación de indagar sobre las bandas como MANTAR, que siendo sólo dos integrantes son capaces de sobredimensionar el sonido, revolucionándolo todo, con los amplis a todo trapo y con las formas retorciéndose sobre el escenario. Tiene un mérito extra que dos tipos de Bremen se comporten así habiendo nacido allí. Sí, sí… y que en lugar de seguir el ejemplo de los Trotamúsicos, ¿os acordáis de aquel cuento de los hermanos Grimm?, se dejen a la mitad de los componentes en la cuneta… bueno, es un cuento solamente. De hecho incluso ya ni viven en Bremen, sino en Hamburgo, jeje. Erinc castiga continuamente la batería y Hanno lo hace con la guitarra mientras no deja de enloquecer a pecho descubierto de una punta a otra, arrancando el jack que conectaba su guitarra y haciendo que saliera un roadie repetidas veces a ponerle cinta aislante al cable para que al menos, la distorsión sea la deseada y no un coitus interruptus procurado por una mala conexión. Destrozando sus voces, van repartiéndose los salmos hasta que no les queda más remedio que abandonar el escenario. A estos tíos lo que les echen.

Con el miedo en el cuerpo metido, nos acercamos a la Warzone para ser testigos de la evolución que está tomando, lo que podríamos ya considerar, la nueva era de DISCHARGE con la vuelta de Terry “Tezz” Roberts, esta vez a la guitarra rítmica y con la incorporación de JJ Janiak a las voces. Comprobamos gratamente que poco a poco va adaptándose correctamente el  estilo vocal que arrastra JJ en Broken Bones con lo que se requiere de un vocalista que milita en Discharge. Los animados circle pit mostraron como se iban ganando al público desde el primer minuto con un setlist en el que no echamos de menos ninguno de sus habituales clásicos, y en el que encajaron “New World Order” y “Hatebomb” , dos piezas de su reciente trabajo de estudio “End Of Days”, ya grabado con la nueva formación.

SIXX: A.M. estaban llamados a revolucionar el lugar con los precedentes de algunos de sus integrantes, con esa carga de glamour, y en parte destellos de la época dorada del hard rock de los noventa, y claro está, su incursión en esta aventura en los tiempos actuales que corren para el rock. Saben moverse entre ese término medio. James Michael es un gran cantante que capaz de abordar temas rockeros y medio tiempos más decorosos con armonía y el apoyo de dos coristas femeninas que, al igual que el resto de la banda, van pintadas y maquilladas (que no es lo mismo, oiga). Nikki Sixx y DJ Ashba compartían los posos de dos generaciones encontradas en algún punto, uno con el bajo en Mötley Crüe y el otro con la fama extendida tras tocar la guitarra con Guns N´Roses. Ambos iban calibrando sus acciones dejando detalles esperados e insinuados, mientras Dustin Steinke, incorporado a la banda en 2015 le pegaba a la batería como si llevara en el grupo desde el principio. Los autores de una pancarta de bienvenida pintada en un telón gigante, así como el propietario de una gran bandera francesa que se puso como capa Dj Ashba, tuvieron que estar contentos tras ser expuestos por el escenario como parte del circo visual. Y no, no tocaron nada de Mötley Crüe, al menos en su concierto. Todos fueron temas propios. La sorpresa nos la guardaban para unas horas más tarde en el escenario principal contiguo.

 

FOREIGNER salían a escena con el telón de la portada de su disco “4” tuneado al “40” apropósito de las décadas que llevan funcionando. Comenzaron con “Double Vision”, siguieron con “Head Games” y en “Cold As Ice” tuvieron que empezar a mover los teclados de su sitio para que no se mojaran mientras el cantante bajaba al foso a celebrar la bienvenida de la que son partícipes, entre los brazos del público. Lo primero que nos suelta Kelly Hansen es un ¿ya está la lluvia jodiendo otra vez?, pues el cielo estaba soltando lastre. Uno de los momentos más idílicos fue cuando hicieron “Urgent”, con algo de sopor por el calor que hacía, pero con entrega por parte del público interactuando con la banda al cantar, mientras despuntaba el saxo de Thomas Gimbel, que hacía las veces de tercera guitarra cuando no lo tenía entre las manos, y que suponía dar un apoyo extraordinario al sonido más rockero, porque tampoco es que eligieran un set demasiado modosito para la ocasión, bueno exceptuando cuando llegó la hora de “I Want To Know What Love Is”. Jeff Pilson, otrora en Dokken, fantástico verle tocando el bajo en la banda desde hace años. Y Mick Jones fundamental sin duda, por ser la cara de los tiempos pasados y de los presentes al frente de la banda, por crear esas sensaciones tan bien llevadas en sus partes de guitarra y en los momentos que decide tocar los teclados haciendo que aquello sonara más sinfónico o romántico, según se diera el caso.

 

Las desavenencias internas que desde hace unos años giran en torno al nombre de los death suecos ENTOMBED A.D. no ha podido parar la maquinaria de triturar watios a pesar de que el nombre se haya visto ligeramente modificado. Posiblemente a más de uno que los viera en vivo hace años le abordaría la incógnita sobre quién se encontraba al frente de la formación. En la última etapa de la banda, hasta 2014 que salpicaron los problemas por el nombre con el resto de miembros originales, llevaban las riendas Lars-Göran Petrov en la voz, Nico Elgstrand en la guitarra, Olle Dahlstedt en la batería y Victor Brandt en el bajo, y son quien desde ese momento, y volviendo al sonido de sus primeros discos continúan al mando. Como era de esperar, a pesar de que han publicado dos trabajos desde entonces, apenas tocaron cuatro temas de esta última etapa, entre ellos “Dead Down” que da título a su último álbum, del que hicieron también “Midas In Reverse” y “The Winner Has Lost”. El resto de la mecha fue prendiéndose con cortes más alejados en el tiempo, pertenecientes a esos otros ENTOMBED, como “Eyemaster”, “Living Dead” o “Revel In Flesh”, todos ellos con el apoyo de un segundo guitarrista que llevan en directo. Nosotros salimos satisfechos con el cancionero expuesto.

 

Mientras tanto WITH THE DEAD encandilaban a pocos metros a los fans del doom delicatesen. Siempre nos gustó Lee Dorian en Cathedral, así pues, en esta nueva aventura, vestido para excomulgarte o tal vez para darte los santos sacramentos no lo iba a ser menos. A quien le dieron puerta hace unos meses fue al batería Mark Greening, quien con independencia del gran estilo que atesora, al parecer se vuelve incómodo por las formaciones que se deja ver. A saber…el caso es, que como ya leeríais en la crónica del día anterior, allí andaba con Ramesses a baquetazos dándolo todo. Ahora quien está con Dorian tocando tras los parches es Alex Thomas (ex Bolt Thrower), además de Leo Smee y Tim Bagshaw en lo que respecta a las labores de bajo y guitarra. Complicaciones las mínimas a la hora de seleccionar el repertorio. Fusilaron su disco homónimo tal cual está grabado, y como nos molaba mogollón, pues poder verlo expuesto tal cual en vivo ya nos evitaba imaginarlo como sería. Ahora lo estábamos degustando en imágenes, las que iban procurando lentas e inquietantes sus músicos según transcendía.

 

JOE SATRIANI ya sabemos que es un extraterrestre ¿no?, pues bueno, aquí aterrizó con su nave espacial y una chaqueta de astronauta recortada por detrás como si fuera una torerita, repartiendo fragmentos de meteoros en un continuo performance que no cesó de dejar boquiabiertos a los que sabíamos que nos iba a entregar. Desde el comienzo sonando su reciente “Shockwave Supernova” hasta que finalizó con el magistral “Surfing With The Alien”, no hizo falta que se entregara a la comunicación vocal con el público, que no hubo demasiada, pues su mejor dialecto es la rapidez de sus dedos correteando por el mástil y haciendo sacar entre pedaleras y vibrato todo tipo de sonidos y distorsiones que iban adornándose con su puesta de largo. La banda que le acompaña también brilló, no era para menos. Un músico inteligente tiene que estar arropado por músicos de su misma estirpe. Bryan Beller en el bajo, así como Mike Keneally, dividiendo este su trabajo entre el teclado y la guitarra, también tuvieron sus momentos de despunte en los cincuenta minutos que duró el asunto, un tiempo más que razonable a estas alturas del guión, y sabiendo el trecho que aún quedaba por delante.

 

DISTURBED hicieron un concierto sobresaliente, lleno de temas conocidos, al mismo tiempo que de momentos sorpresivos. Su último disco “Inmortalized” estuvo representado por “The Vengeful One” y la preciosa versión de Simon & Garfunkel “The Sound Of Silence” interpretada de una manera más intima en el centro del escenario. La tranquilidad con la que ataja los temas David Draiman paseando por el escenario me recordaba a Rob Halford, y en ningún momento nos hizo sospechar que invitara unos momentos más tarde a la banda de Nikki Sixx, o al menos a parte de Sixx: A.M.,  para interpretar todos juntos “Shout At The Devil” de Mötley Crüe. A continuación hizo lo propio con Glenn Hughes para cantar “Baba O´Riley” de The Who y enlazar con una versión del “Killing In The Name” de Rage Againts The Machine. ¿se podía pedir más a esas alturas? Pues sí… “Indestructible” y para cerrar dos temazos de su primer trabajo, “Voices” y “Down With The Sickness”.

 

Una nueva visita al Temple para ver a MOONSORROW nos mete de lleno en el mundo progresivo y mitológico de estos armoniosos finlandeses, que en algunos casos parecían desenterrados de los terrenos de la parte de atrás de la carpa. A veces tendentes hacia el folk, otros hacia aspectos más sinfónicos gracias al trabajo de su teclista, no quepa duda que sabían llevar con buen tempo y sutiliza tantos cambios en su sonido, manteniendo su enigmática música, dentro de los sembrados de un black metal expansivo.

 

Era la hora de TWISTED SISTER, pero antes de que salieran a escena, empezó a sonar It’s A Long Way To The Top (If You Wanna Rock ‘n’ Roll)” mientras las pantallas mostraban en imágenes algunos de sus momentos pasados. La verdad es que el colchón musical servía de pequeño tributo a AC/DC, y al momento pensé que el gesto se lo podían haber dado en esta ocasión a un tema en el que cantara Brian Johnson, en lugar de Bon Scott, por las circunstancias que está pasando el hombre. Pero bueno, al instante pensé, que un tipo como Dee Snider que canta en las fiestas mitineras de Donald Trump, igual tampoco puede ser tan solidario para algunas causas. Luego nos sorprendió cuando hacia el final presentó en escena a Phil Campbell para tocar “Shoot ´Em Down” y a continuación recordar la memoria del fallecido Lemmy con “Born To Raise Hell” de Motörhead. Aprovecho para contaros, aunque sea brevemente que Lemmy, tuvo su tributo por parte de la organización, reviviendo en las pantallas el concierto que ofreció en Hellfest el pasado año, y debido a su fallecimiento y el legado que ha supuesto para la comunidad del rock and roll, la organización de Hellfest también le ha colocado cerca del Warzone un monumento con altar y todo, para que no se pierda en un lugar como éste su memoria. En cuanto al concierto de Twister Sister, como siempre, muy entretenidos, Dee Snider juguetón con el público y revoltoso con el suelo. La aportación de Mike Portnoy a la banda no sabemos por cuánto tiempo será, pero me pareció correcta y contenida para lo virtuoso que a veces se muestra. El pasado año moría Anthony Jude Pero, y era inevitable que se le tuviera en mente en esta ocasión. Para nosotros la primera vez que veíamos a Portnoy sustituyéndole en la batería.

 

El pasado mes de octubre y prácticamente in extremis FU MANCHU se vio obligado a cancelar toda la gira europea para celebrar su 25º aniversario. Aunque ya nos pusieran al corriente que fue por causas de fuerza mayor y por lo tanto justificadas, a buen seguro esto supuso un mazazo tremendo para todos sus seguidores que los esperaban para disfrutar de un concierto único y especial en el cual verían interpretar el álbum “King Of The Road” en su totalidad, más un repaso de sus otros diez trabajos de estudio. Casi con toda seguridad, esta circunstancia, quedaba reflejada en esta breve escapada a Hellfest con su aparición en un Valley que estaba prácticamente a rebosar bastantes minutos antes de que empezaran y que tenía al público expectante boceando al unísono a grito pelado Fu Manchu!!! Fu Manchu!!! desde que salieron a escena. Arrancaron magistralmente con “Hells On Wheels” y rápido comprendimos que Scott Hill y los suyos no venían dispuestos a darnos ninguna tregua en la hora de actuación que tenían asignada y que se nos antojo escasa. Los más fieles a ellos nos marchamos del Valley a la espera de que cumplan la promesa (ya materializada en fechas) de retomar próximamente la gira cancelada.

 

Entre las alternativas que teníamos repartidas al mismo tiempo por los distintos escenarios, la que elegimos para cerrar la jornada fue la de ver a DARK FUNERAL en el Temple. La formación sueca de black metal, sigue encarnando con mucha pasión su parafernalia visual tendente hacia lo satánico, también en las letras de sus canciones. Pudimos ver al fin parte de su esperado nuevo trabajo “Where Shadows Forever Reign”. Habían pasado ya algunos años de la última vez que los pudimos disfrutar en vivo, así que ser testigos de cómo maneja la situación el nuevo cantante Heljarmadr (Andreas Vingbäck) junto al capo del asunto, el guitarrista Lord Ahriman (Mikael Svanberg) ya entrada la madrugada no suponía ningún disgusto. Todo lo contrario, siguen causando cierto temor con ese arte que llevan en su indumentaria y quién sabe si más allá del negocio.

Texto y fotos: Raúl García / Oscar Torres.

 


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